Diáspora

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La Tierra, año 2975

La humanidad ha evolucionado. Tres especies diferentes pueblan el planeta. Los carnosos, humanos que pueden ser convencionales (teniendo como convencional el significado que damos a esta palabra actualmente) o exuberantes, seres modificados genéticamente para adaptarse mejor al medio. Los robots Gleisner, poderosas máquinas al servicio de los humanos, pero que viven mayoritariamente fuera del planeta. Y, por último, los ciudadanos de las polis, inteligencias artificiales incorpóreas.

Diáspora está narrada desde el punto de vista de estos últimos, sin duda la parte más avanzada de la humanidad, pero también la que corre un mayor riesgo de perder las características humanas... porque, ¿qué implicaciones tendría para la humanidad el que dejara de necesitar alimentarse para sobrevivir, que dejara de tener que ocupar un espacio vital, que pudiera prescindir del instinto de conservación de la especie que le obliga a emparejarse con otra entidad para perpetuarse, que no tuviera por qué morir, que pudiera replicarse a voluntad como si de software se tratara? Diáspora, además de ser una magnífica novela, plantea estas cuestiones, y otras muchas.

Todo comienza con la elaborada descripción de la génesis de Yatima, uno de estos ciudadanos, en la polis Konishi, y continua con su evolución hasta convertirse en un ser consciente de si mismo. Yatima traba amistad con Inoshiro, Gabriel y Blanca, otros ciudadanos.

La tierra ha vivido tiempos duros, y de conflicto. Las especies carnosas han evolucionado, separándose unos de otros. Yatima e Inoshiro deciden saltarse algunas normas y trabajar contacto con algunos de ellos, experiencia que les enriquecerá enormemente, y les acercará a la vida y las emociones tal y como las entendemos los seres humanos de ahora. Algo que también les provocará sufrimiento.

La conciencia de un ciudadano virtual funciona mucho más deprisa que la de un humano carnoso. Esto les permite pensar y llegar a conclusiones más deprisa. También pueden acceder antes al conocimiento acumulado, ya que están enlazados con las bibliotecas de sus polis. Sin embargo, también deben pasar por procesos de aprendizaje y establecimiento de relaciones entre conceptos. Sí, hay además otras similitudes que pueden llevar a un ciudadano de una polis a solidarizarse con los carnosos, a ponerse en su lugar, a sentir afecto por ellos, y a llorar su pérdida. Una inteligencia puede sentir preocupación por el universo y por los seres vivos. Diáspora es un alegato a favor de la concordia, del altruismo, y, sobre todo, de la evolución, del atravesar las fronteras existentes y las nuevas fronteras.

Una tragedia imprevista lleva a algunas polis a plantearse la necesidad de tener que abandonar la Tierra y expandirse por otros mundos. A ir más allá y a tratar de entender los mecanismos que gobiernan el universo. La novela explora grandiosamente este proceso. Un ciudadano también puede hacer que el tiempo pase más deprisa si le interesa; por ejemplo, para hacer más llevadero un viaje a través del espacio. Las posibilidades de exploración son infinitas.

Greg Egan plantea un escenario tras otro; escenarios sólidos, justificados, como si la novela fuera, además de una dramática historia, un enorme razonamiento en el cual cada capítulo está apoyado y es consecuencia lógica de los anteriores. Cada paso está además bien fundado en explicaciones científicas (física, matemáticas, informática), que le dan una solidez tremenda al libro, y abren una multitud de puertas a la imaginación y al pensamiento del lector. Cada página nos acerca más a este gigantesco proceso de evolución, a esta carrera espacial, a esta huida de la temida “deriva”, que puede aquejar tanto a los carnosos como a los ciudadanos.

La edición del grupo Ajec es muy buena en términos generales; es algo compartido por los ejemplares de esta editorial que he tenido el placer de leer. En este caso destaca además la excelente traducción, que permite seguir la historia sin interponerse, sin obstáculos, lo cual es muy elogiable, ya que el número de conceptos y matices que se manejan en Diáspora es tremendo y ha debido de ser un proceso muy difícil.

 

Autor (cortesía del grupo Ajec)
Greg Egan (Perth, 1961) es uno de los escritores de ciencia ficción más influyentes y considerados de las últimas décadas. Especializado en ciencia ficción dura, sus historias incluyen temas matemáticos, la metafísica, la física cuántica, la genética, la ontología o inteligencia artificial entre otros muchos, que ha desarrollado ampliamente en sus diversas novelas y relatos.
Sus primeras publicaciones aparecieron en Australia en 1983, pero fue a raíz de publicar su cuento Mind Vampires en la revista británica Interzone en 1986 cuándo empezó a hacerse un nombre en la literatura de ciencia ficción. El salto definitivo lo dio en 1992 con su novela Cuarentena (Quarantine), que supuso un hito de renovación en la ciencia ficción de finales del siglo XX. A ésta le siguieron obras como Ciudad Permutación (Permutation City, 1994), El instante Aleph (Distress, 1995), Schild’s Ladders (2002) o Diáspora (Diaspora, 1997) considerada la mejor de sus novelas. Egan se ha confirmado como el gran referente de la ciencia ficción científica y metafísica de los últimos 25 años.
Gran parte de su éxito se lo debe también a sus relatos, repletos de imaginación; entre sus antologías podemos destacar Oceánico, Our Lady of Chernobyl, Luminous y Axiomático (editada en esta misma colección), que está considerada una de las mejores antologías de ciencia ficción.

 

Sinopsis (cortesía del grupo Ajec)
Al borde del año 3000, la humanidad se ha dividido ampliamente en varias trayectorias evolutivas.
Los carnosos son los que residen principalmente en un cuerpo humano, aunque las diferencias genéticas han creado problemas de comunicación entres las diversas formas. En las polis, en cambio, los humanos son incorpóreos, inteligencias artificiales con consciencia propia que procrean, interactúan, crean arte e intentan desentrañar los misterios de la vida.
Y finalmente los Gleisner, robots orgánicos que usan un software de autoconsciencia.
La novela se inicia con la aparición de Yatima, un huérfano generado espontáneamente por el software de la Polis Konishi, con plena autoconsciencia.
Pero cuando una enorme tragedia sacude a las diversas especies humanas, Yatima se embarca en una gran búsqueda de especies supervivientes a través de la galaxia para resolver el misterio.

 

Edición
Editorial Grupo Ajec
Colección Albemuth Internacional
320 páginas
Rústica con solapas
Traducción: Pedro Jorge Romero

 

Conclusión
Diáspora es ciencia ficción hard. Hay párrafos que hay que leerlos con buena predisposición. Otros son muy difíciles de entender, o sencillamente imposibles para un lector medio. Por ejemplo:

Una vez que el leptón está dentro del nucleón, sólo se siente atraído hacia el interior por la porción de carga que está más cerca del centro que él mismo, lo que es aproximadamente proporcional a la quinta potencia de la distancia al centro. Eso significa que la potencia electrostática deja de seguir el inverso de la cuarta potencia y se vuelve lineal.

(¿Hay algún Luc Hamill en la sala?)

Pero esto no impide que sea una novela que puede disfrutarse. Y mucho.

Lo mejor: es una historia de ciencia ficción dura, pero cuya trama engancha y nos lleva muy lejos.
Lo peor: es muy denso; esto no gustará a todos, aunque a algunos les hará disfrutar más.
Nota: 92

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kawaku
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Yo la recomiendo, sin duda. Sobre todo si el argumento te atrae. Es uno de esos libros que sé que me volveré a leer. Lo que he puesto como peor es aplicable sólo a ratos, y no entorpece el ritmo. Eso sí, tratar de concentrarse en el metro para desentrañar el significado de algunas partes es imposible, al menos para mí.

¡Saludos ftemplar!

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