Los caminantes


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Reseña de la novela de Carlos Sisí publicada por Dolmen Editorial en su línea Z

 

Después de haber sentido escalofríos leyendo Apocalipsis Z (situado en Galicia), visto algunas escenas impactantes en Naturaleza muerta (éste ambientado en Madrid), me llegó la noticia de un nuevo título que trasladaba la trama a la ciudad andaluza de Málaga. Para mí es un gran acierto colocarlas en ciudades de nuestro país, ya que los personajes y situaciones serán al menos más creíbles que las que andan por el otro lado del océano. Y así ha sido con Los caminantes de Carlos Sisí.

 

Nada más comenzar ya arrancamos con una de las cosas novedosas que nos aporta la novela. Y no es otra que no andar contándonos la vida anterior al gran desastre, sino situarnos ya dentro de él. Eso sí, de cuando en cuando sí vamos a tener retazos de esa vida pasada de personajes protagonistas y de alguno que otro más pasajero. Así nos va a meter de lleno en el meollo desde la primera letra, lo que es de agradecer: así nos podemos meter en harina sin tener que esperar varios capítulos para empezar a trinchar zombis.

 

En este caso unos zombis con unas características no tan usuales tampoco. Ya no son lentos y temidos por no cejar en su empeño de capturar y devorar a los vivos, sino que son zombis que van a ir cogiendo movimiento con el ruido de las armas, con el sonido de la gente que escapa de ellos y no es que vayan muy rápido, pero pasan de ser “caminantes” a “corredores”, con lo cual, los supervivientes no sólo deben esquivarlos sino que además deben ingeniárselas para no hacer ruido y no enervarlos en demasía.

 

Los personajes que forman el grupo superviviente vienen de diferentes zonas de la ciudad y cada uno ocupa su lugar en la zona del Refugio. Como siempre hay un líder, no tan claro como en otras novelas, pero sí alguien en quien todos piensan para tomar las decisiones. Me refiero a Aranda. Tres o cuatros arriesgados son los que se ocupan de salir en busca de víveres y que acaban siendo profesionales pistoleros y, por encima de todos, hay un cura que tomará un camino equivocado, pero que para él es la salvación; no es otro que el padre Isidro. Éste es de esos personajes que por sí mismos son capaces de llevar el peso de la trama en un libro dedicado a ellos en exclusiva, aunque en este caso mete más miedo que los propios caminantes.

 

La ciudad de Málaga, como digo al principio, facilita el desarrollo de las aventuras y desventuras de los personajes, ya que como nos contará el autor en la entrevista que me ha concedido, debía o quería hacer la idea lo más realista posible, siendo la aceptación de que los muertos vuelven a la vida lo único que el lector tenía que ver como una fantasía. Bien descritas incluso las distancias entre las calles y puntos que se van visitando, hacen que, aunque no se haya estado en la ciudad, se pueda estar paseando dentro de ella (o simplemente corriendo).

 

Y como no podía ser de otra manera en una novela del género Z, pues sangre, sudor y tripas acompañados de sus escenas de acción, que nos harán tener ganas locas de estar al lado del Grupo de Carranque.

 

 

Autor

 

Carlos Sisí (1971, Madrid) vive en Calahonda en un soleado apartamento con su mujer y sus dos hijas. En ese ambiente luminoso y tranquilo concibió, noche tras noche, una Málaga diezmada por el terror de los muertos vivientes. No en vano lleva años alimentando su imaginación con todo tipo de material de terror, desde novelas a películas pasando por videojuegos. Cuando no está enfrascado en alguno de sus muchos hobbies, Carlos dirige una revista digital online y su empresa familiar de diseño y soluciones de Internet.

 

Sinopsis

 

Los caminantes, de Carlos Sisí, es un desgarrador relato que recoge los últimos días de la civilización tal y como la conocemos. Tras sobrevivir a la sobrecogedora pandemia que hace que los muertos vuelvan a la vida, los supervivientes se enfrentan a la tarea de llegar al final de cada día. La novela narra con un lenguaje visual y directo cómo los destinos de estos supervivientes se entretejen en torno a un misterioso y macabro personaje: el Padre Isidro. Los caminantes nos sumerge en un entorno de indecible presión psicológica, explorando la oscuridad del alma humana a medida que se enfrenta a sus peores pesadillas.

 

Edición

 

Rústica con solapas

272 páginas

Dolmen Editorial (Línea Z)

 

Conclusión

 

Debido a la gran cantidad de títulos que están llegando a nuestras manos de temática zombi, debemos ser cautos e intentar separar el grano de la paja. Los caminantes es ese grano dorado de trigo que nos alienta a seguir buscando en el granero nacional, ya que se vislumbra una buena cosecha tras esta primera espiga.

 

Acierta la editorial sacando este título y apostando por una línea nacional, salpicada con algún que otro título extranjero, pues vemos y auguramos bastante buen viento para esta línea Z que nos acerca historias más mundanas y cercanas y que nos deja tan buen sabor de boca. Los amantes de la lectura de este género dentro del terror y aquellos que gustan del cine de zombis están de buena nueva.

 

Ojalá en algún futuro más o menos cercano, como me cuenta Carlos en la entrevista, veamos en la pantalla (del cine o de la tele) este título en imágenes y así podamos convertir esta reseña literaria en una crítica de cine.

 

 

Lo mejor: La novedad que suscita el personaje del Padre Isidro.

Lo peor: Al terminar te quedan ganas de más y como hay una segunda parte en marcha, el tiempo de espera hasta poder disfrutarla.

Nota: 85

Comentarios

Imagen de Andronicus
//1474 puntos

Este torrente de literatura zombie nuestra es cada vez mejor. Seguí Apocalipsis Zombi cuando aún era el blog de un abogado estresado que se desahogaba imaginando una plaga de zombies en Galicia, aunque aún no he leído la versión impresa.

Lo bueno de la versión blog es que la gente iba dejando en la misma página sus vivencias paralelas. Historias de gente en Alicante, Pamplona, un campo de trabajo en los Pirineos, Portugal, Andorra... algunas eran realmente buenas.

A ver cuando se anima alguno de mis catalanufos compatriotas y escribe la ópera prima de la literatura de zombis en catalán. La compraría el día en que saliera, sólo para ver zombis corriendo por la Diagonal o colándose en el Parc Güell.

Andronicus dixit