Los hechos de la vida

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Graham Joyce nos guía con un estilo sencillo y poderoso por una familia británica durante los años cincuenta y revela, en una historia que funde magistralmente lo fantástico con lo real, la caótica variedad que existe en la Gran Bretaña de la postguerra.

 

SINOPSIS

Los hechos de la vida cuenta la historia de los Vines, una extraordinaria familia de siete hermanas que vive en Coventry durante y después de la II Guerra Mundial. Gobernadas por Martha Vine, una autoritaria matriarca, llevan una vida difícil en la que se mezclan la traición y la lealtad, el amor y la frustración, el miedo y la esperanza. Vidas presididas por la sabiduría familiar y, en ocasiones, la severidad de la tradición. Una historia evocadora y terrorífica, de experiencias vividas al límite, por donde vaga el hijo de la más pequeña de las hermanas, testigo inocente de una vida que discurre entre la guerra y la paz y entre lo mundano y lo mágico.

 

SOBRE EL AUTOR

Graham Joyce nació en 1954 en Coventry y creció en el cercano pueblo minero de Keresley, donde la gente culta estaba mal vista debido a que, según el autor, los mineros son gente orgullosa y agresiva a la hora de defender lo poco que han podido ganar por sí mismos. Por ello procuró evitar recargar su lenguaje y apostó por un estilo sencillo. Se graduó en Educación, obtuvo una certificación en Magisterio y consiguió un Master en literatura moderna inglesa y norteamericana en la universidad de Leicester. Allí fue donde conoció a su mujer Suzanne, una estudiante de Derecho. Trabajó durante ocho años para la National Association of Youth Clubs, se casó con Suzanne y se marcharon a vivir a la isla griega de Lesbos y después a Creta. Joyce quería centrarse en escribir, y Suzanne estaba cansada de hacer trámites matrimoniales. La cabaña en la que vivieron ese tiempo se llamaba La Casa de los Sueños Perdidos. En Grecia escribió Dreamside, lo envió y fue publicado.

Con los beneficios, el matrimonio viajó por Oriente Medio y Joyce quedó tan fascinado de su visita a Jerusalén que su novela Requiem surgió de su experiencia en la ciudad milenaria. De vuelta a Inglaterra, en Leicester, Joyce siguió intentando establecerse como escritor profesional, desempeñando mientras tanto varios trabajos para conseguir dinero. Un día de mayo, mientras ambos caminaban por el campo dándole vueltas a la idea de la paternidad, Joyce estaba tratando de pensar qué era lo que él quería cuando, al pasar una verja, descubrió una liebre que le miraba justo entre sus pies. Joyce, que reconoce que se rinde a esa clase de superstición sobre los mensajes de la naturaleza, se decidió y un año después nacía su hija Ella y dos más tarde, su hijo Joseph. Ahora confiesa sentirse apasionadamente agradecido a aquella liebre. Durante esos días, además de escribir dio un par de clases de Escritura a los estudiantes de la Nottingham Trent University.

Su obra comprende nueve novelas y varios relatos cortos, la gran mayoría nominados en diversos premios. Sus novelas Dark Sister, Requiem, The Tooth Fairy e Indigo han sido premiadas con el premio British Fantasy, premio que ningún otro autor había conseguido hasta ese momento en tres ocasiones.

 

ANÁLISIS

Recuerdo que cuando comencé a leer Los hechos de la vida pensé que me iba a sumergir en una novela de terror. Al menos las pistas en la sinopsis sobre una historia evocadora y terrorífica, de experiencias vividas al límite y el hecho de que la colección se llamase Solaris Terror parecían pistas que conducían a esta conclusión. Me equivoqué. Salvando todas las distancias posibles, la obra tiene más semejanzas con La casa de los espíritus de la escritora chilena Isabel Allende que con una novela de aparecidos al uso. Los fantasmas no son ni de lejos el centro de la trama, sino que son únicamente un elemento más de la misma con un grado de protagonismo similar al de cualquier otro. No acaparan el protagonismo de la obra ni se convierten en el elemento perturbador de la vida del resto de personajes. Más aún, en alguna ocasión parecen relegados a simples personajes secundarios que meramente aportan su granito de arena en la construcción de la historia de la familia Vine. Incluso el trasfondo de la obra, históricamente hablando, es terriblemente cierto. La acción transcurre en Conventry, una ciudad situada en el centro de Gran Bretaña a 153 kilómetros de Londres. El bombardeo que narra Joyce en Los hechos de la vida pertenece al conjunto de ciudades que tuvieron que ser sacrificadas durante la Segunda Guerra Mundial para que los nazis no descubrieran que los Aliados habían logrado descifrar el llamado Código Enigma y estaban al corriente sus planes. Casi 500 bombarderos de la Luftwaffe redujeron la ciudad de Conventry a cenizas el 14 de noviembre de 1940. La escena de dicho bombardeo está descrita de forma realista, con el suficiente lujo de detalles como para ponernos en situación y, sin embargo, sin recargar el texto. Joyce nos sumerge de lleno en la devastación y el terror que reinó la terrible noche del 14 de noviembre. Pero me estoy adelantando, como de costumbre.

 

A partir de este punto, se incluyen detalles explícitos de la trama y el argumento del relato.

 

Los hechos de la vida gira en torno a una serie de personajes de los que voy a destacar unos cuantos de ellos por su utilidad para la trama. El primero es Martha Vine, como no podría ser de otro modo, la matriarca viuda del clan familiar formado por nada menos que siete hijas. La mujer está dotada de un don sobrenatural por el que es capaz de recibir visitas de personas que ya no están entre los vivos y tener visiones del futuro. Su hija Cassie, la más pequeña de las siete, posee también dicho don que en su caso se manifiesta en forma de profundos ensueños de varios días de duración, lo que compromete severamente su papel como madre del pequeño Frank. Tanto es así que un día decide darlo en adopción pero, esperando en las escaleras de la catedral, tiene la visión de una gran explosión de luz proyectándose sobre los tres capiteles del edificio, lo que lleva a la joven a decidir quedarse con el niño. Martha ordena que el pequeño Frank pase por las manos de sus seis tías para ser criado y educado, lo que nos sirve para ver costumbres y situaciones de lo más variopintas. Desde un embalsamamiento hasta una suerte de secta al más puro estilo hippie. El pequeño Frank, además, posee el extraño don de la familia Vine. Se dijo en su día que el número de personajes que aparecen en la obra resulta ligeramente excesivo, y no seré yo quien contradiga esto, pero no es menos cierto que dotan al conjunto de un valor de pequeña obra coral que no habría tenido de haberse basado únicamente en unos cuantos de ellos. En lo que sí parecen coincidir casi todos los lectores de Los hechos de la vida con quienes he comentado la novela es que las escenas más memorables son las que tienen como protagonistas al pequeño Frank, dotado con las capacidades especiales de su abuela, y el Hombre-Tras-el-Cristal, un piloto alemán de la Segunda Guerra Mundial cuyo cuerpo quedó atrapado en un avión que nunca fue encontrado.

Una de las fuentes de inspiración para esta novela, como confiesa el propio Joyce, es su abuela. Mi abuela era una de esas ancianas que solían tener sueños y visiones y recibían mensajes. Se quedaba dormida en una silla, sonaría un golpe en la puerta, se acercaría a la puerta, se encontraría a alguien en la puerta que le entregaría un mensaje. Y entonces ella despertaría, de nuevo en su silla. Mi madre y mis tías me contaron esas historias una y otra vez. Pero convivieron perfectamente con algo así. No le hicieron frente como una película de fantasía o terror. No tuvieron que superarlo. Y no fue cada vez a peor. Aceptaron el misterio y siguieron cocinando la cena. Cualquier lector de Los hechos de la vida podrá reconocer en parte esta escena ya que Martha, la anciana matriarca del clan de los Vine, es visitada en diversas ocasiones por mensajeros fantasmagóricos y, por lo que la historia deja traslucir, es algo que viene sucediendo desde hace mucho tiempo.

No cabe duda alguna de que el libro es una obra remarcable (no me atrevería a decir maestra) y ha sido recibida como uno de los mejores trabajos de Joyce. La trama está bien urdida y nos conduce a través de una gran cantidad de acontecimientos sorprendentes, conmovedores e incluso tristes. No nos encontramos ante un buen libro con tintes sobrenaturales digno de ser recomendado a los amantes del género, sino que se trata de una obra excepcional prácticamente aconsejable para todo tipo de público dado lo poco que se aleja del mainstream o corriente principal de la literatura. Sin embargo, aquellos que busquen un relato de terror con fantasmas acosadores que buscan hacer daño a los vivos, o lugares poseídos por fuerzas maléficas, quedarán totalmente decepcionados porque Los hechos de la vida no pertenece a esa clase de libros (de los cuales sí podemos encontrar una gran cantidad en su bibliografía). Avisados quedan.

La única crítica negativa que puede hacerse a la novela ya se encuentra señalada unas líneas más arriba. En realidad no se trata de una historia sobrenatural, ni el relato de una saga familiar o de una novela de carácter histórico, sino una amalgama de esos tres géneros, con lo que es posible que decepcione a los seguidores de cualquiera de los mismos pero apasione a los lectores que gusten de la fusión temática. Dicho de esta forma pudiera parecer que mi opinión sobre la novela es negativa, nada más lejos de la realidad, pero sí es cierto que supuso una cierta sorpresa su contenido. Una vez recuperado de esa sorpresa inicial disfruté del libro como hacía mucho tiempo que no lo hacía desde Mi vida entre los muertos… pero esa es otra historia que será contada en otro momento.

 

DENTRO DE LA COLECCIÓN

A pesar de la excelencia de la obra, ciertamente una de las mejores publicadas en aquel año, no podemos obviar el hecho de que la colección que la englobaba se titulaba Solaris Terror. Es cierto que existen elementos sobrenaturales en la novela e incluso, de forma totalmente excepcional, alguno pudiera resultar perturbador para lectores muy sensibles, pero no hay lugar para el miedo. La forma en la que los fantasmas y otro tipo de avisos de naturaleza sobrenatural son narrados en la obra excluye, completamente, toda posibilidad de sobresalto. Quizá fue este libro uno de los causantes, aunque fuera de forma colateral, del cambio de nombre de la colección a Solaris Eclipse.

 

Calificación: 80

Título: Los hechos de la vida

Autor: Graham Joyce

Editorial: La Factoría de Ideas

Edición: Rústica, 352 páginas

Lo mejor: Un excelente estilo narrativo que conduce con suavidad al lector por toda la obra.

Lo peor: Haber sido presentada como novela de terror cuando en ningún momento pretende siquiera asustar.

Sinopsis: En la Gran Bretaña de la postguerra, en los años cincuenta, una familia formada por ocho mujeres lucha por salir adelante en un entorno donde se mezcla lo mundano y lo sobrenatural.

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Patapalo
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Una reseña francamente interesante. En estos momentos me interesa mucho el mestizaje de géneros, y por cómo la describes, creo que esta novela me gustará. Gracias por el artículo.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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