Comandos de Asalto de Aenyx

Imagen de Aldaren

Trasfondo de Warhammer 40.000 para el II Concurso W4OZ

 

Planeta

Aenyx, localizado en el segmentum pacificus, es un sistema de siete planetas que recibe el nombre del mundo eje del sector, el planeta Aenyx. Este tiene dos lunas, Aetos y Nybos, y una temperatura que lo convierte en una gran urbe habilitada para la vida y no para la producción, con altísimos edificios de mármol blanco y cristal; así como de zonas mas oscuras, ubicadas a los pies de los enormes macro-complejos. Este sistema es famoso por exportar al Imperio uno de los mejores regimientos especializados en operaciones especiales, cuyas misiones abarcan sabotaje, eliminación de objetivos, búsqueda de información, y en general cualquier misión requerida para proteger el Imperio del Hombre. Los regimientos de Aenyx son populares por su equipo personal y su instrucción.

El primer planeta, Alida, es un mundo utilizado como despensa del sistema. El segundo, Anieli, está por completo dedicado al comercio, y es uno de los mayores puertos interestelares de la zona. Su completa superficie está poblada de espaciopuertos. El cuarto planeta, Aarhus, es un mundo fortaleza que además se encarga de suministrar energía y maquinaria en el sistema.

El quinto es Athan, mundo-cuartel donde los mandos y veteranos de los Comandos de Asalto entrenan a los nuevos reclutas y los preparan para la guerra. El sexto es Basha, un mundo artificial que recrea múltiples escenarios de combate. Toda su superficie esta divida por zonas, cada una con la naturaleza y vida típica del escenario que representan. Sectores semejantes a colmenas arrasadas se asientan junto a selvas, montañas y falsos desiertos arenosos a pocos kilómetros de distancia unos de otros. El último planeta es Bemus, y dado su pequeño tamaño sólo se usa como residencia para la vida dada la gran población que se da en Aenyx

El sistema Aenyx, antes de establecer grandes vías de comercio, fue olvidado por el Imperio y quedo incomunicado con él durante la era siniestra de la tecnología dada su poca cantidad de medios de viaje intergaláctico. No fue testigo, por lo tanto, de los problemas con la inteligencia artificial ni de los hechos acaecidos durante esta época, y con el muchos planetas olvidados o aun ni siquiera descubiertos por el Imperio. Esto originó que en Aenyx no se tuviera el miedo a la tecnología antigua imperante en el resto del Imperio, por lo que los regimientos de Aenyx, aunque muy poco numerosos en comparación con los de otros planetas, tienen una tecnología bastante desarrollada y superior a la de estos, pudiéndosela permitir por el reducido numero de fuerzas a las que se tiene que aplicar.

Una de las principales consecuencias de esto es la desaprobación por las formas imperiales tecnológicas, la de los cables y el metal sobre la carne y los engranajes en el cuerpo del hombre. Un servidor imperial, un servocráneo o incluso un miembro del Adeptus Astartes serían observados con miedo y recelo por los individuos del planeta. En vez de preocuparse por mejorar el cuerpo humano mediante implantes y sustituyéndolo por piezas más eficientes, la gente de Aenyx se afanó en crear sistemas para suplir esas carencias. Un ejemplo simple es que mientras algunos generales no dudarían en sustituir sus ojos por implantes biónicos más avanzados, en Aenyx crearían lentes o sistemas para mejorar la visión del campo de batalla. Quizás menos eficientes, pero nunca sustitutivos a los dados por el cuerpo humano.

 

Filosofía

En Aenyx se cree en la defensa de la humanidad como tal ante todo, por lo que no son del gusto de los generales de Aenyx las guerras de desgaste ni las prácticas similares. Obviamente, los regimientos de Aenyx tendrían que contribuir siempre que el Imperio les solicitase, pero sería un gran error por parte de los generales de las operaciones el destinar hombres de Aenyx en ese tipo de operaciones. El ser humano natural como algo más puro que la máquina es su principal creencia. En Aenyx son los tanques los que protegen a los soldados, no al revés, como algunos generales imperiales suelen hacer, protegiendo sus preciadas máquinas de guerra con reemplazables guardias sin importancia.

Quizá por eso se equipe tan bien al soldado básico de Aenyx, y quizá por eso no aprecien en cierto modo aspectos del Imperio tales como los guerreros astartes, pues en su cultura un ser humano implantado no puede considerarse humano como tal. De hecho, a veces la Inquisición ha investigado la lealtad del sistema al negarse a operar junto a marines espaciales o la predisposición a luchar contra ellos al mínimo de hablar de posible traición de estos, pero rápidamente han sido acalladas al ver cómo combaten los regimientos de Aenyx en los teatros de guerra de toda la galaxia, poniendo en peligro a veces la seguridad de su propio sistema, pues para ellos el Imperio fue quien le unió con la humanidad y el Emperador es el máximo referente de ser humano en su cultura, pues todo lo que hizo lo hizo por la raza humana, según el clero de Aenyx

 

Método de combate

Los comandos de asalto suelen operar mediante la inserción coordinada de grupos de combate en transportes Valkiria apoyados por aeronaves Vendetta

Una vez en zona hostil, los comandos tratan de cumplir los objetivos que tienen fijados. Pueden solicitar, si la situación lo requiere, armas pesadas como morteros o cañones láser, demasiado grandes y aparatosos para su método de combate, o incluso transportes ligeros modelo Lynx o Sentinels, todos ellos proporcionados por las aeronaves. En ciertos casos, pueden solicitar fuego de artillería, o incluso el uso de una avanzadilla de tanques Leman Russ. El número de soldados de este sistema es brutalmente más reducido al de la mayoría de los planetas imperiales, con tan solo un 28% de la totalidad de los habitantes del sistema inscritos en la vida militar, si bien es cierto que el resto del planeta trabaja por y para los regimientos de Aenyx. Esto se debe a la dificultad para entrar en los cuerpos del planeta, dado el alto grado de capacidad necesario.

Este pequeño numero de soldados, junto con la filosofía del planeta, origina que los comandos de asalto dispongan de unas enormes habilidades y posibilita el gran equipo y cuidado individualizado que se tiene de cada soldado, lo que sería simplemente imposible de proporcionar para los guardias de otros mundos.

 

Equipo

El comando estándar del planeta porta un equipo básico que consiste en un mono interior absorbe-impactos (para evitar la mayoría de los hematomas que no traspasan la armadura), y uniforme táctico, con dispositivos de camaleonina que permiten aparentar la textura y apariencia del lugar en el que se encuentre el guardia al ser activado. Normalmente presenta un aspecto de gris sombrío con camuflaje negro y blanco. La armadura antifrag, el llamado Scutum, está compuesta por placas entrelazadas muy parecidas a las de muchos mundos imperiales, pero con una mayor defensa ante los impactos directos y de una consistencia ampliamente superior a la del modelo estándar de la galaxia. Las partes de la armadura forman el peto y espaldar, hombros, antebrazos, protecciones para muslos, rodilleras y espinilleras, siendo en estas últimas presente sólo por la zona frontal. Por último, protecciones en la zona de los guantes. Suelen llevar arneses para cuando tienen que descender en cuerda. El equipo lo completan los guantes y el casco, una versión ampliamente mejorada del tradicional casco imperial, que incluye comunicación que conecta al soldado con el control de mando y con los miembros de su escuadra, y el rastreador táctico de combate, o RTC, una pequeña lente que sale de un lateral del casco y que informa al usuario de distancias, componentes del equipo o enemigos, y le otorga de distintas visiones, como térmica o infrarroja.

El rifle láser de Aenyx tiene la forma básica del modelo Kantrael, pero más estilizada y con un asa que parte desde el inicio de la mira hasta la mitad de esta, descendiendo gradualmente. Aunque también hay una versión para los veteranos que tiene el cargador tras el mango, haciéndolo más compacto. El modelo de Aenyx incorpora, además de la clásica mira de precisión de varios aumentos, un marcador láser y la posibilidad de acoplarles distintos accesorios, como escopeta, linterna, lanzagranadas, miras de francotirador o demás.

El soldado de Aenyx, además, siempre lleva equipada una pistola láser ubicada en el muslo y un cuchillo de combate que suele portarse o a un lado de la zona frontal de la armadura Scutum. Por último, los soldados disponen de un dispositivo de combate en forma de mochila, integrado en el espaldar de la armadura, en el que se encuentran las raciones de alimentación, los instrumentos médicos y las baterías para algunos componentes del equipo, todas ellas accesibles en todo momento mediante el RTC.

Todo el equipo en general, una vez encendido, se comporta como un único sistema inteligente, un ejemplo claro es que al disparar con su rifle láser de asalto durante un largo periodo de tiempo, justo cuando la energía del cargador comienza a escasear, un impulso envía esa información al procesador integral de la armadura, que la transmite, en este caso, a la lente del RTC, en el que se informara mediante una visualización que es conveniente cambiar el cargador. Como es imaginable, las posibilidades de éste sistema inteligente son infinitas, y gracias a él los soldados pueden modular aspectos de camuflaje, temperatura, alimentación, cobertura… de manera automática. Por supuesto, los comandos de Aenyx están entrenados para luchar sin ninguno de los sistemas operativos, para no caer en el error de verse superados por la comodidad de su propia tecnología.

Los comandos de Aenyx, además de todas esas visibles mejoras tecnológicas, tienen a su disposición vehículos de fabricación propia ideados en el sistema que se exportan a toda la galaxia. Su mas famoso exponente es el Lynx, el vehículo táctico ligero de alta movilidad, con un diseño novedoso y con una gran utilidad, como vehículo de reconocimiento más rápido y menos llamativo que los Sentinel, como apoyo a las escuadras de infantería, gracias a la ametralladora pesada con la que cuenta, o como transporte rápido por el campo de batalla, dado que cada uno puede portar a cinco hombres. Se puede modificar para acoplarle un módulo lanzamisiles, un mortero pesado, un multilaser,y en general la mayoría de armas pesadas estándar de la Guardia Imperial, aunque esto anula la capacidad de transporte del vehículo.

 

El Proyecto Sombra

En Aenyx se empezó a estudiar la posibilidad de crear un cuerpo específico para proteger la raza humana del Caos, de las razas alienígenas y en ocasiones del propio Imperio. Se seleccionó de manera casi clandestina a los mejores hombres de entre los más afamados regimientos imperiales, desde primeros nacidos de Vostroya hasta los diablos rojos de Catachan. Tras un más que asesino sistema de selección, se escogió a los más capaces de entre esa ya de por si élite de la galaxia. Se les adoctrinó según el esquema de combate de Aenyx y se les preparó para formar comandos de operaciones especiales con el fin de preservar la raza humana.

Se trata de una organización casi invisible a ojos del Imperio, de un modo parecido al de los Caballeros Grises, con la diferencia de que no aparecen en ningún registro de combate ni sus bajas son apuntadas en las listas de soldados asignados a la operación, como si nunca hubiesen combatido. Esta manera tan secreta de operar se debe a que a veces han eliminado a inquisidores por inducir regimientos de la guardia para después exterminarlos, o a corruptos generales imperiales que han enviado a regimientos enteros a la muerte, demasiados incluso para tratarse de guerras de desgaste.

Al estar limitados por el cuerpo humano, solo superan sus límites mediante un riguroso entrenamiento. Esta condición, lejos de suponer una gran desventaja se convierte en su aliado, pues no emiten las mismas energías psíquicas que harían detectable a marines espaciales o a fuerzas categorizadas como “más potentes” que los Sombras. Básicamente, tienen una capacidad destructiva y de infiltración similares a los mejores agentes del oficio asesinorum y equipo de combate, si bien lejanamente distinto, parecido.

Los Sombras suelen operar individualmente o por parejas, viéndose obligados a operar patrullas sólo si la situación es de gran envergadura.

Al ser tan pocos hombres, cuentan con el mejor equipo que Aenyx puede costear, y probablemente el mejor equipo al que un ser humano puede aspirar en toda galaxia, no solo desarrollados con tecnología imperial sino replicando los mejores avances de otras razas que son conseguidos antes de ser eliminados por la Inquisición. De este dato podemos entender el porqué del secretismo de la organización.

Se estima que no habrá más de doscientos de estos individuos en total en la galaxia. En cualquier caso, y aunque presumiblemente lo sean, no pueden ser considerados tropas regulares de Aenyx, dado que su mando hace tiempo que no pertenece a los estamentos oficiales del sistema.

 

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Patapalo
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Muy interesante el trasfondo, como comentamos por el foro. Me quedo con ganas de ver las fotos de las conversiones, que tienen que ser muy interesantes también.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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