El primer invierno de Blanquita

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Un relato de Maundevar

Gris hurgaba concienzudo con su chopper, apartando con pulso quirúrgico finas capas de piel y carne. Manejaba el útil con gran maestría, sujetando con firmeza la fracción lisa del canto lítico. Un pulido hueso de tono lechoso surgió confuso entre la sangre que fluía del tejido carnoso. El ligero vaho de calor latente que manaba de la víctima reveló el hilo de vida que aún fluía por sus entrañas.

Gris era un Antecessor de complexión fuerte y ancho tórax de musculatura robusta y prominente. Multitud de arrugas circulaban su rostro, como evidencia del paso del tiempo y la crueldad de aquellas tierras inhóspitas. Su larga melena gris ceniza desvelaba, junto a los numerosos estigmas que poblaban su curtida piel, la trentena de inviernos que había soportado impasible, tozudo ante la muerte.

De cuclillas, con el cráneo del cadáver sobre sus rodillas, trabajaba concienzudo para abrir un hueco por el que acceder al nutritivo cerebro. El hambre azotaba su abdomen sin piedad, y el intenso frío invernal se colaba bajo las pieles de cérvido con las que se protegía del gélido paisaje. Agitó su cuerpo, apartando la nieve que le cubría el espinazo.

“Cosa blanca mala. Cosa blanca duele”, recordó Gris con dos protestas guturales de aversión. La densa niebla y el manto níveo que cubría el valle en el que se encontraba lo aislaban de cualquier referencia con la que poder orientarse. Aquel homínido no estaba acostumbrado a cambios estacionales tan severos. En su limitada memoria, aún pervivía el recuerdo infantil de aquellos otoños templados, aquella pradera cobriza de matojos crepitantes por la sequedad. La vida se apagaba durante el invierno, menguando los animales viejos o heridos que carroñar. Pero tras algunas nevadas, el calor volvía a los pocos meses, y la primavera brotaba por doquier retornando la vida a la sierra. Pero con el paso de los años, aquella constante se alteró. Los inviernos se dilataron y acentuaron. El alimento comenzó a escasear, y la competencia con otros predadores se acentuó.

Gris perteneció a una unidad familiar que durante generaciones habitó aquellos montes y serranías. En primavera, solían contactar con otros grupos lejanos, clanes que desaparecieron hace tiempo. Bonita fue la última extraña que ingresó en el grupo. La conocieron hace ya cuatro inviernos.

“Bonita”, meditó Gris. Un asomo de pena invadió la mente del homínido, que detuvo sus labores de despiece, fijando su vista en un cuerpo inerte que reposaba a su diestra. Era una hembra de Antecessor. Los leves pero constantes copos de nieve que se posaban sobre ella terminarían ocultándola. Una enorme mancha rubí tiznaba la nieve bajo su cabeza. Tenía el cuello abierto por un profundo corte.

La hembra defendió a la presa hasta el final. Gris tenía hambre, y Bonita no quiso comprender. Se interpuso, forcejearon, y en un acto reflejo, con el chopper empuñado con firmeza, le asestó aquella herida mortal. Cayó al suelo retorciéndose entre gorjeos espasmódicos. No lo pretendía, no deseaba herirla ni contrariarla. Su estómago pronto le borró aquel sentimiento de pesar; aquel germen de abstracción mental; esbozo genético, pero naciente, de autoconsciencia. Retornó al troceado de la testuz.

Gris introdujo su mano en el interior del cráneo recién abierto, y sorbió su contenido mientras se lamía los dedos complacido.

El pobre homínido ignoraba su lamentable situación. Había degollado a la única compañera de su clan que quedaba con vida. Bonita fue la última hembra adulta de aquella región que resistió a los cruentos inviernos. Ahora tan solo quedaba él. Duraría con vida pocas noches más tras aquel ágape, pero su mente era incapaz de asimilar aquel destino como una consecuencia de sus actos.

La Europa que se les abrió varios milenios atrás como un edén celestial había mutado finalmente en un gélido presidio sin retorno. El continente vencía de nuevo a la tenacidad del ser humano. Una nueva especie sucumbía irremediablemente en las tenebrosas profundidades de lo extinto.

Pero allí estaba Gris, en mitad de la Sierra de Atapuerca, hurgando en el cráneo ya vacío de Blanquita. Gruñó taciturno al ver agotado el contenido más jugoso de la cría. Pero no tardó mucho en voltearla para devorar las pantorrillas.

Su cabeza, ahora hueca e inexpresiva, colgaba flácida entre las manos de su predador. Era como un muñeco de trapo, una cáscara que contuvo la inocencia del neonato. Tuvo la desgracia de nacer en un mundo muerto, una tierra baldía y sin esperanza. En sus frías facciones aún reconocibles se vislumbraban las analogías y afinidades de sus progenitores. El azul celeste de sus ojos, heredados de Bonita, la madre que la alumbró y protegió con su propia vida. Las espesas y pobladas cejas unidas en una única y peluda expresión, propias de su padre, de Gris, el ascendiente que devoraba en aquel instante sus entrañas sin vida.

Blanquita fue la última Antecessor engendrada en aquellas tierras. Gris, el figurante que concluyó con su muerte la representación de la conquista prematura de un continente, Europa, cuyas puertas se sellaron de nuevo al milagro genético que plagaría el mundo sin tregua.

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Patapalo
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Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 197120

Muy interesante el relato, y muy bien llegado. Una única pega: ¿chopper? ¿No has podido meter un término equivalente que no chirríe tanto? Igual en jerga paleontóloga es común, pero lo primero que me ha venido a la mente es una motosierra...

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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L. G. Morgan
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Poblador desde: 02/08/2010
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Muy buen relato. Impacta y te hace a la vez empatizar con las sensaciones del personaje. Me gusta tu recreación de la prehistoria.

Algunos matices de orden técnico, por si te sirven:

"multitud de arrugas circulaban su rostro". O circundaban su rostro o circulaban por su rostro

"la trentena de inviernos". Mejor treintena.

"De cuclillas". Mejor en cuclillas.

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Maundevar
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Puntos: 2089

Muchas gracias por vuestros comentarios!

Zabbai, la verdad es que leyendo las alternativas que me has presentado a lo que fui escribiendo, cierto es que lo que comentas queda mejor y más coherente. Hago anotación mental. Muchas gracias.

Este fue un relato que presenté hace no mucho a un concurso sobre Atapuerca del Correo de Burgos. No llegó a nada, así que para que se muriera en el disco duro de mi ordenador, prefería publicarlo para conocer la opinión de la gente.

Nos seguimos escribiendo por estos lares.

 

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Maundevar
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Poblador desde: 12/12/2010
Puntos: 2089

No pude evitarlo :)

Cierto es, es un tecnicismo. Es el nombre que reciben las armas líticas que usaban los Antecessor. Es que estoy estudiando Historia por la UNED y me fascina la Prehistoria... Pero es cierto que para el común de los mortales, puede chirriar ese vocablo.

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Douglas
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Poblador desde: 12/02/2009
Puntos: 1656

Vocabulario fino y elegante para la recreación de la prehistoria, un personaje contundente, y una acción necesaria para su supervivencia, como horrible a ojos del lector. Me soorprendieron algunas imágenes muy favorablemente.

El primer párrafo es el último disfrazado.

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Maundevar
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Poblador desde: 12/12/2010
Puntos: 2089

Pues de momento solo sé que me gusta la firma que tienes... ...qué certeza... ...y qué pena... ...yo sí creo que trabajo... :(

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LCS
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Poblador desde: 11/08/2009
Puntos: 6621

Un relato muy interesante. Te transporta sin problemas a la prehistoria. Me das un poco de envidia, porque a mí, siempre me cuesta escribir relatos históricos, a pesar de que me gusta leerlos. Supongo que es por la labor de documentación que hay detrás.

Sólo encuentro una pega: comienzas varios párrafos con la palabra Gris.

Ténlo en cuenta cuando lo revises.

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Darkus
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Poblador desde: 01/08/2009
Puntos: 759

Bastante chulo el relato, sí.

Sobre todo, interesante y diferente a los que he ido leyendo.Bien llevado, y muy rico en vocabulario, con un poderosos protagonista cuyos actos pueden parecer crueles y duros, pero obvios. La naturaleza es cruel, como decía aquel. Lo de chopper me ha hecho gracia; es cierto que lo primero que llega a la mente es la imagen de una motosierra xD

¿Algo por lo que "protestar"? Nada en concreto. Ya lo han comentado otros compañeros y compañeras, como los apuntes de Zabbai, que me parecen bastante acertados.

Pues eso, que mola.

"Si no sangras, no hay gloria"

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Maundevar
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Poblador desde: 12/12/2010
Puntos: 2089

Qué decir...

Es interesante leeros, y aunque hace ya un mesecillo que no me pasaba por estos lares (estoy agobiado con la UNED de las narices...), en junio volveré  participar también de comentarios y opiniones sobre los relatos que vosotros también vais colgando...

Y repetir el agradecimiento a vuestros comentarios, Darkus y LCS... Se agradece...

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