Crónicas de la Marca del Este

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Reseña de la primera antología de relatos inspirada en el juego de rol Aventuras en la Marca del Este

 

Holocubierta nos trae una antología de relatos a través de los cuales diversos autores nos dan su visión del escenario en el que transcurren las Aventuras en la Marca del Este. Se trata de un libro que busca complementar al juego de rol y, desde esta óptica, satisface las expectativas.

La edición es magnífica. Las páginas del volumen vienen presentadas a modo de pergamino antiguo sin, por ello, dificultar la lectura, un detalle que le da un sabor particular al libro. Este, además, viene acompañado por una buena colección de ilustraciones (una treintena), algunas a página completa, todas ellas de un gran detalle. Así, en primer lugar, cabe felicitar a Iván Gil, Víctor Bravo, A.J. Manzanedo y José María Campoy por el trabajo gráfico realizado, que supongo (y espero) se podrá disfrutar también en el juego de rol.

Este componente estético es, sin duda, uno de los puntos fuertes de Crónicas de la Marca del Este y su principal acierto. Es un vehículo perfecto para presentar el escenario del juego de rol y hará volar la imaginación de los lectores. En este campo, la ambientación, algunos relatos se han mostrado más acertados que otros.

No me voy a detener en una crítica pormenorizada de cada uno de los que componen la antología. Solo destacaré tres de ellos. No es que el resto me hayan parecido malos, pero sí menos consistentes que el conjunto del libro. He de precisar que he visto muy cuidada la labor editorial realizada en el libro (revisión de textos, maquetación, adecuación al escenario, etc.), pero no negaré que a la mayor parte de los relatos les he visto pegas: algunos parten con un pie magnífico y parecen verse coartados por la extensión; otros plantean las historias y el escenario con mucho entusiasmo pero muestran defectos estilísticos que apuntan a que han sido escritos por aficionados más que por escritores; otros, por el contrario, muestran corrección pero no parecen conectar con el escenario de la Marca del Este y dan la impresión de beber de otras franquicias, lo que desvirtúa en parte su sentido. Ojo: su lectura me ha resultado igualmente entretenida, pero me esperaba más.

Por ello, sí que quiero dedicar unas palabras específicas a Hermanos de sangre, una historia de Ignacio Javier Borraz que conjuga lo que creo que debería haber sido la tónica general del libro: pasión por la Marca del Este y una ejecución equilibrada. También para Idólatras en Neferu, de Fermín Moreno González, el relato en el que he visto las mayores inquietudes estilísticas (independientemente de que seamos afines o no a su enfoque) y un escenario muy sugerente del que, sin duda, se puede extraer un módulo original.

Y, finalmente, para Nidiah y la Cámara de las Almas Puras, del propio antólogo, Rubén Serrano, un broche al cierre que reúne todas las características que se podían esperar del libro: una buen redacción, una buena ejecución, fidelidad al escenarios y, puestos a pedir, un reparto protagonista que encajaría con lo que puede ser un grupo de Pjs en la Marca del Este.

Como conclusión querría señalar que si bien desde el punto de vista literario la antología no ha colmado mis expectativas, creo que desde la óptica de material complementario para el juego ha llegado más allá de donde esperaba. En este sentido quiero recalcar que algunos de los relatos que no he mencionado por C o por B tienen un valor añadido importante, y es que dejan cabos sueltos, personajes y escenarios listos para ser reutilizados en campañas y aventuras del propio juego de rol, algo que los jugadores sabrán apreciar.

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Mediterráneo
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Puntos: 2338

¡Gracias por la reseña! Espero que la segunda entrega, y en especial la segunda aventura de Galiep Malavida, te conquiste un poquito más.

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