
Reseña de la novela de Óscar Urra publicada por Salto de Página
Nunca he dejado de leer novela negra desde mis años mozos, por culpa de la biblioteca de mi padre (Christie, Simenon, etc.), pero no era un género que me apeteciese en demasía. Siempre encontraba otro libro que me apetecía leer más. Esto es algo que he ido, y sigo, enmendando desde hace poco tiempo y cuando miro mis notas sobre las novelas que voy leyendo, me doy cuenta de que cada vez más se van adentrando entre mis lecturas. Y sobre todo centrándome en el producto nacional.
Es entre estas novelas en las que quizá me encuentro más cómodo, sea por estar localizadas en nuestro país o porque los personajes no son el típico tópico del detective que acaba con el caso a base de disparar contra los malos. Y más cuando tienen ese calado, ese poso de personaje que tiene Julio Cabria, el protagonista de esta trilogía de novelas iniciadas con A timba abierta y continuada por Impar y rojo. Una serie de novelas que aunque tienen historias independientes, siguen con una pequeña trama que se resuelve en Bacarrá. Eso sí, no sería desdeñable volver a tener entre las manos otra historia con el detective al mando. Porque algunos detalles y cierto personaje seguro que dan para mucho más (no digo quién para no hacer spoiler, pero se trata de una mujer).
La prosa de Urra tiene algunos los valores que permiten recomendar estas novelas sin paliativos. A saber: un buen estilo narrativo y el paseo del protagonista por las calles y los tugurios de Madrid que acerca a quien osa adentrarse a una ciudad voluntariamente oculta, una ciudad sólo para iniciados, para los habituales de esas calles, que escapa a la apreciación del turista ocasional.
De señalar es también el perfecto cierre de la novela, con una de esas escenas que hay que analizar a parte. Y es que la relación entre Cabria y el inspector Meléndez también es de un castizo total. Tampoco se puede desdeñar la escena inicial, que tras hacernos pensar en algo turbio y de los bajos fondos, nos descubre irónicamente que nadie es quien dice ser.
Así pues, recomiendo leer las tres novelas, cogernos de la mano de Cabria y pasear por esos lugares madrileños que no se nombran en las guías, conversar con los secundarios que acompañan este deambular castizo y tomarnos una cerveza en el bar de César, el Portón, ese antro lleno de humo y olores que reúne a lo más granado del vecindario. A timba abierta ya va por su segunda edición, así que a buen seguro que sus hermanas llegan a estos límites y puede que la editorial (me lo comentó en una conversación uno de los editores) nos dé una sorpresa con las historias de Urra.
Autor
Óscar Urra nació en Madrid en 1970. Es licenciado en Filología Hispánica y profesor de Enseñanza Secundaria. Trabajó en la radio pública como redactor, locutor y guionista de programas. Ha publicado un manual de Literatura Universal de Bachillerato y otros trabajos de investigación literaria.
Su primera novela, A timba abierta (Salto de Página, 2008) fue finalista del Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón a la mejor primera novela policial del año. Con ella inauguró la serie protagonizada por el detective Julio Cabria, que ha tenido su continuación en Impar y rojo (SdP, 2009) y en la recientemente publicada, Bacarrá (SdP, 2011). También ha sido antologado en La lista negra. Nuevos culpables del policial español (SdP, 2009).
Sinopsis
Buscar a dos policías corruptos para vengar la muerte de su hermano, investigar la desaparición de unos guardaespaldas de elite y visitar garitos donde se juega al Texas Hold’em son los quehaceres que entretienen los días y las noches del detective Julio Cabria. Perdido en las calles del centro de Madrid, reclamado por el afilado Inspector Meléndez, perseguido por un cura visionario y acosado por una voraz jugadora de ajedrez, Cabria intentará terminar (casi) ileso esta peligrosa partida a varias bandas. Y, para no desentonar con sus rivales, lo hará con las cartas marcadas y una Glock en el bolsillo.
Óscar Urra remata con este relato la peculiar trilogía que comenzara con A timba abierta y continuara en Impar y rojo, y cierra así uno de los relatos más ágiles y desenfadados del reciente policial español.
Edición
Rústica con solapas
Salto de Página
Colección Púrpura (nº 31)
216 páginas
Lo mejor: Como ya he dicho en las dos anteriores novelas, el personaje de Julio Cabria.
Lo peor: El peso de Cabria como protagonista quizás hace que alguno de los secundarios no termine de tener su momento brillante.
Nota: 80