Conan la leyenda: La torre del elefante

Imagen de Anne Bonny

Reseña del tercer tomo de la serie publicada por Planeta DeAgostini

 

La torre del elefante es una de las historias más celebradas y versionadas de cuantas escritas por Robert E. Howard sobre Conan. Con este precedente cabe preguntarse ¿qué es lo que aporta esta nueva revisitación realizada en Conan la leyenda por Kurt Busiek y Cary Nord? La primera respuesta que me viene a la cabeza es “un enfoque más adulto, más en consonancia con la esencia real del bárbaro”, pero esta sería una respuesta sesgada y parcial.

Sí, en efecto, en este tercer volumen de Conan la leyenda encontramos una visión de la espada y brujería que se desmarca de ese mito de que la fantasía es cosa de niños. Desde luego, es un cómic adulto, y no solo por los desnudos, la violencia o los guiños filosóficos que se adivinan en Zamora, sino también por el modo en el que se desarrolla la historia, dejando espacio, claro está, para la acción, que es algo primordial en el género, pero permitiendo que la narración se recree también en el escenario, que aquí es un elemento tan importante como el que más.

Cary Nord capta a la perfección la magnificencia exótica de ese pasado imaginario soñado por Howard, esa sutil mezcla entre lo conocido, lo sepultado por el olvido y los rastros del horror cósmico. Su estilo, implacable, juerguista en ocasiones, épico cuando toca y siniestro en determinados momentos, crea el lienzo perfecto para desarrollar los guiones de Kurt Busiek.

Entre estos está el referido a La torre del elefante, pero no es la única aventura del bárbaro que veremos en estas páginas. En todas ellas encontramos un retrato hábil de esta etapa primeriza de Conan, un retrato en el que, además, el guionista se permite abordar el lado humano y salvaje del personaje sin miedo a romper con lo precedente. Bravo por él. Gracias a su “osadía” vemos un joven Conan inexperto y testarudo que ya se está labrando su carrera de leyenda pero que anda lejos de haberse convertido en una.

La edición de Planeta DeAgostini es una delicia, y no solo por la tapa dura y la calidad de las ilustraciones. Incluye también las portadillas de Ladrönn y un breve prólogo realizado por este mismo ilustrador, así como interesante material extra entre el que se cuenta una inesperada carta del propio Robert E. Howard sobre la disposición de los Reinos Hiborios. Un cómic que merece mucho la pena para los amantes del personaje y para todos los aficionados al género.

 

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