Megazoria: Nervia

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Trasfondo de los indómitos guerreros bárbaros más allá del Rhenus

Enclaustrados entre la marca fronteriza de los belgas, el empuje arrollador de los francos y el río Rhenus, tras cuyas aguas se encuentra el reino de los frisones, los nervios o nervii viven bajo una tradición guerrera tan orgullosa como obcecada en no mirar al futuro.

Aspectos geográficos

Los nervios habitan en tierras bajas cubiertas de densos bosques en los que ni siquiera se han abierto claveros o sendas para hacerlos más habitables. La maleza es tan densa que se convierten en trampas laberínticas para los viajeros despistados pero, al mismo tiempo, y junto a la acción del mar, temperan el clima. El clima es por lo general húmedo, con precipitaciones abundantes y nieblas.

 

Fauna

Los bosques de Nervia están infestados de osos, diros y lobos que cazan tanto cerdos salvajes como pequeños cérvidos y equinos. La caza es abundante y se rumorea que hay bestias aún más infrecuentes por la zona. Así, bajo el vuelo de los murciélagos que rondan las ciénagas, quizás se pueda encontrar alguna ave raptora o algún felino de dientes de sable. Quizás alguna bestia mayor.

 

Habitantes

Aunque los nervios se consideran germanos y desprecian a los galos, es muy posible que al menos su élite aristocrática sea de origen celta, como ponen de manifiesto el uso de pinturas de guerra, de torques en torno a los cuellos o algunos de sus rituales de enterramiento. En cualquier caso, son gentes con pieles y cabellos claros que llevan trenzados o erizados con grasa para resultar más aterradores. Se visten con ropas de cuero, sobre todo, y lana teñida obtenida de sus saqueos. Aprecian mucho los abalorios como muestra de estatus.

Lengua: Germánica.

Escritura: Ninguna.

Algunos nombres de ejemplo: Cynan, Morirex, Aia, Duva o Nasua. De mujer, Esselt, Eudaf, Ulrike, Alba o Biua.

 

Sociedad y gobierno

Nervia es un territorio salvaje, cuyos habitantes solo respetan el lenguaje de la guerra. En tiempos, los galos intentaron fundar una ciudad fortificada, una suerte de guarnición y enclave comercial que fue reducido a cenizas: hoy las ruinas de Bagacum restan como recordatorio de que esta tierra no pertenece más que a sus señores.

Así, cada señor de la guerra, con sus fieles guerreros, con los que mantiene vínculos de familia, lealtad o amistad, gobierna sobre su respectiva región de un modo sencillo, la mayor parte tomando el cuenta el consejo de los hombres libres bajo su mando. Los esclavos, prisioneros de guerra, se ocupan de las tareas serviles mientras ellos se preparan para una nueva confrontación.

 

Religión

Los nervios rinden culto a la guerra a través de su encarnación en dioses y las fuerzas de la naturaleza. Se pueden encontrar templos de piedra erigidos en todo el territorio en el que se exponen las cabezas cercenadas de sus enemigos, que se dejan pudrid al aire o devorar por los cuervos, y las armas arruinadas de los caídos, que se suelen romper y tirar en fosos. Los propios guerreros y caudillos dirigen estos ritos y no hay propiamente una religión organizada.

 

Actividades económicas y lúdicas

Aunque existe algo de economía de subsistencia, como cría de ganado y huertos, en general los nervios no dan mucha importancia a nada que no sea el saqueo. Incluso menosprecian las monturas y consideran a los caballos como una presa más de la caza. Esta sí que es una actividad que consideran adecuada a su estatus, y también un sustitutivo adecuado a la guerra.

La recitación de baladas épicas y las pruebas de fuerza y habilidad son los pasatiempos más comunes. Estos últimos pueden incluir combates con animales o esclavos para demostrar la hombría y el paso a la madurez. Como curiosidad, hay que señalar que los nervios no consumen alcohol de ningún tipo, pues consideran que embota los sentidos y vuelve blandos a los hombres.


 

En la guerra

Los nervios adoran la guerra, pero, al mismo tiempo, tampoco han desarrollado grandes técnicas bélicas. Prefieren el combate individual que en formación, incluso la más básica, y no cuentan con unidades auxiliares de ningún tipo, a excepción de algunos perros de guerra. Incluso los arcos no se consideran armas viriles, por lo que prefieren los venablos y, sobre todo, el cuerpo a cuerpo con espadas, lanzas y hachas. Fabrican armaduras de cuero y metal y gustan de darse un aspecto feroz, aplicando grasa y tintes en los cabellos para ponerlos de punta, por ejemplo, o cubriéndose la piel desnuda de dibujos geométricos. A pesar de su poca disciplina, tienen fama de ser guerreros intrépidos y duros.

 

En el mar

Aparte de algunos botes de cuero y balsas de troncos para vadear el Rhenus, los nervios tienen poco contacto con el agua.

 

Posibilidades de aventura

Nervia es un territorio peligroso para cualquier extranjero. Aunque es posible ganarse la confianza de los nervios mostrando valor en el combate, es raro que pierdan su desconfianza inicial. Huelga decir que desprecian a comerciantes y emisarios, a menos que tengan buenas propuestas entre manos y sepan tratar a los interlocutores adecuados.

De este modo, Nervia aparece como un escenario limitado a aventuras bélicas, aunque pueden incluir pistas paralelas, como una búsqueda entre las ruinas de Bagacum o alguna aventura de caza. En cualquier caso, es más probable que las historias giren en torno a la organización de un ejército mercenario, una tarea nada sencilla, o a los conflictos entre dos líderes de guerra por el mando, algún asunto familiar o alguna vieja rencilla de sus abuelos.

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