El extraterrestre, ¿un monstruo clásico?

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Disquisición peregrina sobre esta cuestión evidentemente trascendental

Los monstruos son una pieza clave del género de terror, una suerte de catalizador arquetípico que sirve para abordar cuestiones de fondo. En cierta manera, son un destilado de la estética de la ficción macabra, un símbolo, y como tal resultan intuitivos y, al mismo tiempo, inasibles. Claro ejemplo es el extraterrestre, el alien —si tiramos de anglicismo—, el marciano —si nos ponemos nostálgicos—, una criatura que sin duda debería ser un monstruos clásico pero que, de algún modo, nos cuesta englobarlo en la definición.

Podríamos objetar que su presencia en el género ha sido excesivamente reciente o poco relevante, pero estaríamos incurriendo en una inexactitud de bulto. Para empezar, es de las primeras criaturas plasmadas en literatura de género, nada menos que en el siglo II, de la mano de Luciano de Samósata, aunque por aquel entonces fueran selenitas. Y ya en el siglo XIX, cuando se sientan las bases de la literatura moderna y tenemos el auge de los géneros populares, tiene su espacio en novelas tan emblemáticas como La guerra de los mundos, de H.G. Wells. Por no mencionar su presencia en novelas pulp, películas y cómics a lo largo del siglo XX.

En cuanto a la relevancia y peso dentro del género, ¿qué decir de los Mitos de Cthulhu, una de las piedras angulares del terror, que hasta tiene su subgénero, el horror cósmico, y que ese apoya precisamente en ese miedo a lo que habita en el insondable universo? Por mucho que el vampiro sea el monstruo que nos viene a la cabeza cuando hablamos de terror, es posible que el extraterrestre haya tenido más influencia en cómo concebimos el terror que cualquier otro monstruo. ¿Por qué entonces ese estigma que hace dudosa su inclusión en el panteón.

Podríamos aferrarnos a lo del carácter clásico. En efecto, por su propia naturaleza el extraterrestre ha resultado más mutable y actualizable que otros compañeros. Si la momia se ha quedado anquilosada, anclada en las arenas remotas del tiempo, el extraterrestre ha salido disparado hacia el futuro como un cohete, con frecuencia por delante de su tiempo —aunque solo fuera para estrellarse estrepitosamente—. Esto, sin embargo, no basta por sí mismo para explicar la peculiaridad. Monstruos como el vampiro citado se han mostrado igualmente proteicos y no por ello se han librado de sus raíces y sus títulos nobiliarios.

En la suspensión de la incredulidad podríamos buscar otra excusa. Después de todo, en la cultura norteamericana, de la que nuestros creadores beben sin reparos y con cierta embriaguez, el alien no es considerado como algo fantástico al 100%. Dicen por ahí que un tercio de la población de los Estados Unidos cree en su existencia. Así, equipararlos al hombre lobo o al zombi no parece tan adecuado. Pero, claro, eso no justifica la perspectiva nacional.

Personalmente, creo que el quid reside en su naturaleza misma. La amenaza del espacio exterior —porque aquí hablamos de terror: no nos interesan ni los licántropos peluche ni los marcianos benefactores de la humanidad, a menos que escondan horribles segundas intenciones— puede adoptar mil formas, tantas como sus mundos de origen requieran. Inteligentes o no, antropomórficos, bestiales o informes, todos son extraterrestres. Más incluso que los demonios, a los que se puede buscar un hilo conductor, son legión, una legión difícil de clasificar, de amoldar, de meter en un único pedestal del panteón.

El alienígena no es un monstruo clásico, en definitiva, porque no es uno. Es todos los monstruos. Vampiros estelares, hombres lobo venusianos, zombis nucleares de mundos post-apocalípticos. Hasta dragones. Se trata tan solo de un cambio de localización, de origen. Al final, sobre ellos estamos proyectando a todos los demás, desde el kraken al estrige. Dan Dare y Vampirella lo sabían muy bien.

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Daniel Leuzzi
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 Muy buen articulo. No es un monstruo clasico, pero tiene que ver tambien de que forma se lo representa, su entorno. Tenemos desde ET a Alien o Depredador e infinitas copias, bien como dice el articulo, es el mas "mutable".

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Fly
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Mi pensamiento ha sido hurtado. Desde Alien a ET, clavado.

No es un monstruo clásico porque todos los extraterrestres no son monstruos. Incluso, quién sabe, puede que haya extraterrestres humanos allá por otros mundos más o menos terroríficos que nosotros mismos.

Y buceando por la historia de la humanidad, mucho antes del siglo II, equiparándose a la literatura "moderna" tenemos las pinturas del Tassili (Argelia) donde los extraterrestres ya aparecen tal vez como monstruos o quizá dioses.

Es probable emitió su esperma de una forma muy descuidada.

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Patapalo
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Gracias por los comentarios. Arriba

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Sanbes
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No es un monstruo clásico. Además de lo que se ha dicho, que estoy de acuerdo, para mí el monstruo conlleva el sinónimo de maldad.

Es decir, cuando nombramos a un monstruo, en seguida lo relacionamos con algo malo, salvo que nos especifiquen lo contrario. Con el extraterrestre no sucede esto. Es tan amplio su abanico que no puede denominarse monstruo.  

Si no, a los humanos también se les debería considerar monstruos clásicos.

 

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