Grupo 7

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Yonquis, nostalgia ochentera y gracejo andaluz en un thriller policíaco conmemorativo de la Expo

 

Alberto Rodríguez nos presenta una película que si bien es deudora de productos muy americanos, como The Shield, consigue un sabor propio y, además, de la tierra, algo que va más allá de la mera militancia cuando hablas de una obra que tiene por telón de fondo la Expo '92, la del Curro, que tuvo lugar ese año loco en que también albergamos unas olimpiadas. Hay que tener en cuenta que si bien Grupo 7 es una obra de ficción, tal y como declaró el guionista Rafael Cobos, no por ello deja de tener un pie bien anclado en la realidad de nuestro pasado inmediato.

Para los que vivimos aquellos años, aun siendo niños, resulta fácil encontrar elementos familiares, desde los coches a los yonquis desastrados, el modo de hablar de la gente o los bares de todas la vida. Casi se nota ese calor de antes de que se extendieran los aires acondicionados y se percibe ese halo más de estar por casa, quizás algo provinciano, que vivíamos como normal. El escenario, en definitiva, está muy conseguido e incluso le lucen algunos dejes almodovarianos que no le sientan mal como guiño.

No es un asunto tanto de decorado, sobre el que reconozco que tampoco puse el radar a ver si me saltaba algún anacronismo entre tanto policía uniformado de marrón, como de tono, algo en lo que ha tenido mucho que ver el reparto, desde los protagonistas a los secundarios —memorables las señoras de barrio—, que lo bordan. Así, aunque los escenarios son formidables —la primera persecución por los tejados es antológica—, son los personajes y sus diálogos, insólito, los que sostienen la trama.

Esta ya tiene más aristas, quizás por ese afán de meter más retrato social del que cabe en el metraje o por esa confusión tan usual entre dar profundidad a un personaje y contarnos su vida sin venir a cuento. Hay muchas tramas secundarias que no terminan de cuajar o que se solventan de un plumazo y que hubieran resultado mejor como simples pinceladas, como la de la homofobia, o en otro formato —una serie con este estilo hubiera podido dar mucho de sí—. Así, el final apoteósico resulta algo precipitado, aun cuando, en cierto modo, cierra el círculo. Y no solo es una cuestión de que, aunque no chirrían, las escenas de acción no tengan la espectacularidad de otros lares: cuando has hecho un planteamiento que no se nutre solo de lo peliculero, el espectador necesita otro tipo de broche.

En cualquier caso, y salvado por el epílogo que retoma con acierto el tono mundano y a la vez implacable, Grupo 7 deja buen sabor de boca. Es una buena película de novela negra, un vistazo interesante a un pasado que en realidad no está tan lejos, una instantánea de un momento en el que se quería dar un lavado de cara a España y pensar en un futuro que ha terminado cuajando en lo que tenemos ahora. Un filme para pasar un buen rato. Con sus imperfecciones pero con momentos notables y un buen planteamiento que se ha sabido defender. Nada que envidiar a muchos thrillers que llegan del otro lado del Charco. La excusa perfecta para reivindicar el encanto de aquellos maravillosos años que fueron imposibles de digerir.

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Fly
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Puntos: 17410

Una película excelente como pocas de las hechas en España y que sin duda está muy por encima de muchísimas películas de este género que nos llegan desde Hollywood.

Buen artículo. Arriba

Es probable emitió su esperma de una forma muy descuidada.

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LCS
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Puntos: 6621

A mí, me encantó la película.

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