La nación de la medianoche

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Reseña de la obra de J.M. Straczynski y Gary Frank publicada por Norma Editorial

 

Reconozco que me acerqué a esta obra no solo por la magnífica reseña de H.P. Lovecraft sino, sobre todo, por su estética. Gran amante de Nosferatu, esas criaturas siniestras salidas de los lápices de Gary Frank se me ganaron por los ojos de inmediato: no solo tenían la elegancia inquietante de la versión vampírica de Murnau, sino también un carácter propio más contemporáneo, más dinámico, más adecuado, me decía a mí mismo, para un thriller sobrenatural. Y aunque esto no era más que una burda intuición, la verdad es que no iba desencaminada del todo.

Midnight Nation es una obra que bebe con fruición del imaginario colectivo clásico para tejer uno nuevo, de esos que llaman de fantasía urbana oscura, que da una vuelta de tuerca mágica a los planteamientos básicos gracias a la cual se abren nuevas puertas y nuevos horizontes siempre desde el respeto y la admiración del pasado. En la historia de J. Michael Straczynski tenemos apariciones espectrales, los ya mencionados vampiros —que no lo son estrictamente, como tampoco el nosferatu citado, pero con quienes emparentan a su manera— y, por supuesto, un héroe enfrentado a la oscuridad. Y luego, damos un paso más.

En clave policíaca, Midnight Nation va revelando un fondo de novela negra: la investigación no es un camino para resolver un crimen, sino el primer paso de un viaje para entender el mundo que nos rodea, para mirar cara a cara sus miserias y estremecerse. El protagonista, un policía en apariencia arquetípico que poco a poco va ganando profundidad, es el guía perfecto —junto a su peculiar Virgilio— para conducirnos por ese viaje de descubrimiento.

Pero la cosa no se queda ahí: Straczynski sigue añadiendo piedras a estos cimientos ya bien emplazados para erigir todo un homenaje al género gótico, a la literatura de terror y al fantástico general. De su mano vamos descubriendo lugares insospechados, mundos estremecedores al otro lado del espejo y realidades paralelas que, poco a poco, le dejan claro al lector que estamos cambiando de juego: a partir de una historia de monstruos pulp nos hemos ido enfangando en una novela gráfica épica de carácter mistérico y filosófico. La espiritualidad se mezcla con el drama, la distopía, la aventura y el romance sin fisuras aparentes, con una solidez que deja perplejo y fascinado. Aquí hay pizcas hasta de Momo y Fahrenheit 451.

¿Cómo explicar entonces Midnight Nation sin destripar detalles que es mejor descubrir por uno mismo? Quizás, simplemente, diciendo que es una obra de fantasía oscura hecha a conciencia: original, extravagante, sincera con sus planteamientos, lo suficientemente valiente para tocar temas trascendentales y, al mismo tiempo, muy humana, dinámica y entretenida. Muy recomendable, vaya, y no solamente por esos bichos que parecen nosferatus.

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Kaplan
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Haces muy bien en recordar Midnight Nation. Para mí es, con diferencia, lo mejor que ha hecho Straczynski en comic.

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