El sabueso de los Baskerville

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Reseña de la novela de Arthur Conan Doyle

Situémonos. Arthur Ignatius Conan Doyle (Edimburgo, 1859) está tan harto de su detective que en El problema final, último relato del libro publicado en 1894, Las memorias de Sherlock Holmes, decide matarlo precipitándolo al fondo de las cataratas de Reichenbach mientras se pelea con su archienemigo el profesor Moriarty.

El perro de los Baskerville - Arthur Conan DoyleDicha muerte supone en Inglaterra casi una tragedia nacional. En el prólogo del libro El sabueso de los Baskerville publicado por la editorial Vicens Vives, cuenta Fernando González que “los hombres de negocios acudieron a la City londinense con un crespón negro, en señal de duelo, varios millares de obreros hicieron huelga y hasta un parlamentario hizo una interpelación al gobierno”. Sin embargo, Conan Doyle se mantuvo firme: Sherlock estaba muerto. Al menos, durante un tiempo.

Para descansar, después del agotamiento que le supuso su intervención como médico en las guerras anglo-bóer en Sudáfrica, Conan Doyle se marcha al condado de Devon donde un amigo le cuenta una leyenda sobre un perro fantasmal. La historia le fascina tanto que decide contarla él mismo a su manera, con ayuda de su odiado detective Sherlock Holmes, si bien, para evitar incoherencias, sitúa los hechos con anterioridad a su caída en las cataratas Reichenbach.

El sabueso de los Baskerville fue publicada por entregas en The Strand Magazine de agosto de 1901 a abril de 1902 y se nota. Así, todos los capítulos terminan con un cliffhanger, es decir, con aquella técnica literaria consistente en terminar una entrega con un punto alto de suspense que no se resolverá hasta la próxima entrega.

A diferencia del resto de novelas de Sherlock Holmes, utiliza recursos de la novela gótica con otros propios de las novelas de detectives. También, aparte del habitual uso de los diálogos, tienen mucha importancia las descripciones que dibujan el condado de Devon como un lugar espectral y fantasmagórico, donde todo parece posible.

Aunque en esta novela el detective no toca el Stradivarius, ni consume cocaína en una solución al siete por ciento, ni sale el profesor Moriarty, desde mi punto de vista, es la mejor novela de Sherlock Holmes. Creo que no soy el único en pensarlo porque, debido a la presión que supuso el éxito de la novela, a su autor no le quedó más remedio que resucitar a su personaje con la publicación en 1905 de otro nuevo libro de relatos: El retorno de Sherlock Holmes. Pero eso ya es otra historia.

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Patapalo
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Una de mis historias preferidas y la que más me gusta de Sherlock Holmes, sin duda. Muy interesante el artículo también. Hace no mucho vi un reportaje sobre la gestación de la historia que me pareció muy pertinente (aunque, por supuesto, había espacio para las elucubraciones). La idea de ese "omen" del perro negro es muy sugerente y el desarrollo de la historia es formidable.

Lo único que puntualizaría de tu artículo es que ya hay otras historias de Sherlock Holmes que tienen una marcada atmósfera gótica o que incluso replican su estructura. Es una senda que, personalmente, me hubiera gustado que siguiera más veces el autor.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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