El diario secreto de Laszlo, conde Drácula

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Reseña de la novela de Roderick Anscombe publicada por Plaza y Janés

El diario secreto de Laszlo, conde Drácula es una novela que juega a la narrativa histórica con el gancho del vampiro más famoso de la literatura. Al final, no es propiamente una cosa ni la otra, aunque tenga elementos de ambas. Sí, hay un interesante retrato del siglo XIX, en una primera parte del París descubierto a través de los ojos de un aristócrata húngaro de provincias y en la segunda de la propia Hungría (parte del Imperio austrohúngaro) que avanza hacia la modernidad pero que sigue empantanada en el pasado. Y también hay elementos del género de terror clásico que se apoyan en la visión más realista del vampirismo, es decir, en la atracción por la sangre de otros seres humanos como una parafilia extraña y brutal. Sin embargo, el peso principal de la trama lo lleva el propio Laszlo, cuyo diario leemos a modo de novela. Vamos a analizar estos tres elementos.

El diario secreto de Laszlo, conde Drácula - Roderick Anscombe - Plaza & JanésEl aspecto histórico está bien trabajado, aunque deja con ganas de más. El ambiente está bien captado pero se queda, en algunos momentos, en lo superficial. Las relaciones complicadas de la aristocracia no tienen tiempo de desarrollarse, la apertura de las viejas castas a oficios como la medicina, que estaba en pleno desarrollo y coqueteaba con disciplinas como el mesmerismo, no terminan de diseccionarse, el retrato de la Europa del Este todavía anclada en el oscurantismo es sugerente pero no termina de adquirir el protagonismo que merece en la novela (aunque brinda algunos de los momentos más memorables, a mi parecer) y el supuesto plato fuerte, la implicación del conde Drácula en las conspiraciones nacionalistas magiares del siglo XIX, tampoco termina de lucir la envergadura que podríamos haber deseado.

En cuanto a la parafilia en torno a la sangre, El diario secreto de Laszlo, conde Drácula consigue sacarle partido. Termina por convertirse en el motor de la trama aprovechando la excusa de los estudios médicos del benjamín de la familia y los crímenes de los que será testigo y más tarde investigador a instancias de la policía. No hay nada realmente sorprendente ni en el planteamiento ni en la resolución, pero son elementos manejados con acierto que nos dan una visión menos frecuente (aunque no realmente novedosa) del vampirismo. Por supuesto, no hay propiamente sorpresa, aunque sí alguna ambigüedad que ayuda a los primeros compases de la novela, hasta que coge ritmo suficiente para mantenerse por sí misma.

Y para terminar, la propia idea del diario. Es evidente que en una obra de esta extensión son inevitables los momentos de incongruencia o artificiosos cuando se opta por esta estructura narrativa. Hay muchos motivos para preguntarse por qué se consignan ciertas cosas, por qué en determinados momentos y por qué existe, sin más, el diario. No obstante, Roderick Anscombe consigue mantener de un modo solvente la suspensión de la incredulidad, incluso cuando se ve que son exigencias para conseguir que la narración siga hacia delante, gracias a una prosa lo suficientemente convincente y a un perfilado indirecto de los personajes muy acertado, en particular de algunos secundarios.

Con todos estos elementos, El diario secreto de Laszlo, conde Drácula es una novela solvente y que deja buen sabor de boca, sin llegar a más. Un placer culposo para aquellos que disfrutan volviendo a visitar el personaje creado por Bram Stoker o su alter ego en la realidad histórica sin encontrarse, realmente, con ninguno de los dos. Quizás el mayor reproche que se le puede hacer a la novela es que podría haber dado mucho más de sí, aunque, claro, con semejante gancho en el título, ¿cómo podría haber sido de otra manera? Después de todo, la sombra del vampiro es alargada.

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