
Uno de los discos que han marcado mis inicios musicales a principios de los Ochenta.

Quinto trabajo del cuarteto madrileño y todo un clásico del metal nacional, que nació en el 85 y con el que empezamos a volvernos locos muchos de mi quinta. Llegó a ser disco de oro en lugares como Sudamérica y Francia además de España.
Este fabuloso y completísimo álbum contenía ocho temas impresionantes, entre los que cabe destacar "Cuerdas de Acero", lírica realizada con el corazón donde se da merecido homenaje a ese gran instrumento que es la guitarra eléctrica; "Hijos de Caín", himno por antonomasia de toda una generación, o "Caso perdido", que tiene ese aire melancólico necesario en todo trabajo discográfico que se precie, y, cómo no, "Breakthoven", una apuesta original con guiños y arreglos de música clásica donde se deja caer la idea de que si Beethoven naciera en estos días sería un rockero.
Otra novedad que salta a la vista enseguida es la complejidad en los arreglos; de hecho, este primer tema tiene una cierta intención de recrear las maneras de Beethoven y fundirlas con el rock, convirtiendo el famoso motivo de la quinta sinfonía en una animalada de riff que funciona la mar de bien, y marcándose un ambicioso desarrollo a partir de él: como hizo en su día el clásico de marras, pero tomando prestado sólo el punto de partida y siguiendo a su bola en clave de rock, con dos cojones y mucha clase.
La letra de Breakthoven (y la propia música también) es un alegato rockero bastante poderoso y sincero, que trata de gritarle a la sociedad circundante que el rock existe y que es bueno, bonito y barato, que es cultura, que las melenas y los instrumentos no clásicos no son síntoma de vulgaridad, etc. La verdad es que abochorna un poco haber nacido en un país en que, hace tan poco tiempo, era peliagudo hacerle entender al grueso de la chusma algo tan obvio.
Las dos siguientes canciones parecen también salidas del momento en que el rock "salía del armario", porque vuelven a incidir en lo mismo aunque, esta vez, centrándose en los chavales que lo escuchábamos. Todo un homenaje para sus seguidores, quizá innecesario pero muy de agradecer, por parte de un grupo que arrastraba masas y no tenía ya que demostrar nada. El baile de los malditos, de Carlos de Castro, y Chicos del rock de Sherpa son de una efectividad pasmosa. La primera enervante y metalera, la segunda melódica y afable, ambas nos llevan en cierto modo al mismo sitio.
Después vienen dos composiciones de Armando de Castro que se salen por los cuatro costados: Caso perdido, con sus riffs gigantescos y su estribillo demoledor, y Cuerdas de acero, más ligera pero no menos emocionante. El acabado formal de estas letras no está muy allá, pero el contenido llega muy adentro.
Y tras dos canciones que llaman menos la atención, llega el broche de oro: Hijos de Caín, que, con una letra que hila finísimo, resume de alguna manera la actitud general de este gran disco.
La mayoría de los textos corrieron a cargo de Carolina Cortés, compañera sentimental de Sherpa. Carolina fue capaz de fusionar el auténtico espíritu rockero con el más esmerado detalle que toda fémina estampa en sus obras.
"En un lugar de la marcha" fue el primer disco producido íntegramente por la banda y esto se tradujo en un cambio sustancial del sonido de Barón mostrándonos una inusitada crudeza, lo que puso a ciertos sectores de sus seguidores y de la crítica en su contra. Editado por Chapa/Zafiro y vestido con una portada que creó alguna que otra polémica.

Aquí tenéis algunos videos de la época:
Comentarios
Es un disco de calidad que siempre ha estado a la sombra del volumen brutal de manera injusta. Con este artículo se ha hecho justicia (léase imaginando una voz grave).
Por cierto, ¿por qué la portada fue polémica?
"Me he buscado a mi mismo"
Mítico grupo donde los haya, por favor. Por aquí tengo yo siempre algunos de sus temazos inolvidables, de esos que traen recuerdos felices. Y la letra de Hijos de Caín... genial para mi gusto.
Yo he elegido, ser lo que siempre seré... hijo de Caín... ¡yeah!
Que bien sienta volver a escuchar estas canciones.
“Quien vence sin obstáculos vence sin gloria”