Matar al Minotauro

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Él es Teseo. Sólo tiene trece años y una vaga y romántica noción de lo que es el amor. Entra en el laberinto con paso tembloroso. Siente miedo, pero por el bien de Ariadna lo disimula lo mejor que puede.

Ella lo observa adentrarse mientras espera fuera, tan asustada como él. Va a cumplir pronto los catorce años, en muchos aspectos aún una niña, en otros ya una mujer, y se pregunta si toda su vida va a ser siempre igual, si se le permitirá ser feliz algún día.

 

Teseo penetra cada vez más en la oscuridad del laberinto. No hace ruido, no quiere despertar a la bestia que acecha dormida al final del camino. Esta noche, de una forma o de otra, terminará todo.

 

Ariadna espera y llora en silencio, sabiendo que pase lo que pase, la inocencia de los dos ya está irremisiblemente perdida para siempre.

 

Teseo atraviesa estancias y pasillos en penumbra y finalmente llega hasta la última morada, el que será el lugar de descanso eterno del Minotauro. Éste dormita allí, con los pantalones desabrochados, una botella de whisky vacía colgando de entre los dedos y un rastro de saliva saliendo de su boca.

 

Teseo levanta el revolver que ha cogido del estante superior del armario de su padre y, temblando, apunta al Minotauro, el padre de Ariadna, que ya nunca volverá a abusar de la chica huérfana de madre que espera fuera.

 

Ariadna ahoga un grito cuando escucha el disparo, y reza por ser capaz de encontrar las fuerzas para sacar a Teseo de ese otro laberinto en el que ha entrado y del que quizás ya nunca sea capaz de volver a salir. Teseo, el hermoso y valiente chico al que Ariadna le entregó su corazón durante un recreo de una mañana de primavera.

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Patapalo
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Conciso y efectivo. La historia fluye bien y, aunque no es la primera actualización del mito que he leído, funciona. Quizás hubiera echado en falta algo más de chicha, un desarrollo mayor, pero no creo que fuera tampoco el objetivo.

Un placer leerte.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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jane eyre
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Me gusta porque llenas el mito de cotidianidad, sin que pierda el asomo de valentía que necesita. Transmites angustia cuando es necesario y lo transportas a lo entrañable para darle sentido al momento. Me gusta, me gusta ;)

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palabras
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Bien escrito y bien ambientado, pero no me convence. Demasiado corto para empatizar y cogerle el gusto.

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Nachob
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Pues a mi que soy hombre de historias, me ha encantado. Es una versión del mito conmovedora, y me ha conseguido llegar, traspasar y acongojar. Realmente uno de esos relatos que me hubiera gustado escribir a mi.

Enhorabuena

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Raelana
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Perfecto, un relato redondo. Me ha encantado :)

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