Vientos de Guerra

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Reseña de la obra de Steven Pressfield

 

«Ella le ama, le odia… y ansía tenerle de nuevo a su lado». Es la simple frase con que Aristófanes alude a Alcibíades, strategos autokrator de Atenas en el año 411 a. de C., durante el conflicto conocido como «La Guerra del Peloponeso», en su obra Las Ranas.

 

Steven Pressfield nos envuelve en esta obra ambientada en la Antigua Grecia, como hizo ya otras veces, con Puertas de Fuego (Gates of fire), La Conquista de Alejandro (The Virtues of war) y La Ultima Amazona (Last of Amazons). Vientos de Guerra (Tides of war) es, quizá, la mejor obra que haya escrito el señor Pressfield, según la opinión de muchos de sus críticos. Y es que en esta novela histórica consigue el perfecto balance entre lo épico, lo histórico y lo romántico, pasando de escribir tres novelas emotivas y conmovedoras a esta obra maestra, que nos hace palidecer de cólera, sufrir de impotencia, estremecernos de emoción y echar a volar la imaginación con la perfección característica de sus descripciones sobre el mundo de la Grecia Antigua. Un relato perfecto sobre la más incomprendida de las culturas y uno de los conflictos más irónicos, controversiales e inesperados del Mundo Antiguo.

 

Reseña.

 

Siguiendo la correcta tradición de crear a un personaje narrador que, a su vez, tenga parte en el suceso histórico, Steven Pressfield lo lleva a la práctica de manera magnífica en esta historia. Vientos de Guerra, esta vez se centra en dos personajes narradores principales.

 

Polémides es un ateniense preso, que espera su proceso de justicia por haber asesinado a un marino compatriota suyo en una disputa de amoríos. La Atenas que le ha de procesar se ambienta en el siglo IV a. de C., un par de años después de haber perdido la guerra contra Esparta y haberse instaurado el gobierno títere oligarca de «los Treinta Tiranos». Y además de juzgársele por dar muerte a un ateniense, se le acusa de otros dos cargos: el de alta traición, por haberse pasado al bando espartano antes de concluir la guerra, y el asesinato de Alcibíades. Pero detrás de la condena se esconden algunos hilos sospechosos sobre un juicio injusto para el preso, por lo que este tiene que recurrir a los servicios de Jasón, un trierarca retirado de la flota, después de que fue desmantelada, para que lo apoye en su defensa. Jasón es el segundo narrador, un hombre de familia aristocrática que sirvió bajo las ordenes de Alcibíades y Pericles el Joven. Ambos hombres nunca se habían conocido, y lo que parecía al inicio una relación absurda, poco a poco se va convirtiendo en un compartir de pareceres y vivencias. Mientras Polémides había servido como mercenario bajo las órdenes de un arcadio, Jasón era de facciones prodemócratas y socráticas.

 

Y el principal asunto de los desacuerdos es su relación con Alcibíades, el ateniense que ha sido juzgado por la Historia como el principal responsable de la Guerra del Peloponeso y de la derrota de Atenas en el conflicto. Alcibíades siempre fue sinónimo de un personaje bipolar e indeciso, un hombre ambicioso y un soldado genial. Sus traiciones y desavenencias fueron cargadas por los hombros de los atenienses en su tiempo. Desde joven quiso brillar y destacar como buen integrante que era, de la familia Alcmeónida. Llevó a Atenas a romper la famosa Paz de Nicias, y la guió al desastre al convencerla de participar en la fatídica Expedición a Sicilia, que costó la vida de más de veinte mil de sus hijos y la esclavitud de otros miles. Amigo de los espartanos Endio y el rey Agis, sobrino de Pericles el Viejo, alumno de Sócrates, huésped del sátrapa Tisafernes, compañero de armas del héroe demócrata Trasíbulo, enemigo a muerte de Lisandro, y juzgado tres veces por los atenienses, que fueron víctimas de sus propios odios y de las disputas entre sus diferentes facciones, y que fueron consumidos por una guerra mezquina que, al final, los espartanos no creían haber ganado.

 

En una carrera contra el tiempo, Jasón debe descubrir quiénes y por qué desean la muerte de Polémides, y al mismo tiempo, amansar su furia sobre el que considera responsable de la muerte de Alcibíades, y por tanto, indirectamente de Sócrates, su maestro y mentor. Estas son las dos vidas plasmadas en Vientos de Guerra. Polémides; un exiliado, un traidor, un mercenario y un asesino. Jasón; un patriota, un oficial, un demócrata y un servidor de la justicia. Y lo que ambos tuvieron en común: Sócrates, Alcibíades, Lisandro, la Gran Guerra y los vientos que los llevaron a desviar su juventud e internarse en una guerra fratricida y sucia, en la que se mataban los helenos, por la simple razón de matarse.

 

Vientos de Guerra permite, además, darnos gusto con la aparición de personajes célebres de la talla de Trasíbulo el Loco, Lisandro, Nicias, Cleón y Demóstenes, el abuelo del famoso orador. Además de relatar hechos concernientes a Sócrates, Aristófanes y Tucídides, los estudiosos que siguieron más de cerca el conflicto antiguo. Sin duda alguna, una de las mejores novelas que se han escrito, ambientadas en la Historia Antigua.

 

Autor

 

Steven Pressfield nació en Puerto de España (Trinidad) en 1943. Sirvió en el ejército de Estados Unidos, donde reside. Ha sido guionista cinematográfico pero es conocido por sus novelas sobre la antigüedad griega como "Puertas de fuego", "Vientos de guerra" o "La última de las amazonas". "Puertas de fuego" le sirvió para ser ciudadano honorario de Esparta en 2003.

 

Su página personal es http://www.stevenpressfield.com/

 

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solharis
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Se me ha hecho algo breve el comentario de la novela en sí respecto a la trama histórica pero soy admirador de Pressfield desde que leí su impresionante Puertas de fuego. Esta otra novela caerá antes o después sin falta...

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