El Joker y el mal moderno

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Juntemos a Poe, Mohammed Atta, el Joker y un filósofo francés para hablar de nihilismo

 

Comienza André Glucksmann su ensayo Dostoievski en Manhattan (Taurus, 2002) con la siguiente cita del filósofo Leo Strauss de 1941: “Permítanme intentar definir el nihilismo como el deseo de aniquilar el mundo presente y sus posibilidades, deseo al que no acompaña ninguna idea clara de con qué sustituirlo”. En una escena de El caballero oscuro (2008), la fabulosa continuación de Batman Begins (2005) ideada por los hermanos Nolan, Alfred, el mayordomo del hombre murciélago, reflexiona sobre la aparición en Gotham del misterioso Joker y concluye que “algunas personas sólo quieren ver arder el mundo”. Casi setenta años separan ambas afirmaciones, pero la idea común mantiene su vigencia. Glucksmann dedica su ensayo (de una influencia notable en las corrientes de pensamiento político actuales) a explicar cómo la raíz de todo mal que se padece en la actualidad surge de un nihilismo camuflado de fundamentalismo religioso, nacionalista, etcétera. Es un fenómeno extendido tanto en las capas altas de la sociedad (los niños pijos sin valores que matan a un mendigo porque querían hacerlo no son unos locos, sino que se dedican a hacer arder su parte del mundo; Mohammed Atta y sus camaradas eran poco menos que hijos de papá), como en las bajas (aquellos que han perdido incluso el tener la posibilidad de imaginar que todo vaya a cambiar). Y la bola de nieve sigue aumentando: hace escasos días era Ehud Olmert quien aseguraba que la próxima respuesta de Israel a los ataques terroristas palestinos serían totalmente desproporcionados, por no hablar de la población civil masacrada en Chechenia y Osetia por el ejército ruso… Nada importa en estos casos salvo destruirlo todo. Demasiadas personas responden al perfil facilitado por el bueno de Alfred, por lo visto.

 

Y en este ambiente cargado de pólvora aparece El caballero oscuro. Como todas las películas de Christopher Nolan, puede ser disfrutada y analizada a varios niveles muy distintos entre sí. Es una emocionante película de acción, sí, pero también una tragedia griega contemporánea, así como una oscura fábula acerca de lo quimérico del bien y lo atractivo del mal. Centrémonos en este aspecto. Batman Begins dejaba a su protagonista triunfante y respetado por buenos y malos (cosa que queda también reflejada al comienzo de El caballero oscuro mediante los imitadores de Batman y el Espantapájaros, quienes, detenidos por nuestro héroe, se dedican a ensalzar su figura). La balanza del yin y el yang, por así decirlo, está desequilibrada: el bien lo ocupa todo.

 

Es entonces cuando, de la nada, como un moderno William Wilson, surge el Joker. Totalmente alejado del villano de opereta que hizo suyo Jack Nicholson en la versión de Tim Burton (1989), este nuevo acercamiento al enemigo por excelencia de Batman es más cercano al mito germánico del Doppelgänger. Nadie le conoce, no tiene huellas dactilares, miente una y otra vez sobre sus orígenes, es omnipresente y omnisciente. Cuando aparece por primera vez, le menosprecian, pero no le importa que lo hagan, salvo cuando le tachan de loco. “No, no estoy loco”, avisa, categórico, mientras se relame. Y, en efecto, no lo está. Es, sin más, como más tarde dirá él mismo, “un perro rabioso”, una persona sin principios, un agente del caos, que quema el dinero que roba y no le tiembla el pulso a la hora de matar, el villano a la altura de lo que representa Gotham/Batman… La esencia del nihilismo. Existe por y para Batman. No busca la muerte de éste en ningún momento, sino equilibrar la balanza, intentar subvertir el orden establecido por el vigilante vestido de murciélago. Tampoco éste podrá acabar jamás con él, ya que pervertiría aquello que representa.

 

Para quien esto escribe no hay duda del símil pretendido por los Nolan que se establece entre estos antagonistas y el dualismo democracia-nihilismo analizado por Glucksmann. Ni tampoco hay duda de que lograron con esta película renovar el estatus del villano en el cine moderno -algo que quizás sólo había conseguido Haneke en Funny Games (1997 y 2007), deus ex machina mediante-. Con el Joker de El caballero oscuro se acabaron, por fin, los malos malosos y llegaron los villanos cuyo referente en la vida real podemos rastrear cualquier día en el telediario. ¿No os parece?

 

PD: Y eso que ni hemos mencionado a Heath Ledger…

 

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Patapalo
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Muy interesante la reflexión. Lo cierto es que el Joker ha trascendido el mero malo creando escuela, o, al menos, sentando las bases para crearla. Desde luego, no creo que el género vuelva a ser lo mismo tras la película.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Pues no me había parado a pensar las connotaciones del carácter de este Joker en este sentido, que debe ser uno de los personajes y una de las películas de las que más se ha hablado últimamente. Muy interesante, otro artículo notable el tuyo tras el de Asfixia

La imaginación contra el poder

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Ayrim
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Te felicito por el articulo, muy interesante. Precisamente, "The dark knight" me fascina por esta tematica y por este villano, y ese heroe que no lo es.

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El oscuro pasajero
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Lapsus. Borro el comentario repetido.

Antes #Dante#

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El oscuro pasajero
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Yo ya había pensado sobre eso, la verdad es que la película puede analizarse y sacar cada uno sus propias comparaciones. Joker es el villano definitivo, el mal en esencia. Pensándolo bien, ¿qué es el bien y qué es el mal?

PD: Otra frase destacable del Joker es cuando dice "Soy un perro persiguiendo coches. No sabría qué hacer con uno si lo alcanzara. Yo sólo hago cosas." o algo así. Esto dice mucho también de la personalidad del personaje.

Antes #Dante#

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Gracias por las felicitaciones. A mí, particularmente, me encanta la naturaleza casi etérea del personaje del Joker. Aparece y desaparece, pero siempre con un motivo claro en el desarrollo de la película, que, en mi opinión, es sensacional. Christopher (director y guionista) y Jonathan (guionista) Nolan ya habían colaborado antes en Memento y El truco final, mitad películas, mitad muñecas rusas; engranajes narrativos perfectos en cualquier caso.
Da gusto cuando una superproducción de semejante presupuesto se usa, en primer lugar, para suministrar aquello que se le presupone, pero también para propósitos más atrevidos, como plantear el debate del que hablo en el artículo.

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ViejoBastardo
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Muy cierto lo que dices. Esta versión del Jocker (al igual que la que venía viéndose en el cómic los ñultimos años) tiene bastante del 'último hombre' nietzcheano, destinado a destruirlo todo pero que ni puede ni quiere llegar a ser ese superhombre que destruye para crear de nuevo..... y, como ya adelantaba el alemán, esa es la imagen de nuestros tiempos........

En cuanto a Ledger, hace un buen papel, pero le pasa como a Daniel Craig en James Bond. Que por muy bien que lo haga, hay sombras de las que uno no puede escapar........

Ya está a la venta La Taberna de Bloody Mary en la colección A Sangre de Saco de Huesos.

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Jecholls
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Me parece que ya en su momento hablé yo sobre esto, pero no tan directamente, cuando vi por segunda vez la película del grandísimo Nolan. Decía algo así:

"Al abandonar la sala donde ha visto The Dark Knight, mucha gente se ha preguntado quién es el que finalmente gana. ¿Los buenos o los malos? En realidad nadie lo hace, todos pierden. Y me parece a mí que en torno a esta reflexión gira toda la película. Porque nadie es bueno. Porque nadie puede ser moral, aunque lo pretendan (imitadores de Batman), en un mundo inmoral, enfermo y carcomido por lo irracional. Y ahí es donde aparece el Joker, ese “agente del caos” como él mismo se autoproclama, que de un empujón es capaz de llevar al hombre más bueno al abismo, a la transformación de un líder que siempre tenía la misma cara y fabricaba su suerte, hacia el descubrimiento de que tiene dos caras: una horripilante y otra maravillosa, al descubrimiento terrible de que el azar le maneja a él y no al contrario, a la descarnada realidad que le dice que no se puede ser bueno cuando han matado a la mujer que juraste amar por siempre, cuando han destrozado tu vida, cuando ya nada queda. El vacío. La gravedad expandiéndose".

Ese primer párrafo que escribí me sirve para reivindicar todo de lo que se vale en este artículo, vamos, el nihilismo intrínseco de la película, por eso se hace tan posmoderna y la sentimos muy dentro. Me encanta eso del Joker moderno, y que hables de esto, porque yo no lo hice tan directamente y en realidad todo está relacionado, ese "vacío, la gravedad expandiéndose", no es más que el nihilismo y la oda a la nada que vivimos en este presente desnortado de principios y pilares donde asentarse. Estamos atravesando una época irracional, romántica, y como tal ocurre: el Joker es nuestra figura, el romanticismo sorbiendo un zumo de sangre con pajita. Gran artículo.

www.obliviamare.es

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Xenobius
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Sigo prefiriendo a Jack Nicolson, la nueva pelicula de Batman, para mi gusto resulto muy aburrida y sosa, pero es cuestion de gustos.

-La Muerte esta tan convenciada de su victoria que te da toda la vida de ventaja.

-Fallout : "War. War never changes"

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