
Reseña de la emblemática novela de James G. Ballard publicada en España por Minotauro
Tenía curiosidad por la obra de James G. Ballard y tras haber leído la que fue su última novela, Bienvenidos a Metro Centre, me he ido comprando sobre todo las de su primera época. Ésta que hoy nos ocupa me ha dado un buen golpe directo al estómago.
El escritor ve en el automóvil toda una metáfora del poder, la velocidad y la unión de violencia y sexualidad. Observa con fascinación este invento tecnológico que año a año causa la muerte de millones de personas pero que sin embargo continúa ejerciendo su fuerza de atracción con toda su estridencia.
El argumento de Crash, de hecho, gira alrededor de una serie de personajes que encuentran excitación sexual en los accidentes automovilísticos. El protagonista (identificado como el propio Ballard, sólo con el apellido) mantiene con su esposa una relación muy abierta, explorando cada uno formas alternativas de su sexualidad. Un día, en su camino se topa con la doctora Remington, al confluir violentamente en un choque en el cual muere el marido de ella. A partir de esta situación, los personajes inician una extraña relación y emprenden juntos una búsqueda de situaciones de riesgo y placer erótico. Se ven envueltos en situaciones bastante arriesgadas y se topan con otros que experimentan placeres similares, dispuestos a pagar cualquier precio por conseguirlo.
Las relaciones y los accidentes sexuales pronto se transforman en una misma cosa, lo que degenera en una obsesión a por la sangre y la muerte. Esto, a su vez, forma el punto álgido de la novela, es terriblemente repetitiva, y cuando comienzan las escenas de los accidentes y sexo, pues es otra vez lo mismo. En eso quizá Ballard (el autor) tenga razón: como dice en el prólogo, es una novela pornográfica, y como el tal, las escenas de sexo son lo mismo una y otra vez. Aunque con un pequeño detalle: la novela regresa al mismo punto, en un ciclo cada vez más demencial, y tanto Ballard como Vaughan están cada vez más y más locos, y a cada paso se hunden más en su delirio.
La magistral mano de Ballard se percibe en que su palabra es plástica y emocionante, capaz de provocar en el lector las mismas sensaciones que consiguió generar en su día David Cronenberg, quien llevó Crash a la gran pantalla, con homónimo título y en 1996, con una versión, creo, espeluznantemente fiel y que merece verse después de leer el libro a modo de hermoso complemento.
Nunca dejará indiferente a nadie porque tiene un mensaje claro y universal ante el que hay que tomar partido. Por ello es por lo que ningún amante de la literatura universal de la ciencia ficción debe perderse la ocasión de afrontar una de las obras más incisivas en el desnudo de las enfermedades de nuestras sociedades contemporáneas. Y más después de haber leído novelas de James G. Ballard más recientes, donde disecciona a la sociedad actual desde diferentes posiciones.
Autor
JG Ballard nace en Shangai (China) el 18 de noviembre de 1930. Durante la Segunda Guerra Mundial fue encerrado junto con su familia en un campo de concentración japonés, experiencia que relataría en su obra El imperio del sol, propuesta para el Booker Prize, ganadora del Guardian Fiction Prize y que más tarde llevaría al cine Steven Spielberg en la película homónima.
En 1946 su familia se traslada a Gran Bretaña, donde inicia estudios de medicina en la Universidad de Cambridge que no llegará a completar. A continuación, trabaja como redactor en un periódico técnico y como portero del Covent Garden, antes de incorporarse a la RAF en Canadá, como piloto. Una vez licenciado, trabaja durante seis años como adjunto a la dirección de una revista científica, para pasar más tarde a dedicarse por completo a la literatura. Falleció el 19 de abril de 2009, víctima de un cáncer de próstata
Sinopsis
Pocos productos de la tecnología moderna fascinan e interesan tanto como el automóvil, mientras que cada año cientos de miles de personas mueren en las carreteras del mundo entero, y los heridos suman millones. Ballard cree que la clave de esta paradoja se ha de buscar en la imagen misma del choque de autos, depositaria de nuestras fantasías de poder y violencia, velocidad y sexualidad. «Hace unos años -cuenta Ballard-, presenté una exposición de autos chocados en el New Arts Laboratory de Londres. Me sorprendió comprobar que la gente no dejó nunca de atacar y destrozar aún más esos vehículos durante todo el tiempo que duró la exposición. Entonces decidí escribir Crash.» Aterrorizado y subyugado a la vez, el narrador es arrastrado vertiginosamente a un clímax siniestro: una perturbadora visión del futuro donde el sexo y la tecnología consuman un matrimonio de pesadilla. Violenta y aterradora, pero siempre fiel a sí misma, Crash es sobre todo una novela admonitoria, «una advertencia contra ese dominio de fulgores estridentes, erótico y brutal, que nos hace señas llamándonos cada vez con mayor persuasión desde las orillas del paisaje tecnológico
Edición
Rústica
210 páginas
Ediciones Minotauro
Conclusión
Una novela fuerte, no apta para espíritus hipersensibles. Muy bien escrita y desarrollada, para leer sin prejuicios, dejándose sumergir en el alucinante mundo que Ballard pone delante de los ojos del lector. Es posible que se sienta el lector aturdido por lo explícito de sus imágenes, o se aburra con la repetición, que aunque es corta, a mí me parece que se pudo haber hecho un poco más resumida. Definitivamente una novela algo diferente, sobre todo en cuanto al lenguaje empleado en ella.
Es, según palabras del mismo Ballard, una novela del género apocalíptico, donde el sadomasoquismo y la obsesión por el sexo y la tecnología automovilística se mezclan de una forma obsesiva e insana.
Lo mejor: Una buena metáfora para hacernos ver una realidad del ser humano. Como éste cambia con la tecnología.
Lo peor: Quizás algunas palabras demasiado desagradables al describir acciones de la trama.
Nota: 65