Luis González Moreiro - Atávico

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Terminada su epopeya literaria personal, el autor se sienta para reposarse... en nuestro cómodo sillón eléctrico.

Luis González Moreiro se había labrado su fama ya en el mundo de los juegos de cartas coleccionables, pero algo roía su interior: deseaba más, contar historias, conquistar nuevos páramos. Así, se lanzó a la literatura, y fue escribiendo peldaños, participando en concursos, cosechando algún éxito hasta, por fin, culminar la primera etapa de su viaje con Atávico, su primera antología en solitario que viene publicada de la mano de Libralia. ¿Queréis saber más sobre esta aventura literaria? Entonces, seguid leyendo.

 

DeAtávico - Luis González Moreirofine Atávico en siete palabras.

Terrorífica, molona, fantástica, molona, ilusionante, molona, y… ehm… ¿he dicho que mola?

 

¿Qué error cometiste en este proyecto que no volverás a repetir?

Lanzarlo a editoriales antes de haberlo madurado. Atávico primero se llamó El nombre de Aruba y tenía 30.000 palabras. Después se convirtió en Di mi nombre, con 45.000. Finalmente es Atávico, con más de 70.000 palabras y una novela corta en su interior: Réquiem. Mutó demasiado por mi impaciencia.

 

¿Cuál es el logro de cuantos encierra del que estás más orgulloso?

Ser publicado. Actualmente las editoriales están saturadas de manuscritos. Ya es casi una lotería que te lean.

 

¿A qué público le va a encantar?

Espero que a todo el que lo lea, je. Atávico tiene un poco de todo. La novela corta, Réquiem, es más fantástica que de terror. Salvando (mucho. Infinitamente) las distancias, rollo Gaiman o Barker. Es más, hay algún guiño a estos, como el micro Yo, Morfeo, dentro de la serie de microrrelatos que cierran la antología. Además, en su interior encontraremos relatos que tratan precisamente de eso: de los miedos atávicos. Los heredados. El miedo a la oscuridad, a lo desconocido. Una vez leí a Stephen King que un escritor de terror no podía considerarse escritor de terror si no escribía un relato sobre el autoestopista fantasma. Dado que me encantan las series tipo Buffy, Supernatural y demás cazadores de monstruos, aproveché su influencia para rendirles homenaje y crear el relato Carreteras secundarias, donde encontraremos al susodicho autoestopista (o algo parecido). Además, hay dos relatos de género zombi -tan de moda-, relatos sobre casas encantadas, sobre realidades paralelas... ¡e incluso el hombre del saco!

Así que espero que le guste a todo lector de este tipo de literatura que tenga ganas de darle una oportunidad a este humilde autor.

 

¿Y quién no se acercará a él ni con un palo?

Los gallinas y los rancios. Y no creo que nadie quiera que se le considere un gallina y un rancio. ¿O sí? ¿Hay algún gallina o rancio en la sala? ¿no? Pues leedme. Leedme, maldita sea.

 

¿Alguien se te echará al cuello?

Los que no hayan entendido el sentido tonto de mi respuesta anterior.

 

¿Piensas volver a trabajar en algo así o con esto ya cierras etapa?

Como autor a corto plazo no tengo intención de volver a montar una antología propia. Era una espinita que tenía pendiente, y que gracias al pacto que hice con Cthulhu a cambio de mi alma, me he quitado. Ahora junto a un grupo de autores estamos coordinando una antología benéfica y además estoy con dos novelas, a falta de una, pendientes de estar acabadas.

En cualquier caso, no creo que haya que decir nunca de este agua no beberé. A futuro, ¿quién sabe? De hecho, creo que me defiendo mejor en distancias cortas. Desgraciadamente no hay demasiada masa lectora de relatos. La gente prefiere novelas, supongo. Aunque en un mundo que gira cada vez más deprisa, donde las personas leen en el metro de camino al trabajo, estoy francamente convencido de que el género del relato y la novela corta tienen que terminar abriéndose camino en el lector medio. Total, ¿quién no prefiere terminar el capítulo antes de su parada, para no dejarlo a medias? ¿Y si en su lugar terminásemos la historia y pudiésemos empezar otra de vuelta a casa?

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Patapalo
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XD Magníficas las penúltimas respuestas. Enhorabuena por la antología y felicitaciones al portadista.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Aldous Jander
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Tiene una pinta genial, por dentro y por fuera. Arriba

En la siguiente tacada de libros caen segurísimo este y Entremundos de L.G. Morgan, que ya estoy tardando.

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Odin
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Gracias a los dos. :)

A Patapalo por dejarme este rinconcito para hacerme autobombo, y a Aldous por su confianza. Si finalmente lo adquieres, lo que más me gustaría es conocer tu opinión sincera. No hace falta reseña, ni nada semejante. Sólo saber qué te gustó (Y sobre todo, qué no te gustó. Para mejorar.)

Una coca-cola y una sonrisa,

Oddie.

Aun aprendo...

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Aldous Jander
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Que no hace falta reseña, dice... ya no te libras Risa cachonda. Lo que me llevará es tiempo, eso sí.

Y sobre lo otro, esa es la actitud compañero; pero descuida, que yo solo tengo opiniones sinceras o silencios. Hace poco me pusieron prácticamente de burro y de no haber leído ni el prospecto de la aspirina por el pecado imperdonable y repulsivo de hacer una sugerencia estilística en una reseña. Mi actitud ante estas salidas de tono es hacer oídos sordos y seguir con mi método de siempre: intento ser prudente y benigno (benigno porque no pretendo causar polémica ni perjudicar a nadie), pero tampoco esquivo los puntos que, en mi opinión, puedan mejorarse. Vamos, lo que espero que hagan conmigo como escritor, y lo que espero al leer la reseña de un libro que no sé si quiero comprar, como lector.

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Patapalo
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Bien por ti, compañero. Es inevitable que a veces una reseña o comentario caiga mal, pero ¿de qué serviría intentar evitarlo? Es absurdo.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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