Balance editorial de Saco de huesos 2018

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Después de un año muy movido por temas varios, y aunque todavía no he conseguido recuperar un ritmo normal y efectivo con la editorial, parece que vamos remontando el vuelo con Saco de huesos. Y ya tocaba, que es el décimo aniversario de esta aventura.

Arranquemos con algunas cifras por entrar rápido en harina: este año hemos vendido 645 ejemplares, un 38% más que el año pasado (fueron 468 ejemplares), lo que no es para tirar cohetes, dado el batacazo previo, pero sí es una dinámica esperanzadora. Todavía estamos lejos de recuperar las cotas del 2016, pero sin duda contar con Librinde nos ha permitido normalizar la actividad y, poco a poco, cuando el calendario de publicaciones se estabilice, la cosa debería mejorar.

Precisar también que, un año más, me faltan las liquidaciones de Lektu porque, entre pitos y flautas, no las he solicitado, por lo que en digital hemos tenido solo 36 ejemplares vendidos a los que sumar 11 ejemplares de impresión bajo demanda, casi todo ello a través de Amazon. De momento, la mayor parte de nuestras ventas, un 93%, siguen siendo en edición de papel “clásica”.

En cualquier caso, es evidente que desde que puedo ir menos por España y al tener menos presencia también por Internet a causa de mis horarios y compromisos, las ventas han bajado. Es algo que espero solucionar los próximos meses o, al menos, atenuar encontrando un modo de funcionar distinto.

Este año pasado, el grueso de las ventas ha correspondido a literatura de terror, lo que será nuestra colección Medianoche exclusivamente a medida que reeditemos el catálogo y que, a día de hoy, incluye también A sangre y Aquelarre. En concreto, han sido 392 ejemplares vendidos (de los cuales, 13 en formato digital y 10 en impresión bajo demanda), es decir, el grueso de nuestras ventas y un impresionante aumento respecto al año pasado, en parte por cuestiones de contabilidad (había ejemplares pendientes de contabilizarse).

Este impulso se debe tanto a las novedades del año pasado como a las de este, que incluyen la primera antología en solitario de Enrique Cordobés, Relatos desenterrados, la novela corta Los malditos de Roque Cameselle (publicada junto a Librinde), la antología de José Miguel Cuesta y José Rubio Caminarás entre tinieblas y la novela corta de Magnus Dagon ambientada en su universo de SSK La perversión fractal. Teníamos un par de reediciones listas, pero algunas complicaciones con el depósito legal han hecho que estén todavía en el horno. En los próximos días espero desbloquear la situación.

En segunda posición tenemos a Calabazas en el trastero con 127 ejemplares vendidos (21 de los cuales en formato digital), un 74% de las ventas del año pasado (que fueron 172 ejemplares), lo que es una pena teniendo en cuenta que era el décimo aniversario, que hemos reeditado Calabazas en el Trastero: Entierros, el primer número de la colección, y que salieron tres nuevos números: Calabazas en el Trastero: Distopías, Calabazas en el Trastero: Libros malditos y Calabazas en el Trastero: Juegos. Al mismo tiempo, es también comprensible: mi falta de disponibilidad ha hecho que estén muchos números pendientes de publicar, un problema que tiene prioridad total este año, y no he conseguido mantener el ritmo de promoción que hubiera deseado para un año como este.

En tercer lugar sigue nuestra sólida línea Laberinto a pesar de no contar con ninguna novedad, aunque el coordinador de la misma, Fernando Lafuente Clavero, nos tiene preparadas unas cuantas sorpresas para este año. En concreto, hemos tenido 89 ejemplares vendidos, algo menos que el año pasado, de los cuales uno en formato digital. Resulta evidente que los librojuegos generan un interés continuo.

Ya cerrando, toca hablar de la línea de fantasía, Gorgoneion, que ha contado con tan solo un nuevo título, Sueños de la Gorgona: Ritos de sangre y que en breve debería contar con algunos más. En ella iremos reagrupando otros títulos afines, como El vuelo del oricú, de Fermín Moreno, y esperamos que termine siendo una colección tan fructífera como nuestra línea fosca. De momento, hemos contabilizado 30 ejemplares vendidos, 1 de los cuales en impresión bajo demanda.

Para terminar toca hablar de Taradaña, nuestra línea ilustrada, que cuenta con un nuevo cómic, La santa sed, más aventuras de Bill el Largo de la mano de Edgar-Max; de momento solo hemos facturado 7 ejemplares, pero sabemos que las ventas han sido muchas más.

Como se puede ver, de momento la gran noticia es que autores de gran talento siguen contando con nosotros y que, poco a poco, vamos retomando la actividad. Como se suele decir, Roma no se construyó en un día. Y tampoco se reconstruyó en un día. Lo importante es seguir explorando modos de seguir adelante y no perder la ilusión. Confieso que después de muchas dudas el año pasado, este, por fin, y a pesar de los baches y los imprevistos, la cosa se va estabilizando, así que espero encontrar el rumbo adecuado, como decimos por aquí, en breves.

Muchas gracias a todos los que habéis hecho posible que durante este 2018 Saco de huesos haya retomado el aliento. Vuestro apoyo es lo que nos ha mantenido al pie del cañón, lo que nos lleva a empecinarnos en el timón.

Si tenéis curiosidad por los balances de los años anteriores tenéis el del 2014 en http://www.ociozero.com/blog/2690/edit-ando/37219/balance-de-ventas-2014,

el del 2015 en http://www.ociozero.com/blog/2690/edit-ando/38655/balance-editorial-de-saco-de-huesos-2015,

el del 2016 en http://www.ociozero.com/blog/2690/edit-ando/39739/balance-editorial-de-saco-de-huesos-2016

y el del 2017 en http://www.ociozero.com/blog/2690/edit-ando/40240/balance-editorial-de-saco-de-huesos-2017

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Entropía
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Seguramente no debería decir esto, porque los Calabazas son prácticamente mi única conexión con el mundillo de la literatura de género, pero me pregunto si no ha llegado la hora de echar el freno a la colección y replantearse su futuro. Ha superado ya su tomo 30 y es evidente que el entusiasmo de la afición no es el mismo que antes.

Si uno se fija en los datos, las ventas de los Calabazas han ido reduciéndose de forma sostenida (con la excepción de las ventas digitales de 2016, que fueron muy altas pero, si no recuerdo mal, se debe a que se año se digitalizaron muchos números que no estaban disponibles). En los informes de ventas que envía la editorial se ve que los números, que antes eran malillos, ahora son direcamente deprimentes.

Por supuesto que el esfuerzo de la editorial sigue siendo encomiable, y que nos ha dado a muchos la oportunidad de publicar nuestras historias, que de lo contrario dormirían el sueño de los justos. Pero precisamente por eso, para que ese esfuerzo no sea vano, sugiero humildemente darle una pensada y ver si este camino conduce a buen puerto o no.

Saludos,

Entro

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