Sangre maldita

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Mr. Garlic
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El aposento está oscuro, impregnado por un ambiente triste y lúgubre, al igual que toda la vieja casa familiar. Me encuentro arrodillado al lado de la vetusta cama de mi padre, donde éste, herido de muerte, agoniza esperando un final que su cuerpo se resiste a aceptar. Cojo sus manos con las mías y las aprieto con cariño, su muerte me duele como si me arrancaran las entrañas, pero nada puedo hacer por él, ni aun rezar oraciones que no serían escuchadas. La plata del cuchillo con el que le hirieron ha ido envenenado su sangre y, poco a poco, la gangrena avanza lenta pero irrefrenable.

Mi padre gira la cabeza y me mira.

—Hijo, es hora de que te narre con detalle la historia de nuestra noble estirpe —me susurra en un último esfuerzo, no sin un deje de orgullo en la mirada.

Este es su relato:

“Debes saber hijo, que nuestra historia se remonta muchos siglos atrás, casi al principio de los tiempos, tiempos lejanos en los que los hombre vivían varios siglos, el tiempo en el que los hombres comenzaron a ser hombres y a poblar la tierra. Mi padre fue uno de los primeros hombres en morar en este planeta; Caín, el maldecido, era su nombre.

Caín había sido maldecido por el mismísimo Dios, era odiado y repudiado por todos. Él que siempre había trabajado la tierra, se vio obligado a huir de su lugar y vagar como una sombra por las ciudades, evitando ser reconocido, perdiéndose entre el gentío. Pero por mucho que lo intentará, la marca de su frente, el sello de la maldición de Dios, acababa delatándole. Y entonces debía huir a otra ciudad, comenzar una vida nueva, esforzarse en seguir tapando su frente con gorros, capuchas o aun con el pelo. Esa era la vida de mi padre, la vida de un paría, de alguien que nunca halló la piedad ni la compasión de sus semejantes, ni mucho menos la de su Dios.

En una de esas huidas de ciudad en ciudad a mi padre se le echó la noche encima y buscó refugio en una pequeña gruta, en la inmediaciones del desierto. Pero al poco de entrar en ella oyó un ruido a sus espaldas, proveniente del interior de la cueva. Supuso que sería una banda de maleantes o salteadores y se dio por muerto. Pero no; era una mujer. Una mujer al parecer joven, aunque a decir verdad de edad indeterminada, pues su piel no reflejaba los años. Era delgada, con una mirada sensual y un cuerpo esbelto y bien proporcionado. Su nombre era Lilith.

Ella también era una proscrita de los hombres y de Dios y, al igual que Caín, llevaba en su frente la marca de la maldición. Dos almas condenadas, solitarias, que se encontraban en medio del desierto, no pudieron sino darse el cariño que su humana naturaleza necesitaba. Esa misma noche fui engendrado. Necesitados de compañía decidieron vivir juntos en aquel apartado desierto. Sobrevivir no sería fácil, pero siempre era posible aprovecharse de las tribus nómadas y los pastores por allí se extraviaban. Al principio la decisión obedeció a un mero deseo, pero cuando el estado de Lilith se hizo patente fue una necesidad. Si para un maldito esconderse en la ciudad era ya complicado, para una pareja con un niño era impensable. Pensaron que estaría más seguro en la soledad del desierto, lejos de la ira, el miedo y la superstición de la gente.

Tras el periodo de rigor nací yo. Mis padres suspiraron aliviados, en mi frente no había marca alguna. Pero Lilith no era mujer que se dejase atrapar por ataduras, a los pocos días de mi nacimiento huyó mientras mi padre dormía, dejándome a mi también con Caín.

Mi padre, solo en el desierto y conmigo en brazos, decidió volver a la ciudad. Volvería a intentar pasar desapercibido. Se vendaría la frente, tapando la marca de la frente y uno de los ojos como si fuese tuerto. Confiaba en que nadie descubriera su treta. Yo podría crecer con los otros niños, jugar, e incluso aprender eso que llamaban escritura.

Al principio fue más o menos bien. Mi padre logró un empleo y yo crecí con normalidad. Aun así mi padre desconfiaba y temía ser descubierto, procuraba relacionarse poco, yendo tan solo de casa al trabajo y del trabajo a casa. Por otro lado la gente de la ciudad tampoco sentía mucha simpatía hacia nosotros. Éramos forasteros, sin familiares conocidos, reservados. Pronto empezaron las murmuraciones sobre nosotros, los cuchicheos y maledicencias. Sospechan que padre fuese un ladrón o quizá, incluso, un asesino. A medida que fui creciendo esas suspicacias hacia mi padre fueron trasladándose a mi persona: las madres evitaban que me acercara a sus hijos, y estos, correctamente instruidos me evitaban e incluso me apedreaban y golpeaban. Mi padre enfurecía, pero callaba, guardando un odio inmenso en su interior, sabiendo que era mejor ser humillado que descubierto. Con el tiempo, cuando creciera, él podría huir, y la gente acabaría por olvidarse de sus prejuicios hacia a mi, y yo podría llevar una vida normal y feliz.

El tiempo pasó y yo cumplí los quince años. Era ya todo un hombre. Un hombre solitario, huidizo, como solo puede serlo alguien que únicamente ha recibido el desprecio y la suspicacia de sus vecinos. Procuraba no relacionarme con nadie, todos procuraban a su vez no acercarse a mi. Nunca entendí esa actitud; yo no había hecho nada malo a nadie, era solo un niño recién nacido cuando me conocieron. Según crecí me acabe convirtiendo en un ser solitario y taciturno, alguien lleno de rabia, de incomprensión y de odio, alguien que vivía con miedo y tristeza en medio de su resignación. Pero un acontecimiento ocurrió entonces, un acontecimiento que cambio el curso de mi existencia: Era casi de noche cuando fui al río a recoger agua, me gustaba esa hora, ya casi oscura, así no tenía que ver a nadie y nadie tenía que verme a mi. Llegué al río y la vi; era mi vecina. Tendría un par de años más que yo, estaba desnuda, bañándose. Me quedé un rato mirándola, no sé que pasó en mi cabeza, pero mi mente se quedó en blanco y poco a poco me acerqué hacia ella. Debí hacer algún ruido porque se giró hacia mí, gritó, y tapándose como pudo con sus ropas salió corriendo semidesnuda.

Yo estaba atónito, era la primera vez que veía algo tan bello, tan hermoso. Tras un rato ensimismado reaccione a medias. Debía huir de allí, pero estúpidamente me quedé a llenar mis cantaros de agua.

Mientras terminaba mi tarea oí jaleo a mi alrededor. Una horda de gente venía armada de palos, piedras y cuchillos. En un segundo de abalanzaron sobre mi; se hizo la oscuridad.

Desperté. Debía ser la media noche, sobre mí, únicamente las estrellas, pues me hallaba tendido en la campo. Mi padre estaba a mi lado, gravemente herido. Yo me encontraba tumbado, con las manos cruzadas sobre el pecho y envuelto en un sudario blanco. Cerca nuestra un hoyo a medio excavar; sin duda era una tumba. Mi padre gritó despavorido. Me dijo que había muerto, que era imposible que volviese a la vida. Pero así era. Estaba vivo, me encontraba bien, mejor que nunca. Tenía hambre y me sentía débil, pero aun así mis músculos contenían en su interior la fuerza de veinte hombres, mi vista llegaba donde nunca antes había llegado y en mi oído penetraban los más leves susurros de la naturaleza. Mi padre no tuvo tanta suerte; esa misma noche murió.

Me encontraba solo y no sabía muy bien que hacer. Todo era extraño. Poco a poco fui descubriendo mi nuevo ser, la esencia de eso que los hombres de hoy evitan pronunciar. La maldición de mis progenitores me había perseguido más allá de la tumba; pagaría los pecados de mis padres. Era el primero de una nueva raza maldita, hijo de los maldecidos por Dios, la estirpe que los hombres habían despreciado en vida. Quizá no pudiese vengarme de Dios, quizá no había porqué, me había hecho la más fuerte y poderosa de las criaturas. De los hombre me vengaría, de ellos, de su maldad, y en su carne, de Aquel a quien llamaban Padre.

Podría haber causado un baño de sangre, sus armas no me afectaban, aun de día, cuando me encontraba más débil era más fuerte que cualquier hombre. Mis sentidos era más agudos y tenía incluso cierto control sobre los elementos y la materia. Pero no, yo no quería matarles, eso era demasiado fácil. Demasiado innoble. Yo no era, ¡yo no soy un asesino!. A lo largo de mi vida únicamente he matado para comer. Yo quería verles sufrir lo que yo había sufrido, quería verles como se odiaban entre ellos, como lanzaban su anatema unos contra otros. Quería que sufrieran mi maldición; ser despreciados por todos. Quería ver como poco a poco se aproximaban al fuego del infierno. Quería que en su alma solo habitara la maldad y el pecado. Y fruto del pecado; el odio. El odio a si mismos, el odio a sus hermanos y el odio a su Dios a través del odio a sus hijos.

Me infiltré entre ellos, haciéndome pasar por una persona honrada, inocente, un modelo de ciudadanía. Y valiéndome de ese respeto, de ese acatar sus leyes, les fui alejando de las mismas. Sus sacerdotisas inmaculadas fueron cayendo en mis brazos, siendo mancilladas parea siempre. Las hijas de los hombre, esas bellas, inocentes, era llevadas a la lujuria y la deshonra. Si no eran preñadas por mi semilla, pronto se descubría su pecado. Ellas serían señaladas de por vida, condenadas a una vida de soltería y por tanto de hambre. Y sus padres, avergonzados y repudiados, tendrían que vivir el resto de su vida odiando, sintiéndose traicionados por lo que más querían. Ellos, los padres, esos honrados padres de familia, ¿cuántos no serían apresados por las cadenas del vino, deslumbrados por un mundo de placer fácil? ¿Cuántos no perderían su hacienda en el juego, engañados por mis ardides y trampas? ¿Y cuántos castos maridos no caerían bajo los influjos de tus hermanas, de las criaturas que yo iba creando a mi paso? ¿Qué decir de esos honrados mercaderes a los cambiaba la mercancía en un descuido? Esos que cobrando buen genero vendían bazofia, esos de cuyos cuerpos se llenaros las celdas.

Pero todo ello era poco, yo quería más. ¡Más! Por ello fui extendiendo mi imperio. Hijos e hijas me servían fielmente, compartían la sed de venganza por los pecados cometidos contra su estirpe. Pronto no hubo pueblo, ciudad e imperio que no estuviera poblado por al menos unos de los nuestros. Pero no nos conformamos con las pequeñas disputas. Fuimos creciendo, infiltrándonos en los más altos puestos de la sociedad. Pronto fuimos respetables generales, ricos prestamistas, hacendosos comerciantes, grandes gobernantes. Pronto fuimos sanguinarios mercenarios, usureros desalmados, estafadores y tiranos. Con nuestro poder e influencia sumíamos a la gente en las más terribles desesperaciones, les hundíamos en las más insoportables miserias, sacando a relucir lo peor de sus almas. Convertimos a cuantos hombres pudimos en animales asustados, en seres que se odiaban, que desconfiaban unos de otros. Seres que veían en sus semejantes a auténticos lobos, a sus peores enemigos.

Y seguimos creciendo a medida que crecía el mundo. Cayeron imperios que dieron lugar a otros. Nacieron reyes que fueron nuestros títeres. Aparecieron filósofos honrados, que fueron calumniados por los nuestros hasta perder sus nombre en el olvido, sus enseñanzas fueron manipuladas y el hombre pensó lo que le dijimos que debía pensar. Vieron la luz religiones que hablaban de amor; en una generación nuestros fueron sus obispos y ulemas. El mundo se extendió, y allí donde llegaba el hombre, llegaban las fronteras de nuestro imperio.

Pero nuestro número creció tanto, tanto la necesidad de comer que algunos hombres acabaron descubriendo nuestra existencia. Comenzaron a circular leyendas, cantares y libros. Pronto nos encargamos de tacharles de locos, pero el mundo era oscuro y supersticioso. Creamos la luz, la nueva ciencia que ridiculizó a quienes luchaban contra nosotros. Y con esa ciencia, con ese conocimiento cambiamos el mundo. Les ofrecimos a los hombres nuevos lujos, nuevos placeres y, lo más cruel, nuevas esperanzas. En cambio estaban cada vez más sometidos, a medida que el mundo crecía, que la técnica avanzaba, aumentaba nuestro poder sobre las personas. Nada cambió en realidad, porque la naturaleza del hombre es inmutable. Los mismos terrores, las mismas viejas pasiones, la misma moral disfrazada una y otra vez bajo nuevos argumentos. Su odio, su desprecio al diferente, al que se aparta de lo socialmente bueno, de lo hipócritamente aceptable. Sus temores a la muerte, al dolor, al ver sufrir a los suyos, al hambre, al frío y a la guerra. Unas guerras cada vez más destructivas, un hambre cada vez más difícil de evitar. Un hombre que era cada vez menos hombre y más animal. Encerrado en sus ciudades como hormigas, dependiente de una tecnología que no comprende. El hombre estaba cada vez más en nuestra manos, es poco menos que nuestra mascota, un animal de granja al que sádicamente manipular.

Pero como ves hijo mío, todavía no somos indestructibles, después de siglos voy a morir. Casi me alegra este descanso. Pero aun así tú, mi benjamín, debes de seguir el ejemplo de tus hermanos. Tú y tu descendencia. Debéis de seguir sometiendo al hombre, vengándoos. Sembrad más odio entre ellos, haced de su vida el peor de los infiernos. Que sigan recluidos en sus ciudades, que sigan sin recordar levantar la vista al cielo, sin mirar un amanecer. Que cada día que se levanten sigan sintiendo sobre su alma la losa de una vida que no pueden cambiar, de una vida de insatisfacciones que sin embargo les esclaviza. Y a pesar de ello seguid dándoles sueños de riqueza y felicidad, sueños que romperá la próxima crisis que creéis, la próxima guerra que desatéis. Seguid torturándoles con promesas que no alcanzaran. Haced que sigan luchando contra ellos mismos, que no duerman trabajando, estudiando, y aun es sus escasos momentos de reposo, que en su cabeza solo haya imágenes de miedo al fracaso, de rencores hacia los otros y de envidia hacía nosotros. Sí, hacia nosotros, que disfrazados gobernamos sus vidas. Hacia nosotros que somos los dueños de sus países, sus bancos, sus empresas. Hacia nosotros que les decimos que programa ver, que música oír, que libro leer, que bazofia comer o que pensar. Y si alguno intenta revelarse, pintadle de loco, encerradle, apaleadle y cuando nadie mire alimentaros con su sangre. Porque ese es nuestro destino; la venganza hacia la que nos empujaron hombres y dioses. Porque somos hijos del mal y únicamente podemos obedecer a nuestro ser, hemos nacido para extender la maldad sobre la tierra hasta que no quede un ápice de amor o de esperanza, hasta que no haya un hombre feliz sobre la tierra. Eso somos hijo, los hijos de Caín y de Lilith, la raza maldita, somos la esencia del mal, somos vampiros.”

 

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Patapalo
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Puntos: 197295

Relato admitido a concurso.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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jane eyre
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Puntos: 9773

El primer párrafo del relato del padre tiene una acumulación de "tiempos y hombres" que afean mucho la lectura.

Creo que en el realto "contado" hay un error que todos hemos cometido alguna vez: la atribución de omnisciencia a un narrador que no lo es. Lo contado es la historia del abuelo por boca del padre, por lo que esta frase: "Una mujer al parecer joven, aunque a decir verdad de edad indeterminada, pues su piel no reflejaba los años." creo que es una apreciación del narrador equivocado, al menos de la manera en la que está escrita.

Noto la falta de un repasillo más porque hay demasiadas repeticiones de palabras, cambios de tiempo verbal, errores con las tildes y frases construidas de forma confusa.

En cuanto a la trama, creo que las sensaciones que transmite el personaje son algo confusas porque igual se siente un proscrito del que todos huyen, que es capaz de colarse en la sociedad y pasar desapercibido. No me ha dado la sensación de un personaje solido. Personalmente, hay dos cosas que me han faltado en la historia y que me hubiera gustado leer por el potencial que hubiesen presentado: una, el salir de ese enterramiento, descubriendo lo que es y dos: la relación padre e hijo, porqué con ese es diferente a la que tuvo con el resto.

En fin, tooodo cuestiones arreglables para que el relato crezca. Peeeeeero, ahora me llega lo peliagudo: no he visto a vampiros en todo el relato. Tanta afición a l mal, al empeño en que la humanidad pecase y pecase, me han alejado del mito propuesto para acercarme al de los demonios. Que los he visto más demonios que vampiros, vamos :S

Por esto, y sintiéndolo mucho, según mi criterio personal, no encaja con la convocatoria, por lo que:

mi votación es de 1 estrella.

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Mr. Garlic
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Poblador desde: 14/11/2013
Puntos: 70

Agradezco mucho sus comentarios, Jane, sin duda es un relato mejorable en múltiples aspectos.

No obstante discrepo en su apreciación de que el relato no se ajusta la convocatoria y me gustaría aclarar mi posición a este respecto.

A mi modo de ver el vampiro es un ser oscuro, un ser malévolo. Y así lo refleja el propio Polidori cuando en su obra nos señala como su vampiro se esfuerza en mancillar doncellas y en arruinar a jugadores inexpertos más que en chupar cuellos. (De hecho en la obra de Polidori únicamente hay una escena en que se chupe sangre, concretamente  a Ianthe). Y lo que he pretendido reflejar es esa maldad inherente a la naturaleza del vampiro y explicar el origen de la misma. Para mí el vampiro es mucho más que un “bicho” nocturno que chupa sangre, de hecho quedarse sólo con esa apariencia externa me parece vaciar de contenido el mito del vampiro. He pretendido hilar esa maldad inherente del vampiro, que como bien dice puede confundirse con otros seres malévolos en el hecho de que vuelve de la muerte con fuerza y poderes sobre humanos y poniendo a la mítica  Lilith como madre, personaje ampliamente relacionado con el vampirismo.

Quizá se podrían haber incluido más signos externos de vampirismo y desde luego se puede discrepar sobre qué es un vampiro, pues al fin y la cabo, nadie puede sentar cátedra sobre las características definitorias de un ser inexistente. Pero a mi modo de ver mi personaje si se ajusta a lo que sería un vampiro.

Le reitero mi agradecimiento por sus comentarios Sonrisa

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jane eyre
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Poblador desde: 02/03/2009
Puntos: 9773

No me refería a que el mito del vampiro no tuviese maldad como para centrar un relato en ella, sino que mi percepción del personaje, según como lo has expuesto, se ha ido más hacia el otro mito. No sé cómo explicarme... En esa última frase, si hubiésemos leído "Eso somos hijo, los hijos de Caín y de Lilith, la raza maldita, somos la esencia del mal, somos demonios", todo el relato hubiese seguido encajando perfectamente.

De todas formas, es mi opinión personal y como cualquier opinión, no obliga a estar de acuerdo ;)

Edito que se me olvidaba decir que  Lilith también es conocida como Reina de íncubos.

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Sanbes
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Poblador desde: 16/10/2013
Puntos: 1225

Un relato con el que me ha costado arrancar, pero que luego ha mejorado bastante.

Hay algunas frases, como "En un segundo de abalanzaron sobre mí", y alguna más que he visto, que juegan en contra del relato, pues considero que el autor tiene una buena escritura. 

Me he quedado con las ganas de profundizar un poco más en su renacimiento. Digamos que antes de eso están malditos por Dios, de ahí su signo en la frente. Pero no son vampiros. Así que me quedé con las ganas de saber porqué resucita siendo vampiro. ¿Es parte de la maldición de Dios? ¿Condenados a vivir eternamente en la tierra? ¿O el padre ha hecho algún pacto, o algo para convertir a su hijo en un vampiro?

Me gusta la idea de qué, lo que conocemos sobre los vampiros venga provocado por uno de sus fallos. Y que precisamente sean estos seres los que hayan hecho avanzar la ciencia para desmentir estas habladurías.

El final es sin duda lo mejor del relato, cuando arranca definitivamente y termina dejándote un buen sabor de boca. La pega, que ha pesar del buen sabor de boca no ha conseguido dejarme con la boca abierta para ponerle más puntuación. 

Mi puntuación es de 3 estrellas.

***

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sharkbook
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Poblador desde: 29/01/2013
Puntos: 584

   Bien, nos encontramos ante un relato escrito en primera persona (dos veces, el hijo primero y luego, el padre), lo que siempre es difícil de trazar. Coincido con Jane en lo del narrador omnisciente, lo que narrado en tercera persona hubiera sido más efectivo.

    Me ha encantado ver el uso de "éste" acentuado, aunque sabemos que la RAE lo permite sin tilde, a mí, que soy un clásico, me gusta este tipo de escritura, por lo que ya de base, el autor se gana mi confianza. Sin embargo, luego hay muchos errores que hacen que la pierda: faltas numerosas de tildes, repetición de palabras (el primer párrafo es insufrible con tanto "hombre" y "tiempo", cosa que se repite después), muchas comas faltantes o sobrantes, tiempos verbales mal utilizados y un abuso de "y". Incluso el lenguaje usado, aunque correcto, en ocasiones se hace extraño, con giros raros y en ocasiones, hasta ingenuo.

    Me ha resultado curioso que se use una enfermedad humana (la cangrena en este caso), como determinante para la muerte del vampiro. Yo, a diferencia de la amiga Jane, sí he visto al vampiro en el relato (la forma de alimentarse, matar para vivir y otros detalles) y me ha gustado el hecho de usar a alguien conocido (Caín y Lilith, en este caso) para desarrollar los hechos en el relato, pero al dotarlo de cualidades humanas me lo ha hecho desmerecer mucho.

    La historia en sí me parece demasiado retórica, un vampiro cruel que, incluso en el lecho de muerte, insta a su propio hijo a someter a la humanidad, pese a que antes los compadecía. Ese odio inesperado se me hace chocante. Ahora me escondo, luego salgo tampoco me ha gustado, una actitud algo más pareja se me hubiera hecho más coherente.

   Estuve dudando bastante en cuanto a la puntuación final, entre colocar una estrella o dos. Al final me decanto por las dos, pues aunque tiene muchos fallos, le veo potencial tanto al relato como al autor. Espero que mis palabras le sirvan a éste de apoyo y no de enojo.

 

★★☆☆☆

Dos estrellas para quienes no podáis verlas.

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Poblador desde: 14/11/2013
Puntos: 70

sharkbook dijo:

Espero que mis palabras le sirvan a éste de apoyo y no de enojo.

¿Cómo me voy a enfadar? Si no quisiera oir criticas no me habria presentado.... Que alguna vez discrepe del concepto de vampiro no quiere decir que me tome a mal las criticas.Guiño

Pues releyendo en frio tiene todos ustedes razón; al primer parrafo le sobran "hombres" y "tiempos" por todos los lados, parece una estadistica de atletismo. Lengua

Sí lo sé, tengo fallos de puntuación y de acentuación a porrillo. Pero no es falta de atención es falta de cultura por mi parte. Si alguien me señala con frases de mi relato alguno de los más gordos le pago una cerveza en la Cripta. Que quiero verlos para no volver a cometerlos Risa

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Sechat
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Poblador desde: 28/01/2009
Puntos: 747

Se me han ido los ojos con la ausencia de tildes, algunas incorrecciones e incongruencias temporales. Me ha atraído la idea de que sean descendientes de Caín y Lilith, pues son personajes que siempre han tenido para mí mucha fuerza, pero la intensidad flojea por momentos. Tampoco acabo de ver esa conexión con el tema que se pide en las bases del concurso... 

En conclusión... al principio la historia me prometía más de lo que al final me ha ofrecido y hay fallos ortográficos que se repiten una y otra vez, por ello le doy: 2 estrellas.

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Poblador desde: 29/01/2013
Puntos: 584

Mr. Garlic dijo:

 

Sí lo sé, tengo fallos de puntuación y de acentuación a porrillo. Pero no es falta de atención es falta de cultura por mi parte. Si alguien me señala con frases de mi relato alguno de los más gordos le pago una cerveza en la Cripta. Que quiero verlos para no volver a cometerlos Risa

 

  Hay muchos sitios donde buscar , Mr. Garlic, pero aquí te dejo un link en el que puedes estudiar las diferentes formas del buen uso de la puntuación y algunos fallos que se pueden evitar fácilmente.

  Es de la página que administro y espero que no se lo tomen a mal los que regentan este lugar, pero ha sido lo más rápido para ponerte al día.

  Un abrazo,  señor ajete.

http://hacedores.foroactivo.com/f49-las-comas

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Patapalo
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Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 197295

sharkbook dijo:

  Es de la página que administro y espero que no se lo tomen a mal los que regentan este lugar, pero ha sido lo más rápido para ponerte al día.

¡Al foso! ¡Al foso con él!

Nah, no hay problema.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Mr. Garlic
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Poblador desde: 14/11/2013
Puntos: 70

Muchas gracias señor Tiburón de libros.Risa cachondaRisa cachonda Me ha parecido un enlace muy instructivo. Le invito a usted a una foca encebollada (perdone que no le añada ajo)

Me alegro que el Sr. Pirata Esquelo no se enfade....Huy un Pirata Esqueleto y un Tiburón....¿ustedes que tal se llevan? Se conocian de antes?Lengua2

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sharkbook
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Poblador desde: 29/01/2013
Puntos: 584

  Muy rica la foca, excelente incluso. Agradecido, Señor ajo (no me gustan los idiomas).

  Pues nunca nos cruzamos por los océanos hasta llegar a este mar, pero he de decir que desde mi llegada, la relación ha sido amistosa y estupenda, al igual que con todos los demás habitantes de este singular piélago.

  No se que dirá el huesudo bucanero, pero apuesto mi tercera fila de dientes a que nada malo. Aquí todo es fácil, en parte a la labor tras bambalinas y en parte al buen compañerismo entre todos. Un buen lugar en el que reposar mis viejos cartílagos.

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L. G. Morgan
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Poblador desde: 02/08/2010
Puntos: 2579

Me ha gustado la idea de unir los mitos de Caín y Lilith con el vampirismo, cómo lo presenta como una maldición de las muchas que podría haber enviado Dios por los pecados de los padres. Cómo usa el protagonista el poder que le confiere su estado para vengarse de la humanidad. Yo también he pensado en el ángel caído, pero no me parece incompatible con el vampiro. Es como contarnos la historia de otra manera.

Sin embargo, la segunda mitad del relato me parece innecesariamente larga, llegando a distraerme. Una vez ha establecido cómo progresa la estirpe y los principales medios de que se valen para la venganza, creo que debería haber desembocado en el final, que así se diluye un poco y pierde fuerza.

A mí me gusta que lo cuente el padre en primera persona, pero me sobra eso de "este es su relato", me habría parecido mejor que directamente lo contara. Y habría que cuidar esos detalles ya señalados que el narrador no podría conocer.

Algunas erratas y tildes que faltan, falta también un que. En conjunto: 2 estrellas

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Patapalo
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Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 197295

sharkbook dijo:

No se que dirá el huesudo bucanero, pero apuesto mi tercera fila de dientes a que nada malo.

Yo encantado, la verdad. Entre todos creamos; las competiciones son amistosas. Y los tiburones no roen huesos: les van las presas con más carne XD ¿Qué más se puede pedir?

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Hedrigall
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Poblador desde: 14/01/2011
Puntos: 952

Hay varias erratas que distraen del texto (envenenado en lugar de envenenando, hombre por hombres, paría por paria, repetición de frente dos veces seguidas, sospechan por sospechaban, rebelarse por revelarse, y muchas otras...) me temo que son debidas a no haber repasado el relato en absoluto.

Me ha gustado la historia; la he disfrutado más en esa segunda parte que narra la expansión de esa raza dedicada a corromper al hombre. Me ha sorprendido el argumento. Por el contrario, su primera parte, más basada en los recuerdos personales, se me ha hecho un poco larga, quizá debido a manejar una historia más habitual.
 El tono de la narración es atractivo, en especial en su segunda mitad, cuando se convierte en más ominoso.

En cuánto a la forma, además de las erratas señaladas, me parece innecesaria esa pequeña introducción en tercera persona, cuando todo el relato funciona con la primera persona del padre moribundo. Además, la transición de la historia entre su resurrección (una narración personal, de recuerdos) y la expansión de la raza (una narración genérica, que abarca grandes períodos de tiempo) es muy brusca.

Aprecio la nueva visión del vampirismo que ofrece; el drenar de la sangre (aunque mencionado) es secundario, y de la mano del mito de Caín como primer vampiro esa idea es reemplazada por el drenaje de todo lo bueno de la raza humana, condenándola a vivir corrompida. No es alimentación, no hay necesidad de nutrirse, sino una cruzada de venganza eterna.

Las fallas formales y la irregularidad de la narración pesan mucho en mi puntuación.

2 estrellas.

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Carmilla
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Poblador desde: 15/11/2013
Puntos: 76

 

Es un relato al que le falta un buen repaso. Es bueno dejar nuestros textos reposar al menos una semana. Seguro que esos “los hombre”, que hay muchos, se podrían haber evitado. Veo algunas repeticiones de palabras innecesarias y numerosas faltas de ortografía, sobre todo las tildes. Pides en un comentario que te las señalemos. Hay una que cometes mucho que tiene fácil solución, el “mí” como pronombre personal. Te pongo dos ejemplos extraídos de tu relato:

Mi padre fue uno de los primeros hombres en morar en este planeta” Este “mi” está bien sin tilde, pues actúa de adjetivo posesivo y siempre va delante de un sustantivo.

 “...y la gente acabaría por olvidarse de sus prejuicios hacia a mi” Este “mi” debería llevar tilde pues actúa de pronombre personal.

Respecto a la historia, no me ha aburrido, pero tampoco me ha entusiasmado. Pienso lo mismo que LG Morgan, me confunde un poco la introducción y pasar luego a narrar todo el relato en primera persona. También estoy un poco con Jane, da igual que sean vampiros o no, cualquier culto o secta de férreas convicciones podría servir de hilo conductor del relato.

En lo positivo decir que, con un buen repaso, el relato ganaría bastante, pues en general está bien narrado.

Mi puntuación es:

★★☆☆☆

(2 estrellas)

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Aldous Jander
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Poblador desde: 05/05/2011
Puntos: 2167

Hay fallos de ortografía y sintáxis, sí, y alguna cosa más que ya han comentado los compañeros, aunque se nota que, con trabajo, el autor tiene capacidad para hacerlo mucho mejor.

No he podido despegarme la sensación de que todo lo que estaba leyendo ya me lo habían contado. Lo que se nos presenta en este relato (Caín y a menudo Lilith como inicio de la estirpe vampírica) es un recurso muy manido y utilizado, tanto que es el trasfondo de la saga de juegos de rol y pc Vampiro: la mascarada, por dar un ejemplo. Es como si, en una convocatoria de relatos lovecraftianos, apareciese una reescritura parafraseada de Dagon o La sombra sobre Innsmouth. Como si, con pocas y vagas variaciones, se nos hubiese contado la historia de un vampiro rumano que secuestra a un abogado y adquiere unos terrenos para mudarse a inglaterra.

El texto no solo no aporta nada nuevo sino que se queda en una enumeración de sucesos que ya forman parte de la mitología vampírica aderezados con una serie de clichés (la plaga, la erradicación vampírica del misticismo y el control político/estamental en la sombra) que se encuentran en las mismas fuentes que este mito. Aunque imagino que Mr.Garlic ha incurrido en esta falta de originalidad por desconocimiento, casualidad o por falta de perspectiva (puede pasarnos a todos), y lamentándolo por ello, solo puedo concederle al relato 1 estrella. Esta puntuación podría haber mejorado si el mito que da nombre a la estirpe de caín, los cainitas, y los clichés mencionados más arriba, hubiesen sido solo el marco de la historia y no toda la historia, o si el mito se hubiese reescrito con alguna intención de sátira, un cambio paradigmático, un ejercicio de dislocación o cualquier otra cosa que lo diferenciase de lo que ya existe y justificase la elección del argumento.

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Belagile
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Poblador desde: 09/12/2013
Puntos: 829

Es una historia con una estructura bien presentada, correctamente escrita, salvo dos o tres erratas, (letras intrusas en algunas palabras: "parea/para" y "hombre/hombres" "benjamín" sin B mayúscula, entre otras) que se ve que son un mero despiste del autor pero estropean la lectura. Me parece que la mayoría de las frases están bien formadas, aunque hay algunas que no enriquecen el texto ni aportan algún tipo de información y con ellas te arriesgas a que el relato se repita demasiado y que el lector se salga de la trama. Me han gustado algunas expresiones que utilizas como sinónimos para hacer más llevadera la lectura, como "treta" demuestra que el texto se ha trabajado y que el autor se ha preocupado por su forma.

El narrador en primera persona, tanto en la historia que cuenta el padre, como en la versión del hijo, justo al principio, está bastante logrado. Creo, en mi humilde opinión, que la narración de la vida de Caín quedaría mejor en tercera persona, para hacer más fácil la comprensión del cambio de personaje y tiempo al lector. No obstante es una historia fácil de seguir, aunque en algunos momentos se detiende demasiado en detalles que hacen que el transcurso de la historia se estanque.

No ha sido un relato que me haya llegado en profundidad ni me ha entusiasmado demasiado, dentro de la temática del vampisimo. Creo que la idea principal es muy buena, me gusta que se le busque sentido a la figura de Caín en la humanidad y por qué no, puede que sea el origen de los vampiros, esas criaturas alejadas de la mano de Dios. Aunque por otra parte, creo que para que el final no quede descolgado y la figura del vampiro no parezca una escusa para introducir este relato en la temática del concurso, se debería de dar más importancia al nacimiento de esa criatura que a la vida de Caín y todo lo que ocurre antes de eso. Es verdad que es importante, pero me ha parecido que se centra demasiado en eso y se aleja del tema principal del concurso. 

Te doy 2 estrellas. 

Giny Valrís
LoscuentosdeVaho

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Invierno
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Poblador desde: 21/09/2010
Puntos: 792

Al principio veía el vampirismo bastante difuso en este relato, pero replanteándolo, viendo cómo ejercen el mal... vale, sí. Lo veo válido.
Para estar agonizando, y para ser un último esfuerzo, vaya labia que gasta el vampiro. Se me ha hecho muy larga esa narración de toooda la historia. No creo que hiciese falta darle tantas vueltas; creo que queda claro el concepto. Además de esta longitud que no pega nada con la situación que narra, veo innecesaria la introducción. Quizás es más sencillo y coherente si todo lo que se cuenta estuviese en una carta, por ejemplo, entregada a quien sea tras la muerte del tipo.
En cuanto a fondo, por tanto, no me convence demasiado. En cuanto a forma, se notan las ganas, hay intención y trabajo, pero hay muchos errores. Muchas tildes que faltan ("mi", "acabe", "reaccione", "que"), otras que sobran ("intentará", "paría"), errores de concordancia ("los hombre", "la inmediaciones"), comas mal puestas y errores varios ("hacia a mi", "parea", "revelarse", "de abalanzaron sobre...").

Se lleva dos estrellas por mi parte.

★★☆☆☆

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Ligeia
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Puntos: 869

Coincido con los demás en cuanto a los leves errores ortográficos y sintácticos, tampoco a mi me ha entusiasmado demasiado la historia, no he visto sangre y sí los clichés ni me ha parecido creíble la trasformación( es que ni la veo) ni la suficiente fuerza en las motivaciones. Dos estrellas:

XX

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Patapalo
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Poblador desde: 25/01/2009
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La idea de la Mascarada, todo un clásico del vampiro moderno, y me temo que no aporta mucho más a los que conocemos esta mitología. Hay algunos aspectos formales a repasar (sobre todo repeticiones) y, personalmente, trabajaría más el aspecto histórico. Por ejemplo, en el pasado remoto de Caín uno no se busca un empleo. Normalmente, se lo monta por sí mismo o se pone al servicio de alguien, pero eso de ir a currar y volver a casa es mucho más reciente.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Ligeia
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Sí, a mí también me chocó esa palabra puesta en tiempos supuestamente remotos.

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Léolo
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Poblador desde: 09/05/2009
Puntos: 2054

El relato tiene demasiadas faltas de ortografía (especialmente tildes) y demasiadas prisas en general (le falta un buen pulido o dos). Lo que no empieza demasiado bien acaba convirtiéndose en un catálogo de los males del mundo, casi como un manual que no podría llamar relato. Se notan ganas, pero se necesitan muchos relatos, horas, lecturas y esfuerzo para mejorar lo presente. Desde aquí animo a su autor a que siga con ello. 

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Dersu
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Poblador desde: 26/01/2009
Puntos: 342

Más que en la escasa originalidad, el problema, para mí, está en el propio planteamiento. La historia se nos explica, no se nos muestra. Esto podría tener sentido dentro de un relato de mayores dimensiones, pero no da para construir uno.

A mi pesar, no puedo darle más que 1 estrella.

 

 

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