Luces y sombras

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Jester
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Poblador desde: 20/12/2013
Puntos: 11

Un enjambre de mariposas iridiscentes revolaba sobre los junquillos, humedecidos por el rocío. Eran las primeras visitantes del calvero sagrado. Pronto serían acompañadas por el canto de los jilgueros y la danza de las pequeñas hadas, cuya ciudad se hallaba en el árbol milenario; pero antes se esperaba la visita de Arlas, rey de los unicornios, magnífico ejemplar níveo, elegante y fibroso, tan veloz como la brisa del norte. Cuando se adentró en el calvero, las hojas de los árboles acariciaron su hermosa crin. Buscó un lugar apropiado e inclinó la cabeza para alimentarse mientras el sol calentaba sus músculos.

El ambiente se llenó de vida y música. Sentado en una rama, el viejo fauno amenizaba el festejo con su siringa; lo acompañaban las panderetas de los elfos, seres menudos que sólo vivían para divertirse. Esos instrumentos insuflaban felicidad a cualquiera que los escuchase, ya que estaban imbuidos de ese poder. No en vano se trataban de dádivas divinas.

Antes de que la mañana se terminase, llegaron los últimos invitados: una eminente familia aristocrática de tejones. No les gustaba mezclarse entre la plebe; sin embargo, la humillación resultaba soportable gracias al prestigio que suponía acompañar al monarca dentro del calvero. Nadie ajeno al reino de Arlas tenía permiso para entrar en él, ni siquiera los habitantes del bosque más cercano; y ningún intruso había entrado jamás, porque se extraviaban persiguiendo fuegos fatuos, o acababan destrozados por las garras nudosas de las dríades, maestras de la emboscada. Esas damas arbóreas desconocían la derrota: los territorios sagrados se mantenían intactos, sin la mácula que dejan las hachas del humano. Por eso Arlas se turbó al intuir que una presencia malévola se acercaba; sus súbditos vieron cómo estiró el cuello y olisqueó, preocupado, hacia el este, y percibieron la zozobra que lo invadía; un sólido marasmo se apoderó de ellos. El alborozo se desvaneció.

Lentamente, atravesando la densa maleza, se adentró en el calvero una figura negruzca, encorvada y harapienta. Apoyaba sus puños en el suelo, como un simio. Irradiaba maldad, tanta que una lluvia de melancolía cayó sobre Arlas y los suyos. Asustados por ser la primera vez que experimentaban ese sentimiento, los elfos se abrazaron entre sí, y las hadas se refugiaron tras el fauno, que dejó caer su siringa.

Arlas se alzó sobre sus patas delanteras, desafiante, y ordenó a todos que se retirasen. Conocía a su enemigo, el precio de una derrota frente a él; mas quizá fuese capaz de vencerlo, de salvaguardar la dulce melodía de las ninfas, la bondad de los gnomos, el estanque de los kappas.

Alrededor del monstruo, que seguía avanzando despacio, deleitándose, la vida vegetal se marchitaba. Los ojos de su semblante porcino brillaban con intensidad; ojos perversos, rojizos; ojos sin alma que habían contemplado el auge y descenso de varias civilizaciones. Una vez que tuvo cerca al unicornio, éste pateó el suelo y mostró sus dientes, asqueado por el hedor. Incluso los árboles parecían estar inquietos ante aquella presencia inusitada.

Dos dríades aparecieron de improviso y atravesaron el calvero en dirección al monstruo, que al verlas sonrió mostrando sus largos colmillos amarillentos. El unicornio quiso acompañarlas en el ataque, embestir con su cuerno. No fue posible: cuatro tentáculos oscuros emergieron del suelo, inmovilizándolo. Tuvo que resignarse y contemplar, impotente, un combate desigual. Aquellas dríades no duraron mucho tiempo antes de ser destrozadas por los fuertes brazos del monstruo; las desgajó poco a poco, saboreando su miedo, sus gritos. Arlas pensó que otras debieron sufrir el mismo destino, y las lágrimas emborronaron su visión. Con la esperanza de ser escuchado, imploró ayuda a Naranna, la diosa de los bosques; su cuerno brilló intensamente y los tentáculos desaparecieron. El monstruo, cegado por el resplandor, se protegió la cara con los brazos.

Arlas supo que era una oportunidad inigualable y cargó hacia su antagonista. Si lograse herirlo con el cuerno, quizá…

Sintió las manos del monstruo en su cuerno, aferrándose a él, frenándolo. Sintió los colmillos hincándose en su cuello. Le succionaron la esencia; y con ella, la del reino. Una conexión primigenia unía a todo rey con su reino, y la de Arlas se inundó de hiel. Los lamentos de sus súbditos, que sintieron un profundo estremecimiento, se escucharon más allá del bosque. Sabían cuál iba a ser su destino.

El monstruo, satisfecho con su obra, dejó atrás el cuerpo exangüe del unicornio y continuó su camino. Admiró la metamorfosis del entorno que era un bastión de la luz. Su trabajo terminaba, porque no quedaban muchos. Cuando lo completase, podría recuperar su aspecto humano y reunirse con la mujer que amaba, la misma que murió en sus brazos. El espectro del brujo se lo prometió… Lo que no le dijo es que perdería una parte de su humanidad con cada matanza. Además, le dominaba un hambre insaciable: necesitaba alimentarse de las vidas que lo rodeaban. Ya no era capaz de contenerse como antes, al principio de su maldición; su conciencia había claudicado. Iba dejando un rastro de muerte y sombras indelebles.

Mientras tanto, el espectro del brujo esperaba en un lóbrego túmulo rodeado de ruinas; ora deambulando por ellas, ora vigilando a su creación, a la que podía ver, mediante un hechizo, en las aguas encharcadas que bordeaban las tumbas. Se encontraba lleno de impaciencia, porque ansiaba el momento en el que asesinaría a ese humano ingenuo para fagocitarle las esencias. Cada vez que recordaba lo fácil que fue engañarlo, una espantosa sonrisa invadía su rostro cadavérico.         

     

Un enjambre de murciélagos revolaba sobre los hongos luminosos, mordisqueados por las ratas. Eran los primeros visitantes del calvero maldito. Pronto serían acompañados por el graznido de los cuervos y la danza de los crueles trasgos, cuya ciudad se hallaba en el árbol muerto; pero antes se esperaba la visita de Arlas, cacique de los unicornios, magnífico ejemplar negro, poderoso y terrible, tan veloz como las ánimas del pantano. Cuando se adentró en el calvero, las ramas secas de los árboles arañaron su cuerpo. Buscó un trasgo y le succionó la sangre mientras la luna se escondía entre las nubes.

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Sanbes
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Poblador desde: 16/10/2013
Puntos: 1225

Pues siendo sincero, no sé si quizá es porque no suelo leer mucha novela fantástica, pero me ha costado leerlo un poco, la verdad.

La historia en si no me parece nada del otro mundo, salvo el final,que me ha gustado más que el resto. Aunque me lo imaginaba que el vampiro o monstruo o lo que sea, al derrotar al unicornio, transformaría su mundo mágico en el mundo que hoy en día conocemos. No se por qué, pero por un momento creí que iban a ir por ahí los tiros.

En definitiva, le pongo 2 ** estrellas porque una cosa es que no me haya gustado, y otra que esté mal escrito.

 

 

 

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Patapalo
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Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 197120

Relato admitido a concurso.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Léolo
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Poblador desde: 09/05/2009
Puntos: 2054

El relato, aun con su pretendida originalidad y su nueva y fresca visión del mito del vampiro, se me hace confuso y difícil de seguir. Contiene en pocas líneas un sinfín de información de un mundo fantástico que necesitaría mucho más espacio para respirar. 

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sharkbook
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Poblador desde: 29/01/2013
Puntos: 584

  Pues con la Iglesia hemos topado. Un relato claramente fantástico, género al que no le prodigo demasiado y del que no me suele gustar nada. Realmente bien escrito, el problema radica en mis propios gustos. No encuentro la historia por ningún lado y se me hace terriblemente tedioso el buscar las explicaciones pertinentes que el autor ha dejado a la mente del lector. ¿Porqué fue maldecido? ¿De qué manera? ¿Quién era su amada? Un largo etcétera se agolpan en mi mente  mientras pienso en lo que nos querían transmitir con la historia.

   ¿Tejones, elfos, faunos y unicornios mezclados con el vampirismo? Quizás buscara el autor algo de originalidad en su texto, aunque yo no lo veo. Además es tan escueto y poco esclarecedor que deja demasiado al aire.

  Repito que no he encontrado errores de renombre y que la veo bien escrita, sin embargo a mí, no me ha llegado. El final con ese rey converso lo dota de algo de interés, pero al no contar nada más se queda en eso, un mero intento.

  No soy yo el más adecuado para catalogar este tipo de relatos, aunque espero que venga detrás quien me rebata.

 

★★☆☆☆

2 estrellas para quien no pueda verlas.

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Hedrigall
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Poblador desde: 14/01/2011
Puntos: 952

Un relato muy bien escrito, sin fallas formales de ningún tipo y con un estilo perfectamente adecuado a su contenido.

Las pegas; la sensación de narrar una anécdota y no una historia, los cabos sueltos (conocer más de ese hombre maldito así como del brujo que lo maneja)... en general, su excesiva brevedad. Me hubiera gustado seguir leyendo un rato más, la verdad.

La figura del vampiro aparece muy accesoria, detalle que podría solventarse alargando el relato en la maldición sufrida, como he dicho antes.

Finalmente me decanto por las tres estrellas por la buena pluma, pero muy cerca de las dos por los detalles de fondo ya comentados.

3 estrellas.

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Ligeia
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Poblador desde: 03/12/2013
Puntos: 869

Como ya han comentado, relato bien escrito, pero tal vez un poco breve y necesitado de alguna leve explicación. A lo mejor es que soy un poco bestia, pero tampoco me ha convencido ese tono fantasía bucólica, sinceramente. Tres estrellas:

 XXX

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Patapalo
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Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 197120

He tenido la sensación de que este relato ejerce más de preámbulo que de historia propiamente dicha. Las motivaciones del vampiro se presentan muy de pasada y las consecuencias apenas las vislumbramos. En realidad, la mayor parte del desarrollo es mera descripción de los presentes, lo que nos deja la impresión de que estamos ante una instantánea más que una narración con entidad propia.

En cuanto a la prosa, la veo bien ajustada al tono buscado, y lo que es el escenario en sí está bien perfilado, aunque sea de un modo superficial.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Cruz Diablo
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Poblador desde: 09/07/2013
Puntos: 488

Me tomo este relato como un pequeño cuento, que me parece bonito en su forma y estilo. En cuanto a lo que se comenta de la falta de información, creo que en cuanto al mundo no le hace mucha más falta, al final da igual que sea Arlas o cualquier otro, o que la diosa se llame tal o cual, ya que recurre a tópicos de la fantasia como el unicornio o animales parlantes (aunque también hay otros menos conocidos, pero que tampoco importa mucho que sean una cosa u otra). Sí que la historia del vampiro está poco desarrollada, para poner eso casi sería mejor no poner nada, dejarlo como una fuerza de la naturaleza (o una personificación de la esencia del vampirismo) o una entidad con motivos desconocidos o lo que sea (a veces da más resultado sugerir que explicar). Me ha gustado eso de que vampirizara a todo el mundo, por la unión del rey con el reino, así que, personalmente, restaría a las motivaciones del vampiro e incidiría en las consecuencias de su paso, incluso en su carrera vampirizando mundo tras mundo.

Pero la verdad que me ha parecido elegante y bonito, así que me desmarco de comentarios anteriores y le dos 4 estrellas.

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Jester
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Poblador desde: 20/12/2013
Puntos: 11

Gracias por los comentarios.

Siento haber escrito algo tan barroco, pero era lo que me pedía el cuerpo. Risa cachonda

Me inspiró una imagen que aparece en una edición de las fábulas de Esopo: un montón de animales antropomórficos reunidos en un claro para hablar con su rey, que es un león. Como quería lograr el mismo efecto en la mente del lector, sobrecargué el texto con tópicos mitológicos —si fuesen criaturas nuevas, tendría que describirlas, y el efecto de sobrecarga se perdería por quedarse diluido—. Se trata, por lo tanto, de una lectura abrupta, así que agradezco el tiempo que le habéis dedicado.

 

 

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Bestia insana
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Poblador desde: 02/05/2013
Puntos: 1928

Delicioso trago con su punto amargo al final. No me parece que le falte nada, si eso le sobra, esos dos párrafos, el penúltimo y antepenúltimo, tal vez sin ellos quedaría más redondo.

4 estrellas

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L. G. Morgan
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Poblador desde: 02/08/2010
Puntos: 2579

Yo también lo tomo como un cuento (dentro del género fantástico, que apuntaba Sharkbook, hay muchos estilos, no por hablar de elfos, dríades y demás criaturas fantásticas queda el tema unificado ni mucho menos). La prosa apunta sobre todo a recrear plasticamente el entorno, y en ese sentido está muy conseguida.

Como ya han comentado otros compañeros, da la sensación de ser una parte de algo, y no un todo completo, con la historia del brujo y sus motivaciones, de la criatura maldita, la mujer amada y muerta, etc. de fondo, con más relevancia que la escena realmente narrada. El final cumple en parte, se percibe el efecto de la corrupción ocasionada por la criatura (aunque si Arlas murió, ¿cómo es posible que salga otra vez, quizá es porque no fue asesinado sino solo transformado?); pero de nuevo da la sensación de que sería solo final de capítulo, que el resto de cabos sueltos quedan para más tarde.

2 estrellas.

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Invierno
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Poblador desde: 21/09/2010
Puntos: 792

Tanta fantasía se me suele atragantar. Aquí hay fantasía desatada y, sobre todo, densa. Esto intuyo que es buscado por el autor, y que quería darle ese aire onírico, irreal. Tiene su público, por supuesto, y si bien yo no estoy entre ellos, debo reconocer que se nota una buena mano detrás del relato, que está escrito con exquisitez y solvencia. Destaco especialmente ese cierre, que me parece un recurso estupendo. Así, remonta y alcanza las tres estrellas.

 

★★★☆☆

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Dersu
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Poblador desde: 26/01/2009
Puntos: 342

Tengo una sensación extraña con este relato. Creo que sus virtudes potenciales se vuelven en su contra y su lectura me ha resultado trabada a pesar de la brevedad. El barroquismo de la prosa y la fantasía desbocada, dos cualidades que en principio me atraen, devienen en un estilo pesado por lo recargado y embarullado. Por otro lado, veo una desproporción enorme entre la escasez de lo que se narra y la magnitud del escenario y la historia (la cantidad de personajes, la destrucción de un mundo mágico, un personaje condenado y atormentado, el engaño del espectro...). Los cambios de punto de vista de un párrafo a otro tampoco contribuyen a hacer la lectura más clara y fluida.

Tal como está, parece más un bosquejo que un relato acabado.

Siento la dureza, pero le doy 1 estrella.

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¡No disparen, soy gente!

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Belagile
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Poblador desde: 09/12/2013
Puntos: 829

Me parece interesante la intención del autor de cambiar de ambiente y presentarnos un relato de tipo fantástico en el que introducir su visión del vampirismo. (Aunque este tema no me entusiasma demasiado.) Sin embargo, creo que está sobrecargado y esto hace que su lectura resulte lenta y algo tediosa. El final mejora un poco el conjunto. Está bien escrito, no he encontrado demasiadas faltas de ortografía.

Le doy 2 estrellas.

Giny Valrís
LoscuentosdeVaho

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Aldous Jander
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Poblador desde: 05/05/2011
Puntos: 2167

Un relato muy bien escrito, perfecto en el apartado formal. Una prosa así suele parecerme recargada, pero en este caso le va de la mano al tono del relato y contribuye a situar al lector. La historia es evocadora, y el uso de nociones clásicas de la fantasía me parece un acierto (sugerir ideas que ya conocemos en lugar de recurrir a un aluvión de nuevos conceptos). Ahora bien, por mucho que el ambiente me haya conquistado, la trama en sí no me satisface. Quizá tiene razón Bestia y podrían quitarse esos dos párrafos casi al final, que le hacen falta al relato para subrayar el vampirismo y entrar más holgadamente en la temática, pero probablemente no sean imprescindibles para contarnos la historia del reino maldito. 

Entre sus puntos positivos están la buena escritura, la adecuación al tema y el uso de un enfoque diferente. En lo negativo, la sensación de que la ambientación ensombrece una narración que, desgraciadamente, no está a la altura. Me encantan las buenas ambientaciones, pero creo que funcionan mejor cuando la historia es, al menos, igual de efectiva. Por esto último, el relato se queda en 3 estrellas.

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