MALLEUS MALEFICARUM

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Ixbilia
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Poblador desde: 20/11/2015
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~~ “Pude observar atónito desde la otra acera, como el niño cruzaba la calzada para dirigirse a mí. El vehículo más próximo a la acera frenó de forma brusca y pudo evitar alcanzarlo, pero el niño continuó andando y otro vehículo que circulaba por el carril interior impactó con él, lanzándolo a varios metros de distancia donde quedó postrado. El tráfico se detuvo y me ofrecí a atenderlo impartiendo instrucciones precisas para que los curiosos permanecieran apartados. Desde el principio noté algo muy extraño. No tenía pulso y estaba demasiado frío. Instantes antes yo lo había visto caminar, pero ahora me daba la impresión de que su temperatura corporal no hubiera sido compatible con la vida. Al tocarlo sentí cómo un extraño escalofrío me recorrió todo el cuerpo. En ese momento pensé que no sería más que la impresión por lo que había sucedido. Después de un tiempo comprendería que estaba muy equivocado…
Yo no era un fanático religioso pero solía frecuentar la iglesia. Por algún motivo repentino decidí que no me apetecía en absoluto, como había hecho hasta entonces por mi amistad personal con el sacerdote de la parroquia. Además no me sentía bien por lo que decidí solicitar la baja médica y no asistir al trabajo hasta que mi salud se recuperase un poco.Comencé a notar que mis costumbres se estaban modificando y que me apetecía dedicar tiempo a cosas por las que antes no había sentido el más mínimo interés.
Una idea me preocupaba desde el día en que le comenté a un colega del hospital el incidente con el niño y él me había insinuado en broma, que según tenía entendido podían tratarse de signos de una posesión demoníaca. Yo no creía en esas cosas, pero decidí que no tenía nada que perder si investigaba un poco aprovechando el tiempo libre de que dispondría. En la biblioteca conseguí varios libros que me servirían de ayuda. Su lectura comenzó a apasionarme, aunque algo me inquietaba… entendía a la perfección los textos escritos en lenguas “muertas”  como el “Malleus Maleficarum” e incluso era capaz de verbalizarlos correctamente. Su lectura fue determinante en mi conducta posterior.
Aquello se convirtió en una obsesión a la que le dedicaba todo el día y gran parte de la noche. El día que vino a visitarme uno de los  colegas del hospital me pareció que quedaba impresionado por mi aspecto. La casa estaba desorganizada e  invadida por libros de brujería, anotaciones hechas a mano…
En un momento determinado, sufrí lo que ambos interpretamos como un episodio de epilepsia. Tras ser atendido por mi amigo el doctor éste se marchó preocupado, no sin antes recomendarme una visita al hospital para ser sometido a reconocimiento médico. Pensé que tal vez tenía razón. Durante el reconocimiento, el doctor me hizo preguntas sobre las cicatrices que presentaba en mi espalda y no supe qué contestar… ni siquiera sabía que estaban allí.
Al llegar a casa quise observar las marcas de mi espalda a las que el doctor se había referido y con la ayuda de dos espejos pude ver varios cortes ya cicatrizados con la forma Διάβολος. Tras la consulta de varios libros conseguí averiguar que se trataba de una palabra griega cuyo significado era Diablo.
Corría de un libro a otro para efectuar comparaciones entre los diferentes textos. Mi aspecto y mi conducta habían cambiado de forma radical. No mantenía contacto exterior, más allá del imprescindible para hacerme con más y más documentación referente a exorcismos, como solución a la expulsión del demonio ante la posibilidad de que fuera cierto que se hubiera apoderado de mí, de lo cual ya no me quedaba ninguna duda.
El día que se presentaron en mi casa, supe con total seguridad que algo muy grave me ocurría. Cuando abrí la puerta invité a pasar al interior a mi amigo el doctor, el cual venía acompañado del sacerdote de la parroquia. Noté su expresión de terror, en cuanto traspasaron la entrada. Un frío repentino se apoderó de toda la casa. Me observaban con horror. Eso me divertía y quise hacerles una demostración de poder. Los libros cayeron de forma violenta al suelo y sus páginas pasaban a gran velocidad. Todo comenzó a moverse, como en un terremoto. Una potente voz irreconocible para mí, salió de mi boca para insultar al sacerdote, retándole a que se me enfrentara. Mi risa era frenética y ellos intentaron en vano que me calmara.
No fui consciente de la fuerza que se había apoderado de mí, hasta que comprobé con qué facilidad agarraba al cura y lo lanzaba por los aires. Mi amigo huyó y nos quedamos el cura y yo. Él me miraba, mientras de mi piel brotaba sangre como si me hubiera realizado innumerables cortes. El cura se armó de valor y se acercó a mí y por un momento consiguió tranquilizarme.
Me explicó que con toda seguridad un ser maligno se había apoderado de mi voluntad y debía ser expulsado cuanto antes. Que ese demonio me hacía daño y que hacía que yo también se lo causase a los demás.
Entonces le supliqué que me ayudara y le conté entre llantos de arrepentimiento, cómo el niño atropellado me pareció entonces demasiado frío como para haber perdido la vida en los instantes anteriores y cómo al tocarlo con mis manos había notado el escalofrío que me había recorrido todo el cuerpo.
El cura me explicó que el ser demoníaco había decidido abandonar ese cuerpo y provocó la muerte del niño, para así apoderarse del mío. Que me había escogido a mí porque era médico y que se trataba de una demostración de su poder, el apoderarse de la voluntad de una persona que dedicaba su vida a salvar a los demás, para convertirlo en un aliado suyo.
De nuevo todo comenzó a temblar de forma violenta. El cura sacó el crucifijo que colgaba de su cuello, lo colocó en mi frente y todo volvió a la calma. Se ofreció a ayudarme y yo acepté, con la promesa de cumplir con todo lo que él me aconsejara. M
ientras recapacitaba sobre la conversación, lo acompañé hasta la puerta  y se marchó.
Nada más salir, cogí papel y bolígrafo y comencé a escribir hasta bien entrada la noche. Al final, llegué a la conclusión de que antes de que el cura pudiera hacer algo por mí, el ser demoníaco que me dominaba intentaría abandonar mi cuerpo, como había hecho con anterioridad si yo llegaba a contactar con alguien. Yo no podía permitir que eso volviese a suceder.
Recogí todos los papeles que había escrito, los puse en orden y bajé al sótano… Ya había tomado una decisión…”

Descolgó la cuerda que se hallaba en la pared y lentamente hizo un lazo en uno de sus extremos por el que introdujo el otro y lo lanzó por encima de la viga metálica. Después anudó el extremo a la columna. Subió a la silla y metió la cabeza por el interior del lazo, tirando de él para que quedara ajustado a su cuello.
Como cuando asistía a misa con regularidad antes de que todo aquello sucediera, se llevó la mano derecha a la frente, al pecho, al hombro izquierdo y al derecho y se dejó caer. Su cuerpo se  balanceó unos instantes y después quedó inmóvil. Así le encontrarían, al igual que encontrarían ordenados sobre la mesa, los apuntes manuscritos relatados en primera persona, fruto de haber plasmado todo lo que se le había venido a la mente en sus últimas horas de lucidez.
 

"No luches por seguir con vida. Finalmente... ¡perderás!"

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Ixbilia
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Poblador desde: 20/11/2015
Puntos: 24

Espero haber adoptado algunas de las sugerencias recibidas.

SALUDOS

"No luches por seguir con vida. Finalmente... ¡perderás!"

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Patapalo
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Puntos: 197120

Relato admitido a concurso.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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salino
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Puntos: 347

Ixbilia, gracias por atreverte con otro relato. Este es mucho más directo y lineal. Se nota tu gusto por el misterio y por los clásicos relatos donde un manuscrito queda de testigo tras la inexplicable muerte del protagonista. En eso coincidimos.

Este relato está mejor acabado, aunque le queda algún repaso a la construcción de las frases y al tiempo verbal utilizado. Creo que deberías haberlo repasado tras un barbecho. Así puedes ver mejor los gazapos, a veces nos pueden las ansias de publicar nuestro trabajo. No sé si es tu caso, pero me lo ha parecido. A mí me ayuda que alguien lo lea, o usar uno de esos lectores robotizados que transforman un texto a un mp3.

Dejando aparte los errores ortotipográficos y de estilo, te diré que está mejor narrado que el anterior. Pero… le falta pasión al personaje, profundidad. Es el gran "pero" que le encuentro. Ponte en su papel. Tómate un día para pensar qué harías en su situación, qué estado anímico presentarías al saber que estás poseído, no lo que se supone que haría un estereotipo, ¿qué harías tú? Luego plantea el dilema desde una mente científica, como la de un médico.

Las escenas no parecen seguir un patrón real, todo sucede según le viene bien a la historia, desde un comienzo, y eso tampoco beneficia la realidad de la trama. El doctor presencia el accidente, deja el trabajo, lee libros de magia, descubre las cicatrices y, sin venir a cuento, viene su amigo y el cura para la escena final. Para mostrate lo que comento he hecho este cuestionario donde añado un "por qué" a cada paso:

¿Por qué el doctor presencia el accidente, es casual?

¿Por qué deja de ir al trabajo y a la iglesia? Si es médico tendrá un diagnóstico creíble para él y para el lector.

¿Por qué lee libros de magia? Hay muchas mejores opciones para pasar el tiempo, como dejas entredicho en el texto. ¿Tal vez está preocupado, tiene miedo, busca respuestas, las encuentra?

¿Por qué tiene las cicatrices? ¿Se podría hacer un análisis forense, una biopsia? ¿Qué le causó esas cicatrices? ¿Qué hace para que no vuelva a ocurrir?

¿Por qué viene el amigo con el sacerdote a su casa? ¿Por qué actúa el demonio en ese preciso momento y no antes? ¿Qué se siente al estar poseído? ¿Qué cambia en él para creer en el poder de un sacerdote? ¿Qué ha cambiado en él para llevarlo a colgarse de una cuerda? ¿Y, si es médico, por qué elige acabar con su vida de esa forma tan dolorosa?

Te dejo este cuestionario que a mí me sirve cuando hago este tipo de tramas; siempre me sorprende.

Otro detalle por añadir es la forma de afrontar el relato como un manuscrito. Ha de ser aclarado desde un principio, para que luego no nos coja por sorpresa el cambio de narrador que haces al final. Yo no me di cuenta hasta una segunda lectura. Por ejemplo comenzar la historia de esta manera tan manida y a la vez tan guay:

“Escribo estas palabras para que queden de testigo de mi trágica historia. Necesito descargar el frío peso que aprisiona poco a poco mi mente, antes de tomar una determinación. Por ello, a quien sea que llegue esta carta, le pido que ruegue a Dios por la salvación de mi alma.”.

De esta manera el lector queda atrapado a la historia y sabe que lo que lee es parte de un texto intrínseco en la trama: lo que llamamos "manuscrito encontrado". Para evitar ese cambio de narración al final puedes, por ejemplo, acabar con algo así:

 “Tras describir todo lo ocurrido ya sé qué decisión debo tomar. Será doloroso, pero no puedo dejar que pase de nuevo lo que le ocurrió a ese niño de piel gélida. Debo darme prisa, ya siento renacer el frío en mi interior”

Este es un ejemplo del “manuscrito encontrado” más clásico.

Creo que me he enrollado demasiado. Espero haber aportado algo a tu trabajo.

En resumen, tu narración ha mejorado, vas en la dirección correcta, no hay duda.

Mi puntuación es de 2 puntos

PD: el título no tiene nada que ver con el relato, será mejor que te documentes al respecto pues esperaba un relato de brujas…

 

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Olethros
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Poblador desde: 20/06/2015
Puntos: 352

Hola, Ixbilia. 

Se nota que has trabajado dos cosas. Con cierto éxito una, no tanto la otra. 

En todo el texto sólo he visto tres adverbios terminados en "-mente". Si los has puesto de forma voluntaria y consciente, decidiéndolo tú y no como pilóto automático en la narración, fantástico (aunque te recomiendo que te vuelvas a pensar el "jocosamente" y, tal vez, el "lentamente"). Si deseas escribir debes ser tú quien controle las palabras y no ellas a ti. ¿Has notado que, mientras tratabas de evitar los "mentes", te obligabas a plantear mejor cómo narrabas? Si es así, vas por el camino correcto.

En cambio, este texto muestra bastantes problemas con los signos de puntuación. Menos que el anterior pero todavía significativos. Veamos la primera frase:

“Pude observar atónito desde la acera de en frente, como el niño cruzaba la calzada en dirección hacia mí."

Tiene problemas con el orden sintáctico, la tilde del acento prosódico y el "en frente", pero ahora quiero referirme a los signos de puntuación en concreto. Imagina tu frase como un poema, en el que los signos de puntuación dividen sus versos:

“Pude observar atónito desde la acera de en frente

como el niño cruzaba la calzada en dirección hacia mí."

¿Cómo te suena el poema? Probemos de otra forma:

“Pude observar

atónito

desde la acera de en frente

como el niño cruzaba la calzada en dirección hacia mí. "

¿Y qué tal de otra forma?

"Desde la acera de en frente pude observar

atónito

como el niño cruzaba la acera en dirección hacia mí"

Suena distinto, ¿verdad? Analiza tus frases y descubre si su musicalidad, como poema, es o la que tú quieres de forma voluntaria o si te puede sonar mejor.

Hagamos un ejercicio: ¿y si le cambiamos cosas a la última frase que hemos usado?

"Desde la acera de enfrente pude observar, atónito, cómo el niño cruzaba la calzada en dirección hacia mí".

¿Y si ahorramos texto?

"Desde la acera de enfrente observé, atónito, cómo el niño cruzaba la calzada en mi dirección".

No te doy la respuesta definitiva a tu trabajo narrativo, porque eso sólo depende de ti y de tus deseos, pero dale una vuelta a este asunto, por si te sirve a la hora de enfrentar tus textos.

Ya analizando tu relato como un todo, lo formal presenta problemas con los signos de puntuación, con la tendencia a cambiar el orden sintáctico natural de las oraciones sin una razón aparente (al menos a mí se me escapa si la hubiese), tiende a introducir el pronombre "yo" de forma brusca en una narración ya escrita en primera persona, tiene repeticiones cercanas de palabras y amerita una revisión.

En cuanto al fondo, aquí si hay posesión. Sea real o no, que parece serlo (siempre considerando que tal cosa es posible), está. También es cierto que se llega a ella de una forma llena de Deus ex machina, se desarrolla de forma muy manida y poco original, y termina sin sorpresas.

El título merece comentario aparte: si bien es cierto que el libro que indicas trata, por momentos, asuntos demoniacos, es más un tratado de brujería para aquellos que la perseguían. Si decides usarlo, el lector espera que la posesión en la trama esté relacionada de alguna manera con brujas o hechiceros, pero eso no sucede. Tal vez cambiar el título (lo fácil) o la trama (lo difícil y, además, algo que no me atrevería a sugerir jamás a un autor porque cada uno sabe qué historia quiere contar) pudiera ser de interés.

Mi calificación es de 2 estrellas.

Ceterum censeo Carthaginem esse delendam... ;oP

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Hedrigall
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Poblador desde: 14/01/2011
Puntos: 952

Ixbilia, no puedes editar tu relato una vez colgado en el foro.

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Poblador desde: 20/11/2015
Puntos: 24

Lo siento. Pensé que, como lo permitía, no había ningún problema. No volverá a ocurrir. 

"No luches por seguir con vida. Finalmente... ¡perderás!"

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Ligeia
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Poblador desde: 03/12/2013
Puntos: 869

Bien escrito, pero carece de tensión y da la sensación de ir sobre raíles. Como ya han comentado, debería profundizar más en los cómos y los porqués: Tres estrellas:

***

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Molu
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Poblador desde: 16/11/2015
Puntos: 243

Hay algunos detalles que dan la sensación de que le faltó una última revisión.

La trama no sorprende. Es un gusto personal el que el relato me sorpenda. En esto, desde mi gusto personal, el relato falla. 

El cambio final queda extraño. Podría haberse inluído el detalle del suicidio dentro de la narración del manuscrito y no descolagado, pues no se entiende muy bien de donde sale, si es una noticia de prensa o algo así.

Estoy de acuerdo con que el título no tiene mucho que ver con el texto. Tampoco entiendo por qué le aparece la palabra diablo en la espalda. ¿Qué es una firma? O por qué aparece en griego. ¿Era un diablo griego?

En cierto momento el narrador dice que tira unos libros al suelo para demostrar sus poderes, luego, en el parrafo siguiente, está arrepentido. No se entiende cuál es la "conciencia" del narrador.

Le doy 2 estrellas.

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Sanbes
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Poblador desde: 16/10/2013
Puntos: 1225

Un relato un tanto inverosimil al principio, pero no tanto al acabarlo.
Me explico: Al principio uno se hace muchas preguntas. ¿Por qué el niño está poseído? ¿Por qué el protagonista intuye que está muerto? ¿Por qué es capaz de entender las lenguas muertas? ¿Y por qué su intuición de que el chico esté muerto lo atribuyen rapidamente a una posesión demoniaca?
Al final del relato, creo que se responden estás preguntas. O al menos, hay información suficiente para que el lector se las responda si quiere.
Sobre la posesión del niño, seguimos sin saber el por qué. ¿Pero acaso importa? Es una buena forma de empezar el relato. De hecho empieza en plena acción.
Sobre que el protagonista intuya que el niño está muerto, se puede deber a la sensación que sufre cuando el demonio entra en su cuerpo.
¿Por qué entiende lenguas muertas? Bueno, en ese momento el demonio ya está en su cuerpo, por lo que aún sin saberlo supongo que podría hacer cosas inimaginables para él.
Lo que sigo sin entender, y me hace la historia bastante inverosimil, es el por qué atribuyen posesión demoniaca al niño por el simple hecho de haber tenido esa sensación, cuando en ningún momento sucede nada que lleve a pensar en eso. Además lo de las cicatrices ocurre a posteriori.
En cuanto al estilo, a pesar de tener unos párrafos algo mejorables, como ya te han señalado, a mí se me ha hecho ameno de leer.
Por otro lado la trama no cuenta nada lo suficientemente original para que el relato destaque por encima del resto.

3 estrellas.

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Ixbilia
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Poblador desde: 20/11/2015
Puntos: 24

Gracias a todos por vuestros comentarios. Estoy aprendiendo día a día y espero hacerlo mejor la próxima vez.

De nuevo, gracias.

 

"No luches por seguir con vida. Finalmente... ¡perderás!"

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Mzime
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Poblador desde: 01/02/2016
Puntos: 241

Sencillo y demasiado canónico relato, (para mi gusto, digo), en el que me ha chirriado especialmente el cambio de narrador desde del "testamento ológrafo", por decirlo así, hasta un tercero que aparece al final y que no sabemos quién pueda ser ni por qué interviene. Por lo demás, también la atmósfera es clásica, aunque un tanto fría y distante, y la posesión es indiscutible y, también, un poco distante del poseído, el cuál aparece en plenas facultades y absoluto control de sí mismo.

La sensación general que me deja el relato, sin que pueda concretarlo mejor, es la de una valoración de dos estrellas y media, y si no llega a las tres es exclusivamente por la falta de justificación del cambio de narrador.. 

"Si quieres llegar rápido camina solo, pero si quieres llegar lejos camina acompañado", (proverbio masái)..

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Eddy Sega
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Poblador desde: 16/12/2011
Puntos: 2332

Una narración demasiado explicativa, noto a faltar la tensión propia de un relato de ficción. En general está escrito con corrección, aunque encuentro algunas palabras repetidas muy cerca la una de la otra o algunas que se podrían suprimir directamente.  Se podría explicar un poco mejor por qué y cómo sufre la posesión. ¿Cómo sabe el diablo que el personaje es médico?,  por ejemplo.

Por lo comentado anteriormente, mi valoración es:

2,5 estrellas.

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Hedrigall
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Poblador desde: 14/01/2011
Puntos: 952

El tono desapasionado no encaja en varios tramos de narración que se supone han de ser perturbadores. También encuentro a faltar tensión en el relato, lo que junto a esa narración monocorde hace que la historia no me haya llegado. Opino lo mismo que los compañeros respecto al cambio de persona narrativa. A su favor, el punto de partida me ha parecido original y por un momento pensé que podría dar juego a un tipo de posesión fuera de lo común.

 

2 estrellas

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L. G. Morgan
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Poblador desde: 02/08/2010
Puntos: 2579

Relato apresurado y algo simple en su trama y planteamiento, que presenta encadenados y casi normalizados unos acontecimientos que, para ser creíbles, deberían haberse desarrollado bastante más.

De este modo, tanto los personajes como el proceso de la posesión quedan triviales y poco verosímiles. En cuanto al tema, está bien reflejado.

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Lis
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Poblador desde: 07/12/2015
Puntos: 209

Este es un concurso y, desgraciadamente, ni todos los relatos pueden ganar ni todos pueden formar parte de la antología porque compiten entre sí.

Si tuviera que elegir trece relatos entre los presentados al concurso para publicar una antología sobre posesiones, éste no entraría en mi lista de preseleccionados tras la lectura de todos ellos.

Encaja en el tema de la convocatoria pero, por comparación con el resto, le costaría mucho más que a otros contribuir al éxito de la antología mediante una historia llamativa, calidad literaria o tirón comercial.

★★☆☆☆

Sin embargo, siento muchas ganas de escribir por parte del autor o autora y le animo a que siga haciéndolo. Ojalá me permita leer otras de sus obras en próximas ediciones del concurso.

¿En qué puedo ayudarte?

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LCS
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Poblador desde: 11/08/2009
Puntos: 6621

Veo, compañer@, que te ha poseído el espíritu de los dos narradores, con dos grafías y dos puntos de vista. No voy a repetir lo que pienso de ese recurso porque sé que es una manía, blablablá, etc, etc, etc. Pero en este caso, en concreto, me parece aún más inadmisible. ATENCION SPOILER. No me parece justificación suficiente ese cambio de narrador para poder contar cómo se suicida. Si un narrador/protagonista no puede suicidarse, lo suyo habría sido elegir un narrador en tercera persona que, si hicera falta, se introdujera dentro de los pensamientos del protagonista, para contarnos lo que siente. 

Por otro lado, el texto me ha parecido demasiado explícito. Echo en falta algo de tensión narrativa. 

Mi puntuación: dos estrellas.

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Patapalo
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Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 197120

La historia es canónica, sin duda, lo que tiene la ventaja de apoyarse en un imaginario con el que el lector puede conectar de inmediato, pero la ejecución me ha resultado fría, demasiado expositiva. No se nos transmite gran cosa sobre el protagonista, es difícil compartir la experiencia de la posesión. Todo el relato está articulado como una exposición de hechos en los que es difícil introducirse. La narrativa no es contar cosas, sino transmitir. Creo que el relato habría ganado mucho si el protagonista fuera más palpable.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Easton
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Poblador desde: 06/11/2011
Puntos: 412

Si bien la temática está presente, lo está de un modo demasiado evidente. Quizás se abusa de los clichés (la posesión es del diablo, hay un sacerdote por medio, el diablo pasa de un cuerpo a otro cuando muere, es capaz de tirar libros de las estanterías y levantar con una sola mano al sacerdote, habla lenguas muertas, su voz es distorsionada...). Le pongo en lo positivo que no se hace pesado al leer. Aunque necesitaría alguna revisión más y un estilo más pausado en ciertas escenas (a veces da la sensación de que se pasa de una a otra porque sí, y que se les da a todas la misma importancia, cuando no deberían tenerla, y más aún cuando se usa la primera persona).

1,5 estrellas

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Dr. Ziyo
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Poblador desde: 30/01/2016
Puntos: 2123

Se me hace corto este relato, me deja la impresión de que le falta algo. Me gusta porque es sencillo de leer, lo cual yo agradezco, sé que otros no, pero a mí esa sensación de acabar de leer algo y tener que preguntarme: “¿qué?”, no me gusta nada, además de que me obliga a releerlo.

Pienso que, ya que al escribir no podemos poner imágenes, las cosas que contamos tienen que quedar muy claras para los lectores si no queremos que digan: “ahí te quedas tú y tus rarezas”. Es una opinión personal que no compartirá todo el mundo, lo sé.

En fin, no me explayo más: dos estrellas y media.

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