UN HÉROE

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Daniel Yagolkowski
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Poblador desde: 05/12/2015
Puntos: 20

    Estaba angustiado, nervioso: mañana era el día señalado y la tensión iba en aumento. Por la espalda le corría un sudor frío. Su mente era un torbellino entre, por un lado, el deseo de que todo terminara de una buena vez; por otro, que todo es no fuera más que un mal sueño que...

- John Ritter.

   ¿Quién lo llamaba? ¿Desde fuera de la habitación?... No, sonaba de manera extraña, como si...

- Sí, John Ritter, como si mi llamado viniera desde dentro de tu cabeza...

   John se sintió perplejo al principio, pero prontamente le fue entrando miedo, miedo de estar volviéndose loco. Quizá la tensión de la espera de estos días finalmente lo había hecho perder la razón.

- No, John Ritter, no te has vuelto loco... Sí, puedo leer tus pensamientos inmediatos y percibo en ti una especie de tensión que no me deja ver qué te preocupa, pero ahora no importa eso, porque es justamente esa tensión la que me ha permitido empezar mi ingreso en tu mente...

   John giró sobre sí mismo y recorrió la habitación: ¿alguien le estaría jugando una mala pasada y habría puesto un altavoz oculto? ¡Maldito sentido del humor sería ese, porque tal como se sentía John ahora y encima eso...

-No, no es una broma: realmente te estoy hablando desde dentro de tu cabeza, para ver si así lo entiendes. Esa tensión que percibo, ese miedo a no sé qué, han sido la llave para que pueda dominar tu mente, tus ideas...y antes de que lo preguntes, para que no agregues más tensión que es molesta para mi operación en ti, te diré que estaba buscando un cuerpo humano para dominar. Verás, John Ritter, hace unos días hiciste lo que llamarías una invocación: que venderías el alma al Diablo con tal de salir de acá, aunque aún no alcanzo a ver por qué: el miedo y la tensión extrema son buenos para debilitar las defensa e la mente, pero obstaculizan mi comprensión de lo que le pasa al humanos que los padecen.

- Pero entonces tú eres...-empezó John, ya francamente aterrorizado.

   Con el tono calmo del comienzo, la voz interrumpió lo que John iba a decir:

- No, John Ritter, no soy lo que ustedes, los humanos, llaman Diablo... aunque desde el punto de vista práctico, no sé cual de los dos habría sido más conveniente que tomara posesión de ti, si él o yo -. Algo parecido a una risa sarcástica resonó en el cerebro de John que, para estos momentos, se había dejado caer en su camastro, bañado en sudor frío y con el corazón en la boca: ¡había invocado al Diablo y ahora había venido a buscarlo! ¡Dios, ¿por qué tuvo que llamarlo?

- John Ritter, permíteme decirte que, con lo que sé de los seres humanos, eres un tanto contradictorio: por un lado pediste que viniera ese Diablo de ustedes, pero ahora clamas por Dios... ¡En fin, supongo que por estas contradicciones los seres humanos están condenados a desaparecer ante una especie superior como lo somos nosotros.

   En ese momento, y aun dentro de la agitación y del terror franco que lo dominaban, John recapacitó unos instantes en las últimas palabras de...¿la Voz, a falta de otro nombre?

- Si sientes necesidad de darme un nombre, llámame El Ente: sé lo que es en tu vocabulario y, en verdad, no importa explicarte cómo nos denominamos en nuestro planeta... Sí, dije "planeta" -recalcó El Ente, que nuevamente había leído los pensamientos inmediatos de John. Ahora su tono era el de alguien aburrido de tener que explicar algo que había dicho muchas veces:

- John Ritter, en verdad de te comunicaste conmigo... sin quererlo, claro, cuando intercambiaste comunicación con lo que creías que era una hembra humana... una mujer, perdón... atrayente y seductora: en realidad era yo, que interfería las comunicaciones de manera imperceptible para ustedes.

"A muchos humanos de ambos sexos envié mensajes así, cambiando de personaje y todos, en mayor o menor grado, estaban demasiado excitados como para que yo pudiera ingresar en su mente, pero tú le confesaste a esa supuesta mujer que estabas desesperado, aunque no explicaste por qué. Supuse que estarías enfermo, quizá con alguna enfermedad mortal, pero la exploración de tu organismo muestra que no es eso, así que inferí que habías sufrido algún desengaño o alguno de esos problemas emotivos que suelen aquejar a los humanos (nosotros los tenemos, pero nuestra capacidad intelectual nos protege contra muchas de esas debilidades que ustedes aún padecen) y que, lamento decirte, hará triunfar mi misión y permitirá que los convirtamos en envases carnales para nosotros...

   ¿"Envases carnales"? ¿De qué demonios hablaba este Ente, o lo que fuere? John sentía que se estaba empezando a enfurecer: todo esto, si era una broma, aunque muy bien orquestada, ya era demasiado y no estaba dispuesto...

   Un dolor lacerante le hizo sentir que el cerebro estaba por estallar.

   El Ente, ahora con tono abiertamente amenazador, dijo:

- John Ritter, NUNCA vuelvas a enojarte o tratar de oponerte a lo que digo. Sí, "envase carnal", porque eso es lo que tú y los de tu especia han de ser hasta que dominemos este planeta y lo adaptemos a nuestras propias necesidades fisiológicas. Es por eso que con nuestra experiencia de conquista de otros mundos, primero enviamos una avanzadilla mental, por así decir, que comprueba la capacidad de nuestros enemigos de resistir nuestra invasión de su cerebro, para tener una buena idea de las condiciones ambientales de ese mundo. Invadimos los cuerpos, los usamos para mezclarnos con sus congéneres, hacerlos luchar entre sí y adaptar el planeta para que nos establezcamos en él.

"Yo tengo el honor de iniciar la conquista de la Tierra: ¡qué bueno que ustedes sean tan proclives a ceder ante la belleza física porque, de no haber sido así, jamás habrías hablado tan abiertamente con la mujer que viste en Internet. Tan sólo me falta saber qué te preocupa tanto pero, en realidad, tampoco interesa: a partir de mañana, el envase John Ritter me permitirá iniciar mi acción invasora.

   Durante unos instantes, El Ente dejó de hablar y John volvió a sentir pavor: ¿qué iba a pasar ahora?

   Nuevamente, El Ente contestó con el mismo tono calmo del princpio:

- Lo que va a pasar ahora, John Ritter, es que voy a dominarte por completo... No, no puedes resistir y recomiendo que no lo intentes: la posesión mental suele ser muy dolorosa cuando un cerebro inferior pretende oponerse al nuestro... Adiós, John Ritter o, por lo menos, el John Ritter que existió hasta ahora... ¡Bienvenido, mundo mío, necesitado de un nuevo planeta feraz!

   Con tono irónico, El Ente dijo suavemente:

- Y gracias a tí, John Ritter. Prometo hacer que mi pueblo te recuerde como el primer humano invadido que nos permitiera hacer pie en tu mundo-. Y rió.

   John sintió un vendaval de fuego en su cerebro... Después, luces, dolor... la nada.

-Esta intrusión cerebral agota. Descansaré y cuando sea la mañana de la Tierra comenzaré mi trabajo.

   El cuerpo de John Ritter-El Ente se recostó y quedó dormido.

                                         ***

- John Ritter.

   El Ente despertó y activó su cuerpo, sorprendido.

   Se incorporó en el camastro y a través de los ojos de John Ritter vio que la puerta de la habitación se deslizaba hacia un costado. Al abrirse del todo entraron dos hombres vestidos con un uniforme oscuro que no pudo identificar.

   Se pusieron a ambos lados de la puerta y dieron paso a otro hombre, mayor que ellos, vestido con lo que El Ente reconoció como traje de calle gris. Se paró en el centro de la habitación que El Ente recién reconoció: era una celda.

   El hombre de traje dijo con gesto grave a John Ritter:

- John Ritter, ha sido usted juzgado por un tribunal de doce de sus pares y hallado culpable del secuestro, de la violación y del asesinato de Mark Ruchman, de trece años, de su hermana Nelly, de seis y de un amigo de ellos, Robert Frost, de doce. El tribunal en el que se celebrara ese juicio falló que usted, el día de hoy y a esta hora, sea ajusticiado mediante la aplicación de una inyección letal.

   De pronto, El Ente comprendió el motivo de la agitación de John Ritter: ¡sabía que iba a morir! Era necesario buscar otra mente y con rapidez, pero ninguno de los humanos que había ahí estaba disponible: eran muchos y en sus mentes predominaba el odio hacia Ritter.

   Los dos hombres de uniforme tomaron a John Ritter-El Ente por los brazos y lo sacaron a un pasillo, donde había otro hombre, este vestido con un traje negro y un cuello blanco, que musitaba algo que leía en un pequeño libro que tenías en las manos. La mente de este hombre estaba llena de pena y preocupación, pero no suficientes como para permitir una invasión.

   Al ver lo que iba a ocurrir, a través de la garganta de John Ritter gritó:

- ¡Ustedes no entienden! No soy John Ritter, soy -hizo un último intento con una mentira- ,soy un visitante de otro mundo que está dentro de John Ritter. Vengo en paz y para traerles nuestros conocimientos...

   Sintió los pensamientos iracundos de los dos hombres de uniforme y del de traje, así como la perplejidad del hombre que leía:

"Todos estos degenerados son iguales: cuando les toca pagar no vacilan en decir cualquier cosa para salvarse".

   Y llevaron a John Ritter a la rastra hacia la cámara donde lo iban a ejecutar.

   Así fue cómo John Ritter, que siempre llevó una inútil existencia de violencia y maldad, con su muerte había salvado la existencia misma de la Tierra... pero nadie se enteraría jamás.

   Un verdadero héroe anónimo.

                                  FIN

 

 

 

 

 

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Olethros
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Poblador desde: 20/06/2015
Puntos: 352

En lo formal, texto necesitado de una revisión para evitar cosas como "que todo eso no fuera más" , "las defensas de la mente",  "en verdad de te comunicaste", "recapacitar en" y no "recapacitar sobre", el uso del guión y no de la raya de diálogo, o "diablo" con mayúscula.

Hay construcciones que suenan extrañas por el uso de los signos de puntuación y la sintaxis, como "Su mente era un torbellino entre, por un lado, el deseo de que todo terminara de una buena vez; por otro, que";  por otro lado, evitar gerundios y adverbios terminados en "-mente" obligaría al autor a narrar con menos pobreza, igual que prescindir del uso de lugares comunes ("sudor frío", "corazón en la boca"). Al comienzo, si se narra en pasado, una expresión como "mañana era el día señalado" resulta chirriante y pone al lector en guardia.

En cuanto a la forma, el autor tal vez podría valorar si insitir en la tensión de John funciona o no para señalar las limitaciones del ente externo a la hora de entender toda la situación (para mí, no, porque se ha entendido con una única alusión), o sí lo hace también traer a colación al diablo en un relato que no trata de eso (para mí, tampoco). Esos detalles son ejemplos de una tendencia del relato, la insistencia y la redundancia, asuntos que en la mayoría de las ocasiones no ayudan a la narración.

Si hay posesión. Una que usurpa y roba el cuerpo pero la hay. 

Mi calificación es de 2,5 estrellas.

Ceterum censeo Carthaginem esse delendam... ;oP

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salino
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Poblador desde: 22/05/2012
Puntos: 347

Daniel, gracias por compartir tu trabajo. La trama es genial y el desenlace lo deja a uno con una sonrisa en los labios (¿dónde si no?).

El texto necesita un buen repaso para pulir esos gazapos señalados por Olenthros. Muy acertada su crítica. También veo ajeno a la historia el tema del Diablo. Habla de una invocación, pero deja ese fleco suelto sin explicar (ya sé que peligraría la sorpresa, por eso mismo se nota la costura). Yo omitiría también toda esa parte, ya que entorpece a la trama.

La idea en general me gusta mucho, de hecho en mi relato trato un tema parecido. Cosas que pasan. Aun así no es muy original, la verdad.

El único “pero” que le encuentro al trabajo es la forma de narrárnoslo. Yo soy de la opinión de que si la historia gira en la introspección de un personaje, el narrador que más favorece a la historia es el mismo personaje. En el caso de este relato, está claro que no quedaría bien, pues el protagonista desaparece en el desenlace. Sin embargo todo queda en un 80% de diálogo interior, el cual es un poco redundante. ¿De veras un ente de otro planeta daría tantas explicaciones? Me parece inverosímil. El efecto de este estiramiento en explicaciones da como resultado que el lector llegue al resultado de la historia antes del final. A mí me ocurrió. Le vi las orejas al lobo, y haces trampa. No nos das toda la información, John sabía lo que iba a ocurrir y evitas mostrarnos la escena: la celda. Está bien urdido, pero creo que funcionaría mejor en un microrrelato. Un texto corto donde se plantee de forma rápida lo que ocurre y ZAS, giro final.

El relato tiene una buena idea como base, pero se sostiene sobre un Gag, sin añadidos, sin alma, y eso lo hace pobre. Necesita profundizar o bien en el protagonista, o en el Ente. En sus objetivos, en sus sentimientos. Me gustó ese detalle que explica por qué el Ente necesita del cuerpo de un humano, antes de modificar el planeta. Una bala gastada que daría mucho juego.

En resumen, un texto con fallos gramaticales con falta de revisión, y una buena semilla de trama a la que se la ve venir por no desarrollar mejor la narración. Personaje plano, un antagonista estereotipado y un desenlace sorpresa al que le falta un momento de clímax.

A estas buenas ideas hay que cuidarlas, darle unos días para que madure, ponerse en la situación de cada personaje y ver si se puede hacer algo original con ello; o quedará todo en un chiste increíble. ¿De veras una mente superior capaz de dominar a otras mentes y de viajar sin cuerpo a través del cosmos no se dio cuenta de que había elegido a un futuro fiambre y no puede zafarse de él? Habría que desarrollar bien esa parte o el lector responderá por nosotros, y te aseguro que no lo hará a favor del relato.

Mi puntuación es de 2,5 estrellas

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L. G. Morgan
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Poblador desde: 02/08/2010
Puntos: 2579

Relato ADMITIDO A CONCURSO.

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Ligeia
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Poblador desde: 03/12/2013
Puntos: 869

Yo no veo extraña la alusión del protagonista sobre el Diablo, supongo que es un tipo con estudios básicos, criado en el típico ambiente rural estadounidense de mayoría protestante, con absoluta preponderancia del reverendo y la biblia, así que no sería tan desproporcionado que él, que se sabe malo hasta la médula, esperase ante tan rara intrusión, que sea el mismísimo Diablo, quien ha tenido la deferencia de visitarle en el trance último. Mola ese inesperado final del alien jaja Buena historia, lastrada por los ya comentados problemas sintácticos y ortotipográficos, que entorpecen la lectura y me obligan a bajar un poco la puntuación: Dos estrellas y media:

**´

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Molu
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Poblador desde: 16/11/2015
Puntos: 243

La historia es original. La prosa tiene algunos errores (que se corrigen con una revisión) y detalles que otros comentaristas ya han sabido señalar. Pero el argumento presenta algunos baches. ¿No hizo el Ente una investigación previa para saber en quién se estaba "metiendo"? ¿Qué impedirá que otro Ente vuelva a intentar "entrar". ¿No es un héroe efímero? 
En este párrafo "- John Ritter, NUNCA vuelvas a enojarte o tratar de...", se explican los motivos del "Ente". Lo que no se explica (ni entiende) es por qué se lo dice al protagonista. ¿Se entiende? Ya lo he visto en otros relatos. Es como en las peliculas de James Bond, cuando el villano le explica al héroe cómo va a matarlo. Luego se va y el héroe se escapa. ¿Cuál es la pertinencia de que el Ente le explique cómo y por qué antes de hacerlo? Creo que una sola razón: que los lectores lo entendamos. Esto hace que la historia pierda coherencia. Esta explicación es la que posibilita una defensa por parte del protagonista. Es como que un criminal llamara a la seccional policial y contara cómo va a robar un banco el día de mañana. Luego se acuesta a dormir y al otro día se va para el banco. Es absurdo. Y más en una especie extraterrestre que presume de ser más avanzada.
Le doy 2,5 estrellas.

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Mzime
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Poblador desde: 01/02/2016
Puntos: 241

Este relato, desde el punto de vista del uso de la lengua, tiene algún desarreglo sistemático al usar guiones y no rayas de diálogo, así como con la colocación de los puntos suspensivos y los signos exclamativos, cosas de fácil corrección, sobre todo en el primer caso. 

En cuanto a la trama y su resolución, es un típico caso de posesión alienígena, pero se pierde un tanto en el discurso con el que El Ente se empeña en informar a su envase, sin que se explique a qué se debe tal necesidad; tal cosa y los argumentos empleados por el invasor  me han resultado poco convincentes. La resolución tiene un punto mayor de originalidad, aunque el lector ya espera algo semejante y yo creo que prevé claramente el fracaso del vanidoso ocupante. 

La atmósfera resulta más propia del ambiente inicial de la SF y me ha resultado un tanto aséptica y poco fosca, pero dónde colocar la medida es cosa de puro y mero gusto...

En mi opinión creo que la valoración está en torno a las dos estrellas.

"Si quieres llegar rápido camina solo, pero si quieres llegar lejos camina acompañado", (proverbio masái)..

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Hedrigall
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Poblador desde: 14/01/2011
Puntos: 952

Varios dedazos, y un grave problema de verosimilitud ya desde el inicio del relato. El Ente, a pesar de su devastadora superioridad intelectual, no se ha enterado de que John Ritter está encerrado en una celda individual en una prisión. El recurso de internet tampoco me termina de convencer en el ámbito de un corredor de la muerte. 

No me entusiasma, y esto es gusto personal, el tipo de narración tan asertiva y explícita. Clásico cuento de giro final que en este caso no me ha llegado.

 

2 estrellas

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L. G. Morgan
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Poblador desde: 02/08/2010
Puntos: 2579

Relato de posesión indiscutible, el ente invasor se apropia no solo del cuerpo anfitrión, sino también de su voluntad y su mente. Sin embargo, encuentro fallo en los personajes, como si fueran un poco de cartón piedra. Y eso es, pienso, porque el relato no acaba de resultar en los diálogos. No me resulta creíble que el ente invasor; que, por cierto, se comporta más como un chulo de colegio que como un villano en condiciones, con tantas alusiones a su superioridad y su tecnología tal y cual; le suelte tantas explicaciones a Ritter, a quien va a dominar en un plis. Y tampoco su reacción de indefensión cuando comprende qué va a pasar.

Por cierto, la resolución del relato de lo mejor, no ya por inesperada sino además por contundente. Algunas erratas y alguna construcción un poco artificiosa.

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LCS
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Poblador desde: 11/08/2009
Puntos: 6621

No puedo añadir nada más a lo que has dicho el resto de compañeros, salvo una cosa. Para mí los relatos no deben tener valoraciones morales como la contenida en la última frase. Aparte de que es una contradicción: ¿Héroe anónimo? ¿No se llamaba John Ritter?

Mi puntuación: una estrella y media.

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Lis
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Poblador desde: 07/12/2015
Puntos: 209

Este es un concurso y, desgraciadamente, ni todos los relatos pueden ganar ni todos pueden formar parte de la antología porque compiten entre sí.

Si tuviera que elegir trece relatos entre los presentados al certamen para publicar una antología sobre posesiones, éste no entraría en mi lista de preseleccionados tras la lectura de todos ellos.

Encaja en el tema de la convocatoria pero, por comparación con el resto, le costaría mucho más que a otros contribuir al éxito de la antología mediante una historia llamativa, calidad literaria o tirón comercial.

★★☆☆☆

Sin embargo el autor o autora ha ofrecido una idea central en su relato que es un concepto interesante pero hay que reforzarlo con un argumento más sólido en su trama. Ojalá me permita leer otras de sus obras en próximas ediciones del concurso.

¿En qué puedo ayudarte?

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Patapalo
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Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 197120

El humor siempre es complicado, pero reconozco que la ironía del relato me ha sentado muy bien justo en la recta final del concurso. Me ha gustado la ejecución (valga la referencia) salvo por la perspectiva del Ente. No sé, me cuesta pensar que valore la "belleza" humana. Reformulando algunas cosas así, creo que funcionaría todavía mejor como relato humorístico. Tal como está, me ha resultado un entremés muy simpático, aunque poco ambicioso. Casi parece el guión de una historieta corta de 2000AD.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Dr. Ziyo
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Poblador desde: 30/01/2016
Puntos: 2122

Dentro de lo que me ha gustado del relato está el hecho de que sea una posesión por parte de un ser extraterrestre y esa explicación que hace el ente de cómo antes de una invasión envían una “avanzadilla mental”, además también de la resolución del mismo.

Por otro lado, como se ha señalado por ahí, no me termina de encajar eso de que, una vez muerto el protagonista, se fastidien los planes del ente. Nada impediría que otro ente como el del relato penetrara en la mente de otro humano para continuar con sus planes de invasión.

Mi valoración son dos estrellas y media.

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