El Narcisismo de Prometeo

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Tony Kanapes
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Desde la antigua Grecia, toda historia consta de principio, desarrollo y final. La mía está llena de huecos y, por ello, daré por merecida cualquier crítica al respecto.

El inicio de mi obsesión tuvo lugar, durante el lluvioso verano suizo de 1816, en Villa Diodati donde se reunieron Mary Goodwin – que allí se refirió a sí misma como Mary Shelley -, Percy Shelley, John Polidori, Lord Byron y… no, miento, empieza con el misterioso corrector en la obra de teatro que Peggy Webling escribió en 1927; miento de nuevo, fue la extraña presencia durante el rodaje de Frankenstein en 1931. ¡No, tampoco es así!

El verdadero principio fue la tesis de fin de carrera, cuando se me ocurrió la idea de analizar a ese moderno Prometeo, Frankenstein, en todas sus caracterizaciones/derivas.

Mi verano también fue lluvioso pero, al contrario de la efervescencia creativa que tuvo lugar entre los moradores de Villa Diodati, el exceso de información me bloqueó y, una vez tras otra, revisé mis apuntes buscando un punto de arranque.

Lo más lógico era empezar con aquella pesadilla que tuvo Mary Shelley: vi al horrible fantasma de un hombre extendido y que luego, tras la obra de algún motor poderoso, éste cobraba vida, y se ponía de pie con un movimiento tenso y poco natural. Pero cambié de idea al encontrar, por casualidad, una carta que Percy Shelley envió a su amigo íntimo Edward Williams: (…) Mary, bajo el influjo de esa tristeza vital que me enamora y repudio al mismo tiempo, da largos paseos junto a un hombre al que tan solo intuyo desde mi lejanía. Es alto, inmenso como una torre, cargado de hombros, la melena oscura; a veces, cuando Mary regresa, sus ojos inundados por igual de terror y lágrimas piadosas, se encierra largas horas en el cuarto para vomitar sobre el papel tanto sus pensamientos como la historia de Mi Némesis respecto a su amor.

Busqué con profusión otras referencias a este suceso en la obra y correspondencia posterior de los habitantes de Villa Deodati, empezando desde aquel verano hasta el final de sus vidas: nada. Quién era este hombre, por qué no vuelve a mencionarlo Percy y, sobre todo, por qué le obvia Mary Shelley en Historia de Una Excursión de Seis Semanas, su diario de aquel verano. ¿Tal vez un exceso de celo respecto a la autoría de su obra más famosa?

El director de la tesis, al notar mi desesperación, sugirió que me centrase en los hechos y dejase a un lado toda fantasía. Frankenstein, dijo, es un símbolo encarnado en una figura, no al revés.

Ya que el principio se me resistía como gato panza arriba, centré mis esperanzas en el desarrollo: las sucesivas representaciones artísticas de Frankenstein, el transito del papel al teatro y, de ahí, el salto a la gran pantalla. El actor Hamilton Deane interpretó con mucho éxito la adaptación teatral del Drácula de Bram Stoker y, por ello, decidió embarcarse, junto a su escritora Peggy Webling en la traslación de la novela Frankenstein. Las primeras representaciones en 1927 resultaron un fracaso y, al poco tiempo, Deane y Webling dieron carpetazo para hacer una reescritura en profundidad. Poco material tengo de Hamilton Deane, excepto que se arroga todos los aciertos del nuevo estreno en 1930.

Los expertos en Peggy Webling afirman que una tercera persona colaboró en la reescritura de Frankenstein ya que, en los contados originales que llegaron hasta nuestros días, se aprecian tres letras distintas; por documentos de la época hay constancia de las escrituras de Webling y Deane, ¿más de quién es esa tercera letra, rotunda y con tanta fuerza que parece atravesar las hojas? La única pista podemos encontrarla en el programa de mano de la obra tras el reestreno ya que, entre los agradecimientos, se reserva una línea aparte para Nuestro Gran Ángel de la guarda (sic). Los artículos del estreno apuntan a que, durante las primeras representaciones, cada vez que Hamilton Deane salía al escenario para saludar al público, su mirada acababa recalando en el palco de honor, donde la figura de un hombre, de tamaño casi descomunal si hacemos caso a los periodistas, se ocultaba entre sombras.

Aquella tercera letra es la que aporta a la obra el uso de la energía eléctrica para reanimar el cadáver, la aparición de varios personajes que no existen en el original y, sobre todo, la metamorfosis de horrible fantasma de hombre en un monstruo; una nota a pie de página expresa el pensamiento del tercer autor: Peggy, la gente espera encontrar a un engendro ya que Frankenstein debe ser ¡El Monstruo! por excelencia, y tu personaje es demasiado humano. ¡Conviértelo en un ser deformado que haga gritar a los espectadores en cuanto salte al escenario!

En ningún momento pongo en duda la capacidad de Webling para llevar adelante el proyecto, pero si es cierto que muchas notas de la tercera letra perduran hoy en día en el imaginario colectivo y, por ello, aquella mano invisible – del gran ángel de la guarda - es la auténtica creadora del monstruo y, sin embargo, prefirió mantener su anonimato.

James Whale dirigió en 1931 la adaptación fílmica de la obra de teatro. Gracias a la repercusión que tuvo la cinta, ya que se escribió mucho en la época y aun continua siendo fuente de inspiración para diversos ensayos, el material del que dispuse era generoso. La cercanía del tiempo entre la obra de Peggy Webling y la cinta de Whale me indujo a pensar en que, tiro a ciegas, igual la tercera letra del libreto podría haber colaborado en la película. En las fotos del rodaje se puede apreciar a Boris Karloff, - ¿Cómo se le pudo ocurrir un nombre tan estrafalario a un inglés llamado William Henry Pratt? - con el maquillaje que, desde entonces, todos identificamos como genuino: cráneo alto y aplanado, apariencia cadavérica y esos tornillos al cuello que, paso a paso, le alejan de aquella primera descripción que hizo Mary Shelley; ojos avezados localizaran en varias fotos, como una sombra perpetua, la figura poderosa que, vestida con traje de corbata y chaqueta, siempre intenta mantenerse en el borde de las imágenes.

La secuencia más emblemática de la cinta es cuando el monstruo se encuentra con la pequeña María tirando flores a un estanque y, al quedarse sin nada que lanzar, tira la niña al agua en un gesto inconsciente. En las entrevistas que dio la intérprete de María, Marylin Harris, una vez retirada de la pantalla, encontré la primera mención directa a la figura inmensa. Copio integro un fragmento para que el lector saque conclusiones:  (…) William (William Henry Pratt/Boris Karloff) se  hizo amigo mío, durante horas ponía voces hilarantes a mis juguetes. Un día me llevaron al set de maquillaje, para que viera cómo le transformaban de hombre en monstruo y, al llegar el momento de nuestra escena, no tuviera miedo. Fueron cuatro horas aburridísimas, tanto James (James Whale, el director) como William bromearon conmigo, no así el maquillador (Jack Pierce) ni un cuarto hombre que permaneció sin mover un musculo durante aquel suplicio, recuerdo que no dijo una palabra cuando James lo presentó como “el genio”. Me daba miedo, pero callé porque el resto parecía conocerle muy bien. Solo abrió la boca cuando el maquillador le enseñó su trabajo: “hazlo más pálido, que parezca un cadáver, la gente espera ver una aberración, no a Will cargado de maquillaje”. Aquella noche tuve fuertes pesadillas, aún recuerdo esa voz tan profunda”.

El éxito de la cinta de 1931 propició una secuela, Bride Of Frankenstein, asimismo dirigida por Whale e interpretada por Karloff, aunque fue Elsa Lanchester la auténtica estrella de la función. Lanchester bromeaba con su asistente de rodaje acerca del novio de Jimmy (Whale), ya que este, en muchas de las tomas, se giraba hacia él y, en más de una ocasión, recibió unas señas tan desagradables que Jimmy pedía otra toma. Lanchester odiaba al hombre desconocido a pesar que, el día de la premier, este mandó un ramo de flores con la nota: Para mi novia perfecta, eres adorable.

No hay constancia del novio de Jimmy en los créditos de Frankenstein o Bride Of Frankenstein.

Aunque busqué en las siguientes adaptaciones de la novela al cine, teatro o televisión, no volví a encontrar rastro de la tercera letra, ya que así es como decidí llamar al hombre gigantesco. ¿Perdida de interés, fallecimiento? Tal vez la razón sea que, tras 1931, la imagen de Frankenstein dio un giro de 180º  al pasar de criatura de aspecto enfermizo, cadavérico pero humano,  a monstruo informe que se convirtió en un icono del terror para los espectadores de todo el mundo.

Terminé la tesis doctoral sin problemas, añadí textos de aquí y allá de forma cronológica, expositiva; cada vez que vuelvo sobre ella, gracias a Dios controlé mi obsesión, solo tengo una teoría respecto a la injerencia de tercera letra durante más de un siglo: narcisismo, la necesidad de hacerse un lugar en el imaginario colectivo.

Como les avisé, esta historia no tiene principio, desarrollo  o, sobre todo, final, pero creo que mi director de tesis se equivocó y, si estoy en lo cierto, la tercera letra no es un símbolo encarnado en una figura, sino una figura que decide crear un símbolo para vivir, eternamente, en las pesadillas de la humanidad.

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Hedrigall
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Puntos: 948

Relato admitido a concurso.

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luciasinmas
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Puntos: 86

Has tomado una perspectiva interesante y original. El relato está muy bien construido y apenas podría indicarte algún detalle como que falte o sobre una tilde (quizás un total de tres o cuatro). Yo no le veo grandes pegas.

Sin embargo, le falta «pegada». Está bien, pero no asquea, no emociona, no sorprende. No es que no aporte nada, porque sí lo hace. El problema, para mí, es que resulta más elegante que ameno.

Aun así, es un buen trabajo. Le doy 3'5 estrellas.

Levántate y anda.

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Tony Kanapes
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Poblador desde: 08/12/2015
Puntos: 89

Gracias por leer y comentar, Lucíasinmás.

Tu critica es muy acertada, ya que has dado en el clavo de mis intenciones: una exposición de hechos, mezcla de realidad y ficción, para que le lector saque sus conclusiones.

 

 

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Efepe
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Poblador desde: 28/05/2017
Puntos: 68

No cabe duda de que el texto está muy cuidado y trabajado, tanto que a veces resulta incómodo de leer por la gran cantidad de citas. Me falta un poco de acción.
Para alguien no experto en la materia, como yo, puede resultar demasiado técnico, más cerca del ensayo en muchas ocasiones que del relato. El final me ha gustado, ya que marca esa diferencia entre relato y ensayo, y deja al lector sorprendido.

Te dejo 3,25 estrellas.

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Angelito
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Poblador desde: 25/12/2013
Puntos: 138

Me atraen mucho este tipo de relatos camuflados con elementos o recursos típicos en artículos, reseñas o ensayos. Difícil no obedecer a los dictados del gusto. Borges, Lem, encuentro referencias.

Queda confabulada una trama que nos baja el monstruo a tierra y nos presenta un giro copernicano sobre el final. Algún ajuste de tuercas le faltaba, por ejemplo la corrección de los guiones (espacios).

... se reunieron Mary Goodwin – que allí se refirió a sí misma como Mary Shelley -, Percy Shelley, John Polidori, Lord Byron y…

La lectura se hace amena, interesante y fluida, pese a una que otra coma discutible. La brevedad es una de sus mayores ventajas.  

4 estrellas

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Tony Kanapes
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Poblador desde: 08/12/2015
Puntos: 89

Gracias por leer y comentar, Angelito y Efepe.

Siempre me ha gustado la mezcla de elementos reales y ficción, por eso con este relato quería buscar otro punto de vista al mito de Frankenstein.

Tomo nota de los guiones y las comas para la revisión. Gracias por todo!

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Germinal
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Poblador desde: 08/03/2016
Puntos: 928

Una interesante crónica cargada de misterio.

Errores: “aun continua”, “180º” un espacio de más en “desarrollo  o”. No tengo claro si el uso de la cursiva para reproducir citas literales es intencionado, tengo entendido que es el estilo americano, nosotros utilizamos las comillas. Y si debería emplearse al mencionar las películas Frankenstein o Bride Of Frankenstein, lo dejo como duda, y de paso aprendo yo también. También me ha generado dudas una mayúscula no cursiva detrás de dos puntos “con la nota: Para mi novia perfecta”.

Resulta ciertamente original la manera de abordar el relato (en cierta manera un metarelato) y homenajear así a la figura del concurso. Quizás se puede hacer por momentos un tanto farragoso debido al exceso de datos y la falta de acción, pero es la propia naturaleza de la narración por otro lado.

Puntuación: 4 letras

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Maurirgs
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Poblador desde: 09/04/2018
Puntos: 20

Debo decir que disfruté muchísimo de tu relato. Me atrapan esos textos en donde no sé si estoy leyendo un cuento de ficción o un ensayo que presenta una nueva visión sobre un tema dado. Como menciona Angelito anteriormente, mientras lo leía sentí cierta influencia de Borges en este sentido. Personalmente disfruto mucho de esos textos que me dejan con esa espina de curiosidad de "será cierto esto que dice o será un invención?".

Creo que el comienzo es muy atrapante. Tanto por la primera frase (que me pareció brillante), como por el desconcierto que generan esas dudas sobre dónde se encuentra el comienzo de la historia en sí.

Otros puntos que me parecieron sumamente disfrutables, profundos y por tanto, dignos de resaltar:

- La originalidad para abordar el tema

- El misterio sobre esa tercera letra (hermosa forma de referirse a este sujeto!).

- El planteo final sobre el narcisismo al marcar a la humanidad desde el anonimato.

 

Por todo lo anterior, te dejo 4 esterellas.

Muchas gracias por tu texto.

 

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Tony Kanapes
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Poblador desde: 08/12/2015
Puntos: 89

Gracias por leer y comentar, Germinal.

Muy valiosos tus apuntes para las correcciones, respecto al exceso de datos es cierto que pueden echar para atrás, pero en una primera versión descomprimí la información y me daba la impresión de perder fuerza.

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Tony Kanapes
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Poblador desde: 08/12/2015
Puntos: 89

Gracias por leer y comentar, Maurirgs.

Me encantan las historias que mezclan la realidad y la ficción y al pensar en esta historia vi una oportunidad de hacer lo mismo.

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Curro
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Poblador desde: 24/09/2015
Puntos: 570

Un gran relato, lo he disfrutado mucho. La ficción histórica -creo que podría clasificarse dentro del género- siempre me atrae, pero este caso está muy conseguido, resulta ciertamente creíble, sobre todo porque al fin y al cabo son las palabras de un escritos que habla de algo que ya ha escrito y eso da mucho juego.

Como pega, quizás me dejé algo frío el final, esperaba algo… no sé, ¿más dramático? Algo más. Pero, al fin y al cabo, creo que ese final algo sobrio mejora la sensación de realismo, así que la sensación de boca continúa siendo buena tras la lectura.

Leí todos los relatos de este Polidori de tres tacadas bastante seguidas y este en particular merece una subida de nota por la forma tan original y atrevida de abordar la temática. Para mí es un claro ganador y por eso lo sitúo en las cuatro estrellas hollywoodienses.

Gracias por darme la oportunidad de leerlo.

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Dr. Ziyo
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Poblador desde: 30/01/2016
Puntos: 2060

Es un relato interesante y muy bien elaborado, casi parece un ensayo, y quizá ahí radica su punto débil a mi modo de ver. Comparto el punto de vista de luciasinmas, es más elegante que ameno, quizá debido a que se maneja mucha información.

He encontrado un pequeño error aquí:

 

Busqué con profusión otras referencias a este suceso en la obra y correspondencia posterior de los habitantes de Villa Deodati.

Esa e debería ser una i.

Y otro pequeño gazapillo aquí:

...¿más de quién es esa tercera letra, rotunda y con tanta fuerza que parece atravesar las hojas?

Ese "más" debería ir sin tilde.

Una duda que tengo, ¿las citas no deberían ir entrecomilladas? Es que creo que nadie lo ha comentado y yo tengo entendido que debe ser así.

Y nada más. Le doy tres estrellas y media.

 

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Tony Kanapes
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Poblador desde: 08/12/2015
Puntos: 89

Gran consulta, Doctor, porque tus apuntes son perfectos.

Respecto a las citas, tengo un mar de dudas, porque en algunas partes se habla de comillas, en otras de cursiva (los americanos lo hacen así) y espero encontrar algún día la respuesta definitiva.

Gracias por leer y comentar.

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Dr. Ziyo
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Poblador desde: 30/01/2016
Puntos: 2060

Tony Kanapes dijo:
Gran consulta, Doctor, porque tus apuntes son perfectos. Respecto a las citas, tengo un mar de dudas, porque en algunas partes se habla de comillas, en otras de cursiva (los americanos lo hacen así) y espero encontrar algún día la respuesta definitiva. Gracias por leer y comentar.

De nada, Tony, a ver si algún compañero lo tiene más claro que nosotros y lo comenta.

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Invierno
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Poblador desde: 21/09/2010
Puntos: 784

Interesantísimo trabajo. Muy original el enfoque de la criatura que se representa aquí, y fantástica la manera en la que enlaza con las obras clásicas que han construido al monstruo que conocemos hoy día. La idea de partida era buena, pero luego había que conseguir que el relato fuese sólido, tarea nada sencilla al salirse de ese esquema típico que se menciona, pero el autor lo ha conseguido.

★  ★  ★  ★

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torpeyvago
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Poblador desde: 29/02/2016
Puntos: 1459

El tercer hombre... digo... la tercera letra

Relato original y entretenido [tras leer los otros comentarios, borro mi frase sobre mi admiradísimo Borges; eso me pasa por llegar tarde].

Aparecen unos cuantos DDT díscolos, como el uso de guion largo y espacios en «– que allí se refirió a sí misma como Mary Shelley -», «del gran ángel...», «¿Cómo se le pudo ocurrir un nombre tan estrafalario a un inglés llamado William Henry Pratt?»; ¿«caracterizaciones/derivas» no debería ir separado?; DDT rebelde comeponetildes en «Villa Deodati», «el transito», «¿más de quién...», «musculo»; ¿puedo sugerir el empleo de comillas españolas "«»" para entrecomillar?; una cursiva perdida: «Para mi novia perfecta»; espacios múltiples en «180º  al».

Lo mejor, la verdad, lo adecuado a la convocatoria, esa mezcla de ficción realidad [de nuevo, veo que se me han adelantado en esto y que hay unanimidad: ¡fantástico!]. Algunas frases que más que literariamente destacan por su fondo: «tras 1931, la imagen de Frankenstein dio un giro de 180º  al pasar de criatura de aspecto enfermizo, cadavérico pero humano,  a monstruo informe que se convirtió en un icono del terror para los espectadores de todo el mundo.». Y lo original.

Dejo en tierra de nadie el final. Me gusta, indudablemente, pero, me manera personal, hubiese preferido algo más sorpresivo. Aun así, está estupendo.

Lo peor, quizá, la pérdida de ritmo en la zona media del relato, al tener que dar tantos datos para mantener ese aire académico —por cierto, estupendo—.

Quizá por falta de perspicacia y mi inherente torpeza, creo que el título no es adecuado. El narcisismo no es del «Prometeo», sino de su creatura... me parece, si no meto la pata. Aunque es chulo y atractivo, eso sí.

En fin, un relato que me ha entretenido, y eso es muy importante para mí, con una buena dosis de originalidad. Gracias al autor por su generosidad y vayan para el relato 3,5 ayudantes chepados de ojos saltones.

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En un lugar de La Mancha de cuyo nombre me acuerdo perfectamente...

https://historiasmalditas.wordpress.com/

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torpeyvago
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PS.—En cuanto a las citas, la RAE las realiza en cursivas y entrecomilladas con comillas españolas —o latinas o francesas—; en MSWin Alt+174 y Alt+175 y en Linux AltGr+Z y AltGr+X.

http://www.rae.es/diccionario-panhispanico-de-dudas/citas-y-ejemplos

Por ejemplo:

agobiar(se). [...]
2. Por tratarse de un verbo de «afección psíquica», dependiendo de distintos factores (→ LEÍSMO, 4a), el complemento de persona puede interpretarse como directo o como indirecto: «La culpa lo agobiaba» (Verbitsky Vuelo [Arg. 1995]); «Su rostro [de Regina] continuaba reflejando el intenso dolor que le agobiaba» (Velasco Regina [Méx. 1987]).

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En un lugar de La Mancha de cuyo nombre me acuerdo perfectamente...

https://historiasmalditas.wordpress.com/

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Poblador desde: 08/12/2015
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Muchas gracias por la aclaración, torpeyvago (me sabe fatal llamarte así) ;)

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torpeyvago
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Poblador desde: 29/02/2016
Puntos: 1459

Tony Kanapes dijo:
Muchas gracias por la aclaración, torpeyvago (me sabe fatal llamarte así) ;)

No te preocupes, se pasa enseguida angry

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En un lugar de La Mancha de cuyo nombre me acuerdo perfectamente...

https://historiasmalditas.wordpress.com/

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LCS
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Poblador desde: 11/08/2009
Puntos: 6621

Muy buenas, compañero. Vamos allá. 

Estamos ante un relato que calificaría de metaliterario, por su mezcla de lo real, lo ensayístico y lo literario. Un enfoque muy original, por cierto, que no habíamos visto todavía en este certamen. Me recuerda un poco a Borges y eso me gusta. Sin embargo, también me parece un poco frío. Aunque es un texto muy bueno, es exigente y no apto para lectores convencionales ya que en sus líneas apenas pasa nada, aparte del desarrollo de una extraña anécdota. 

Te puntúo al final. Después de que haya leído todos.

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Ligeia
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Poblador desde: 03/12/2013
Puntos: 856

Soy de los que le encantan de siempre cosillas históricas y ensayos, ficción periodística bios, así que me ha molado mucho. De hecho, yo me meto total en la lectura y con el primer dato de la carta el corazón me dio un vuelco, pues no sabía si el dato era real o no, es que sí sé que Percy no estaba demasiado bien al final y al chaval se le iba la olla y veía alucinaciones, así que podía ser ¿no? jaja luego ya con lo siguiente pillé el meollo del asunto jeje. Cuatro estrellas:

Cuatro estrellas:

****

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LCS
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Poblador desde: 11/08/2009
Puntos: 6621

TRES ESTRELLAS, que habrían sido más, con algo más de trama.

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Lis
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Poblador desde: 07/12/2015
Puntos: 209

Este relato juguetea al comienzo con una forma llamativa de diferenciarse en el certamen (la gestación de la obra original), aunque de inmediato decide apoyarse en otra muy distinta con la misma intención (las adaptaciones derivadas clásicas) e intenta construir un armazón que mezcle realidad con ficción fantástica. Tiene alguna frase interesante y logra hacer creíble la labor del protagonista gracias a cómo incluye información de trasfondo (tanto el real como el ficticio) y usa herramientas válidas, aunque obvias, para justificar la falta de cohesión u orden expositivo.

Pero también hay cosas importantes que faltan, como una trama más concreta, algo que vaya más allá de la simple exposición de las investigaciones y sospechas del protagonista, además de alguna clase de conflicto que pueda crear tensión.

¿En qué puedo ayudarte?

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Hedrigall
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Poblador desde: 14/01/2011
Puntos: 948

Es una buena historia, bien narrada, a la que solo falta algo más de implicación del protagonista para dejar de ser tan fría y expositiva. Aún así, la crónica mantiene el interés y la idea de esa influencia de la criatura, de ese deseo de acceder al imaginario colectivo, es fascinante. Lleno de detalles geniales, como el de la tercera letra, y un cierre realmente bueno.

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Tony Kanapes
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Poblador desde: 08/12/2015
Puntos: 89

Gracias por leer y comentar, Ligeia, LCS, Hedrigall y Lis.

Todas vuestra aportaciones y sugerencias son más que interesantes, sobre todo se agradecen los análisis que, espero, hagan mejor la historia.

Abrazos!

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