Relato

La mancha y la luna

Imagen de jspawn

Aquella noche él estaba solo. En el centro del mar había una mancha, producida por la luz lunar, que rutilaba como un sol oscurecido. Desde lo alto observaba tal escena, que iba in crescendo, apoderándose de su alma. Una fuerza oculta lo movió a bajar a la playa, también azotada por alguna que otra ola.

Cartas desde la mar XXIV: La carta de todas las noches

Imagen de Luc Hamill

La mar es la vida, es la alegría para los sensibles a la belleza. Quizás otras cosas sean más importantes, como el arte, la poesía, la filosofía... Pero, antes de todo eso, ya existía el mar.

El pasaje secreto de Gwendolin

Imagen de Patapalo

¡Lumos!” se oyó en el pasadizo, y un leve resplandor blanquecino se percibió unos metros más adelante, al volver una esquina. Scorpia sonrió complacida. “Así que allí es donde está el pasaje secreto de Gwendolin”, pensó. “Por fin llegamos al final de este misterio.”

El último cuento

Imagen de jspawn

"Hay infortunios en la vida que marcan tu vida, o mejor aún, un momento concreto de tu vida, haciendo que lo que no pensabas hacer se convierta en la razón de tu existencia y todo lo demás gire sobre ello.

Cerdos y cuernos

Imagen de jspawn

Ubicada en el centro de las miradas de la metrópoli, se hallaba la casa construida para el momento, aquél en el que llegaban una docena de cerdos.

Aurelio y el sol

Imagen de jspawn

Era de las personas que miraban fijamente el sol. Aurelio, como un girasol, recibía la energía suficiente para sobrevivir de semana en semana. Por ello, le chafó la noticia: se esperaban meses de lluvias, orvallos, granizadas y nevadas. Y lo peor es que ni en las regiones limítrofes se esperaba ni un rayo de sol en cinco meses, cinco largos meses que Aurelio no estaba dispuesto a pasar así.

Acaso. Sultana. Mi reflejo.

Imagen de jspawn

Podía aguantar una noche entera sin luz. Y sin percibir la música que tantas veces tarareó durante los pasados años. El caso es que Víctor también se levantó aquella noche, haciendo crujir el suelo de madera con su pierna postiza izquierda que ni él mismo sabe quién se la arrebató.

Rey Khardam II

Imagen de solharis

La superioridad del ejército invasor resultaba evidente hasta para el más fervoroso de los patriotas de Ehdar. La infantería de las levas alnyrias formaba el cuerpo más numeroso de los atacantes pero las tropas de mercenarios eran algo más que cuerpos auxiliares: Khardam sabía que esos eficaces guerreros le otorgaban una aplastante ventaja.

Ojos huecos

Imagen de Raelana

Aquella mañana entré en el templo y me postré por última vez bajo la efigie de Priodeos.

Un grano de conocimiento

Imagen de Shiven

Relato participante en el I Concurso Warhammer 4OZ

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