Black Hawk Down

Imagen de Jack Culebra

Reseña del gran clásico bélico de Ridley Scott y Ken Nolan basado en la novela de Mark Bowden

 

Black Hawk Down - Ridley Scott

Black Hawk Down es una de las mayores ensaladas de tiros de la historia del cine. Solo por eso, ya merecería ser una película a tener en cuenta. El cine bélico, es evidente, tiene un componente indispensable de adrenalina. Más allá del escenario, de las implicaciones y lecturas del mismo, hay un aspecto primario que Ridley Scott sabe manejar a la perfección, y es el del hombre enfrentado al peligro puro y duro.

Black Hawk Down - Ridley Scott - NolanLos combates de Black Hawk Down son memorables. Angustiosos. Caóticos. Épicos. La claustrofobia que transmiten las calles de Mogadiscio, los edificios mancillados por los impactos de bala, el calor que transpiran los rostros, la sensación de asfixia del sempiterno polvo crean una atmósfera que resta indeleble en la retina. Estamos ante una de esas películas que no mistifica la guerra, sino que es capaz de mostrarnos su lado más crudo y más mundano y, paradójicamente, también el más impresionante.

En esta línea están los personajes que se nos presentan: en su gran mayoría jóvenes que no saben muy bien dónde se meten y que, influidos sin duda por las propias películas bélicas que todos nos hemos tragado desde niños, van a su primera batalla con un exceso de confianza que se trastoca en drama con sorprendente rapidez. El contraste entre el preámbulo impaciente y la explosión de realidad se capta con tal fuerza que el propio espectador se ve desbordado por los acontecimientos. La velocidad a la que se precipita la tragedia corta el aliento y arrastra durante el resto del metraje con mano implacable y cada perla de sufrimiento y épica personal se va imbricando en un cuadro mucho mayor: el de la tragedia de Somalia.

Porque más allá de toda la acción, Black Hawk Down mantiene el plano general en la historia que sirve de marco. Un país descompuesto por una guerra civil donde la huella de la descolonización es todavía más que evidente, hambre y guerrillas, países ajenos al conflicto que intentan meter cuchara en la situación y que lo hacen a través de hombres que, para no terminar desquiciados, intentan centrarse en el aquí y el ahora. Así, la visión amplia del conflicto bélico (como la descoordinación entre los Cascos Azules y las fuerzas americanas) se articula en torno a pequeños detalles (como la ofrenda de un vaso de agua fresca de vuelta en la base) creando una narrativa de contrastes que emociona y desestabiliza.

Es la misma aparente incongruencia de los propios somalíes (los skinnies), presentados por un lado como peligrosos pellejos andantes dispuestos a todo y por otro como víctimas de una barbarie que los ha pillado en medio. La locura de la guerra, que es hija de la desesperación y el caos. Son flashes, meras escenas apresuradas que se concatenan sin dejar respiro, pero que terminan por conformar un mosaico que estremece.

Un mosaico trepidante. Porque Black Hawk Down es una película que no se da ni un respiro. Y tampoco lo brinda. Con muchas cosas que decir en muy poco tiempo. Y, demonios, dice muchas. Muchas.

Black Hawk Down - Ridley Scott - Ken Nolan - Mark Bowden

 OcioZero · Condiciones de uso