Batallita

Anécdotas e historias sobre los juegos que más nos gustan (o no)

Cuando los demonios se te llevan

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Pequeño homenaje a mis endemoniados jugadores de Stormbringer y a sus improbables sirvientes traídos de las más recónditas esferas y dimensiones donde reina el Caos.

Vampiros en clase de inglés

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Una anécdota sobre uno de los mejores máster que tuve de vampiro, y una de mis profesoras más despistadas...

El generador aleatorio de nombres

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Al contrario que el condensador de fluzo, este ingenio absurdo sí que existe, o al menos existía, en realidad. Su objetivo: crear nombres aleatorios a patadas, en principio muy adecuados para los personajes de los juegos de rol

La chatarrería

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Éste no es un artículo sobre cómo crear una chatarrería voluntariamente para nuestros escenarios de batalla, sino, más bien, un artículo sobre cómo se crea un chatarrería en nuestro entorno en cuanto se nos cruza por la cabeza la idea de crear nuestra propia escenografía

Haciéndome solito la cama

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Esto no tiene nada que ver con llegar a una cierta edad ni con aprender modales cívicos en casa, sino con tenderse trampas uno solo cuando juega, por primera vez, a un juego de rol distinto

Grito de batalla

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Consideraciones peregrinas sobre exabruptos sonoros durante las partidas. Años y años de jugar a rol crean muchas chirriantes anécdotas.

Cuando los PJ se sublevan

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Jugar a rol es una actividad social medianamente jerarquizada. Aunque nos sentemos alrededor de la mesa para divertirnos, la propia existencia del Director de Juego implica una cierta autoridad. A veces los jugadores no la reconocen. A veces disfrutan poniéndola en entredicho.

El dado homicida

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Todo jugador sabe que en una partida, tarde o temprano, pasan cosas raras. La mayor parte de las veces, éstas ocurren en el mundo imaginado. Otras, sin embargo, son reales como la vida misma… aunque nadie lo diría.

Miniaturas sí, miniaturas no

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De todos los atrezzos “oficiales” que se usan en las partidas de rol, las miniaturas son el más común y extendido, pero ¿son realmente necesarias en las mesas de juego o un estorbo cuando ruedan los dados?

Erizando el vello a tus jugadores

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No, no se trata de acariciarles la pierna subrepticiamente bajo la mesa. El arte de poner los pelos de punta a los jugadores pasa por otro tipo de maniobras ambientales y, digamos, orales, que merece la pena tener en cuenta.

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