República de Roma

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Uno de los grandes juegos por excelencia y ahora, ya por fin, en español.

 

República de Roma

La existencia de la República Romana se prolongó durante casi 500 años (del 509 a. C. al 30 a. C.), en los cuales conquistó toda Italia, la unió bajo su égida, y eliminó a todas las potencias rivales del Mediterráneo, pasando de ser una pequeña población a orillas del Tíber a convertirse en el mayor imperio de la Historia. Al frente de este imparable crecimiento se encontraba el Senado, un organismo público compuesto por 300 miembros de cargo vitalicio, que representaban a las familias más ricas de Roma. En su servicio a la República, son inevitables las luchas de poder por la influencia y la reputación entre los senadores de las diferentes facciones políticas presentes en el Senado.

Ahora tú también puedes tomar asiento en la Curia para controlar el destino de la República e incluso convertirte en el Princeps de Roma.

El juego cubre con gran precisión histórica el periodo que comprende desde el siglo III a. C., cuando se completó la conquista de Italia, hasta el año 44 a. C., fecha del asesinato de César, que marca de forma efectiva la muerte de la República. Todas las guerras y decisiones legislativas de relevancia de estos 250 años han sido incluidas en cartas del juego; estas cartas están divididas en tres mazos que representan las épocas temprana, media y tardía de este periodo histórico. Conforme roban cartas, los jugadores construyen poco a poco el magno futuro de Roma, librando guerras, creando provincias y alterando gradualmente la constitución romana al tiempo que la República se precipita inevitablemente a la autocracia del Imperio Romano.

El juego

Que nadie se llame a engaño, el juego es soberbio y está cuidado hasta el más mínimo detalle, (amén de venir en una edición de lujo)... No obstante, hay ciertos factores muy importantes a tener en cuenta antes de siquiera pensar en pillarlo:

-Estamos hablando de uno de los juegos más complejos y densos que he visto nunca. Se tarda mucho en asimilar todas las reglas y posibilidades.

-El nivel de puteo entre jugadores es EXTREMO, abstenerse de jugar con quisquillosos, rencorosos y gente susceptible (la mentira y la traición a otros jugadores está a la orden del día; es más, no creo que se pueda ganar sin emplearlas).

-El juego parece diseñado para sacar lo peor de cada uno.

-Aunque se puede jugar a dos jugadores, la verdadera partida, cuando el juego alcanza todo su macabro esplendor, es a partir de 5.

El juego presenta un tablero de gran calidad y cantidad de cartas y fichas (pero que una cantidad de ellas).

Para que os asustéis, el contenido de la caja es el siguiente: 1 Tablero de juego, 160 Cartas de Escenario, 18 Cartas de Evento, 1 Hoja Resumen, 15 fichas de Provincias, 6 Tarjetas de Referencia, 6 Arcas de Tesoro de Facción y Contadores de Votos, 3 Dados, 25 Legiones (anverso) / Veteranas (reverso), 25 Flotas, 11 Cargos Mayores, 3 Victorias Navales, 2 Escasez de Hombres, 2 Sequías, 1 Rebelde Principal, 8 Rebeldes, 12 Sacerdotes, 25 Leales, 17 Corrupto (anverso) / Mayor (reverso), 15 Consulares, 36 Fichas de Muerte, 40 Caballeros, 5 Predominio de Facción, 1 Descontento Anverso/reverso, 3 Cautivo, 142 Números (Positivos y Negativos), 3 Erario, 6 Facción, 6 Leyes Agrarias, 163 Talentos (monedas de 1, 5, 10, 50 y 100) y las Reglas.

El juego contiene tres escenarios (diferentes épocas de la república de Roma) que se dividen mediante las cartas en mazos de República Temprana, Media y Tardía. Se puede jugar en cualquiera de esas épocas (que condicionan los enemigos, personajes y peligros de Roma; por ejemplo, Julio Cesar no va a aparecer hasta la República tardía) o bien, jugarlas todas, desde el amanecer hasta el ocaso de la República.

Cada jugador maneja a una facción de roma (Imperiales, populistas, conservadores, etc...) formada inicialmente por tres senadores (de los cuales, uno será el líder de facción y tendrá ventajas sobre el resto). Luego podrás atraer a más senadores y familias a tu causa...o perderlos.

Cada senador presenta unos valores: Lealtad, Elocuencia y Estrategia militar que serán empleados a lo largo de las fases de juego. Además, contará con otros valores como popularidad, influencia y seguidores (caballeros) que irán fluctuando según la partida.

CÓMO GANAR

Hay varias formas de ganar:

-La más habitual es que al final de la partida tus Senadores sumen más Influencia que cualquiera de las Facciones rivales.

-No obstante, si un solo Senador consigue acumular suficiente Influencia como para ser nombrado Dictador Perpetuo, su Facción ganará inmediatamente.

-La forma más difícil y dramática (y divertida) de ganar es conseguir la Lealtad de las formidables Legiones Romanas, sublevarse contra la República e ¡intentar tomar el poder por la fuerza!

 

CÓMO PERDER

¡Permanece siempre alerta puesto que Roma puede caer de mil formas!

Si la República se declara en Bancarrota debido a una mala gestión económica todos los jugadores perderán.

Si la plebe de Roma se subleva por la incompetencia del Senado, todos los jugadores perderán.

Por último, si al final de cualquier turno Roma se ve asediada por cuatro Guerras Activas, la República se derrumbará y ¡Roma dejará de existir!

SECUENCIA DE JUEGO

Cada Turno de juego representa un año político de la República Romana, saltándose los años sin actividad para que la acción sea constante. Un turno se divide en siete fases:

1.- Fase de mortalidad, en la que se produce la muerte de uno o varios senadores por causas naturales (vejez, enfermedad).

2.- Fase de beneficios, en la que se recibe dinero, se administran las provincias y el tesoro de Roma.

3.- Fase de Foro, en la que las familias reciben cartas de facción o se juegan cartas de foro sobre el tablero, se atraen senadores rivales o neutrales, se reclutan caballeros, se celebran juegos circenses o se cambian líderes de facción.

4.- Fase de Población en la que se comprueba el contento de la población romana.

5.- Fase de Senado, en las que descansa el alma del juego y el futuro de Roma.

6.- Fase de Combate, en las que se repelen invasiones y se solucionan los conflictos con los enemigos de la civilización.

7.- Fase de Revolución, en las que se intercambian y juegan cartas de facción y se declarará la lealtad a Roma o la rebeldía por parte de los generales victoriosos que vuelven del combate.

Llegados a este punto, os recomiendo ir a los libros de normas ya que cada subfase es bastante densa y con una enorme cantidad de variables y condicionantes.

Dejémoslo en que la subfase Senado es la mas determinante del juego, en las que los jugadores deberán, incluso prestándose a actuaciones casi en plan juego de rol, exponer sus proyectos para ¿Roma? y hablar entre ellos para ayudarse u oponerse.

 

-"Declaremos la guerra a Cartago"

-"Pos va a ser que no"

-"Serías el segundo general al mando y te daría 50 denarios"

-"Vaaaaale... pues entonces voto a favor, pero lo hago por Roma, eso que conste"

-(Habla otro de por ahí) "Me opongo"

-"Pues va a ser que no, ya que a mi causa contra Cartago la apoyan los republicanos. Además, no tienes casi influencia, así que a callar"

-"Bueno, pues entonces hemos de crear 5 flotas y 4 legiones"

-"Votemos la propuesta de nuestro senador Cayo"

...

-"Estoooooooooooo... ¿Nos queda algo dinero en el tesoro de Roma?"

-(Habla otro) "Vale, olvidad lo dicho por nuestro querido senador Cayo: yo propongo una nueva propuesta de impuestos"

 

Las confabulaciones, intrigas, falsas promesas, ofertas y contraofertas son la moneda de cambio en esta fase.

¿Te faltan algunos votos para la elección del Cónsul? Cede tu concesión de armamento para conseguir el apoyo de una facción. ¿Está ese esclavo advenedizo llamando Espartaco arrasando nuestras villas? Envía a Pompeyo junto con diez legiones para que aplaste su rebelión... Un momento... ¿Diez legiones para Pompeyo?... ¿Será ése demasiado poder como para dejarlo en manos de un solo hombre? ¿Y si es Pompeyo quien acaba rebelándose y marchando sobre Roma?

Sobre el juego

Lo que más me ha sorprendido de las pocas (y torpes) partidas que he jugado es que asusta la sensación de "realidad" que alcanza la política del juego.

-"A grandes males... contrata a un asesino" (eso sí, cuidado, que como te lo atrapen va a confesar quién le ha enviado y vas a tener problemas en los tribunales... bueno, no tiene por qué... que si tengo dinero sobornaré al fiscal).

Por poner unos ejemplos, en el juego vas a ver: sobornos descarados a miembros de otras facciones (y a los de la tuya, el dinero vale más cualquier ideología: habrá senadores y familias más sobornables y otras que menos, pero todos tienen un precio), atraer a gente importante a tu favor para tener más influencia y más peso en la partida (y, lo que son las cosas, lo puedes hacer mediante dinero público recaudado de los impuestos y del tesoro de Roma), corrupción por todas partes (por medio de cartas no muy honestas que te permiten, por ejemplo, subir el precio del trigo o crear nuevos impuestos -supuestamente por el bien de Roma, en realidad para tu único beneficio-), guerras por el interés del senado (una guerra es una gran tragedia pero también un gran negocio... y más si es una familia de tu facción quién dirige a las legiones y saquea los territorios vencidos; además, un buena victoria militar eleva el ánimo de la plebe), asesinatos a rivales molestos, abusos descarados de poder (si llego a tener un cargo importante en el senado, como el de cónsul, obviamente, me va a dar ventajas que voy a usar en beneficio de mi facción), plebe enfurecida (los indignados de la época... con la diferencia de que asaltan en turba las casas de tus senadores para ejecutarlos), juicios públicos a personas molestas (no tanto por sus delitos como por acuerdo entre jugadores... Si por vía "legal", mediante juicios amañados, me quito de en medio a rivales molestos ¿qué más dará que el acusado sea inocente de los cargos?), favoritismos descarados, devolución de favores (apóyame para que una de mis familias comande en esta nueva guerra y yo te apoyo en la próxima elección de cónsul del senado... por cierto ¿te he comentado que tengo muy mala memoria?), dejar de lado a personas aptas para evitar que ganen reputación y te hagan sombra en el senado... e incluso puedes llegar recurrir a hermosísimas mujerzuelas para seducir a miembros rivales.

Básicamente, podemos resumir la estrategia de juego a seguir en un: "Jamás llegarás a ser alguien en política siendo honrado, siguiendo las leyes y preocupándote por el pueblo" (qué aterradoramente real resulta).

El nivel de puteo entre jugadores viene más o menos controlado por las necesidades del imperio: Las huelgas, el descontento de la plebe, las hambrunas, las guerras, un tal Aníbal Barca, la sequía, las sublevaciones de provincias, etc... estos sucesos hacen temblar los pilares de Roma, es momento de dejar a un lado (al menos, temporalmente) nuestras diferencias como senadores y aunar esfuerzos para solucionar estos altercados. No es tarea sencilla, de hecho, lo normal es que en las primeras partidas Roma sea destruida (en cuyo caso, pierden todos los jugadores).

Otro aspecto importante a tener en cuenta en el juego (¿solo en el juego?), es la santa pela. No son las ideologías, ni las promesas, ni las buenas intenciones, ni el interés por esa ruidosa cosa llamada plebe, lo que te harán crecer como político... Solo el dinero te permitirá alcanzar un cargo importante en el senado. Compra seguidores, compra senadores, gánate el apoyo del pueblo haciendo divertimentos circenses, soborna a tus enemigos, financia legiones de tu bolsillo... No importa quién seas mientras una fortuna respalde tus actos. Eso sí, invierte con cabeza: el dinero puede no durar mucho si lo despilfarras inútilmente.

Hay diferentes medios de financiación. Por un lado, las familias ganan dinero según sus cargos, seguidores, concesiones, gobiernos de provincia, saqueos y sus "chanchullos extraoficiales" (siempre, claro está, que no estén cautivos del enemigo, exiliados o se declaren rebeldes a la república). Por otro, está el tesoro de Roma, fruto de los impuestos y del trabajo de la plebe, una gran fortuna que solo existe para ser "sabiamente gestionada" por los senadores (eso sí, si este tesoro llegara a cero, Roma caería en bancarrota y fin de la partida). Y por último, tenemos el tesoro de cada facción (un cofrecillo donde, en cada turno, puedes meter dinero procedente de cada familia para poder usarlo en contra de sobornos enemigos y para financiar legiones). Cada fuente de ingresos se accede y se aplica por y para determinadas acciones (por ejemplo, el tesoro personal sirve para hacer un soborno y atraer a un senador a tu causa y el de facción para evitar ese soborno ofreciéndole más dinero) que son esenciales en tu escalada al poder.

Otro aspecto interesante son los turnos de juego. Aunque en un principio se otorgan por azar, lo cierto es que puedes pujar y dar dinero en una suerte de subasta pública, para poder ser el primer jugador en hablar y, por tanto, tener mas oportunidades de aprovechar las oportunidades que surjan en ese momento.

¿No te queda ya dinero? No importa, espera pacientemente a que surja una importante proposición en el senado... En ese momento tu voto puede ser decisivo para alguna de las otras facciones. Es cuando podrás pedir concesiones y cantidades enormes de dinero a cambio de tu apoyo. Eso si, hazlo todo siempre en el nombre de Roma.


 

Las reglas

En este foro hacen una revisión muy acertada de las reglas. De hecho, están las normas mejor explicadas que en el reglamento de juego (todavía no están todas, pero aún así, merece pero que mucho la pena): http://www.labsk.net/index.php?topic=58962.0

 

La página oficial del juego (donde también están colgadas las normas):

http://www.edgeent.com/v2/edge_minisite.asp?eidm=172

http://www.edgeent.com/v2/edge_minisite_sec.asp?eidm=172&esem=4

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Patapalo
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Tiene una pinta de juegazo impresionante, pero a ver donde recluto a otros cuatro para jugar... Además, las partidas deben durar un huevo, ¿no?

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Victor Mancha
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 Es un juegazo, JUEGAZO. Mis colegas y yo intentamos organizar una artida cada seis meses/un año, porque es difícil poder quedar todos un domingo y poder dedicarle las cinco o seis horas que nos dura de media una partida. Para mi lo mejor del juego es lo fielmente que refleja los que era la republica romana. Recuerdo que la primera partida que jugué fue al poco de haberme leído Yo, Claudio y quedé alucinado porque todo lo que se comentaba en el libro, aparecía en el juego. Las deliberaciones en el senado, las traiciones, los intentos de asesinato, el pueblo fuera esperando para pasarnos a todos a cuchillo xD , el senado comprando juegos para acallar al pueblo, luego las guerras, haciendo encaje de bolillos porque no nos llega el dinero para enviar tropas suficientes, mandar a la guerra a ese senador que está cogiendo demasiada influencia y mandarlo con el número mínimo de tropas para que no pueda negarse a ir, en la esperanza de que casque xD y rezando porque casque ya que si no volverá como un heroe. Jugadores cabreados porque te quitas a sus senadores de enmedio mandandolos a provincias, las puñaladas traperas para ganar poder, las persecuciones a senadores corruptos, los créditos agricolas a corto plazo, pan para hoy, hambre para mañana, pero a veces un mal necesario... en serio, es uno de los juegos con los que mas he disfrutado, eso sí, también es uno de los juegos mas exigentes que me he echado nunca a la cara. Desde luego, si no estás muy puesto, mejor empieza por un Carcassone o un Colonos de Catán antes de meterte con el Republica xD Y la otra cosa, lo ideal es jugar con al menos 5 jugadores. Con 4 está MUY desequilibrado. Al final la cosa acaba en un 2 contra 2 y siempre hay una facción que lleva las de ganar. En un 3 contra 2 es mas facil que vayan rotando las alianzas y haya mas movimiento en los puestos de poder.

Pero lo dicho, juegazo y excelente crítica.

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Telcar
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Poblador desde: 27/02/2009
Puntos: 340

Una muy buena reseña de un gran juego. Por desgracia en su momento no cuajó en mi antiguo grupo lúdico...es totalmente cierto que se necesita que la gente tenga una actitud determinada, eso y que realmente ponga mucho de su parte.

Para mí es bastante dificil de jugar (por las reglas complejas, el estilo distinto y lo chungo de reunir a gente que se adapte) pero si se logra debe de ser una experiencia magnífica.

"Nunca tantos, debieron tanto absolutamente a nadie"

Ser Huinston Chungchil

 

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solharis
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Puntos: 19744

Me uno a los comentarios anteriores: parece un juegazo. 

Muy buena la reseña.

El problema es encontrar gente con ganas para un juego de éstos 

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Varagh
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Poblador desde: 26/01/2009
Puntos: 8300

Las partidas son laaargas. Incluso pueden durar días si juegas toda la historia de la república.

“Quien vence sin obstáculos vence sin gloria”

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