Cuando los PJ se sublevan

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Jugar a rol es una actividad social medianamente jerarquizada. Aunque nos sentemos alrededor de la mesa para divertirnos, la propia existencia del Director de Juego implica una cierta autoridad. A veces los jugadores no la reconocen. A veces disfrutan poniéndola en entredicho.

A todos nos ha pasado aquello de empezar en una tópica posada una aventura. A todos nos han dado ganas, más de una vez, de salirnos de tan manido guión. Lo cierto es que a pesar de la lealtad tácita que se le debe al que organiza y prepara el escenario de la partida, a veces, como PJ dan ganas de sublevarse.

 

¿Por qué pongo PJ en vez de jugador? Porque con PJ no me refiero a “personaje jugador” sino a “personificación de la j***”.

 

Como máster de Stormbringer consagrado te dan el título después de diez años de sacrificado servicio de Arioch he vivido muchas de estas situaciones: demonios con forma de salchicha con alas, para regocijo de los malvados jugadores, porque no han querido gastar puntos en darle piernas para que aterrice; pantangianos de la ley, en una simbiosis entre trasfondo entretenido y optimización de puntos de poder; atajos argumentales con humillación de PnJ principales… la lista es interminable, pero la enseñanza sencilla.

 

Si no puedes con ellos, únete a ellos. Después de todo, uno se sienta a la mesa a divertirse, y ¿quién puede asegurar que la línea elegida por los jugadores no es la más conveniente?

 

A continuación os pongo algunos ejemplos de vuelta de tortilla en aquellas maravillosas partidas.

 

Situación: grupo de aventureros perdidos en el desierto.

 

PJ.- Convocamos a nuestra ondina para que nos dé agua.

M.- Llevará algún tiempo.

PJ.- ¿Por qué? —Sonrisa maliciosa acompaña a la pregunta delatando ganas de guerra.

M.- Porque las ondinas extraen el agua del entorno y éste es un paraje muy seco. —El máster, ignorante, cree haber ganado el duelo.

PJ.- Entonces, del mar sería fácil extraer el agua, quitándole la sal.

M.- Ehu, sí, claro. ¿Por qué me preguntarán esto si aquí no hay mar?

PJs.- ¡Lo queremos por escrito! aúllan al mismo tiempo todos los PJs.

 

Todavía tengo el contrato por ahí que, aunque parezca mentira, estaba pensado a instalar una industria de sal en los Reinos Jóvenes. Prohibir inventar la pólvora es una cosa, pero la sal la conoce todo hijo de vecino.

 

 

Esta tendencia mercantilista es relativamente razonable dado lo caro que es vivir en los Reinos Jóvenes, pero resulta difícil de aceptar a un amante de las historias de Howard. Así, cuando después de hacer fortuna mis PJs volvieron a la Vieja Hrolmar, yo esperaba que dilapidasen su dinero en interminables bacanales. Obviamente, tenían otros planes.

 

M.- ¿Comprar una posada? Pero si sois aventureros errantes.

PJ.- Pues no es mal nombre para una posada: “El aventurero errante”. Vamos a preparar unas estimaciones de cuánto dinero nos dará de renta.

 

Con lágrimas en los ojos, puedo presentar el susodicho documento. Malditas peticiones razonables…

 

 

Lo cierto es que inventiva no les faltaba. Desconfianza tampoco. Me acuerdo de aquella sala en la que un demonio se dedicaba a condensar hielo continuamente los que hayáis jugado “El octógono del caos” la conoceréis. El tipo no era demasiado peligroso, pero daba mal rollo meterse allí en pleno verano. Como el demonio no podía salir y ellos querían entrar, pero con calefacción, metieron una salamadra para equilibrar las cosas.

 

De nuevo, creyendo solucionar algo, decidí que la salamandra quedase congelada. ¡Qué mayor atracción para su nueva posada “El aventurero errante”!

 

 

Habría muchas más para contar, pero creo que todos tendréis otras propias que recordar que, a fin de cuentas, son las que más nos gustan. ¿Cuántos patrones han sido asesinados por sus aventureros porque corre el bulo de que nadie te enrola en una aventura de Stormbringer sin pensar traicionarte?

 

En realidad, poco importa. Muchas veces es mejor dejar que los PJ dirijan la partida en la dirección que les apetezca. De hecho, en los últimos años, más que aventuras preparábamos escenarios… y os aseguro que el tema funcionaba.

 

Además, ¡qué demonios!, todas estas sublevaciones nos dejaron magníficas historias que todavía nos hacen reír en torno a una mesa.

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kawaku
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Aún recuerdo las negociaciones en las partidas de Star Wars acerca de cuántos rifles bláster de los enemigos abatidos era capaz de cargar cada personaje para luego venderlos en el mercado negro.

Al menos en Stormbringer era bastante factible la muerte del personaje del PJ (que no del PJ).

Ah, la codicia... ¿Y aquélla utilización absurda de las habilidades en cualquier ocasión para poder poner la "x" en la casilla correspondiente de la ficha?

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