Clockwerx

Imagen de Anne Bonny

Reseña del cómic de Hostache, Henderson y Salvaggio publicado por Planeta DeAgostini

 

Clockwerx es steampunk de mechas. Supongo que para los que no conocen estos subgéneros merece la pena hacer una aclaración. El steampunk es ciencia ficción ambientada en la época victoriana, un momento histórico alternativo en el que se han conseguido avances tecnológicos que no se llegaron a alcanzar realmente pero que siguen “limitados” por la tecnología de la época. Y los mechas son esos robots gigantes que popularizaron los japoneses y que van pilotados por personas, por lo general alojadas en sus cabezas. Eso es Clockwerx: una historia de mechas steampunk.

Imaginaos esos escenarios elegantes del siglo XIX, o las siniestras barriadas proletarias de la Revolución Industrial, y haceos una idea de cómo sería la irrupción de un titán de hierro colado de la talla de varios hombres. La gracia, por supuesto, está en hacerlo como en este cómic: mezclando el lado estético en la dosis adecuada con el trasfondo social del momento.

El preciosismo gráfico que despliegan los artistas de este primer volumen, Génesis, aprovecha a las mil maravillas el escenario. Solo por este merece la pena el cómic. Los distintos lugares donde transcurre la trama (puertos, palacios, minas, etc.) han sido captados con gran acierto. Este pilar es extensible al tratamiento de los personajes: su imagen es el trazo que los retrata mejor, hasta el punto de marcar su propio carácter.

Esto da agilidad a la narración, pues basta conocer a los personajes en un par de viñetas para calarlos; también es un arma de doble filo: si algo se echa en falta en Clockwerx es algo más de espacio para ahondar en sus historias personales. Este es un punto al que, probablemente, se le pondrá solución, pues estamos en el primer volumen de una historia más extensa, aunque sea autoconclusivo.

Sí que es cierto que da la impresión de que se han querido meter muchas cosas en poco tiempo. La trama va a por todas y tendremos una buena ración de conspiraciones, acción y batallas. Como decía, el apartado gráfico hace que todo esto sea, per se, más que satisfactorio, aunque deja con ganas de que, en las próximas entregas, los autores se tomen más tiempo para cimentar el apartado ciencia ficción y aclarar la trama que nos lleva a... ¿un gran guerra?

En definitiva, Clockwerx es un magnífico cómic de aventuras, que compensa su velocidad y el tono hierático de algunas escenas con un reparto muy bien elegido y un gran despliegue gráfico. La edición de Planeta DeAgostini acompaña además muy bien a esta prometedora serie.

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