ECC trae a España Lone Sloane, la obra de Druillet

Imagen de Rana Gustavo

Druillet: cuando el feísmo llega a la genialidad

Años 60, a finales de la década. El cómic en los USA son los superhéroes con leotardos de colores, y en Europa es la línea clara francobelga, todo ello muy dentro de las normas al uso de la moralidad y el buen gusto, para que el contenido sea apto para menores, y mayores con complejo de Peter Pan. Pero hete aquí que de pronto surge un señor francés, llamado Eric Losfeld, que revoluciona el mundo de la historieta editando lujosos álbumes “para adultos”: su Barbarella es un aldabonazo que hace temblar los muros del anquilosado mundillo del cómic. Pero el auténtico caos llega cuando publica Las aventuras de Lone Sloane, el héroe de ciencia ficción de Philippe Druillet: con él, la historieta rompe la prisión de las viñetas alineadas, los textos de los bocadillos son puro arte y el feísmo churrigueresco del dibujo se torna hermoso… Y después de eso, el cómic ya no volverá a ser lo que era. Para comprobarlo, aquí tienen este volumen de Druillet, primero de una serie en que EDT ofrecerá la obra completa de tan genial y rompedor artista.

 

Lone Sloane

Neoterrestre de ojos rojos y poderes fuera de lo normal, es un rebelde que desafía al Emperador del Universo, a las fuerzas oscuras del Cosmos, e incluso a los mismos dioses. Con sus acólitos el neomarciano Yearl y el misterioso Kart Kurtsteiner, así como una tripulación escogida, viaja a bordo de la nave galáctica O Sidarta, visitando extraños planetas, y en especial Delirius, el mayor parque temático (juego, sexo, drogas y violencia) de los mundos siderales, mundo loco donde los haya.

Tras sus aventuras espaciales Lone Sloane, trasladado al viejo Cartago, se convierte en el personaje Matho de Salambó, en donde es el jefe de un ejército rebelde, y protagonista de batallas colosales, quizá desmesuradas, dominadas por

gigantescos elefantes acorazados. Moribundo tras un combate, Matho (¿o es de nuevo Sloane?) es recogido por la nave O Sidarta, en donde su compañero Yaerl promete devolverle a la vida… ¿Quizá para correr nuevas y futuras aventuras?

 

Philippe Druillet (Tolosa de Languedoc, 28 de junio de 1944). Nacido en Francia, pasó su infancia en España, exiliado con su familia pues su padre había colaborado con los ocupantes nazis, regresando a su país en 1952, a la muerte de su progenitor. Tras una breve carrera como fotógrafo se pasó a la ilustración, realizando portadas para las revistas de ciencia ficción GALAXIE y FICTION. En 1966, Eric Losfeld (propietario de la editorial Le Terrain Vague y revolucionador del cómic en Francia y Europa al sacar a las historietas del campo infantil y llevarlas al de los adultos), le publicó en la revista PILOTE su primer trabajo en viñetas: una adaptación de las aventuras de Elric de Melniboné, el personaje de fantasía heroica de Michael Moorcock.

También en esa revista empezó luego a publicar las andanzas del personaje que le haría famoso, Lone Sloane. En 1975 fundó, con Moebius (Jean Giroud), Bernard Farkas y Jean-Pierre Dionnet la editorial Humanoïdes Associés, que editó la famosa revista MÉTAL HURLANT, en donde siguió publicando sus barrocas y delirantes páginas.

Artista polifacético, ha experimentado con la fotografía, el cine, la pintura y la escultura. Y como también le atrae el trasladar a la historieta grandes obras literarias, tras realizar una versión libre del Salambó de Gustave Flaubert, ahora proyecta hacerlo con La Divina Comedia de Dante Alighieri, como su próximo proyecto tebeístico.

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