Hugo Pratt, explorador de la última frontera

Imagen de Anne Bonny

Un breve artículo sobre la obra del narrador italiano

Dicen que algunos subgéneros del fantástico, como el de espada y planetas, nacieron cuando empezó el declive del género de aventuras al haberse alcanzado los más recónditos rincones del globo. Sin duda, la capacidad de fascinación de historias como las avanzadas por Julio Verne en El país de las pieles o Cinco semanas en globo pueden tener menos encanto para el lector cuando ya no hay zonas ignotas en los mapas y esa advertencia de “peligro, monstruos marinos” pierde el sentido gracias a los descubrimientos implacables de los exploradores. O, al menos, así parecería en teoría.

Todo Pratt - Planeta DeAgostiniCuando descubrí la obra de Hugo Pratt a través de su mítico Corto Maltés me encandiló la capacidad del autor para fascinar como en el mejor género fantástico pero sin alejarse de la realidad. No se trata solo de una habilidosa elección de los escenarios, como el Haití asolado por la dictadura y el vudú o la eternamente épica Irlanda y sus conflictos religiosos, políticos y territoriales, sino sobre todo de la mirada entre irónica, poética y melancólica que capta en sus páginas. Hay un factor romántico clave en ese pirata varado en la realidad que hace soñar a los lectores.

No me resulta sorprendente que entre sus fuentes de inspiración Pratt mencionara a Joseph Conrad, cuyo El corazón de las tinieblas es un ejemplo claro de cómo la realidad puede, todavía, mostrarnos fronteras insospechadas, o a Herman Melville, quien también nos hizo visitar parajes insospechados con Moby Dick. En ambos casos, como en el de la obra del propio Pratt, el factor humano es clave. Son dramas y aventuras donde el ser humano, su alma, su propia esencia, están en el centro de la obra y le dan todo su sentido y su fuerza. No en vano, el perfil y e tratamiento de los personajes es un elemento diferencial en sus cómics.

Esto es algo que se ve también en otras obras menos conocidas del autor y que recupera ahora Planeta DeAgostini en su edición integral de la obra de Pratt: Sargento Kirk, en la que la huella literaria más evidente es Fenrimore Cooper, autor de El último mohicano y narrador que también supo ir más allá de los arquetipos y los prejuicios de su época para conectar con la auténtica pasión humana que da sentido a la épica, o el cómic dedicado a Ernie Pike.

Todo Pratt - Planeta DeAgostiniEste último caso es más particular, porque en él Hugo Pratt tuvo la oportunidad de abordar el apasionante y trillado, no siempre con acierto, tema de la II Guerra Mundial, que él mismo vivió en primera persona con peripecias dignas de sus personajes: alistado en las fuerzas de defensa territorial italianas, se refugió con su familia en África y terminó trabajando de intérprete para los aliados, un giro del destino curioso para el sobrino de uno de los impulsores del fascismo italiano. Al igual que Jack London, otro de los autores a los que reconoció admirar, Hugo Pratt es un narrador que ha sabido conjugar una apasionante vida de viajero con la magia del artista que hace viajar a otros.

Recientemente, Planeta DeAgostini ha recopilado la obra completa de Hugo Pratt en una de sus habituales colecciones de tapa dura y lomo de tela, que además viene acompañada de interesantes artículos para poner en contexto las novelas gráficas de la mano de Michel Pierre, todo un especialista en el autor. Después de años cazando sus historietas como botellas abandonadas en la mar, es una buena oportunidad para descubrir las múltiples y brillantes facetas de un autor que, sin duda, ha marcado la concepción moderna del cómic y la novela gráfica.

Si os interesa echar un vistazo a esta nueva edición, podéis hacerlo en https://www.planetadeagostini.es/cultural/coleccion-comics-hugo-pratt-corto-maltes

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