Nunca dejes elegir a tu oponente

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Ésta puede que sea la cosa más absurda (y desgraciadamente es más común de lo que debería) que se puede hacer jugando a las cartas.

Antes de meterme en el tema, os diré que esto se aplica en general a cualquier juego de cartas, pero incluso lo podemos extrapolar a la vida en general: Nunca, nunca, nunca, dejéis elegir al oponente. Es absurdo. En otro momento, escribiré un artículo sobre los factores a controlar en una partida... en este caso, simplemente os adelanto que todo lo que podáis controlar, controladlo. Todo lo que os pueda dar ventaja, aprovechadlo (siempre que sea legal, evidentemente). Si no lo aprovechamos, la ventaja se la damos al rival. Y seamos serios: el rival está ahí para ganarnos... Al menos, habrá que hacer que se lo curre un poquito, ¿no?

 

Ahora os pongo en situación. Hace unos días acudí a jugar un torneo de mus, que, por cierto, ganamos. Y no fue porque nosotros hiciésemos nada del otro mundo, sino más bien porque la pareja de la final se empeñó en que les ganásemos. Y si tú quieres ganar, y tu oponente insiste en que lo hagas, es bastante complicado que no lo consigas:

 

La final, último juego. Nos jugábamos la partida, y ellos empatarnos. Nosotros a falta de 1 amarraco, ellos a falta de 2. Reparte el que redacta el artículo, esto es, el menda, luego ellos son mano y yo, postre. Ojo a lo que hicieron y dijeron, que no tiene desperdicio: "No miramos las cartas, ya que ellos están a falta de un amarraco. Como al final van a elegir ellos si quieren el órdago a grande o a chica, nos damos mus, y que lo corten ellos". Cuando se dieron mus sin mirar las cartas, nos miramos mi compañero y yo pensando en si estaban de coña, o si quizás estaban borrachos... Si no, no tenía sentido que en ese torneo, con el nivel que había, alguien que pensase así se hubiese colado en la final. En fin, evidentemente, ése fue su error. Sí, nosotros elegíamos si veíamos el órdago a grande o a chica, pero nos dieron cierta ventaja, al dejarnos elegir también si nos quedábamos con la mano que teníamos, o no. Es absurdo. Miraos las cartas, no sea que tengáis buena mano, y podáis cortar ya... pero no hagáis esas cosas. ¿A quién se le ocurre? Vale, ¿qué pasó? Nos dimos mus. Veo que el de mi derecha se queda con dos cartas (Puede tener pares, aunque a estas alturas era algo superfluo, ya que era complicado que fuésemos a llegar, pero también indica que puede tener dos cerdos) Yo me quedo con un cerdo, y me llegan estas tres cartas. Cerdo, Cerdo, siete.

 

El tipo de mi derecha corta, y tira órdago a grande. Ganamos. Es absurdo. Es que no tiene sentido. Luego se dedicaron a piar un rato sobre su mala suerte, y la suerte que tuvimos nosotros (o que tuve yo), al pillar tres cerdos, habiéndome quedado con una carta… Pero fueron ellos los que me permitieron hacerlo. Podían haber ganado, y tiraron la partida.

 

Vamos a ver: si esta pareja hubiera sacado una jugada buena, y ganan, se habrían creído los amos por ser tan visionarios y reinventar el mus. Seamos sinceros: es un error. Y perdieron por ese error. Y si hubiesen ganado, habría sido por suerte, no por jugar bien. PORQUE ESTABA MAL JUGADO.

 

Aunque estéis ambas parejas a falta de 1, aunque ganéis 30 amarracos a 2, no perdáis la ventaja que podáis tener.

 

Está claro que el factor azar influye en las cartas. Es evidente. Son cartas. Pero muchas veces achacamos al azar lo que realmente es sólo culpa nuestra. Cuantas más cosas controlemos nosotros, y menos dejemos al factor azar, mejor nos irá. Y si la mayoría de las veces, en cualquier juego de cartas (Magic, Mus, Póquer…), siempre están los mismos en las mesas altas, igual es que el azar no influye tanto como creemos.

 

Y esto, en el mus, en el tenis (Pensad en la Copa Davis, por ejemplo. España, siempre que puede, elige tierra.), y en la vida en general: si tenéis ventaja, no la perdáis. Es un error. Y los errores cuestan partidas.

 

No se lo pongáis fácil al oponente. Él está ahí para ganaros.

 

 

PS: Y por favor, cuando perdáis, dad la enhorabuena siempre. Si habéis perdido, no os dediquéis a piar acerca de vuestra mala suerte, o la buena suerte del rival. Son cartas, sabéis a lo que jugáis. Si nos han ganado, es porque han sido mejores que nosotros, y hay que reconocérselo. Aunque sea simplemente por educación.

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Patapalo
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Un artículo con verdades como puños, compañero. En algún campeonato de guiñote he visto situaciones similares (y algunas más vergonzosas), pero se debe, como dices, a la falta de perspectiva.

Y muy de acuerdo con la postdata, por cierto

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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