Lo breve, si es breve...

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Breve relato del partido más corto que jamás haya jugado al Blood Bowl.

En un mundo perfecto, mi chica sería aficionada al Blood Bowl. No es el caso, pero tampoco me puedo quejar porque aceptó jugar una partida de prueba que yo, inocente, le prometí que sería corta. Su escepticismo crecía a medida que le explicaba las reglas, así que al final cortamos por lo sano y pillamos los equipos básicos de orcos y humanos con muy pocas variaciones (hechas por mí, claro). Ella eligió llevar los orcos, convencida -como muchos jugadores de Blood Bowl- de que con la violencia se puede solventar cualquier problema en un partido. O, al menos, reducir la sensación de victoria del contrario.

 

Equipo orco: Los Colmillos Afilados 1.000.000 CO

 

1 Lanzador (70.000 CO)

2 Puntas (80.000 CO)

3 Defensas (80.000 CO)

6 Líneas (50.000 CO)

 

3 Segundas oportunidades (60.000 CO)

Factor de hinchas: 5

 

Equipo humano: Los Embalsamadores Siniestros de Rainhill 1.000.000 CO

 

2 Puntas (90.000 CO)

2 Receptores (70.000 CO)

2 Lanzadores (70.000 CO)

6 Líneas (50.000 CO)

 

4 Segundas oportunidades (50.000 CO)

Factor de hinchas: 4

 

Después de determinar que sería mi equipo quien realizase la patada inicial, situamos a los jugadores en el campo. Los Colmillos Afilados se dispusieron -bajo la desconfiada mirada de mi chica, que intentaba averiguar si sería efectiva su táctica- en una línea frontal de líneas y defensas (éstos en el centro) con los dos puntas algo retrasados y el lanzador de zaguero. A los Embalsamadores Siniestros de Rainhill los puse en modo huidizo: mis seis líneas se encargaban de bloquear el paso a la primera línea orca, obligándoles a esquivar o placar si querían avanzar, mientras los puntas, los receptores y el lanzador (el otro se quedó en el banquillo) se distribuían cubriendo el espacio intermedio a la espera de ver algún hueco más adelante.

 

Luego llegó el pateo: un doble uno, o lo que es lo mismo, Disturbios. La mala -o buena- suerte seguía cebándose en mis tiradas y a continuación saqué un seis. Para cuando los hinchas fueron despejados del terreno de juego, estábamos en el turno 7.

 

Turno 7: Colmillos Afilados

 

Lo primero que intentó mi chica, como buena jugadora primeriza, fue atrapar el balón. Instintivamente, fue con su lanzador a por el balón, que había caído cerca, y sacó un uno en la tirada de recoger. Después de explicarle cómo se gastaban las segundas oportunidades, y caer en la cuenta de que tenía “manos seguras” -y por lo tanto podría haber ahorrado saliva-, sacó un dos.

 

Turno 7: Embalsamadores Siniestros de Rainhill

 

La torpeza orca me ponía en bandeja el contraataque. El problema es que las filas enemigas se habían movido más bien poco, y, por lo tanto, teníamos poco hueco para pasar. Sin pensármelo dos veces, situé a un receptor como apoyo en el flanco izquierdo, y cargué con el punta respectivo. Dos resultados de empujar no me parecieron suficientes -había que amortizar esa habilidad de bloqueo- y gasté una segunda oportunidad. Después de todo, apenas quedaba primera parte. Dos calaveras fueron mi recompensa. Por suerte, superé la tirada de armadura.

 

Turno 8: Colmillos Afilados

 

Considerando que no iban a llegar ni de casualidad hasta mi zona de ensayo, los Colmillos Afilados se dedicaron a la única especialidad orca: pegar al contrario. El línea mandó a la enfermería Herido a mi pobre receptor, y, poniendo de manifiesto su maldad, un punta vino a patear al mío. Un doble tres le mandó al banquillo para el resto del encuentro.

 

Turno 8: Embalsamadores Siniestros de Rainhill

 

Poco motivado para seguir el intercambio de leñazos, me limité a asaltar al línea del flanco derecho con patéticos resultados antes de dar por terminada mi humillante actuación.

 

Segunda parte

 

Mis jugadores salieron algo deprimidos al terreno de juego. En sustitución al receptor, un segundo lanzador se situó a la zaga esperando cazar el balón. Frente a ellos, los once orcos que no habían sido expulsados se colocaron en una amenazante línea única, una táctica tan simple como apabullante. Sus fanfarronadas eran dardos envenenados.

 

Los dados rodaron para ver el resultado de la patada inicial y... doble uno. ¿¡Cuál es la probabilidad de que le pase esto a uno en su partido de prueba!? Cinco turnos menos al garete.

 

Turno 6: Embalsamadores Siniestros de Rainhill

 

Dispuesto a aprovechar mi superior velocidad, mandé a uno de mis lanzadores a cazar el balón. Si alguien podía marcar ensayo, ése era yo. Después de recogerlo sin problemas, lo adelanté todo lo que pude hacia el centro. Justo después, mis puntas cargaron por los respectivos flancos intentando romper la muralla verde. Unos pocos empujones me enfriaron los ánimos.

 

Turno 6: Colmillos Afilados

 

Familiarizada con la técnica básica, la entrenadora de los Colmillos Afilados dio luz verde a sus orcos para que me dieran caña. ¡Y me la dieron, demonios! Fueron placando alegremente a todo el que encontraban a su paso, mandando a la enfermería inconscientes a dos de mis líneas, derribando a dos más y consiguiendo que les expulsaran a uno de los suyos. Para que luego digan que los árbitros no valen de nada.

 

Turno 7: Embalsamadores Siniestros de Rainhill

 

Mi malévolo plan había dado sus frutos: a costa de la sangre de los líneas -¿valen para otra cosa?- había conseguido desbaratar su infranqueable muralla. Era el momento de avanzar. Uno de mis puntas cargó contra el enemigo en un movimiento de penetración. Lamentablemente, después de un mísero empujón, se quedó totalmente bloqueado, y no estaba dispuesto a gastar una segunda oportunidad. Lo intenté por el flanco contrario, valiéndome esta vez de la habilidad de esquivar del receptor que seguía en juego. Éste consiguió escabullirse tras repetir una tirada gracias a su habilidad y otra con segunda oportunidad, y alejarse bastante de la línea orca. Mi lanzador tomó carrerilla, redujo distancias al máximo, e intentando evitar a los posibles interceptores, se marcó un exitoso pase largo. El balón voló... atravesó las líneas enemigas... y... ¡recepción! Las cosas, por fin, pintaban razonablemente bien.

 

Turno 7: Colmillos Afilados

 

Los orcos intentaron usar sus neuronas y llegaron a la conclusión de que podían detener mi próxima victoria. Sólo tenían que conseguir llegar hasta mi jugador con alguno de sus machacahombres que estuviera medio libre. Elegido uno de los defensas, y tras un esprintado que tuvo que repetir con segunda oportunidad, lanzó sus respectivos tres dados de placaje, obteniendo empujón, calavera y caída doble. ¡¡Kerrang!! Ambos jugadores rodaron por el suelo y los frágiles huesos de mi receptor fueron a dar a la enfermería.

 

Turno 8: Embalsamadores Siniestros de Rainhill

 

Me era matemáticamente imposible llegar a la línea de ensayo, y le había dicho a mi chica que no jugaríamos prórrogas, como si fuera sin más un partido de liga. Así que renuncié a mi turno. Craso error.

 

Turno 8: Colmillos Afilados

 

Alegando que era su primer partido y que merecía la pena jugarlo hasta el final, los Colmillos Afilados siguieron pateando a todos mis jugadores que quedaban en el campo. “Sólo” consiguieron herir a uno más (un lanzador), pero moralmente me dejaron aplastado.

 

 

Conclusiones: Cuando las cosas puedan ir mal, irán mal, qué duda cabe. El partido fue todo lo lamentable que puede ser un partido de Blood Bowl. Eso sí, también fue breve, como había prometido, y su sádico último turno me hace pensar que quizás repita en el futuro (aunque bien pudo hacerlo por pena). En cualquier caso, los Embalsamadores Siniestros de Rainhill están pensando disolver su equipo y dedicarse de nuevo a vendar momias. Después de todo, no es un mal trabajo.

 

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Capitán Canalla
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 Me resulta muy familiar, la vez que intente enseñar a una novia mia a jugar a 40k, la mujer (no dire buena puesto que eso sería mentir) jugó con mis marines espaciales (originalmente Lobos Espaciales pero para simplificar el asunto eran standard) y yo con un ejercito de orkoz del Klan Goff.

Madre mia, menuda mano de perro que tuve, menuda mano de Crom se gasto, y menudas hostias se llevaron mis chikoz. Creo que mate 5 marines y orkoz no quedaron ni 10 (de casi 100, marea verde rulez).

Lo peor fue su comentario "Tu no eres muy bueno en esto ¿no?".

Ñe.

Que el mundo sea una selva no significa que debamos comportarnos como monos.

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Ghazkull
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Psé, no te creas que eso es bueno, si empiezas teniendo buena suerte en tus partidas iniciales mejor que mejor, te picas más, que si empiezas a jugar y un veterano te da una paliza, no?

 

No lucho para ganar sino por el mero placer de combatir y pelear.Viva el Waaagh y todos sus practicantes!!!

Comixininos

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