Sin trampa, pero con cartón

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Vamos a hablar de escenarios de batalla que no están realizados con materiales tan sólidos como la piedra... ni siquiera como el cartón piedra. Vamos a hablar de los que son, simplemente, cartón.

Seguramente porque he sido siempre más un jugador de juegos de mesa que de wargames, en muchas ocasiones he echado en falta un marco adecuado para las batallas de los juegos de miniaturas. El telón de fondo es importante cuando echas una batalla, qué duda cabe, y no sólo por marcar o no dónde están los obstáculos, que siempre puedes salir al paso con unos casetes o un par de libros, sino por un aspecto meramente estético.

 

Estético, sí. Puede que ir al peluquero no me apasione, pero cuando se trata de montar una partida de warhammer prefiero que el campo de batalla sea lo más sugerente posible. Creo que es algo intrínseco a los propios juegos de miniaturas. Después de todo, ¿por qué si no se usan miniaturas y no fichas de cartón con números?

 

El problema es tener la tramoya suficiente para representar las batallas y, al mismo tiempo, no parecer que estamos siempre con las mismas batallas. Si el efecto pecera -ése que se consigue metiendo piedras del jardín encima de un tapete- da cierto toque de falso, el encontrarse que batalla tras batalla siempre están las mismas colinas o el torreón del Battlemaster tampoco ayuda gran cosa. Es por eso que le cogí tanto aprecio al papel de arrugas, aunque, todo hay que decirlo, jugar siempre en el Cañón del Colorado no es mi ideal.

 

El problema -nada nuevo bajo el sol- es la cantidad y la calidad. Si tuviera pasta infinita, podría comprarme un montón de las virguerías en plástico que hacen los de Games Workshop u otras empresas especializadas, pero aun así habría que meter la pasta equivalente para pintarlas. O el tiempo (contando con mi “habilidad”). Y como en estos momentos no tengo ni tiempo ni dinero para ello, pues busco alternativas.

Una que he encontrado es más bien curiosa: los escenarios de papel. Caí sobre ellos cuando buscaba tableros para el Deep Level y lo cierto es que tienen muchas más posibilidades. Básicamente, son como los recortables que tenían nuestras hermanas cuando éramos pequeños, o como esas reproducciones de castillos y catedrales que aparecen en algunos quioscos y tiendas de souvenires de vez en cuando, pero adaptados, directamente, a juegos de rol y de miniaturas. En concreto, sobre los que caí, y los que han terminado seduciéndome, son los de World Works Games, que son los que veis en las ilustraciones del artículo (en concreto, elementos de la Mars Station).

 

¿Que ventajas tienen sobre la escenografía convencional? El primer punto es que, por torpe que seas pintando, siempre resulta muy vistosa (a no ser que seas torpe incluso con la impresora). Además, los modelos vienen con o sin casillas, y éstas de dos tamaños en función de para qué escala de miniaturas las quieres, de modo que sirven tanto para juegos de mesa (como el Deep Level) como para wargames (como el Warhammer). El tiempo para tenerla lista es, como cabe suponer, infinitamente inferior, por lo que es ideal para tener un buen “fondo”.

 

Desde el punto de vista de pasta, la diferencia está clara aunque todavía seamos reacios a pagar por algo “intangible”, como un pdf. Curiosamente, comprar el castillo de los recortables es más caro y menos versátil, porque aquí podemos imprimir todas las veces que nos dé la gana la escenografía para combinar sus elementos en la cantidad y forma que consideremos adecuado, pero a muchos les parecerá más normal comprarlo.

El montaje es muy sencillo, como pondré de manifiesto en mi próximo artículo enseñándoos el paso a paso de mi flamante y terrorífica mansión, y la solidez del conjunto es más que buena, sobre todo si usamos con un poco de sentido común el pegamento y el lastre (monedas pequeñas, cartón, etc.). Un buen papel, de gramaje casi de cartulina, facilita la impresión y el doblaje para dar volumen a los elementos. Con un poco de ingenio y unos clips, podemos solucionar además el tema del peso y hacer desmontables los elementos más voluminosos del conjunto.

 

Por supuesto, un elemento de escenografía “de verdad”, pintado, con sus tres dimensiones y sus aderezos de césped electrostático y demás, siempre será más impresionante que unos elementos de cartón -por lo que siempre envidiaré a esos artistas que hay por ahí con los pinceles-, pero tampoco me queda duda de que se puede conseguir un escenario mucho más digno e impactante para nuestras batallas (o partidas) con unos cuantos sencillos elementos cartón. Echad un ojo a las imágenes y juzgad por vosotros mismos.

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Capitán Canalla
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Pues ya me gustan las cositas estas...me gustan mucho, igual me pillo una de cifi para mis partidas con orkoz.

¿Que tal funciona con la escala de 40k?

Que el mundo sea una selva no significa que debamos comportarnos como monos.

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Destripacuentos
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Están claramente pensadas para minis de warhammer y similares (yo las uso para ello, de hecho). De ciencia ficción hay varios escenarios (algunos con mechas y todo), y están bastante curiosos. A mí lo que más me gusta es que luego son modulables, por lo que cada pack da mucho de sí.

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