The King of dragons

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Análisis de uno de los juegos míticos de las recreativas

 

A la par de los arcades beat´em up y con Capcom como rey absoluto, en la década de los 90 proliferaron un montón de juegos del mismo estilo pero ambientados en la Edad media o en la mitología fantástica. Con el mítico Golden Axe como precursor del género, el juego que nos ocupa, The king of dragons, pertenece a este último tipo.

 

Creado en 1991, se trata de un juego repleto de criaturas fantásticas clásicas tales como orcos, dragones, caballeros, enanos, esqueletos, elfos, cíclopes, magos y un sinfín de seres y mundos al más puro estilo de la literatura de fantasía. Los escenarios, sin embargo, son un poco más mundanos y en lugar de encontrarnos mundos demasiado extraños, la acción se sucede en castillos, bosques, cuevas y demás.

 

La historia no está muy rebuscada, y gira en torno a una tranquila y remota región a la que el malvado dragón rojo Gildiss se ha dirigido para hacer de las suyas y destruir la paz que imperaba hasta el momento. La verdad es que tampoco nos cuentan mucho más, pero en estos juegos nunca ha hecho demasiada falta, porque lo que los jugadores querían era deshacerse de todo bicho viviente sin importar demasiado por qué.

Jugabilidad

 

Estos juegos siempre han tenido la virtud de ser extremadamente emocionantes, quizá debido a su sencillez de manejo y a que no hay que darle ni una sola vuelta a las cosas. Se trata del clásico juego en el que con un joystick y dos botones, uno para saltar y otro para golpear, basta y sobra para pasar un buen rato, porque ni tan siquiera existía todavía la posibilidad de hacer correr a nuestros personajes. El juego sí que introducía una novedad, y es que los personajes en ocasiones se defendían automáticamente de los ataques enemigos. La proliferación del número de ataques defendidos sólo dependía de la habilidad de cada uno de nuestros héroes en este sentido.

 

A pesar de su sencillez de manejo y de jugabilidad, el juego tenía cierta estética de rol, tampoco sin incidir demasiado, pero sí que contábamos con puntos de vida distintos para cada personaje, así como puntos de defensa y subida de nivel. A medida que avanzábamos por el juego, el nivel del jugador (reflejado por un número) iba incrementándose, lo que suponía aumentar ligeramente nuestros poderes. Además, y generalmente al terminar cada fase y vencer al monstruo de turno, recogíamos un ítem bien de ataque, bien de defensa, que a parte de aumentar el nivel, nos proporcionaba una mejora de nuestras armas y escudos. Así, íbamos viendo con satisfacción cómo nuestro personaje iba cambiando su apariencia para irse convirtiendo en un luchador más fuerte y con apariencia más molona.

 

A lo largo de los escenarios y fases que íbamos atravesando, teníamos a nuestra disposición unos baúles y tinajas varias en los que se hallaban frutas para aumentar nuestro índice de vida y una serie de cristales mágicos flotantes que podíamos empujar para colocarlos donde nos interesaba y que al golpearlos destruían a todos los rivales que se encontraban en la pantalla de juego. Los poderes eran distintos, y nos encontrábamos desde el típico rayo que destruye todo a su paso hasta un cristal que convierte en rana a todos nuestros enemigos.

Cinco eran los personajes que teníamos a nuestra disposición para embarcarnos en la aventura e intentar destruir al Dragón Gildiss y sus secuaces. En vez de nombres propios nos los presentaban con la raza o rango al que pertenecían. Parece ser que los creadores pensaron que a nadie le importaría cómo se llamaban nuestros héroes y la cosa quedó un poco impersonal en ese aspecto, porque con sólo verlos ya se intuye lo que son, pero bueno:

 

Fighter: El clásico guerrero armado con una espada y un escudo y con apariencia de vikingo. Es el típico personaje que es bueno en todas las facetas pero no es el mejor en ninguna. Así, es un luchador bastante fuerte, posee buena defensa y sube de nivel a bastante buena velocidad. Comienza con 48 puntos de vida, que es el máximo.

 

Cleric: Una especie de caballero templario cuya arma es un mazo que al aumentar de nivel se llega a convertir en un martillo de grandes dimensiones. Su mejor virtud es que posee una gran defensa; no obstante, lleva un escudo bastante aparatoso y gracias a él bastantes ataques del enemigo serán rechazados automáticamente, aunque su ataque no es tan fuerte como el de otros. Además, su nivel avanza bastante rápido y su vida tiene también 48 puntos.

 

Wizard: Es el mago del juego. Sus técnicas son muy vistosas: utiliza la magia y ésta sirve para atacar a los enemigos a media distancia, por lo que elude el cuerpo a cuerpo. Su principal problema es que es muy lento y su defensa no es buena. Es un personaje con el que hay que tener paciencia, porque una vez que hayamos conseguido subir su nivel aceptablemente, su poder de ataque es muy bueno, quizá el mejor, y bastante espectacular además, pero anteriormente habremos tenido que sufrir bastante. Su vida cuenta inicialmente con sólo 32 puntos de vida, el peor de todos.

 

Elf: Más que un elfo parece más bien una suerte de Robin Hood. La verdad es que no está muy conseguida su apariencia: por eso todo el mundo lo solía conocer como “el arquero” más que como el elfo. Su arma es el arco, y su mayor ventaja es que es la que más lejos llega y se puede atacar a larga distancia al enemigo. Por el contrario, su defensa es la peor de todas y sus ataques no poseen excesiva fuerza. Su vida contiene 40 puntos.

 

Dwarf: Otro personaje de la mitología clásica que no podía faltar es el enano. Su punto a favor es que es el que más daño hace y el que más salta, aunque esto último no es especialmente útil en ningún lance del juego. Lo peor es que su nivel avanza muy lentamente y el personaje prácticamente no variará a lo largo del juego. 40 puntos de vida son con los que comienza su andadura.

Presentados los protagonistas, sí que se podría echar en falta el clásico personaje femenino, que en este caso podría estar encarnado en una Amazona o algo por el estilo. De todas formas los cinco elegidos para el juego son muy variados en el sentido de que tienen bastantes diferencias entre sí y no da igual del todo cuál escojamos. Queda un poco a la elección del jugador lo que prefiera, si ser más fuerte, más rápido, luchar cuerpo a cuerpo, a distancia, etc., y esta variedad tan conseguida es un aliciente bastante interesante. En los tiempos en que este juego se encontraba en los salones recreativos, hay que decir que generalmente había bastante variedad de elección de personajes y que no había siempre uno o dos favoritos claros, aunque el enano era generalmente el que siempre salía peor parado en las apuestas. Quizá era el que menos imponía por su apariencia.

 

Otro apunte que habría que tener en cuenta y que se diferencia de algún que otro título de beat´em up ya sea medieval o de lucha callejera, es que en este juego no nos sirve de nada estar delante de un enemigo (aunque sea pequeño) dando repetidamente el botón de ataque para deshacernos de él. Generalmente necesitaremos algo más, necesitaremos movernos por el escenario para esquivar los ataques rivales para luego volver a intentar eliminar a los adversarios. Me parece un punto a favor del juego y que quita esa facilidad de algunos otros juegos a la hora de atravesar determinadas fases.

 

Quizá por eso, y esto es lo peor del juego, es que sus fases sean tan cortas. No hay más que ver la primera del juego en la que no tendremos que deshacernos de más de diez enemigos para llegar al jefe. Algunas del resto de fases se van alargando algo más, pero no es un juego que destaque definitivamente por este punto. Este fallo queda suplido en parte porque las fases a superar son quince, un número importante y que hace que la duración sea la adecuada.

Gráficos

 

Los gráficos están bastante bien, muy claros, y van un poco en la línea de los habituales de los productos del género y de la época. Tiene un colorido muy adecuado, muy vivo, y las criaturas tienen un diseño bastante original. En algunas se ha apostado por el diseño más bien grotesco (el Rey de los Orcos, el Cíclope, etc.) que realista (los dragones, por ejemplo), si se puede hablar de realismo en estos mundos, claro. Los personajes de los que disponemos, a excepción del comentado elfo que no parece tal, están muy conseguidos.

 

Música & sonido

 

Los sonidos están realmente logrados. El golpeo de espadas, choques con escudos, golpeos a los enemigos, gritos, monedas y demás son extremadamente realistas y además son muchos y variados. La música cumple su cometido sin más; es cierto que hay bastantes piezas musicales y que cambia a menudo, pero no hay ningún corte que sea especialmente reseñable ni queda en el recuerdo como para ser medianamente tarareado. Su volumen excesivamente bajo y su concepción como mera música de fondo sin que acompañe especialmente a la acción no hace mucho por que destaque en este apartado.

 

Conclusión

 

Sin duda estamos ante una de las mejores opciones del género de arcade beat´em up medieval. Como su duración es la adecuada, la variedad de enemigos es tremenda y su dificultad es bastante elevada, es un juego con el que pasar bastante tiempo y que crea mucha adicción. Los aficionados a este género no deberían perderse este juego, y si entre los jugadores se encuentran aficionados al género fantástico y a este tipo de mundillos, la satisfacción puede ser doble.

 

 

Desarrolladora: Capcom

Distribuidora: Capcom

Lo mejor: La variedad y multitud de personajes tanto amigos como enemigos, aparte de su tremenda adicción

Lo peor: Sus fases son extremadamente cortas

Nota: 85

Resumen: Un clásico arcade beat´em up lleno de criaturas de la mitología clásica y en la que deberemos derrotar al malvado Dragón Gildiss y sus huestes

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Patapalo
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Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 196645

Demonios, me encantaba esta máquina. Yo me solía pillar el arquero (ni recordaba que se llamaba elfo ) y la verdad es que molaba mucho. El Golden Axe también tenía algunas fases cortas al arranque, si no recuerdo mal. Lo que no recordaba es que las de éste fueran tan cortas...

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Varagh
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Poblador desde: 26/01/2009
Puntos: 8300

Joder, que modorriña...en su día era todo un juegazo y ahora también sigue teniendo su aquel.

El clerigo y el mago me parecían los mejores.

“Quien vence sin obstáculos vence sin gloria”

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Varagh
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Poblador desde: 26/01/2009
Puntos: 8300

Joder, que modorriña...en su día era todo un juegazo y ahora también sigue teniendo su aquel.

El clerigo y el mago me parecían los mejores.

“Quien vence sin obstáculos vence sin gloria”

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Telcar
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Poblador desde: 27/02/2009
Puntos: 340

Un amigo y yo nos lo acabamos un par de veces, en alguna tarde de lluvia de los lejanos tiempos de las partidas a 25 pesetas.

Yo casi siempre llevaba al clérigo, por la estética de cruzado molona. Eran partidas perfectas para desestresarse de los estudios y demás, 30 o 40 minutos sin más complicaciones.

Nostalgia a saco...curiosamente la sala de juegos aquella todavía existe, me paso al lado y todavía veo el rincón en el que jugábamos a esa máquina, ahora ocupado por tragaperras o similares, me parece.

"Nunca tantos, debieron tanto absolutamente a nadie"

Ser Huinston Chungchil

 

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Kaplan
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Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 19498

Uf, vaya juegazo y vaya ejercicios de nostalgia que te estás gastando, Linton, enhorabuena. Lo cierto es que los gráficos de juegos como éste tienen para mí un encanto que ha desaparecido en los actuales, por muy realistas que sean.

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