Asquerosamente rica

Imagen de Kaplan

Reseña del comic de Brian Azzarello y Víctor Santos publicado por Panini

 

 

El género negro está experimentando un nuevo boom editorial merced a la conocida trilogía de Larsson, principalmente. Otros autores como Mankell, Conelly o Leon, todos ellos con un aire en esencia parecido, también cuentan sus obras por éxitos de ventas. Sin embargo, en los cómics, donde está enraizando también este género, la tendencia estilística es bien distinta. Títulos como Scalped, Criminal, Sleeper o 100 Balas hunden sus raíces en los orígenes del noir, ya sea en su vertiente más clásica como en la orientada al más puro hard-boiled.

Conscientes de este resurgir de los tipos duros y las femmes fatales, Vertigo creó un subsello denominado Crime, del que Brian Azzarello y su Asquerosamente rica serían el estandarte. Al leer este volumen encontramos una recapitulación de los lugares comunes de la literatura negra: un protagonista en horas bajas, una mujer tan atractiva como perversa, un callejón sin salida, engaños, ambientes no demasiado recomendables… Azzarello ha leído del derecho y del revés las obras de Chandler (el arco de Milo Garrett en 100 Balas), Hammett (ese trasunto de Cosecha Roja que es su miniserie de Cage) y Thompson (de nuevo en 100 Balas, la visión cínica y miserable de la especie humana), conoce a la perfección los resortes narrativos que utilizaban y los maneja de forma intachable en Asquerosamente rica. En este caso, incluso, podríamos decir que se decanta por usar los ambientes de Chandler, mientras que el desarrollo de la historia (sobre todo el final) es puro Thompson. Sus diálogos son menos rocosos y cortantes que en la saga del Agente Graves y su maletín cargado de balas, de manera que se adapta de forma lógica a las necesidades de la historia, ubicada hacia 1963 -en palabras del dibujante Víctor Santos: “una época en la que los 50 no han acabado de pasar, y con ello posee toda la ingenuidad que tiene aún el país, pero a la vez ya está en los 60, década en la que se va a derrumbar toda la idea de América que se tiene en ese momento”-. En definitiva, Azzarello nos ofrece una historia canónica que ha escrito sabiendo muy bien lo que se hace.

En la labor gráfica tenemos al ya mencionado Víctor Santos. Asquerosamente rica surge de la admiración mutua que se profesan los autores desde su primer encuentro en el Salón del cómic de Avilés. Para dibujar este tomo, Santos ha hecho evolucionar su estilo hacia el de Johnny Craig (la gran influencia de Miller en Sin City) y Eduardo Risso, el habitual colaborador de Azzarello, dando así gran importancia en el dibujo a la mancha y al contraste entre luces y sombras. No obstante, no logra deshacerse de su marcado estilo cartoon, que choca tanto con la influencia de Craig como con el aire que el guionista quiere dar a la historia, lo que da como resultado una estética interesante en algunos pasajes y desacertada en otros.

En resumen, Asquerosamente rica cumple con creces sus intenciones originales. Para los autores, una colaboración entre amigos que sirve para transitar caminos que aún no habían desarrollado. Para Vertigo, un perfecto punto de partida que condensa las claves del género y que debería ser la primera de una serie de volúmenes bien interesantes. Seguiremos con interés la propuesta.

 

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