2D20 veteranos de guerra

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Anécdota surrealista sobre una de las primeras –y últimas- partidas que jugamos al James Bond 007

 

 

 

Hay juegos de rol que se prestan a la farándula, al absurdo, al exceso. Hay edades que potencian esto. Y hay directores de juego que, definitivamente, se lanzan a tumba abierta para conseguir las anécdotas más surrealistas del gremio. Jugar al James Bond con once años y Coque como máster reunía todos los elementos necesarios. ¡Y vaya si dio anécdota!

 

A mí siempre me ha gustado más la parte aventura que la parte cómica en los juegos de rol. Hay quienes prefieren el Stormbringer y quienes prefieren el Paranoia, y yo soy de los del primer grupo. Así que cuando la gente empezó a hacerse al agente 003 y medio (era la época de los “Agárralo como puedas”) y similares, no me mostraba muy optimista. Para terminarla de rematar, Coque, el inventor de la descripción estándar alto-guapo-cachas, quería ser el director de juego, y lo quería de un modo tan entusiasta que nadie hubiera podido pararle.

 

En principio hubiera dado igual jota que bolero, sobre todo porque ninguno conocíamos el sistema de juego y porque lo que sabíamos de la saga era algo limitado. Cuando tienes once años tus conocimientos sobre depósitos de gasolina, leyes internacionales y otros requisitos técnicos para ser agente secreto van un poco escasos, pero como de lo que se trata es de pasártelo bien, da más o menos igual. Hasta que todo se va de madre.

 

Debimos sospecharlo en la escena de la habitación del hotel –que no fue la típica de cama de las películas, sino una un poco más estrambótica-.

 

Coque (DJ): Oyes un “plic toc toc toc”. ¿Qué haces?

 

Destripacuentos con diez años y cara de no enterarse (PJ): ¿Abro la puerta de la habitación?

 

Coque gesticulando incomprendido (DJ): No, es un “clic, toc, toc, toc”.

 

Héctor (PJ): ¡Huye por la ventana!

 

Robe (PJ): ¡Saca la pistola!

 

Destripacuentos con diez años, intrigado y confuso (PJ): ¿Pero están llamando a la puerta o no?

 

Solución al enigma: un asesino a sueldo había lanzado una granada por la ventana de mi habitación. El clic era la anilla y el “toc toc toc” la granada rebotando por el parqué. Por fortuna, en aquella época las granadas no eran consideradas lo suficientemente mortíferas como para acabar con un agente secreto doble cero.

 

Terminado el episodio homicida –el cual, todo hay que decirlo, consiguió infundirnos miedo; ¿quién no lo tendría con un máster que da semejantes descripciones y “pistas”?- nos cambiamos de esmoquin y fuimos al lugar donde creíamos que iban todos los agentes secretos: el Casino. Desde luego, no íbamos muy desencaminados.

 

El caso es que nos pasó como suele pasar en estos casos, que nos dio por ponernos a jugar a la ruleta y demás y, como buenos jugadores de rol, demostramos ser nefastos con los dados. Esquilmados como unos cutres, nos veíamos un futuro mucho menos glamoroso que el de James Bond, y en éstas, con el poco talento propio de la edad, uno de los nuestros desenfundó un arma dispuesto a recuperar su dinero por las malas –como ya he señalado, nuestro desconocimiento del mundo real y las leyes internacionales era supino-.

 

Fue entonces cuando Coque –el máster-, muy aficionado a los dados de veinte, se puso a lanzarlos alegremente: 2d20 guardias de seguridad –decía- 1d20 guardias de paisano, 1d20 policías pasando el rato, 2d20 veteranos de guerra con armas automáticas…

 

Os juro que no es de coña. Y bueno, os podéis imaginar el pitote que se montó allí rápidamente. Ensalada de disparos, baile de pistolas, muchos dados rodando por la mesa y una anécdota que contar.

 

Dos cosas nos quedaron claras, en cualquier caso: Coque era tan gatillero de máster como de jugador, y las granadas fingen llamar a la puerta para pillarte por sorpresa.

 

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ViejoBastardo
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Hola, soy una granada, ¿me abres la puerta?

En fin, preciosa historia que me ha hecho darme cuenta de dos cosas: 1. Que existe un juego de rol de James Bond y que yo no lo sabía (lo quiero yaaaa) y que quizá mis partidas no sean tan raras........ claro que en una investigué, junto con Jordi Hurtado, el asesinato de la voz en off de Saber y Ganar (que además se follaba a Terelo Campos)....... oh, y hay una cosa sobre un alunizaje en una joyería jugando a Vampiro que tampoco estaba mal........ jus jus jus..... (PD: Ves? Aquí iría bien uno de esos demonios sonriendo.......)

Ya está a la venta La Taberna de Bloody Mary en la colección A Sangre de Saco de Huesos.

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