SiCKO

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Artículo sobre la película de Michael Moore.

¿Qué sucede cuando un estado decide lucrarse con lo más importante del mundo: la vida misma? ¿Qué es lo que ocurre cuando la salud del ser humano se convierte en bien de cambio y en insumo de una industria que, lejos de velar por los intereses de los enfermos, se interesa por los intereses de los accionistas? Esta es la principal cuestión que aborda Michael Moore en SiCKO, un documental corrosivo y enérgico, mucho más radical que Bowling for Columbine y mejor documentado, con un Michael Moore más maduro, empático y determinado. En esta ocasión, el famoso director de documentales arremete contra la industria de las aseguradoras privadas y el sistema de salud de los Estados Unidos, así como contra los funcionarios públicos que ceden, ya sea de forma voluntaria o mediante estímulos, ante el avance de las grandes firmas sanitarias dentro del sistema, en el cual se benefician de las millonarias ganancias obtenidas gracias al engaño y la manipulación del público consumidor.

Por medio de los testimonios de personas que cuentan con cobertura médica en los Estados Unidos, Moore nos lleva en un fascinante viaje histórico por el pasado de la gran nación, revelando momentos tristes, desgraciados y, algunos, hasta encubiertos de manera cínica por la propaganda estadounidense; momentos que delimitan los instantes en que los principales dirigentes del país del norte entregaron la salud de los ciudadanos a una industria comercializable presumiendo del poder de acción de las grandes compañías aseguradoras de los 70's, su capacidad de autorregulación y su alto nivel de humanidad y, asegurando, tenían mucha más habilidad que el propio gobierno para ocuparse de ello. El testimonio se torna de ásperos matices cuando, poco a poco, y hasta con declaraciones de agentes médicos de las aseguradoras, el filme va mostrando al espectador las prácticas sin ética ni humanidad de las que se valen las compañías médicas para negar asistencia a sus acreedores.

 

Comentarios

SiCKO es el filme que más he disfrutado de Michael Moore mas, sin afán de cubrirlo de gloria, lo que he apreciado del filme es la labor de documentación tan grande que ha hecho esta vez y que, dada la circunstancia de que se trata de un ciudadano estadounidense, se ha atrevido a romper el velo de misterio que envuelve a la satanizada Cuba y su sistema socialista. Al mismo tiempo, también aplaudo la valentía con que ha documentado un tema tabú en los Estados Unidos: la necesaria «socialización» de servicios vitales para el ciudadano. Y más necesaria cuando un porcentaje considerable de la ciudadanía no cuenta con los recursos para cubrir una necesidad de su «Vida Digna»: la salud personal. Asimismo, me ha gustado enormemente el enfoque de este documental, en el cual se ha acercado a sectores más necesitados -a su vez que más informados- para, aparte de conseguir una mejor imagen, realizar acción civil y comunitaria ayudando a estas personas a superar algunos obstáculos existentes en el sistema de salubridad norteamericano.

Lo que no me ha gustado del filme es la polarización y el radicalismo que el director sigue queriendo promover, y los tintes melodramáticos y románticos que adopta en la última parte de la obra. Moore es un artista que critica a un régimen; sin embargo, se vale de las mismas artimañas del sistema para ganar simpatizantes a su causa: la apología de la lástima, las «lágrimas doradas» y los «héroes verdaderos», algo muy similar a lo que hace Estados Unidos con los veteranos de Viet Nam y los Marines. Tampoco me ha agradado que el filme está algo sesgado, y soy consciente de que un sesgo ayuda a matizar las opiniones, pero en SiCKO dicho sesgo lo emplea Moore para maquillar, hasta cierto punto, las situaciones y provocar polarización y controversia. Considero esto dañino porque el tema de la sanidad en los Estados Unidos es un tema que no necesita ni polarización ni controversia, porque que ya las tiene en demasía. Por el contrario; si bien el humor corrosivo de SiCKO entretiene al espectador, es la doble intención lo que reduce un poco la calidad en el nivel informativo y documental.

 

Reflexión

Estados Unidos, en mi opinión, es uno de los países peor educados y menos informados en el mundo, muy a pesar de sus excelentes niveles de calidad de vida, economía y desarrollo tecnológico. Esto pesa en gran medida en las iniciativas de seguridad social y vida digna pues es de sorprender la facilidad con que los políticos estadounidenses convencen a la ciudadanía -que posee verdaderamente el derecho de la democracia- que la intervención del estado en materia de servicios humanitarios es catastrófica y que, si se permite eso, los Estados Unidos terminarán convirtiéndose en una URSS con todas sus maromas burocráticas, sus corrupciones y su pérdida del individualismo en pos del comunismo. Una vez que fui a comer a un Burger King, no dejé de notar la similitud entre el sistema democrático en los Estados Unidos y el sistema de atención al cliente en el restaurante. Tienen libertad, sí. Pero, como en Burger King, la libertad tiene como límite lo que se ofrece en el menú. Están obligados por sistematización a pensar dentro del menú para evitar divergencias como pedir un huevo estrellado, un caldo de pollo o una nieve de limón, algo que, sin duda, obligará a ceder parte de la armonía perfecta de un sistema lineal y fugaz.

Aún hoy, a casi tres años del estreno de SiCKO, el debate sobre la intervención estatal en el sistema de salud estadounidense adquiere tintes surrealistas. Se hace un melodrama en el que uno de los presidentes más reaccionarios de los Estados Unidos hace concesiones a la ciudadanía, pero cuya participación lo único que logrará será el aumento de la cartera de clientes de las aseguradoras y, con ello, el crecimiento de su riqueza. Y por otro lado, los congresistas y senadores republicanos satanizan al presidente argumentando que viola las garantías de la iniciativa privada, sin tomar en cuenta las necesidades básicas de los ciudadanos de a pie. El fruto cosechado del ciudadano americano, aquél que en otros tiempos presumía de diligente, emprendedor, industrioso y muy acertado en los negocios, y que ahora sufre las consecuencias de hacer negocios con su propia salud física y mental.

 

SiCKO

Director: Michael Moore

País: Estados Unidos

Contexto: Sistema de Salud de los Estados Unidos de América

Género: Documental

Año: 2007

 

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Patapalo
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Muy interesante el artículo. Intentaré hacerme con el documental porque hace tiempo que quería verlo, y por lo que comentas, debe merecer la pena.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Giliath Luin
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...completamente, tanto en lo entretenido como en lo documental. Pero cuidado con el suave amarillismo del director. Va subiendo el sesgo poco a poco en el documental, hasta que, al final del filme, te encuentras [iro]adorando a los heróicos bomberos y enfermeros que arriesgaron su salud y su vida en el 11-S y cuyos derechos han sido pisoteados por el tiránico gobierno estadounidense[/iro]. Que hay que cogerse con pinzas, pues.

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virgensuicida
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Yo también tengo ganas de ver el documental, aunque estoy de acuerdo en que a Moore hay que verlo con cierta prevención. Me ha gustado mucho el artículo, especialmente la comparación del sistema americano con el Burger King :-)

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