La feria de las tinieblas

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Reseña de la novela de Ray Bradbury publicada por Minotauro

 

Esta es una de las obras en las que Bradbury da rienda suelta a su lirismo más oscuro. Sin cortapisas, sin mesura, su prosa nos envuelve en un escenario en el que conviven sus fantasmas de la infancia y sus cadenas de la madurez, todos ellos sometidos a su madurez literaria. Quien busque en sus páginas una novela convencional es muy posible que se sienta defraudado. En su desarrollo hay más de poesía y ensoñación que de narrativa al uso.

La historia viene marcada por varios juego de espejos. Por un lado, los dos amigos, los adolescentes que encarnan dos maneras de ver la vida y que se aproximan a una encrucijada en la que, según sospechan, sus caminos pueden separarse. Frente a ellos, el padre, un personaje marchito que vive todavía entre los ecos de los sueños de juventud, pero en una especie de prematura vejez. Esta dicotomía se repite también en el contraste entre los feriantes (misteriosos, errantes, grotescos, carismáticos...) y los habitantes del pueblo (mundanos, estables, sobrios, anodinos...), y así sucesivamente como si estuviéramos en la atracción del laberinto de los espejos.

La premisa argumental es aparentemente sencilla: una feria llega a un tranquilo pueblo con la promesa de mil maravillas. Pero como el propio título indica, dicha comitiva es más de lo que parece a simple vista. De hecho, es más incluso de lo que promete. Su mera presencia genera un juego de tentaciones y filosofías encontradas de lo más interesante.

A mi parecer, es en este terreno brumoso del deseo y la conciencia donde Bradbury consigue cimentar los momentos más memorables de la novela, la cual, más allá de una presentación peculiar y lírica, tiene un gran fondo. Y, me atrevería a aventurar, un fondo que además es muy personal. Los monstruos que crea el autor para la ocasión hacen empalidecer muchas otras creaciones, y no sólo por su originalidad, sino por su fuerza y su capacidad de sugestión.

En cuanto a la prosa, efectivamente no será al gusto de todos los lectores. Está plagada de metáforas, de poesía, de referencias, de juegos malabares. No es una escritura que se supedite a la historia. Bien al contrario, ella en sí misma es una parte vital de la novela. Como si remitiese a la propia presencia de la feria, el modo en el que se llega al lector en este texto es primordial. No nos están contando la llegada de La feria de las tinieblas, sino que La feria de las tinieblas ha llegado y estamos en sus páginas.

Esto hace que sea necesario un esfuerzo, aunque sólo sea de aproximación, para disfrutar de la lectura. Como cuando se va a ver una obra de teatro, la atención es indispensable. A mi parecer, el planteamiento funciona a la perfección, y estuve encantado de poner de mi parte para ello. Como recompensa, disfruté de un escenario inigualable, de unas visiones de lo más inquietantes, y al mismo tiempo de lo más enternecedor, de unas criaturas diabólicas como pocas veces la literatura de terror da a luz y, finalmente, de una escritura fascinante y evocadora.

Por supuesto, sé que no todo el mundo encontrará todas estas virtudes en sus páginas. Después de todo, ¿hay alguna feria que entusiasme a todos sus visitantes por igual?

 

Autor

Ray Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Waukegan, Illinois. Durante la Gran Depresión se trasladó con su familia a Los Angeles, donde se graduó en 1938 en Los Angeles High School. Su educación académica acabó ahí, pero continuó formándose por cuenta propia hasta que en 1943 se convirtió en escritor profesional.

Sus obras más conocidas son Crónicas Marcianas (1950), una recopilación de relatos que describe con emotividad la colonización de Marte, El Hombre Ilustrado (1951), donde tomando como excusa los tatuajes de un hombre se desgranan varios relatos, y Farenheit 451 (1953), una distopía en la que los libros están prohibidos y un grupo secreto de libros vivientes se esfuerzan por transmitir de boca en boca la antigua cultura.

Bradbury no sólo es novelista; también ha escrito innumerables guiones de televisión, ensayos y poemas. Su preocupación como escritor no sólo se centra en cuestionarse el modo de vida actual, también se adentra en el reino de lo fantástico y maravilloso, con un estilo poético y a veces provocativo. En su niñez, Bradbury fue muy propenso a las pesadillas y horribles fantasías, que acabó por plasmar en sus relatos muchos años después.

 

Sinopsis

Una extraña feria llega a un apartado pueblo. Dos amigos se verán confrontados a una serie de decisiones que les llevarán hacia un inesperado final.

 

Edición

La feria de las tinieblas

Ray Bradbury

Minotauro, 2002

Bolsillo

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Poblador desde: 26/12/2010
Puntos: 2

Esta novela no sólo es lo que ponen en la contratapa(Backcover), sino que plantea otra tema: lo terrorífico que en realidad puede llegar a ser la infancia. Es decir, que lejos de lo idílico que muchos de nosotros vemos de nuestras vistas, el autor suele mostrar que los niños son los niños son los más propensos a verse enfrentados con situaciones pesadillescas, hechos paranormales y elementos que haría poner los pelos de punta a cualquier adulto. Es usual ver en la prosa de Ray historias de niños enfrentados, seducidos o acostumbrados incluso, a lidiar con fuerzas oscuras. El referente más inmediato que recuerdo y para que las cosas queden claras es "El parque de juegos", relato incluído es "El parque de juegos", relato incluídoen Fahrenheit. El parque de Juegos (The Playground) fue escrito en 1953.

Creo personalmente que el mejor libro de Ray Douglas Brabdury que nos salva de nuestros propios fantasmas de la duda es "La feria de las tinieblas de las Tinieblas" y enfrentar la muerte no sólo algo absolutamente normal, sino la más importante: aceptarse lo que es uno mismo. Hoy, Aquí y especialmente Ahora.

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