El país de los ciegos

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Reseña de la novela de Claudio Cerdán publicada por Ilarión

 

Esta novela no aparecerá en la lista de los libros más vendidos, no será considerada un bestseller ni tampoco la encontrarán en los centros comerciales cercanos a su casa, pero para los amantes del género negro será considerado un libro interesantísimo y levantará pasiones. Será el libro que aparezca en las librerías de siempre, en donde los libreros, hechos a vender libros buenos o a recomendar novedades un tanto desconocidas, darán buena cuenta de él. Porque este libro, señores, es bueno, muy bueno.

La narración entronca directamente con nuestro querido género negro, el género negro nacional que autores como Serafín, Montero, González Ledesma, Marsé, Muñoz, Ibáñez y otros más que no se citan por la escasez de espacio han llevado como estandarte de novelas que nos han entretenido, divertido e incluso hecho reír a mandíbula batiente. Es por ello, ahora que nos bombardean con autores de otros países con una ternura sin igual, por lo que le doy mayor importancia a semejante novela. Nada que ver con los autores nórdicos, comparado con ellos esta es una novela de hombres y no de niños, aquí la sangre, las vísceras y los fluidos corporales saltan casi de las páginas y nos llega un aroma indudable a vida y a realidad.

La novela tiene una magia propia, tan propia que cuando te quieres dar cuenta andas por la página ciento cincuenta y no puedes parar. Estructurada en capítulos cortos y con una acción continua no se detiene por nada y nos arrastra página tras página en pos del protagonista, un personaje tan censurable como honesto. Tengo que hablar del pulso narrativo, el cual es incesante y no deja apenas un respiro, algo en verdad difícil de conseguir puesto que no consigue aburrir ni tan siquiera cansar, sino que nos hace que leamos con mayor ansia si cabe.

El autor ha trasladado la acción a Alicante, allí nos muestra una realidad que simplemente nos asombra, nos asquea y nos interesa.

Véase como ejemplo:

“La fauna más desarrapada de Alicante emerge de sus madrigueras en esta parte de la ciudad. Mendigos diabéticos que se han quedado ciegos de tanto beber, putas desdentadas de cinco euros la mamada, heroinómanos con SIDA que se pinchan en los genitales. En esta parte de la ciudad llueve papel de plata quemado, sangra bilis de esquizofrénico, sonríe entre dientes podridos por la droga y grita en pos de una muerte rápida que nunca llega.” Pag.145.

Podría poner más extractos del libro, pero con el anterior y el siguiente creo que los lectores se harán perfectamente una idea de cómo escribe este escritor y el tono de la novela.

“El trance de pasar de esta vida a la siguiente es igual de sucio que al nacer. En uno terminas oliendo a placenta y en el otro acabarás apestando a mierda. Sólo hay que recordar el semen de las perneras de los ahorcados, el último esputo de sangre del cirroso o los ganglios ulcerantes de la sífilis. No existen maneras dignas de irse al otro barrio. Da igual que palmes de pie o sentado, en una cama rodeado de extraños conocidos o como un viejo abandonado en un asilo, en el Titanic o a la hora de la siesta.... da igual, porque, a fin de cuentas, no eres más que un trozo de carne sin pulso.” Pag. 130-131.

El autor, todo un descubrimiento, emplea el sarcasmo de manera constante, no sólo para los personajes sino para cualquier situación, convirtiendo toda la narración en algo ácido y corrosivo. Emplea una prosa dura y convincente, mostrando que controla el lenguaje y lo pone a su servicio de manera brusca, tan brusca que parece sometido a todo un tratamiento violento. La aparición de palabras, no muy académicas pero que a nadie se escapará su significado, como descular o ahostiar, nos hacen sonreír y acercarnos aún más a la libertad de la calle.

Como decía el autor ha supuesto toda una alegría, un escritor que ha demostrado que sabe crear personajes duros e inolvidables y ha llenado las páginas de este libro de una prosa que nos acerca tanto a la realidad que nos hace pensarnos y mucho la visita a Alicante, que aparece ante nosotros con otro rostro, el de una ciudad mucho más vital y honesta, más siniestra y más divertida.

Como lector y amante de la novela negra le animaría a que prosiguiera con esta senda, otra novela más como esta y le garantizo que será considerado como uno más de nuestro pabellón particular de escritores de cabecera.

Hay que agradecer a la editorial Ilarión no sólo la cuidada edición, sino también la firme apuesta por este autor y por esta literatura, tan maltratada por las grandes editoriales. Tengo la plena seguridad que acertarán con semejante proceder.

En resumen, una novela de una pieza, interesante, atractiva y que devuelve con intereses todo el tiempo que le dediquemos. No hay que perderse semejante lectura, a los amantes del género negro les chiflará y a los que no lo conozcan o se acerquen por primera vez les resultará muy atractivo y con seguridad les sorprenderá.

 

EL PAÍS DE LOS CIEGOS

CLAUDIO CERDÁN

298 páginas

ISBN: 978-84-938572-7-1

EDITORIAL: ILARIÓN

Fecha de publicación: 2011

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Patapalo
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Leí un relato suyo en la Antología Z de Nocte y me pareció que tenía una prosa muy solvente. Reconozco que "El dios de los mutilados" me da una pereza tremenda, pero este "El país de los ciegos", por el contrario, me atrae sobremanera. Me lo apunto para mi próximo viaje por España.

Interesante la reseña.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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