Feriantes interesados

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Un artículo de opinión de Canijo sobre perspectivas y verdades lapidarias

No sé si habrán escuchado alguna vez el proverbio «cada uno habla de la feria según le va en ella». Según fuentes de solvente erudición y fiabilidad (Internet, jeje), esta expresión aparece en La Celestina por primera vez, y el caso es que, salida de ahí o de donde sea, es una frase hecha de extendido uso y que viene a significar algo así como que cada uno da una versión de las cosas según su punto de vista personal, obviando cualquier objetividad a la hora de transmitir la idea.

Hasta aquí todo bien, me parece normal que la gente, cerebros encerrados en una oscura prisión cuyo único contacto con el mundo son un cúmulo de estímulos enviados por unos sentidos que váyase usted a saber con qué fidelidad responden a la realidad exterior, dé su versión personal o personalísima de las cosas. El problema, que es adonde yo quiero ir, es cuando esta distorsión de la realidad, del mensaje transmitido, de lo que otros pensarán a través de nuestras palabras, se hace de una forma interesada, sacando mendaz provecho de la confusión creada.

Esto viene a que hace ya tiempo me estuve fijando en una serie de feriantes interesados que estaban dando versiones muy interesadas (que no interesantes) de lo que sería el mundo de la edición en cuanto a literatura de género se refiere, rechazando de plano alguna noticia más que positiva en ese aspecto por no querer o no ser capaces de ver mucho más allá de las cuitas de su ombligo. Es una idea más que rumiada por mí y de la que ya di algunos apuntes en otra de mis desastrosas columnitas (Quejarse por vicio), pero que, después de verme envuelto en un debate con algo de vinagre (por gusto, lo confieso, que entré allí más que nada por afilar cuchillos; puñetero que es uno), después de ver cómo incluso algunas ilusionantes noticias para el mundillo eran consideradas bagatelas porque los feriantes no sacaban provecho de las buenas nuevas, me he visto en la necesidad puñetera de darle otra puñetera vuelta de tuerca al asunto. Ah, qué gustito más puñetero.

El mundo de la edición es jodido para todos, sean del género que sean, incluyendo el mainstream, supongo que en gran medida porque, al igual que las medianas-grandes discográficas, las medianas-grandes editoriales no han sabido o no han querido adaptarse a las nuevas tecnologías (Internet otra vez), han pensado que podían parar el tsunami que se les avecinaba (se ve que no conocían el proverbio que comienza con «cuando las barbas de tu vecino veas pelar…»), y aún andan buscando los restos de su poderío después de la catástrofe. Si a esto le sumamos que la literatura de género siempre ha sido tratada como la oveja negra del rebaño en el mundo en castellano (en otros, especialmente el anglosajón, no es así), pues tenemos que si la literatura ha caído en un pozo oscuro y profundo, los que se mueven por el género son los primeros caídos y los que soportan el peso de todos los que han caído después; es decir, son los del fondo del pozo.

Debido a lo anterior, el panorama que se abre para el aficionado (escritor novel, en ciernes, o lo que cada uno se considere) con pretensiones de llegar a más es como una especie de desierto sin hitos del que parece imposible salir. Entiendo que esto cree frustración, que haya gente con valía que se desespere, como Raelana, que se quejaba de que, después de muchos “teclazos” dados, después de muchos proyectos echados a andar y mucho tiempo invertido en ello, no vea siquiera dónde está el siguiente escalón que pisar; sólo verlo, que ya lo de hacer el esfuerzo para llegar lo pondrá ella de su parte (de últimas ha recibido buenas nuevas al respecto; ¡bien por ella!). Otros simplemente se olvidan de esa ilusión por llegar a más y se lo toman como una simple afición que, como si de un boleto de lotería se tratase, les puede dar la posibilidad de llegar a otra cosa en el improbable caso de que los astros se alineen y la bolita de su sorteo astral muestre su número. Todo es razonable, todo es aceptable si no nos lleva a una frustración mayor y nos obliga a dejar de lado algo que de verdad nos satisface.

Pero, como dije antes, hubo noticias hace meses (no he estado al tanto y no sé cómo respira el panorama en la actualidad más inmediata) y hay indicios de que no todo está perdido, de que todo podría tomar un cariz muy diferente si las oleadas que nos vienen de allende los mares terminan desbordándose en la costa de nuestra piel de toro. Esto lo digo porque, por suerte, la globalización no sólo sirve para ningunear las culturas minoritarias o dar cancha a energúmenos para que vayan a combatir en batallas campales (no digo nada del sentido original de las manifestaciones, de los buenos fines que puedan tener las personas que las organizan, de su ideología; hablo de casos concretos y conocidos por mí de individuos que se preparaban para un combate sin importarles ideologías, significados o solidaridad). No sólo sirve para americanizarnos a todos (recomiendo We`re all living in America, de Rammstein), sino que a veces también deviene en efectos beneficiosos como ese respeto por la literatura de género que se tiene en el mundo anglosajón.

Esto es así aunque algunos no lo vean, porque muchas películas que nos llegan de su industria forman parte de ese género que ellos no desprecian, porque muchos de los bestsellers traducidos que copan los puestos de privilegio en nuestras librerías, igual, y porque ahora, incluso, se están interesando por la literatura de género de nuestro país, como el caso de Random House Mondadori que, sabiendo que un número creciente de sus lectores potenciales tienen la de Cervantes como lengua materna, han usado ese sentido práctico y comercial tan básico en la cultura yanqui y han puesto sus ojos en la mismísima tierra del de Alcalá de Henares a ver qué nuevos valores pueden sacar de aquí. Y no, esto no lo hacen a ciegas ni nada por el estilo (¿tontos éstos? El que más lo sea te hace un reloj con un puñado de alambres y dos chapas de Coca-Cola al más puro estilo MacGyver), sino que, además de tener claro que Fantástico es un término muy amplio y que levanta muchas menos ampollas que otras etiquetas más específicas (el mal de las etiquetas, que diría Emilio Bueso), usan como se debe estudios estadísticos fiables que dicen que la Fantasía y el Fantástico, o algo que ellos llaman Young Adult Literature (aquí, Literatura Juvenil), es un buen filón comercial y que sus consumidores, en gran medida, son adultos con todas las letras, “puretas”, o de esos que dicen que la juventud se lleva en el alma porque el del espejo está cargado de canas y tiene más arrugas que un escroto viejo y más estrías que un ojete (a la salud de Javi Durán). Lo dicen las estadísticas, estudios hechos por empresas serias, estudios de esos que son tomados en cuenta por esas otras empresas serias que saben cómo funciona el negocio de forma que sacan pingües beneficios, estudios de esos que, aunque no gusten a algunos que están dispuestos a discutirlos por horas para, cuando se topan con la realidad, decir que no merece la pena echarles cuenta, están ahí.

Esto es lo que hay, señores, esperanza para los que quieran saber tomársela como tal en lugar de echar cuenta a los feriantes interesados que la desdeñan por no ser la suya. Es más, como ya escribí en la columnita antes mencionada, incluso sin contar con esta especie de Plan Marshall literario aquí siempre ha vendido el Fantástico, pero el Fantástico sin marchamo de tal, que no es menos Fantástico que el otro, para nada. Vende Laura Gallego, vende Somoza, se ha vendido y se vende el realismo mágico, se vende la literatura juvenil, también puedes colar una saga Z en editoriales eminentemente generalistas, y si no que se lo pregunten a Alejandro Castroguer, e incluso yo conozco a otra amiga, Virginia Pérez de la Puente, que, partiendo del género, con novela de género, consiguió colarse en editorial de cierto nivel y, después, colar la segunda en otra de más nivel con conexión directa con el poder editorial más grande de este país. Es decir, ¿si vas con novela de género a una editorial de cierto nivel y no especializada se ríen de ti (como dijo alguno)? Las pruebas demuestran que no, y aquí hay algo que nunca me ha gustado, el quid de la cuestión, cuando alguien generaliza la particularidad, más aún cuando alguien lo hace respecto a la literatura como si dijera «Literatura soy yo», cuando un feriante interesado cuenta la feria según le ha ido en ella. No, lo que pasa es que, quién sabe, lo mismo tú no acertaste con medios y formas a la hora de intentar el asalto, o que esto de publicar con ciertas editoriales es más cuestión de contactos o de otra serie de elementos, de escasa o nula relación con la literatura, que a los editores les garantizan un buen puñado de ventas sólo por la firma y la biografía o la foto de la portada, o por la forma de publicitarse del autor, o por su fiabilidad, versatilidad o talento, o porque es el manuscrito que les cayó en las manos cuando tenían cuerpo para escritor novel. O, y aquí ya entramos en algo más doloroso, lo mismo tu hijo no era tan guapo como tú pensabas, como te dijo tu amor de padre o unos cuantos colegas que te hacen de palmeros, que también puede ser, ¿no? Además, si sabemos que en inglés la cosa funciona de otra forma que en castellano, ¿por qué no asociarnos con sus obras de actualidad, premiadas si me apuras, nos traducimos para que pueda comparar el que lee en lengua original a Shakespeare, y de paso nos damos una vueltecita allende los mares, por ese otro vasto subcontinente que habla como nosotros pero con distinto acento? Ya hay iniciativas al respecto y, les vaya bien o mal, la idea está ahí. Y lo mismo se podría hablar del salto de los Pirineos, porque en el idioma de Proust también se tiene por estos géneros algo más de respeto que cuando se hace en el de Cervantes, sin contar con que su chauvinismo original y bien entendido, les hace no amedrentarse a la hora de luchar contra el monstruo yanqui en uno de sus terrenos, el Fantástico sin fronteras, con o sin etiquetas minoritarias.

En fin, señores, que de lo que se trata no es de creerse que el mundo es de color rosa y que todos nuestros sueños se van a hacer la realidad. No, escritores los hay a patadas, tantos que no hay papel para que todos publiquen. Sólo los mejores y que mejor sepan moverse/venderse lo harán con perspectivas de futuro. La cuestión es no dejarse influenciar por feriantes interesados que predican que la única realidad es la de su pequeño reducto galo en el que ellos forman parte de consejo tribal y gracias a ello sacan mejores porciones de la tarta a repartir, aunque ésta sea tan pequeña que más que llegar a tarta, se queda en pastel.

Feriantes interesados los ha habido y los habrá siempre, lo importante es no perder el norte y saber distinguir si lo que les interesa a ellos te interesa a ti; si no es así, ya sabes qué es lo que puedes hacer con su versión, ¿verdad? Pues acuérdate de tirar de la cadena después de hacerlo, no me dejes el parche de nicotina flotando en el váter.
 

“er Caniho”

 

Soundtrack:

Hoy puede ser un gran día

Joan Manuel Serrat

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Patapalo
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Que la cosa está muy mal es algo que se ha oído siempre, y que la gente triunfa solo a base de malas artes, enchufes y demás es algo que no se para de oír y que suele encontrar quórum porque es más fácil de digerir que otras cosas. Se ve que nos va el derrotismo.

El caso es que en los últimos tiempos veo a unos compañeros con los que he tenido la ocasión de batirme el cobre mano a mano y veo que van metiendo cabeza, avanzando esos pasos de los que hablas al menos dentro de lo que es el mercado editorial. Por añadir un par a los que has señalado: Miguel Puente y Fermín Moreno han publicado este año con Scyla, Jesús Cañadas acaba de sacar libro con Fantascy...

¿Es imposible conseguirlo? A la vista está que no. ¿Es fácil? No, claro. Lo fácil es decirse que esas puertas no son para nosotros. Al final, es incluso más fácil creérselo.

Y que conste también que con la desaparición de Ajec parecía que no iban a quedar sellos intermedios, pero tampoco terminamos de quedarnos huérfanos en ese sentido. Solo hay que ver cómo siguen saliendo independientes (Tyrannosaurus Books, Kelonia, Memento Mori, La Pastilla Roja...) y cómo algunos siguen apostando por desconocidos (como Dolmen, Tombooktu...).

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Aldous Jander
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Tienes mucha razón Canijo, si es que la cosa no está tan mal. Reconozco que yo mismo, con el cierre de AJEC que comenta Patapalo, veía las cosas muy negras, y de eso no hace tanto tiempo. Pero también es que entonces era entonces, y ahora es ahora. Y ojo, no por ver las cosas negras dejé de escribir ni bajé el ritmo.

Porque por encima de ferias, feriantes e intereses,  creo que hay algo importante que extraer de tu artículo: ni aunque las cosas fuesen mal, ni aunque lo tuviésemos más difícil de lo que por suerte parece que se nos plantea ahora, estaría justificado dormirnos en los laureles y recurrir a la justificación fácil.

Si no consigues lo que esperabas, trabaja en esa dirección. Y si eso no funciona, trabaja todavía más. Cualquier otra cosa es engañarnos a nosotros mismos y a quienes vienen detrás.

No sé hasta dónde ha llegado el afilado de cuchillos, se me escapan esas sutilezas, pero más bien me ha parecido un artículo optimista y motivador.

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Patapalo dijo:

Que la cosa está muy mal es algo que se ha oído siempre, y que la gente triunfa solo a base de malas artes, enchufes y demás es algo que no se para de oír y que suele encontrar quórum porque es más fácil de digerir que otras cosas. Se ve que nos va el derrotismo.

El caso es que en los últimos tiempos veo a unos compañeros con los que he tenido la ocasión de batirme el cobre mano a mano y veo que van metiendo cabeza, avanzando esos pasos de los que hablas al menos dentro de lo que es el mercado editorial. Por añadir un par a los que has señalado: Miguel Puente y Fermín Moreno han publicado este año con Scyla, Jesús Cañadas acaba de sacar libro con Fantascy...

¿Es imposible conseguirlo? A la vista está que no. ¿Es fácil? No, claro. Lo fácil es decirse que esas puertas no son para nosotros. Al final, es incluso más fácil creérselo.

Y que conste también que con la desaparición de Ajec parecía que no iban a quedar sellos intermedios, pero tampoco terminamos de quedarnos huérfanos en ese sentido. Solo hay que ver cómo siguen saliendo independientes (Tyrannosaurus Books, Kelonia, Memento Mori, La Pastilla Roja...) y cómo algunos siguen apostando por desconocidos (como Dolmen, Tombooktu...).

Hombre, lo del triunfo por malas artes, enchufe y demás es, básicamente, una redundancia, porque se da en toda actividad humana, y más en algo tan subjetivo como el arte, así que no tiene mucho sentido insistir en ello. Y el abandonarse al derrotismo no pasa de ser un vicio más, un vicio con pocas miras para cualquiera que quiera ser feliz, porque la ilusión, por muy poca base que tenga, es algo esencial en la vida.

Ahora, la mala arte de quitarle la ilusión a otros para justificarse uno mismo y "no perder el sitio"... dice mucho y nada bueno de la persona que lo hace, creo yo.

 

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Aldous Jander dijo:

Tienes mucha razón Canijo, si es que la cosa no está tan mal. Reconozco que yo mismo, con el cierre de AJEC que comenta Patapalo, veía las cosas muy negras, y de eso no hace tanto tiempo. Pero también es que entonces era entonces, y ahora es ahora. Y ojo, no por ver las cosas negras dejé de escribir ni bajé el ritmo.

Porque por encima de ferias, feriantes e intereses,  creo que hay algo importante que extraer de tu artículo: ni aunque las cosas fuesen mal, ni aunque lo tuviésemos más difícil de lo que por suerte parece que se nos plantea ahora, estaría justificado dormirnos en los laureles y recurrir a la justificación fácil.

Si no consigues lo que esperabas, trabaja en esa dirección. Y si eso no funciona, trabaja todavía más. Cualquier otra cosa es engañarnos a nosotros mismos y a quienes vienen detrás.

No sé hasta dónde ha llegado el afilado de cuchillos, se me escapan esas sutilezas, pero más bien me ha parecido un artículo optimista y motivador.

Ése es el espíritu, socio: claro que está mal la cosa, como en cualquier arte, como en la vida en general, pero lo que menos sirve en ese sentido es bajar los brazos por ello, dejar de creer en uno mismo. Y si encima eso se hace por influencia de otros que no ven más allá de su ombligo y sus reinos de bolsillo... entonces ya se trata de ser un poco primo, la verdad.

Lo del afilado de cuchillos fue sólo un juego con forma de debate y con sus gotitas de vinagre por parte de gentes acostumbradas a que les den la razón por una preeminencia que yo no veo justificada. Por eso este artículo tenía que tener su parte de optimismo, para dejar claro que, al menos el que aquí escribe, no se lo cree...

 

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Patapalo
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Sin duda, pero también habría que ver la intencionalidad. Creo que en muchas ocasiones no son ganas de contagiar al personal, sino de afianzarse en su propia situación casi de un modo subconsciente.

Canijo dijo:

Hombre, lo del triunfo por malas artes, enchufe y demás es, básicamente, una redundancia, porque se da en toda actividad humana, y más en algo tan subjetivo como el arte, así que no tiene mucho sentido insistir en ello.

Ya, pero lo importante para mí es el solo. Hay quien parece que quiere dar la impresión de que si ellos sí y nosotroso no es porque ellos son unos aprovechados y nuestro único problema es un exceso de escrúpulos, y eso sí que lo veo problemático porque, aunque no hubiera intencionalidad, sí que hay, necesariamente, un juicio moral sobre los que triunfan más que censurable.

A mí que se diga que es imposible triunfar en el mercado editorial (hablamos siempre de mercado) y se obvien datos objetivos, me puede parecer una necedad. Que se diga que los que triunfan es necesariamente por malas artes es un paso más allá. Siempre habrá matices, pero mientras la primera vía me puede parecer derrotista, la segunda me parece que tiende directamente a la agresión. Luego, ya puede ser por desconocimiento, por amargura o por mala leche, claro.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Crocop
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Todo cierto, sí.

Así y todo, yo creo que sigue habiendo proporcionalmente mucho más fandoom y frikismo autóctono en otros sitios. No es tanto la "cultura oficial", donde el que vende, sale, sino la base de aficionados a esos géneros, que es más pequeña o que la globalización solo funciona en un sentido, con lo cual es más difícil que salgan autores de aquí a la corriente principal. En cierto modo, es lógico, porque hay mucha mayor tradición en Francia y no digamos en Inglaterra y los USA, pero  creo que lo hemos extrapolado pensando que ellos son los que hacen cosas chulas mientras que aquí no se hacen, en lugar de apuntarnos lo que tienen de chulo sus libracos fantásticos disfrutarlo adaptado a nuestras referencias y entorno.

Esa es la impresión que tengo al ver la feria, pero igual es  cosa mía y estoy generalizando. En mi caso, he mamao un montón de ganadores de Hugos, Nebulas, Bram Stoker, incluso algún Apollo y demás, mientras que solo ahora estoy empezando a leer laureados Minotauros, Noctes, Ignotus...

Es lógico, las cosas no se hacen de la noche a la mañana, pero voy dándome cuenta de que me he perdido una parte de la fiesta.

Así y todo, tengo la sensación de que se está construyendo algo sin partir de una larga tradición, puede que en un futuro la fantasía, la ciencia ficción  y demás géneros  en castellano sea un referente. Algo así ha ocurrido con el cine de terror que se está haciendo aquí, muy exportable, hecho  con mucho menos dinero que en Hollywood y muy buenos resultados. Esa falta de tradición y de modelos establecidos desde hace más de cien años, puede jugar a favor, con libros que picoteen de aquí, de allá y terminen por ser más vanguardistas y cercanos en lugar de repetir modelos establecidos que remiten a otros libros.

Ferrum ferro acuitur

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Canijo
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Crocop dijo:

Todo cierto, sí.

Así y todo, yo creo que sigue habiendo proporcionalmente mucho más fandoom y frikismo autóctono en otros sitios. No es tanto la "cultura oficial", donde el que vende, sale, sino la base de aficionados a esos géneros, que es más pequeña o que la globalización solo funciona en un sentido, con lo cual es más difícil que salgan autores de aquí a la corriente principal. En cierto modo, es lógico, porque hay mucha mayor tradición en Francia y no digamos en Inglaterra y los USA, pero  creo que lo hemos extrapolado pensando que ellos son los que hacen cosas chulas mientras que aquí no se hacen, en lugar de apuntarnos lo que tienen de chulo sus libracos fantásticos disfrutarlo adaptado a nuestras referencias y entorno.

Esa es la impresión que tengo al ver la feria, pero igual es  cosa mía y estoy generalizando. En mi caso, he mamao un montón de ganadores de Hugos, Nebulas, Bram Stoker, incluso algún Apollo y demás, mientras que solo ahora estoy empezando a leer laureados Minotauros, Noctes, Ignotus...

Es lógico, las cosas no se hacen de la noche a la mañana, pero voy dándome cuenta de que me he perdido una parte de la fiesta.

Así y todo, tengo la sensación de que se está construyendo algo sin partir de una larga tradición, puede que en un futuro la fantasía, la ciencia ficción  y demás géneros  en castellano sea un referente. Algo así ha ocurrido con el cine de terror que se está haciendo aquí, muy exportable, hecho  con mucho menos dinero que en Hollywood y muy buenos resultados. Esa falta de tradición y de modelos establecidos desde hace más de cien años, puede jugar a favor, con libros que picoteen de aquí, de allá y terminen por ser más vanguardistas y cercanos en lugar de repetir modelos establecidos que remiten a otros libros.

Yo entiendo que el fandom/frikismo de aquí es más minoritario por la simple razón de que es un fenómeno que nos viene de fuera, al igual que esa diferencia de apreciación respecto a la ciencia ficción más hard y a la space opera por un lado, y a la fantasía épica por otro, que para mí son la base del frikismo. Aquí gusta más otro tipo de fantasía, como puede ser la de La historia interminable, Alicia en el país de las maravillas, o el realismo mágico, que no es más que fantasía costumbrista (con lo que nos gusta el costumbrismo), y también gusta más otra ciencia ficción, como puede ser la distopía tipo 1984, la novela de anticipación, el futuro de dentro de un cuarto de hora.

Teniendo en cuenta eso, que el frikismo de aquí apunta a gustos que son más de otro lado, es normal que sea visto con peores ojos por los lectores generalistas patrios, y si pretende salir fuera para batirse el cobre con la literatura de género extranjera es lógico que lo tenga más difícil, porque jugará siempre en campo contrario, y si por ahí son muchos más los escritores de género, también habrá muchos más de gran nivel. Es simple proporción.

Creo que la solución es lo que apuntas, que el frikismo de aquí se oriente, que oriente el género a lo que más gusta en nuestra cultura, lo cual hará que sea más fácil que entre en la corriente generalista patria y, de paso, que cuando salga fuera tenga un arma más con la que combatir: esto no es CF, Fantasía o Terror al uso, es Fantástico en español, y si lo quieres probar tendrás que buscar las fuentes hispanohablantes que lo generan (vaya, lo que ya pasa con el realismo mágico).

 

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Canijo
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Patapalo dijo:

Sin duda, pero también habría que ver la intencionalidad. Creo que en muchas ocasiones no son ganas de contagiar al personal, sino de afianzarse en su propia situación casi de un modo subconsciente.

Canijo dijo:

Hombre, lo del triunfo por malas artes, enchufe y demás es, básicamente, una redundancia, porque se da en toda actividad humana, y más en algo tan subjetivo como el arte, así que no tiene mucho sentido insistir en ello.

Ya, pero lo importante para mí es el solo. Hay quien parece que quiere dar la impresión de que si ellos sí y nosotroso no es porque ellos son unos aprovechados y nuestro único problema es un exceso de escrúpulos, y eso sí que lo veo problemático porque, aunque no hubiera intencionalidad, sí que hay, necesariamente, un juicio moral sobre los que triunfan más que censurable.

A mí que se diga que es imposible triunfar en el mercado editorial (hablamos siempre de mercado) y se obvien datos objetivos, me puede parecer una necedad. Que se diga que los que triunfan es necesariamente por malas artes es un paso más allá. Siempre habrá matices, pero mientras la primera vía me puede parecer derrotista, la segunda me parece que tiende directamente a la agresión. Luego, ya puede ser por desconocimiento, por amargura o por mala leche, claro.

Creo que has usado dos gafas diferentes y por eso has visto de diferente manera cada una de esas dos malas costumbres:

Con las gafas positivas, el decir que no hay futuro porque no lo vemos para nosotros mismos, obviando datos objetivos, se queda en necedad o simple manía subconsciente, y lo otro se queda en una defensa de la buena literatura porque, realmente, también hay casos claros de triunfo por contactos y no por valía, con lo que es otra manía subconsciente.

Con las gafas negativas, negar lo obvio es una forma de decir que eso que ha pasado ha tenido que ser por otra cosa, con lo cual se agrede al que lo ha conseguido, y de paso se reafirma uno en que, si no triunfa, es porque no se puede, porque se es el mejor, y los demás van detrás, pobres aprendices ellos; y el que no vaya detrás, es porque juega a otro juego, el de las influencias. Y lo otro es cuestionar la valía de los demás, agredirlos en el caso de que triunfen, tacharlos de vendidos, oportunistas o enchufados.

Yo elijo las gafas negativas (sí, soy un mal pensado sin confianza en la especie humana y sus intenciones, de los que tienen claro que todos matan a sus padres en sueños) para ambos casos.

 

Columna cortesía de Sevilla Escribe: http://sevillaescribe.blogspot.com/

 

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