El rey que no podía dejar de estornudar

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Reseña de la obra de Malo, Mateos y Blanca Bk publicada por Edebé

 

El rey que no podía dejar de estornudar - Roberto MaloRoberto Malo y Fco. Javier Mateos, un tándem que ya habíamos visto en La madre del héroe o Abaskhia: el muchacho que quería enseñar a hablar a las vacas, nos trae una nueva historia llena de ternura, humor y aventuras, esta vez de la mano de Edebé: El rey que no podía dejar de estornudar.

Se trata del clásico viaje de búsqueda patrocinado por un monarca con problemas, en este caso, con un problema más bien peregrino: sin motivo aparente, no puede dejar de estornudar. Cómo no, un joven aventurero intentará encontrar el remedio para hacerse con la jugosa recompensa —libre de impuestos (sic)— y, por el camino, se encontrará con todo tipo de desafíos extraordinarios en un bosque fantástico.

Los autores dan en este punto un vuelco a las tradicionales “pruebas” que todo elegido ha de afrontar: más bien estas conforman una serie de sorpresas que descolocan a los pequeños lectores y descuadran sus esquemas para robarles una carcajada. En El rey que no podía dejar de estornudar no hay enemigos que combatir, ni peligros que sortear, sino situaciones por descubrir, y al final todo se conforma en una cadena de favores que estimula el buen humor y trae la felicidad. El tono desenfadado de la prosa junto con los requiebros peregrinos de la trama hacen que se mantenga la sonrisa durante toda la lectura.

El rey que no podí dejar de estornudar - Roberto Malo - Blanca Bk - Fco. Javier Mateos - EdebéBlanca Bk, la ilustradora, es la encarga de aportar una buena dosis de ternura con sus ilustraciones. Nos muestra personajes entrañables, a veces tan inesperados y peregrinos como la propia historia que acompañan —la consigna parece ser que cada uno va a su bola, y la cosa funciona— y aporta nuevos elementos de disfrute al cuento.

La edición de Edebé, aunque de formato modesto, casi de bolsillo, consigue que las ilustraciones y la narración se fusionen bien y luzcan, lo que lo hace un libro muy simpático y manejable para los jóvenes lectores, muy práctico también como lectura en viajes o esperas fuera de casa.

En conjunto, El rey que no podía dejar de estornudar se revela como una propuesta muy original, ligera y divertida, que con una estructura de cuento clásica se dedica a trastocar sus convenciones con simpáticas ocurrencias.

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