Criminal: Los muertos y los moribundos

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Reseña del tercer recopilatorio autoconclusivo de esta serie de cómics de Ed Brubaker y Sean Philips publicada en España por Panini Comics

Esta tercera entrega recopilatoria que nos presenta Panini de la serie Criminal, que supongo que fue publicada en miniseries en Estados Unidos, muestra que el proyecto es algo más ambicioso que la simple explotación de los clásicos de la novela negra. Esto es algo que se pone de manifiesto al ver que las vidas de los personajes protagonistas de este volumen se entrecruzan con los de anteriores entregas, dejando, por supuesto, la puerta abierta para más, pues la vida real no es algo que, fuera del nivel personal, tenga los comienzos y los finales claramente definidos.

 

Y creo que el epíteto real es clave para entender toda la fuerza que tiene este cómic. Desde luego, no es lo más impresionante que se pueda encontrar en cuanto a ensaladas de tiros y violencia gráfica, pero, al mismo tiempo, sí que es probablemente el que más te enganche las entrañas y te las retuerza con sus relatos, porque lo que se ve en sus páginas es histórico, es algo que, con unos nombres u otros, ha sucedido. Y el lector lo sabe.

 

El guión de Brubaker es implacable en ese sentido: los personajes tienen vida propia, más que metafóricamente quizás, y eso hace que todo resulte muy impresionante, y horriblemente fascinante. Con unos mimbres tan robustos, es normal que el trabajo de Sean Phillips -impecable, todo hay que decirlo- brille a toda potencia. Hay viñetas que, con la sencillez de una única mirada, congelan la sangre al lector, sobresaltándole.

 

En esta ocasión, la trama de la historia se centra en la comunidad afroamericana estadounidense -o, más bien, en un segmento de la misma, porque los escenarios son variados pero apuntan a la existencia de muchos más-, en sus conflictos con la dominante casta blanca y en la evolución dentro del escenario, tocando lo que sería el blaxpoitation. Sin necesidad de ser un experto en la materia, las páginas del cómic hablan por sí mismas, qué duda cabe, pero se agradece el magnífico complemento que suponen los prólogos y los artículos relacionados para entender la situación en "toda" su dimensión. Éstos vienen de la mano de John Singleton, José Miguel Pallarés -un aliciente en sí mismo, porque leerle es siempre un placer-, María Jesús Sánchez Raya, Duane Swierczynski, Jason Aaron y Michael Stradford. Un lujo, desde luego, que Panini haya conservado -y ampliado- estos "extras" de las historias centrales, pues ayudan a sumergirse en el meollo del asunto y, además, abren nuevas vías para conocer el género.

 

Hay un aspecto del cómic en sí sobre el que querría incidir más allá de la calidad gráfica y argumental ya mencionada, y es la estructura a tres bandas. La narración se presenta en tres bloques totalmente diferenciados que convergen revelando incógnitas que los otros habían sembrado. Es un recurso muy adecuado para esta narración en la que no hay un simple protagonista claro más allá de lo que se llama destino -o quizás mal fario-, pues potencia la impresión de que los personajes se están viendo arrastrados por las circunstancias. Al mismo tiempo, es una excusa perfecta para presentar tres visiones muy particulares de un mismo escenario, enriqueciendo la experiencia del lector, al tiempo que agiliza la lectura e imprime un ritmo vertiginoso a la historia, digamos, general.

 

El resultado es un cómic de novela negra bien fundamentado, magníficamente resuelto en todos sus apartados y que además viene en una edición impecable que realza sus cualidades. Muy recomendable para los que todavía no conozcan el género y, obviamente, para los que disfrutan con él.

 

Autores

 

Ed Brubaker nació en 1966 en el National Naval Medical Center, Bethesda, Maryland, Estados Unidos. Su trabajo en el mundo del cómic ha sido galardonado con el prestigioso premio Eisner. Es conocido principalmente como guionista, labor que ha desempeñado en títulos como Batman, Daredevil, Capitán América, Iron Fist, Catwoman, Gotham Central, Sleeper, Uncanny X-Men and X-Men: Deadly Genesis, o The Authority, así como por revitalizar la novela negra dentro de esta disciplina.

 

Sean Phillips es un artista británico que trabaja como dibujante y entintador. Su trabajo más conocido ha sido realizado para DC en series como Sleeper, WildC.A.T.s, Batman o Hellblazer, así como dentro de la revista 2000 AD, en Judge Dredd Megazine y Straitgate.

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Kaplan
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 Lo que están realizando Brubaker y Phillips en Criminal es algo muy grande para el género negro, sin duda. Es cierto que ya habían tenido algún acercamiento conjunto en La escena del crimen (aunque aquí Phillips sólo entintaba los dibujos de Michael Lark) o en Sleeper (una mezcla de superhéroes y noir que les salió redonda), pero es en esta ocasión donde han dado definitivamente en el clavo. Historias cruzadas, tramas enrevesadas, mujeres fatales, ambientes sórdidos, perdedores carismáticos... Todas las claves de Chandler y Hammett están ahí, y muy bien usadas. Un verdadero gustazo.

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