Sábado de Senyera, domingo de Rojigualda

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Andronicus
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Por otra parte decir que todos esos pueblos no comparten más que el hecho de encontrarse en la misma Península... Todos surgen sobre las cenizas de un reino hundido por una invasión y gracias a su Reconquista expulsando a los invasores. Durante ese largo proceso las guerras, uniones y separaciones fueron constantes. No comparte la Península por un azar sino que hubieran sido imposibles en otra situación. Por poner un ejemplo, si los francos se hubieran apoderado de parte de la Península mientras los visigodos se hubieran consolidado en el resto y el reino suevo hubiera hecho lo propio, entonces sí se hubiera producido una probable división entre las tres regiones y bien profunda.

Es que esto ya se dio. Cataluña siempre fue más franca que hispánica, sólo hay que mirar sus rasgos culturales, su lengua (que pertenece al grupo galo-romance, no al ibero-romance, y es hermana gemela del occitano), su heráldica (de clara tradición franca), su feudalización al más básico estilo del Mediodía francés, mientras Castilla conservaba su peculiar feudalismo vago, la falta de autoridad central del Rey, sometido al poder de las Cortes y las Instituciones de la Tierra, rasgo semejante a la falta de autoridad real en Occitania...

La unión con Aragón acercó la nobleza catalana al conjunto hispánico, pero conservó su carácter diferencial. Como ya te he dicho, no es el Reino visigodo de Toledo lo que recordaban y rememoraban los nobles catalanes, sino los Barones de la Fama que llegaron con Otger Cataló en tiempos de Carlomagno (es un mito, pero como dices, los mitos influyen).

El hecho es que la Reconquista es una peculiaridad española. Igualmente la unión dinástica final entre las dos grandes coronas es una peculiaridad española que tiene pocos paralelos (si es que existe otro país donde haya ocurrido algo así, porque la unión entre territorios por motivos dinásticos nunca ha tenido resultados tan satisfactorios).

¿Polonia-Lituania? ¿Inglaterra-Escocia? ¿Hungría-Croacia? No hay muchos ejemplos, pero la unión de coronas no es un hecho meramente hispánico ni un ejemplo de cómo existía una unidad nacional española, como pretendes hacer ver.

Y eso de los resultados satisfactorios, habría que ver para quién. Para Castilla, seguro, pero para Aragón, no tanto. Carlos V se hizo amigo de los genoveses y les concedió beneficios comerciales que arruinaron a los mercaderes catalanes y destruyeron su dominio del Mediterráneo occidental.

Como el Rey de Aragón ya no residía en Barcelona, los problemas de la Corona de Aragón no solían solucionarse. En su lugar, el sistema de virreyes dio lugar a una burocracia corrupta y poco eficaz que sólo agravó el problema. Además, como Cataluña sin la boyancia de su comercio no era nada, porque de recursos iba escasa y sus tierras eran pobres y montañosas, los nobles fueron emprobreciéndose y las casas nobiliarias fueron absorbidas por grandes linajes castellanos. Los Medina-Sidonia absorbieron a los Montcada, los Medinaceli heredaron las fabulosas riquezas y tierras de los Duques de Cardona (los Reyes de Cataluña)...

Es algo elemental: cuando el que se supone que es la pirámide del sistema político e institucional está ausente, en Valladolid o Madrid; cuando el hombre que debe ocuparse de que todo vaya bien y que se defiendan los intereses de la Corona de Aragón no está ni se interesa demasiado por Aragón, nadie resuleve los problemas, empiezan a suceder cosas raras (como que la Generalitat, órgano encargado de hacer cumplir al Rey los dictados de las Cortes, entre otras cosas, se convierte en el gobierno fáctico).

Lo cual no significa que a la Corona de Aragón le hubiese ido mejor sin Castilla. Es decir, bajo la corona de Aragón había Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca, Sicilia, Nápoles y Cerdeña, además de Orán, Tlemcen y Bugía después de que las conquistase Fernando el Católico. Hay posibilidades, pero ni los Trastámara, con su puño de hierro, consiguieron solucionar la distancia institucional que separaba los distintos reinos de la Corona de Aragón, tan separados que ni siquiera se ayudaron entre sí cuando las Germanías, la Revuelta de los Segadors... con un reino así, no habríamos ido a ninguna parte, creo yo.

Andronicus dixit

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solharis
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Olvidas que fueron las instituciones locales y las clases acomodadas a las que representaban los primeros en sentirse encantados por la ausencia del rey y las que más ahínco demostraron en oponerse a las medidas modernizadoras que favorecían en otros lugares los reyes fuertes. Ser virrey de Cataluña no era un cargo fácil y suponía una diplomacia extraordinaria. Mientras los miembros de la Diputación se lucraban, faltaban recursos para combatir el bandolerismo endémico, por poner un ejemplo. Es difícil ver en esas clases acomodadas a las víctimas de la unión dinástica cuando les encantó el poder refugiarse bajo el ala de Castilla. Lo que los acomodados querían era pagar el mínimo de impuestos y tener la mayor autonomía y poder y lo consiguieron. Otra cosa es que a largo plazo se perjudicaran a sí mismas por su miopía, perdiendo relevancia en el comercio con Italia o sufriendo el bandolerismo, pero no fueron víctimas más que de sí mismas. Desde luego Castilla no podía aceptar que Cataluña no proporcionase soldados y recursos para defender Italia y que encima monopolizase el comercio. 

A largo plazo hubiera sido mejor que Cataluña se integrase y contribuyese en el proyecto imperial como cualquier otra región pero prefirió refugiarse en la comodidad bajo el ala castellana y evitar las inevitables molestias de la modernización.

Por otra parte la Corona de Aragón tenía unos gravísimos problemas internos y externos. Sólo un cambio profundo que hubiera supuesto el reforzamiento de la corona en detrimento de fueros e instituciones locales podrían haberlo hecho un estado viable. Debía sentirse muy pesimista Fernando cuando comprobaba que era imposible crear en Aragón un cuerpo como las Lanzas de Castilla para combatir el bandolerismo o que la Diputación de Barcelona regateaba recursos para defender el mismísimo Rosellón. La unión dinástica fue un magnífico negocio. Es cierto que la élite catalana cometió un error refugiándose en el inmovilismo bajo el ala castellana pero no fue víctima más que de su propia resistencia al cambio.

En cuanto a la influencia franca en Cataluña, es evidente que existió pero el reino franco empezó a descomponerse poco después de la reconquista de la Marca Hispánica. Cataluña participó de la Reconquista aunque estuviera a caballo entre Francia y España. De hecho después de la invasión musulmana, dos fueron los núcleos preferidos por los refugiados visigodos: Asturias y la Septimania, la provincia visigoda que hoy es el Languedoc.

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Andronicus
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Olvidas que fueron las instituciones locales y las clases acomodadas a las que representaban los primeros en sentirse encantados por la ausencia del rey y las que más ahínco demostraron en oponerse a las medidas modernizadoras que favorecían en otros lugares los reyes fuertes.

No lo olvido, lo tengo mucho en cuenta. El problema de Aragón era su arraigo en las leyes de corte feudal, descentralizadoras y aplacadoras de la autoridad real, que iban de perlas a la nobleza y las nuevas oligarquías territoriales de la Busca y las ciudades. Así y todo, Juan II ganó la guerra gracias a tener más dinero, más mercenarios y la ayuda extra de los sometens del campesinado al que el rey apoyaba para minar el apoyo de los nobles.

Ser virrey de Cataluña no era un cargo fácil y suponía una diplomacia extraordinaria. Mientras los miembros de la Diputación se lucraban, faltaban recursos para combatir el bandolerismo endémico, por poner un ejemplo. Es difícil ver en esas clases acomodadas a las víctimas de la unión dinástica cuando les encantó el poder refugiarse bajo el ala de Castilla.

Yo no digo que esas clases fuesen víctimas de nada, estás confundiendo conceptos. En todas las ciudades de Cataluña, y seguramente de Europa, había dos fuerzas: la oligarquía establecida, que se ennoblecía, compraba tierras y jurisdicciones y vivía de rendas;  y la casi eterna unión artesanos-mercaderes pequeños-menestrales, que pugnaba por participación en el gobierno de la ciudad (casi una ciudad-estado, en los casos de Valencia, Barcelona y Perpiñán). Los primeros eran los inmobilistas, apegados a cualquier rey que no se metiese en sus asuntos. Alfonso el Magnánimo se metió, pero al final la Biga ganó y de todos modos Alfonso estaba en Nápoles. Juan II volvió a hacerlo y le montaron una guerra civil.

La otra "clase", la Busca, era la fuerza modernizadora. La Biga había empezado 300 años antes por el mismo camino, pero se acomodaron y no dejaron que nadie más entrase en el club. La Busca quería entrar y además ponerlo patas arriba. Proteccionismo, aranceles, igualdad de gobierno, voto para todos, facilidades para acceder a la maestría de oficio, muy restringida, y para ser ciudadano, que costaba una fortuna, etc.

Fue a estos últimos a los que el pacto del Emperador con los genoveses y el absentismo real perjudicó en mayor medida. Incluso el comercio interior, especialmente de aceite, entre Aragón y Castilla, se desmoronó cuando la tupida colonia de catalanes en Sevilla comenzó a despoblarse, en negáseles los derechos comerciales que Fernando les otorgó.

Surgueron nuevas clases de mercaderes, pero nunca fueron tan ricos como la burguesía mercantil importadora, aliados de la Biga, que se hundió entre 1520 y 1550 cuando el apoyo a Castilla se tornó en contra de ellos, y los mercaderes exportadores, los que pedían proteccionismo, no volverion a asomar cabeza hasta la Revolución Industrial.

Otra cosa es que a largo plazo se perjudicaran a sí mismas por su miopía, perdiendo relevancia en el comercio con Italia o sufriendo el bandolerismo, pero no fueron víctimas más que de sí mismas. Desde luego Castilla no podía aceptar que Cataluña no proporcionase soldados y recursos para defender Italia y que encima monopolizase el comercio. 

Como he dicho antes, estas clases acomodaticias no eran las que luchaban por el comercio con Italia, sino que eran las que luchaban por tierras y títulos en Italia. Y los consigueron.

Lo que es bastante inaceptable es que Castilla exigiese recursos y soldados para ir a Italia, donde luego se negaba a los catalanes los derechos comerciales que sí tenían los sevillanos y los genoveses.

 

A largo plazo hubiera sido mejor que Cataluña se integrase y contribuyese en el proyecto imperial como cualquier otra región pero prefirió refugiarse en la comodidad bajo el ala castellana y evitar las inevitables molestias de la modernización.

 

No es que se refugiase en la comodidad, es que los Austrias tampoco hicieron nada para arreglarlo, y cuando lo hicieron, lo hicieron mal, sin ninguna diplomacia. Como he dicho, se necesitaba un rey fuerte que se cuidase de los problemas del país, y no de un imperio de proporciones gargantuescas sin cohesión alguna y, tras Felipe II, gobernado por títeres, pavos reales y dignos predecesores de Zaplana (me refiero al Duque de Lerma, claro).

No digo que las oligarquías catalanas, que siempre fueron tremendamente miopes y egoístas, tuviesen que ver el bien que podría hacerle al desarrollo del país que un Trastámara de ideas claras, voluntad de hierro, educado en la tradición humanista, al estilo de Isabel de Inglaterra. Este rey fue Juan II y cuando intentó racionalizar las cosas, las oligarquías, la nobleza territorial y las clases que más gozaban del statu quo, liderador por la Diputación del General (no lo confundas con la Diputación de Barcelona, no tienen nada que ver)

Por otra parte la Corona de Aragón tenía unos gravísimos problemas internos y externos. Sólo un cambio profundo que hubiera supuesto el reforzamiento de la corona en detrimento de fueros e instituciones locales podrían haberlo hecho un estado viable. Debía sentirse muy pesimista Fernando cuando comprobaba que era imposible crear en Aragón un cuerpo como las Lanzas de Castilla para combatir el bandolerismo o que la Diputación de Barcelona regateaba recursos para defender el mismísimo Rosellón. La unión dinástica fue un magnífico negocio. Es cierto que la élite catalana cometió un error refugiándose en el inmovilismo bajo el ala castellana pero no fue víctima más que de su propia resistencia al cambio.

Bueno, el bandolerismo no apareció hasta el XVII, y con un origen muy claro: la cada vez mayor capa de pobres  en ámbito rural, sin salida alguna más que el bandolerismo o la guerra, y el paso continuo de plata americana por Barcelona hacia Madrid, vía Lleida. Dado que la vigilancia de estos cargamentos era ridícula (cosas del ahorrar), sorprendería que no hubiese bandolerismo. También lo hubo en Valencia en la segunda mitad del XVII y en otras partes de España al mismo tiempo.

 

En cuanto a la influencia franca en Cataluña, es evidente que existió pero el reino franco empezó a descomponerse poco después de la reconquista de la Marca Hispánica. Cataluña participó de la Reconquista aunque estuviera a caballo entre Francia y España. De hecho después de la invasión musulmana, dos fueron los núcleos preferidos por los refugiados visigodos: Asturias y la Septimania, la provincia visigoda que hoy es el Languedoc.

De nuevo, te remito a los mitos que conforman el imaginario genealógico de la alta nobleza catalana: siempre son caballeros venidos de Francia, amigos de Carlomagno (Otger Cataló, por ejemplo) o caballeros alemanes que llegan con Otón I (Dapífer de Montcada, legendario antecesor de la Casa de Montcada). Incluso se quiso vincular a la Casa de Barcelona a un tal Ramon Berenguer de Baviera.

Si buscas el retrato de Francesc de Montcada y Montcada, que vivió en el XVII y fue governador de Flandes, verás que su escudo de armas tiene las barras de Aragón, los besantes de Montcada y ¡los leones dorados en negro y el fusado de blanco y azul de Baviera! La conciencia de un origen (falso, claro; mítico) francoaléman estaba bien viva en el XVII.

No niego que el componente godo no estuviese presente, sólo digo que la nobleza catalana no miraba a los godos como en Castilla, sino que miraban a los francos y los alemanes. Y que la empresa de Reconquista, para mí, no es tanto el recuperar el Reino Visisgodo, sino el echar a los infieles de esta Península en cruzada, porque la tierra es de los cristianos y como al norte están los francos y son fuertes, mejor no mirar, pero al sur hay reinos de taifas con sociedades civiles (en lugar de sociedades militarizadas como la feudal) y debilidad succesoria endémica. ¿Tú, a dónde irías?

Así y todo, repito, no es que no se tuviese en mente lo del reino visigodo, simplemente creo que se le da demasiada importancia desde un punto de vista "centralista". Como España fue una, deberá volver a serlo.

***

De todos modos, ya te he dicho que creo que sin Castilla nos hubiese ido peor. Si no hubiésemos acabado siendo el Portugal mediterráneo, nos habríamos convertido en Polonia: una república nobiliaria. Total, el patriotismo que impregnó la Revuelta de los Segadors tiene su origen en la nostalgia por el régimen feudal y las leyes de Jaime I y Pedro IV. Ya ves, qué modernos.

 

Andronicus dixit

PS: No consigo que no me salgan ladrillos de texto... qué le vamos a hacer.

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Se podrá discutir hasta el hastío si tal medida perjudicó a tal mercader en la edad media, que esa no es la cuestión. El nacionalismo es un fenómeno de la larga contemporaneidad, que obviamente necesita de unas instituciones existentes y ciertas nociones populares que sirvan de base, pero hay que tener en cuenta que la creación de una identidad es flexible, reversible, que necesita del olvido tanto como el recuerdo. Olvido de otras posibles nacionalidades que no fructificaron, de otros proyectos ideales que no se cumplieron, olvidar reinos independientes o de compromiso tibio que se unieron más tarde, olvidar territorios antes propios que a ultima hora pasaron a otros, o de reinos antes completamente unidos que se separaron y desde entonces niegan esa unidad siempre. Y un relato positivista de la historia, de modo que A lleve a B de forma unívoca, sin tener en cuenta otras posibilidades, para que el presente se solidifique y ya esté escrito de antemano en el pasado, que permite llegar a la barbaridad de que Isidoro de Sevilla era nacionalista.

Nación española no eran los territorios de la Corona, como tampoco lo eran Francia ni Alemania o Italia. Ha sido el liberalismo el que sobre una base estatal se ha ocupado de nacionalizar lentamente las masas. Una sociedad estamental, absolutista, dinástica, es prácticamente incapaz de nacionalizar, a mi parecer. Por mucha noción de pertenecer a una identidad cultural o lo que sea. Los países americanos son otro buen ejemplo. Y la nación en armas se levanta contra el absolutismo, por cierto, lo que la identifica también con la idea liberal del hombre. Tanto en Italia como en Francia como en todos lados.

Y olvidamos Nápoles para recordar el Imperio Romano, lo cual es una gilipollez si se mira desapasionadamente.

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Andronicus
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que permite llegar a la barbaridad de que Isidoro de Sevilla era nacionalista.

¡Y cómo! Alguien que escribe tan apasionadamente sobre su Hispania natal, que da frutos a manos llenas, que da aceite como para llenar toda la flota de Cartago, cuyos hombres son nobles y valerosos, no puede ser sino nacionalista español.

Estoy de acuerdo con lo que dices, Natxo. Y eso me lleva a reflexionar sobre la "legitimidad" de los nacionalismos. ¿Es un nacionalismo "ilegítimo" sólo por ser reciente? ¿Es válido un sentimiento nacional belga, aunque sea una cosa del todo artificial e incluso "antinacional", pues difícilmente podría haber dos pueblos más distintos que los flamencos y los valones en Europa que estuviesen dentro del mismo país en condiciones casi de igualdad.

Ya que es la voluntad del pueblo la que cuenta, debería ser el pueblo quien decida si es o no es parte de una u otra nación. Si se hace propaganda y se conciencia a los habitantes de Nápoles, Calabria, Sicilia y Apulia de que no son italianos, sino que su nación son las Dos Sicilias, y un día el pueblo decide que son, en efecto, las Dos Sicilias, esto es tan válido como Italia, Alemania o Grecia.

Es más: naciones jóvenes y sin demasiada razón de ser, como Macedonia, Irak, Pakistán, desarrollan nacionalismos que están ávidos de un pasado glorioso en el que asentar su sentimiento. Que una nación sea nueva no invalida su "nacionalismo", si éste logra arraigar.

La nación española existe ahora, y eso es lo que cuenta, aunque el valor histórico, la antigüedad, siempre queda bien, y por eso se buscan orígenes lo más atrás posible. Los catalanes llevamos casi un siglo y medio mirando las glorias de Ramon Berenguer IV, Jaime el Conquistador, Pedro el Grande y los Almogávares porque es nuestro "pasado glorioso". Y el nacionalismo es un sentimiento tan hondo e irracional que hace que historiadores y expertos distorsionen los hechos. Las obras historiográficas catalanes de mediados de siglo, quizá un poco posteriores, como la de Soldevila, desprenden un tufo que ni yo puedo soportar. Un aire de patriotismo desmedido y exacerbado. Comparando, puedo decir que las cosas han cambiado.

Aunque, repito, no hago apología del nacionalismo. Ni mucho menos.

Andronicus dixit

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solharis
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Toda esta discusión sobre si la nación española surgió en tal momento histórico es estéril y siento haberme involucrado en una discusión que me parece absurda.

Ortega nos decía que el hombre es historia y con las naciones ocurre lo mismo. Confieso con cierta vergüenza haberme olvidado de algo tan importante. Decir que la nación española surgió durante la Reconquista o, muchísimo peor, en un año preciso como 1468, 1714 o 1808 como hacen algunos es un disparate. El propio concepto de nación cambia de un momento histórico a otro y es una transformación que ocurre a distintos niveles (legal, político y social). La edad de una nación se mide en generaciones y podrá haber años señalados que marquen hitos pero no significan nada más. 

Por hacer una analogía con la vida humana. Si tuviéramos la oportunidad de viajar al pasado, ¿qué encontraríamos en común con nosotros mismos cuando éramos niños? Poca cosa. Nos parecerían personas distintas, ¡y sin embargo hablamos de ellos en primera persona! Lo importante es el proceso que transformó a esos niños en los nosotros del hoy. 

¿Cuándo surgió entonces la nación española? En ningún momento. Primero fue un concepto geográfico y luego, a lo largo de muchas generaciones, se fue convirtiendo en algo más. San Isidoro era un "nacionalista" tal como podía ser un nacionalista de su tiempo y los clérigos y sabios de la Edad Media aportaron su grano de arena desde Beato de Liébana. Después la unión dinástica, el proyecto imperial y finalmente la revolución liberal. Lo importante es que España fue una nación según los cánones de cada momento histórico y sin que esto desmerezca las peculiaridades regionales. 

En cuanto al liberalismo, hizo una innegable aportación pero no inventó el concepto de nación más de lo que pudieran hacerlo los clérigos medievales. No debemos exagerar su importancia y mucho menos hablar de "nacionalización de masas" (?) para referirnos a un movimiento burgués. Además ya he recordado alguna vez que el españolismo más exagerado en el XIX no vino del liberalismo sino de sus adversarios carlistas. En realidad la aparición de los medios de masas y su alfabetización fue mucho más importante en cuanto a lo que el cambio a nivel popular se refiere.

Para acabar, la Nación es un concepto importante y fundamental para tiempos como los actuales. La intrusión de grandes instituciones internacionales corruptas y antidemocráticas, la integración de los inmigrantes, la pérdida del capital social y ético... Pretender echar a la papelera este concepto cuando la solidaridad y la unidad es más necesaria que nunca frente a las amenazas internas y externas y el debilitamiento de la tradicional solidaridad primaria es irresponsable, el resultado de ideologías esnobistas como lo fue el cristianismo en su día y que no lleva a ningún lado. Aunque, ojo, tampoco debemos ignorar el peligro de quienes optan por trivializar la Nación y convertirla en poco menos que un evento deportivo, sin negar el papel socializador del deporte para las masas.

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