El gato sobre la cacerola de leche hirviendo

Imagen de Maltenoth

Reseña de la novela de Manuel Valera publicada por Ediciones Evohé

 

Imaginación, hace falta mucha imaginación para escribir este libro, como con cualquier otro. Pero no solo para escribirlo, también para leerlo. Y es que para leer una novela que no trata de nada, de nada en absoluto, hace falta tenerla. Eso sí, una vez se empieza a leer, bastan unas pocas páginas para que uno se de cuenta de que vale la pena continuar con la lectura.

En una época plagada de novelas que parecen copiarse unas a otras sin más interés que llegar a ser un best-seller, descubrir una tan diferente a todas las demás (a todas las demás que yo he leído por lo menos) es desde luego un golpe de suerte. Y es que a parte de la originalidad que abunda en toda la obra, también se percibe un ácido sentido del humor que la envuelve junto a una crítica a una sociedad que vive para trabajar en vez de trabajar para vivir. Capaz de sacarte una sonrisa en más de un momento.

Desde que se lee el título, cuya rareza fue lo primero que me llamó la atención, se percibe que lo que hay detrás no es un libro normal y corriente, sino algo totalmente surrealista. El prólogo prefaciano introductorio ya nos confirma esa primera sensación y a partir de entonces la lectura continúa acompañada de unos personajes que no tienen ni idea de lo que han de hacer, y un argumento inexistente. Con estos ingredientes el autor consigue desarrollar una novela sin ningún sentido a primera vista pero que te impide soltar el libro y mantiene en vilo al lector.

El lenguaje es directo y eficaz, sin pararse más de lo estrictamente necesario en las situaciones para no interrumpir en las andanzas (o no) de los desorientados personajes. Las situaciones imposibles se van sucediendo a lo largo del libro sin perder por ello la novela su coherencia

Por desgracia, en poco más de 120 páginas la historia está terminada. No necesita más páginas la novela, cuyo final queda cerrado y sin necesidad de alargarse: las necesita el lector, que se siente como si le quitasen un caramelo de la boca cuando apenas lo ha saboreado un rato.

Pero quién sabe, quizás si durase cien páginas más perdería calidad. A fin de cuentas, un libro dura lo que dura.

 

Autor

Manuel Valera es juntapalabras, un oficio como cualquier otro ejercido con mayor o menor fortuna.

Después de conseguir no tener que volver a la Facultad de Periodismo, una vez que le dieron un papel firmado, un título, se dedicó a escribir. Ha publicado Futbolia, un ensayo sobre fútbol y filosofía, escribe habitualmente en Larevelacion.com y trabaja juntando palabras para guiones de televisión. Va a bares.

 

Sinopsis

Difícil escribir la sinopsis de una novela que no trata de nada en absoluto.

 

Edición

Bolsillo.

Edicones Evohé.

125 páginas.

 

Conclusión

Altamente recomendable para todo aquel que guste de obras originales y que esté dispuesto a forzar la imaginación para poder disfrutar de la novela. La primera que publicó Narrativas Evohé. En mi opinión una muy buena elección. Sorprende agradablemente y no es muy difícil de leer.

 

Lo mejor: Totalmente diferente a cualquier otra cosa. Se agradece la originalidad en estos tiempos.

Lo peor: Demasiado breve. Te deja con ganas de más. Lo que quizás no sea tan malo.

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Patapalo
Desconectado
Poblador desde: 25/01/2009
Puntos: 196415

Un libro magnífico, sin duda. Muy original y muy bien escrito. Fue un buen modo de abrir la línea editorial de narrativa.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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