OcioZiencia 1.9

Imagen de Luc Hamill

Aquí, unos hombres procedentes del planeta Tierra, pisaron por primera vez la Luna en Julio de 1969 D.C. Vinimos en son de paz en nombre de toda la humanidad”.

Hola, bienvenidos a OcioZiencia, la sección que no cierra en vacaciones. Yo soy Luc Hamill, el único (junto a Florentino Pérez) capaz de comprarse un Porsche Cayman en plena crisis. Recordáis que tenía entre manos una apuesta acerca de qué es el grado de un sistema de ecuaciones. Os pedí vuestra ayuda, y vosotros, muy caballerosos, al momento acudísteis. Muchas gracias a todos por las aportaciones, al final hallé esto:

 

Se llama grado del sistema de ecuaciones al mayor exponente al que se encuentre elevada alguna incógnita del sistema”.

 

Ale, zanjado. Yo sostenía esa idea, por lo que creo que he ganado la apuesta y a partir de ahora sostendré una limonada. Respecto a las opiniones vertidas, Yandros, cuidadín con los ejemplos. Sobre los sistemas que me pusiste… Hermes, computa:

 

 

¡Pero bueno!, ¿qué troyano se te ha metido? Ponte bravito y te convertiré en una tostadora.

 

 

Tal y como me temía. Sistemas de ecuaciones equivalentes son los que comparten soluciones. Aquí el primero tiene solución en (x, y), mientras que el segundo en (x, y, z). Para llegar a un sistema equivalente sólo hay dos caminos: o bien eliminar ecuaciones dependientes o bien combinar (con las operaciones usuales) las ecuaciones que se conocen.

 

 

Uf, cuando se pone a cantar... y mis padres bailando salsa en el salón. Así no se puede trabajar, coño. Esto no se lo hacían a Einstein. En definitiva, Yandros, no vale lo que hiciste, no vale añadir lo que añadiste: una condición de ligadura.

 

 

Ajá, qué cosas. Esto es lo que yo llamo un Problema Elemental de Álgebra, que no Problema de Álgebra Elemental. Elemental no es la dificultad. Elemental es que uno no esté demasiado torpe, lo cual a veces no es fácil (¿alguien me puede explicar qué estoy diciendo? xD).

 

Seguimos. Si en anteriores entregas hacíamos homenaje a Darwin y su Teoría de la Evolución, no podemos dejar de lado otra efemérides: la llegada del hombre a la Luna. Esta semana se cumplirán 40 años. Iba a decir que parece que fue ayer, pero en aquel entonces yo no había nacido...

 

Bueno, fue el 16 de julio de 1969 cuando, de buena mañanita, despegaba un cohete modelo Saturno V dispuesto a hacer historia. Con Gene Kranz como director de vuelo (quien luego viviría el embrollo del Apolo 13), la misión Apolo 11 había empezado con un objetivo: la Luna. A bordo iban tres hombres: Neil Armstrong, Edwin Aldrin, alias “Buzz” (pero no Buzz Lightyear) y Michael Collins (pero no el revolucionario irlandés). Señores, esos son nuestros astronautas, y un astronauta es alguien que se coloca una pecera en la cabeza para saltar muy despacito fuera de la Tierra. Es broma. Repasemos un poco aquel hito, come on!

 

 

Lo primero que os quiero decir es que nunca juzguéis a nadie por su peinado o la música que escuche, ¡pero mandar un hombe a la Luna no es como encender la luz de la cocina! El proyecto Apolo fue titánico, y algo semejante quizás nunca se repita. Desde que se mandó a la perrita Laika, que nunca volvió (por varias cosas, empezando porque no estaba programado su regreso), ya se ideó la Luna como primera parada. Las pruebas de la fría Unión Soviética para enviar humanos en cohetes resultaron fallidas, y terminaron con cualquier plan de exploración tripulada. Incluso ellos pensaron que enviar personal carbonizado a nuestro satélite no sería precisamente un éxito.

 

 

Respecto a los estadounidenses, no tuvieron mucha fortuna mandando cosillas hasta que en 1964 la sonda Ranger 7 (en honor a Chuck Norris) mostrase imágenes claras de su paellazo en la superficie lunar en plan “ya os vale, la próxima vez ponedme paracaídas”. Las cosas se tomaron más en serio cuando el presidente John F. Kennedy propuso al Congreso “que esta nación deberá trabajar para conseguir el objetivo, antes de finalizar esta década, de poner un hombre en la Luna y traerlo de vuelta a la Tierra”. Sencillo de entender, sí. La complicación estaba en la parte “traerlo de vuelta a la Tierra”.

 

Ahí es donde entra nuestro Apolo 11 y su despegue. Tras haberse situado en órbita de la Tierra a una velocidad de multa de 45.000 km/h, su tripulación se separa: Neil y Buzz se pasan al módulo lunar (abreviado LEM, por Lunar Excursion Module) y Collins se queda regando las plantas, aunque antes les da un empujoncito para que se acerquen al lugar previsto para alunizar: el llamado Mar de la Tranquilidad. ¡Ché!, en la Luna no hay agua, los “mares” son los sitios limpitos de cráteres, eh.

 

Y aquí viene el momento crítico/tronchante de la misión. Todo funciona con normalidad, el ordenador trabaja el programa 63 (modo automático). Bien. Siete minutos después de iniciar el descenso, Armstrong, desconozco si por gastar la broma, introdujo en la CPU el programa 64. Con ello el ordenador empezó a llevarles hacia un enorme cráter que haría puré el LEM. Entonces Armstrong, con más miedo que Naranjito viendo un anuncio de Zumosol, desconecta el programa 64 para activar el 66 y así conducir manualmente el LEM. ¡Pero el ordenador seguía llevándoles al cráter! Abajo en Houston no lo pueden creer. Armstrong recorría los pasillos del LEM en busca de la computadora para desconectarla, y el ordenador empezaba a decir cositas como:

 

 

Bueno, igual me he dejado influenciar por Arthur C. Clarke... Lamento quitarle suspense, pero el ordenata no dijo nada, ni a Neil se le pusieron de corbata. Sin dificultades, a mediodía del 20 de julio los astronautas decían por radio:

 

 

¡Bienvenidos a la Luna! Tras casi seis horas aguantando las ganas, al fin le conceden a Armstrong permiso para salir del trasto y hacer historia. Mientras desciende por las escaleras, Neil recuerda lo que le prometió a su mujer, y activa la cámara de televisión para grabar el momento y guardarlo junto al VHS de su boda, su comunión y su viaje a Punta Cana. El único detalle es que esa cámara también retransmitía imágenes a millones de personas en todo el mundo. A las 2:56, hora a la que muchos os recogéis los viernes, el 21 de julio de 1969 soltaba el “un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”. Y añadió “te gané, Luc”. Toda la NASA se partió de risa. En casa no dábamos crédito... En cualquier caso, cuando Neil descendió y dijo aquello, sin saberlo estaba acabando con muchísimas historias de ciencia-ficción, pues el hombre en el pasado, creyendo que nunca podría llegar, siempre había tenido su mente en la Luna. Ohhh. No sé por quéeeeeeee se terminó, era genial, era de lo mejoo-o-or...

 

La visita selenita continuaba y Armstrong tomaba fotos del paisaje para luego colocarle monstruitos con el Photoshop, amén de pillar rocas lunares en las que tallaría “recuerdo de la Luna” o “estuve en la Luna y me acordé de ti”. Pero no olvidemos que no llegó solo. Hace rato que Buzz Aldrin está arañando las paredes por salir igualmente del LEM. En Houstoun tienen piedad y se lo autorizan. Esto lo sabe muy poca gente, pero en su salida dijo “quizás para Neil fuera un pequeño paso, pero para mí ha sido un bonito salto”. Son como niños... También añadió “2-0, Luc”. En casa flipamos.

 

Ninguno estaba allí para echar risas, así que se pusieron al tajo: descubrieron una placa que conmemorara el acto, así como, no olvidemos el patriotismo yanqui, desplegaron una bandera norteamericana. Lo bonito es que U.S.A. no reclamó la soberanía de la Luna (pero da igual, casi lo están haciendo con la Antártida). Respecto a la bandera, la primera opción fue colocarla con un cartelito señalando a la Tierra que rezaba “hot dogs at 384.400 km”, pero se deshechó la gran idea. Una pena. Los astronautas también colocaron instrumentos para detección de sismos y particulas solares, además de un reflector láser como última línea de defensa frente a alienígenas.

 

Para finalizar, Armstrong y Aldrin dejaron un disco con los saludos de todas las naciones del mundo (¿incluyendo Guam?) y unas medallas de las familias de los cosmonautas Gagarin y Komarov (cosmonauta = astronauta, en ruso), e insignias en recuerdo del Apolo 1, misión que acabó en un gran incendio. Para rematar, y no menos importante, mostraron el primer ejemplar del nuevo sello de correos de 10 centavos (?). A todo esto, Collins seguía en órbita, aburrido como una ostra. No es para menos, sus amigos ya llevaban más de 14 horas en la Luna. Antes de volver al LEM para tirarse a la bartola 13 horas (para compensar), se llevaron 22 kilos de rocas lunares para vender por eBay. Finalmente abandonaron la Luna y se unieron al Columbia de Collins.

 

El 22 de julio iniciaron tempranito el regreso a la Tierra preparando una reentrada que concluiría en 60 horas (las cosas de palacio van despacio). Cuando iban a ponerse una peli para que se les hiciera más ameno, Houston les informó de que había posibilidades de temporal en la zona de amerizaje, así que les redirigieron al sudoeste de Hawai, donde les darían la bienvenida con unos daiquiris. Guay.

 

 

La nave entró a todo trapo en la atmósfera alcanzando los 3000°C, con lo que si algo hubiese ido mal los astronautas se habrían convertido en chicharrones en tiempo real. Y llegó el momento de la verdad. Como es habitual, en la reentrada se perdió la conexión con la NASA. Todo fue silencio. Si algo había ido mal, proseguiría el silencio. Si había ido bien, los astronautas deberían hablar (salvo que quisieran gastar la broma). Parece que en la radio se escuchó algo. Así fue, un “bo, qué paxa”. Eran las 18:50 del 24 de julio. Todo salió bien. Demos gracias a Dios: gracias, adiós xD

 

Unos dicen que este logro marca el fin de la carrera espacial entre U.S.A. y U.R.S.S., otros que el pulso finalizó con la misión conjunta Apolo-Soyuz. Recordando lo del submarino Kursk, os digo que la carrera aún no ha acabado. Es cierto que el objetivo politico de triunfar sobre los soviéticos se habia logrado holgadamente tras 8 días de misión. Por aquel entonces había una gran euforia, pero el impulso se fue apagando (junto al presupuesto, todo sea dicho) hasta abandonarse la expedición del Apolo 17. En otras palabras, se había inaugurado una nueva era, pero no un nuevo calendario.

 

Nuestros héroes fueron honrados con un desfile en Nueva York. ¿Y ya está? No, cuando algo acaba, otra cosa comienza. Siempre. Ése no fue el final, ni mucho menos. Vamos a ver qué fue de cada astronauta, esas personas que van con peceras en la cabeza y... Vale, lo dejo.

 

Respecto a Neil Armstrong, el introvertido del grupo, pasó a ser profesor de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Cincinnati, y nos dejó frases como:

 

 

que en la versión original decía:

 

 

Actualmente da conferencias y vive en su casa de campo en Ohio, que, permitidme confirmarlo un momento... sí, fue donde nació Thomas Alva Edison, inventor de la bombilla. Últimamente mis ideas sobre Edison han cambiado, pero ésa es otra historia.

 

En cuanto a Buzz Aldrin, la segunda persona en pisar la Luna (todos lo olvidamos), cayó en una depresión y tuvo problemas de alcoholismo. Pero le pillé una noche y le dije “Buzz, has puesto tus peanas en la Luna. Tú vales más que esto. ¿De verdad vas a pudrirte en baretos? No respondas”. Entonces se recuperó y escribió dos libros: Return to Earth y Men from Earth. A día de hoy, el más trabajador y metódico del trío vive cerca de Los Ángeles, donde aún aguanta las bromas que le hacen por su mami, que se llama Moon. xD

 

 

El tercero, e injustamente menos recordado, es Michael Collins. Nació en Roma y en la actualidad es escritor. Algunos de sus libros publicados son Carrying the Fire y Flying to the Moon and Other Strange Places.

 

 

Por último, no nos olvidemos del jefe de la misión: Gene Kranz. Nacido en Toledo, pero no en España sino en Ohio, estudió Ingeniería Aeronáutica para luego unirse a la NASA. Un año después del Apolo 11 llevaría el peso de la famosa misión Apolo 13, sacando a la luz su personalidad como empuje para salvar los muebles. Como anécdota, tenía la costumbre de estrenar en cada misión un chaleco blanco realizado por su esposa. En 1994 se retiró como uno de los mejores líderes de la NASA. Hace poco escribió su biografía en The Failure is not an option, el libro que lleva su famosa frase, que en más de una ocasión me ha inspirado, y que a su vez yo le inspiré a él para decirla, je.

 

 

Esa frase es una verdad como un puño.

 

Como no podía ser menos, la llegada a la Luna fue blanco de leyendas urbanas. Si bien las personas de mayor edad tuvieron problemas para aceptar tal logro, hoy día existe un buen número de entendidos que mantienen que todo fue un montaje. Si ponemos moontruth en un buscador pronto encontraremos algún video donde el moment of glory de Armstrong es interrumpido por una batería de luces que se cae, y entonces aparece un técnico diciendo “¡corten!, tendremos que empezar de nuevo” xD

 

Al parecer todo se habría grabado en un set de Arizona, Nevada o Inglaterra, según la versión que leáis. Algunos ex-empleados de la NASA lideran esta teoría de la conspiración. Sus pruebas son testimonios de un alto oficial retirado en Minnesota, un científico de Utah y un taxista de Orlando. Dicen que la CIA se cargó a todos menos uno, que ahora vive en Brasil... Señores, se pisó la Luna. ¿Ah sí? ¿Seguro? ¿Tan seguro estamos? En las imágenes se ven huellas con profundidades excesivas, tropiezos de astronautas en poca gravedad, fotos hechas sin flash, banderas que ondean... ¿Son verídicas esas imágenes o no? Os quiero hacer una pregunta, y la verdad, me da igual si la respondéis o no. Sólo quiero haceros una pregunta. Si cuanto hemos visto de la llegada a la Luna, si cuanto hemos oído y leído fuera falso, si jamás se hubiese puesto un pie en nuestro satélite, si no hubiese allá a lo alto una bandera de barras y estrellas, si todo hubiese sido una gran mentira, ¿cuánto habríamos avanzado realmente?

 

Hermes, probabilidad de que el Apolo 11 llegase a la Luna:

 

 

Exacto, tampoco yo. Ninguno de nosotros dispone de datos. Se puede llegar a lo alto de una montaña, y no encontrar una aguja en un pajar. Se puede salir de nuestro planeta, y no se puede bajar a las profundidades del mar a por una caja negra...

 

 

Lo sé, pero ni siquiera quienes lo desmienten se ponen de acuerdo. La cuestión es: ¿fue verdad? Al hacerme esa pregunta me quedo sin respuesta. Pero no es eso lo que me incomoda. Lo que me inquieta es que ni siquiera tengo una opinión acerca de ella.

 

 

Todo lo que digamos serán creencias, Fan&Fres, eso no sirve de nada. El hombre se acoge a la fe, pero busca la certidumbre. Soy consciente de que acabo de hacer un repaso a una historia que quizás sea falsa, pero no conmemoro la historia en sí. Conmemoro el hecho de que se anunció, ya fuera verdad o mentira, y así consta en la Historia (con mayúsculas). Os daré un consejo en palabras de ese genio que fue René Descartes: para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas una vez en la vida :)

 

Vamos, cambiad esas caras. Igualmente otras personas dicen que en la Luna se vieron extraterrestres. Como curiosidad, os dejo el extracto de una grabación que existe y es para partirse, y que se dice corresponde al viajecito:

 

Armstrong - ¡Pero! ¿Qué es aquello?

Aldrin - ¿Tenéis alguna explicación?

--BEEP--

Houston - No tenemos. No os preocupéis, seguid con el programa.

--BEEP--

Armstrong - ¿Pero qué tipo de maravilla es eso? ¡Es increíble! Dios... ¿qué es?

--BEEP--

Armstrong - ¿Me decís qué demonios es eso?

--BEEP--

Luc Hamill - Déjalo ya, Neil.

--BEEP--

Houston - Roger. Cambiamos la comunicación. Usen Bravo Tango, Bravo Tango, y seleccionen Jezebel, Jezebel.

--BEEP--

Armstrong - ¡Sí... pero esto es increíble!

 

 

Patético, ¿eh? Uno no sabe si mejor que la grabación sea falsa, o mejor que sea cierta. Por suerte, no desistimos en nuestro propósito, y como disponemos de tecnología punta podemos averiguar la verocidad ahora mismo. Ciber-Hermes, una vez más, todo tuyo:

 

 

Je, je, será mejor dejarlo para luego. Caballeros y caballas, el artículo acaba aquí, pero quisiera haceros notar una cosita. Anda, mirad la cabecera del mismo. ¿Ya? ¿No notáis nada? Aparece un 1.9. ¡Diantre, vamos a por nuestro segundo aniversario! Sé que aquí los aniversarios los cuento cada diez entregas y no de año en año, pero en fin, qué os puedo decir, soy yo, no hay más. Si hiciera las cosas como el resto, ya no sería yo ;)

 

Pues nos acercamos a la entrega 2.0. ¿Qué significa? Varias cosas. La primera: fiesta. Tocará celebrarlo con algún artículo doble, y muy divertido, y puedo permitirme decir que gustará a TODOS, siendo bastante original, y siempre soltando el discursito sentimentaloide que se corta con el “esto es OcioZiencia y no Luc Hamill va a liarla otra vez”. Segundo, Catherine Zeta Jones en esta ocasión no ha confirmado su asistencia, ni falta que hace, así habrá más panchitos para todos. Tercero, no sé si llegaremos al 3.0, sería de ayuda que me dejaséis cosillas. Ya no por vosotros, ni por mí, sino por la causa. Mi meta es llegar al menos a la 4.0. Si Arma Letal pudo, nosotros también. Admito dudas, chistes, anécdotas, videos, comentarios, dibujos, fanfics, recetas, poemas... críticas... felicitaciones... no sé, todo lo que se os ocurra (o casi todo). Esta ha sido la 1.9. Cuando echo la vista atrás...

 

 

Eh Fan&Fres, un respeto. Sé lo que estáis pensando: “¿qué habrá hecho este tío en el Especial para que pueda gustarnos a todos?”. Je, las espectativas están muy altas. La presión es mucha más respecto a cuando escribía los primeros artículos, pero estoy acostumbrándome a eso, y confío en la magia. Sólo os daré una pista, y va en relación a lo que hemos estado hablando hoy. Dijo el poeta “debajo de tu piel vive la Luna”. Nuestro satélite, si acaso, no ha vuelto a ser pisado desde 1972. Eso es mucho tiempo. La Luna vuelve a sernos ajena y lejana. Vuelve a ser referencia de navegantes que no están ni en el futuro ni en el pasado, sino olvidados por aquello mismo de la Luna que los cautivó... Amigos, teníamos el cielo allá a lo alto, cubierto de estrellas, y solíamos tumbarnos en el suelo y mirar hacia arriba. Ya no, pero antes solíamos hacer esas cosas. Solíamos pensar si las estrellas se crearon de algún modo, o si aparecieron una noche sin más. Quizás el Especial cambie eso. Hemos amado con demasiado fervor a las estrellas para llegar a temer la noche :)

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Patapalo
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Una entrega muy interesante -me encantan los temas científicos históricos-, y muy entretenida. Me ha sorprendido tu escepticismo con el tema del alunizaje, aunque bien matizado con la referencia a los datos y la cita a Descartes. Es curioso como sigue suscitando debate.

Sobre temas para futuras entregas, se me ocurre pedir muchas cosas ¿Qué tal uno de ciencia en el cine, que son dos ámbitos que controlas mucho?

Un placer leerte, compañero.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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