El psicovisor

Imagen de Mauro Alexis

Aquende, Lionel —convidó Mariano Sosa, indicando el asiento en que el enfermero no tardaba en apoltronarse— quédate plácido. 

 Fraternizaba el trato, haciendo ameno el tono con que hablaba; gesticulando con su semblante una sonrisa, en trabajo por solapar los inevitables sentimientos de animadversión que de su mente efluían, propagándose hacia los límites de la habitación y aun más allá del recinto. En ellos se daba al ansia de cumplir con la tarea para la cual había aprestado sus conocimientos, sabiendo que al culminar, se libraría de la cargosa y afín efigie de Lionel, quien tan excitadamente reiteraba explicaciones parafrásticas, como respuestas a sus interpelaciones. Y como el mismo desconocía, hasta en lo rudimentario, idea alguna sobre la criptestesia y el oportunismo, le sería suficiente con seguir forzando el zigomático mayor y apechar con lo que consideraba similar a una esencia de escatol, que emanaba de sus fauces, para convencerlo de su buena disposición; montando una sigilación que, en lo posterior, le vendría en provecho.

 

De un embalaje, forrado en cuero, Lionel extrajo un estuche cuadrangular. En él había un monograma grabado, compuesto por la superposición de dos grafemas cirílicos (Т [1] y Ж [2]) que ocupaba casi toda la extensión de la cubierta. Su significación se develaba en el grueso frontal, en donde inscripto, como con fundición áurica, se enunciaba: "Техножизнь [3] Лаборатории [4]". Lionel amplió el discurso.

 

—Estábamos en plena decalvación, antedía de la "quimio". En un momento nos quedamos solos. Me pidió que me detuviera. Yo accedí, más que nada porque la consunción parecía estar acabándolo y me daba algo de condolencia. Tenía el cuerpo demacrado, repleto de tumoraciones. Gañía, de a ratos, con los ojos desorbitados.

 

>>Con sus últimas fuerzas, porque se estaba quedando sin [5], me contó que vino de Yereván, hace unos cinco años. Supuse que había emigrado por la guerra. Bah, por la toma de los turcos, mejor dicho.

 

Bastantemente manipulada, la caja plateada fue a posarse al fin sobre la mano apalmada de Mariano, quien ahora, en una ambivalente diligencia inspeccionaba su apaisada figura; intrigándose al leer en la instrucción de la basa: "Нажи выключатели чтобы открывать или закрывать ящик психозритель [6]."

 

"психозритель? [7]", se preguntó en la intimidad de su mente. Lionel prosiguió.

 

>>A instancias de la muerte me lo entregó, de mano a mano. Escribió una dirección en un papel que le procuré. Con una caligrafía verdaderamente ininteligible.

 

>>Me solicitó que lo transportara a la brevedad al domicilio citado. Quise actuar con deferencia para con él, pero ante la falta de datos a cerca del hombre y mi nesciencia en el lenguaje...

 

>>Después lo volví ecuménico, como te imaginarás, mostrándoselo a todo el mundo; incluso se lo mostré a Jorgelina. Nadie supo ayudarme. Ella me recordó que vos tenías un amplio manejo del idioma...

 

—No hace falta tan elativa referencia. Ni que me estuvieras presentando —lo acalló avergonzándolo—. Existe un inconveniente. Si bien, como decís, tengo un dominio inmaculado del "Hayeren lezu [8]", lamento informarte que los vocablos aquende escritos pertenecen a un idioma eslavo, muy distinto del que supones.

 

>>Es factible una traducción, pero precisaría al menos unos días para hacerlo con eficiencia. Me resulta complicado doblar algunas expresiones y giros lingüísticos al castellano.

 

Pero mentía. De hecho, porque había interpretado en el acto lo que la conjunción de los lexemas "психо [9]" y "зритель [10]" dejaba entrever, disuadió a su primo de llevarse el objeto esa misma tarde.

 

Cuando Lionel se retiró, cediéndole el usufructo del aparato, tardó sólo segundos en apulgarar sobre los interruptores de los cantos traseros, para que, sin dilación, se revelara, con el destape, lo que habitaba secretamente en el interior. Acaso por la lobreguez que imperaba en su cuarto, se le contrajeron las pupilas al recibir la entera luminancia que de la fulgurosa arqueta escapaba e iba a encontrar paradero en la opacidad del techado y los paramentos. Allí mismo se contorneaba la sombra de Mariano, en su soledad vespertina. De entre el flujo de luz sobresalían tres protuberancias aún sin determinar, debido al lugar que ocupaban en el claroscuro. Constituían, por su ordenamiento una imagen triangular; con un ápice cuyo pie de su perpendicular determinaba dos segmentos de longitudes congruentes a sus lados en el plano opuesto a aquél. Los extremos de la recta horizontal estaban configurados cada uno por una célula, de idénticos radios. Ambas cubiertas por sendas tapas enroscadas, pudo discriminar al contemplarlas.

 

Vio en el vértice superior otra estructura circular, con iguales características. Excepto en la medida de la circunferencia; pues en ella los puntos equidistantes del central, se hallaban más cerca de éste que los de las antemencionadas concavidades. La ponderación fue fugaz. Habiendo leído un manual, anexado en la zona interior de la cubierta comprendió cómo hacer funcionar al aparato.

 

En las celdillas inferiores descubrió dos lentes de contacto ocular. Y en la restante un minúsculo dispositivo auricular que, más específicamente, debía ser adherido entre el trago y el orificio auditorio. Tomó las tres partículas del mecanismo y las colocó en los respectivos sitios de su cuerpo. Hecho esto, el aparato se encendió sin ningún estímulo aparente. Como por inteligencia artificial. Dos fuentes opcionales aparecieron, por medio de los lentes engastados en los ojos, ante la mirada atónita de Mariano:

 

"I: скази ´сила´ чтобы зажигать система. [11]."

"II: скази ´замок´ чтобы сворачивать система [12]."

 

"Сила", pronunció con voz queda. Pero aún así el auricular interpretó el mensaje y puso en funcionamiento a la máquina. Pero para no derrochar tiempo y embargado por un entusiasmo que lo imperaba a indagar la veracidad y eficacia de la sorprendente invención, decidió poner a prueba a la misma, saliendo a pasear y empleándola con cualquiera que anduviera por ahí. "иностранный язык [13]" ordenó, con ayuda del manual, mientras salía por él. Ante la extensa lista, que en el acto se abrió, seleccionó el modo que mejor le venía en comodidad. El sobrante del proceso era sencillo. Consistía en fijar la mirada en alguien determinado, decir "análisis" y entonces actuaría el sistema.

 

Todo lo conoció esa misma tarde: el mapa de la psiquis de al menos cien personas, completamente desplegado. Pudo leer sus pensamientos, sus sentimientos, sus miedos. Gustos. Aborrecimientos. Investigando en los inescrutables rincones de la conciencia humana, abriendo un universo novedoso, que sería la base rudimentaria de próximos desarrollos en la ciencia de la mente. Siglos y milenios de evolución biológica concretada “antropomórficamente”, transformándose en objeto de asombro y estudio para Mariano, quien comenzaba a anidar curiosas fantasías sobre el futuro, el dinero, la fama y la sabiduría, quizás, eternos…

 

El psicovisor, al menos hasta el tiempo señalado, actuaba como receptor y decodificador de al menos cuatro de las consabidas ondas lobulares del cerebro, almacenando en sus anatómicos e invisibles lentes los datos mentales necesarios, para luego traducirlos a un lenguaje comprensible para el hombre. Como canal de comunicación entre éste y su usuario intercedía el independiente auricular, desde donde -además del proceso de traducción- se podía obtener información sonora sobre el comportamiento, las tendencias, el temperamento y demás aspectos conscientes e inconscientes de la vida psíquica de una persona determinada. En fin: apodíctico paradigma de la negligente "autodeificación" humana o bien de los más desventurados avances tecnológicos, el psicovisor representaba un riesgo latente. No sólo para su portador, sino para todo aquél que se ubicara bajo su esfera de influencia.

 

Mariano supo parte de esto una calurosa mañana de julio del año 27, cuando estando impartiendo una clase frente a un alumnado de preparatoria, sufrió un repentino ataque metastásico, que alteró su organismo, arrojándolo al suelo del salón. Cuando despertó, se vio recostado sobre una camilla, en una sala de terapia de algún hospital. Sus manos sudaban. Sentía calor, no paraba de temblar. Cuando se vio los brazos, notó con horror que estaban repletos de nacencias. Ante tal desgracia empezó a llorar. Fue entonces que se completó el cuadro postrero... Cuando sus lagrimales manaron sangre en vez de lágrimas. Para mayor disgusto, uno de sus globos oculares, el diestro, se había inflamado tanto que parecía escaparse de su cuenca, por la abertura de los párpados, que también eran víctimas de una grave inflamación. Desde su vientre una fuerza eruptiva lo conminó a reclinarse y apoyarse sobre la pared. Luego salió por su boca, ensuciando el suelo de sangre y carnes aún no digeridas.

 

En unos momentos cesó de soportar aquel martirio. Se dejó desvanecer sobre el colchón, adornando la habitación con su cuerpo inerte, sus lentes psicovisores encastrados y todo el orgullo y egoísmo que lo habían engreído hasta convertirlo en una presa fácil para la parca. Olvidando su propio nombre y sus sueños con el último suspiro; sumido en una anodinia que si bien no reducía el desconcierto espiritual en que se resumía su ser, sí le anestesiaba el dolor, ayudándolo a encontrar, sin lamentos, la muerte.

 

Esa misma noche, ciento cincuenta y dos personas fueron internadas con la misma sintomatología.

 

 

A sien años del "Redescubrimiento".

 

"En bísperas del sentenario de la aparisión en el mercado mundial del primer modelo de sicobisores, fanáticos de toda Europa i Asia, se congregarán oi a las 8:00 p.m., ora alemana, a orillas del Isar, para festejar este acontesimiento, poco frecuente; recordando el nasimiento del nobedoso y rebolusionario imbento. I baya cel tiempo pasó rápido. Por eso mismo me e tomado la molestia de esbosar una brebe semblansa sobre la bida deste ansiano ce aún anda entre nos.; ansiano i último ijo mimado de la siensia.

 

Asia mediados dela década del 30 del siglo XXI, ce algunos tubimos la suerte de sobrebibirlo bictoriosamente, i para ser más espesífico, el cuatro de marso de 2036, el mundo resibió con los brasos abiertos (i los párpados de par en par) el ansiado lansamiento del asta entonses único sircuito de comunicasión telestésica, a la benta en todas la primeras siudades del planeta, puesto al alcanse del público, cien en cuestión de meses lo combirtió en el primer medio de comunicasión, anulando a la telefonía móbil y obiamente al internet.

 

Luego, arribaron las polémicas, las leyes a conclusión, ets. Pero tosto [14] se ahogó en las aguas del pasado, cuando se comprobaron tanto la inofensibidad, como las propiedades nobles del prestijioso artefacto.

 

E de incluir en la lista de innobasiones la implementasión del sistema V.I.T (Visual Imagination Transmission [15]) ce, como no pudo ser de otra manera, jeneró grandes debates a prinsipio de la primera década deste siglo, basadas en suposisiones erróneas sobre la salubridad i nosibidad de los nuebos ejemplares modificados.

 

Ase dos mese se terminó de confecsionar el último modelo, ce contará con un abansado sistema de audio-transmisión mental, el cual permitirá a nuebos usuarios resibir o compartir los sonidos ce estén escuchando, melodías ce recuerden o asta imajinen.

 

Los fans fundamentalistas aguardamos impasientes la salida destos arquetipos tan sofisticados ce Technolife, como siempre, nos serbirá en bandeja.

 

Por el momento i desde este rincón del planeta, un café del sentro de Munich, les digo asta pronto, compatriotas, i me perfilo para irme asta las begas a festejar i conoser jente piola, mientras preparo mis lentes "Psicovisores", como solían desirle."

 

Gard Gonsales,

para diario Tiempos de Baires,

3 de marso de 2136.

 

1. Letra t (te), de sonido “te”.

2. Letra Ж (Жe), de sonido similar a la “ye” española en yuyo (por yeyeo), pero sonora.

3. техножизнь ( tejnayísn).- s. m. Nombre de fantasía de los laboratorios soviéticos que desarrollaron la primer copia del psicovisor. техножизнь es una parasíntesis de dos lexemas rusos:

Техно” (de технология" [tecnología]) y "жизнь" (vida).

En una posible traducción española se puede comprender como "Tecnovida".

4. Al español “laboratorios”.

5. Empleo de una preposición separable como término de una oración, en la que el miembro consecuente no figura después que el antecedente por haber sido mencionado con antelación.

6. Al esp.:”Oprima los interruptores para abrir o cerrar la caja del psicovisor.”

7. психозритель (psijasritel).- s.m. Contracción de dos vocablos rusos para nombrar al aparato psicovisor de origen eslavo. De significado ambivalente, en una traducción castiza puede interpretarse como "el espectador del alma".

8. Del armenio que significa: “Idioma armenio”.

9. психо: Lexema de origen griego, significa “alma”.

10. зритель: Del ruso “espectador”.

11. Al esp.:”Diga ´fuerza´ para encender el sistema”.

12. Al esp.:”Diga ´candado´ para apagar el sistema”.

13. Al esp.:”Idioma extranjero”.

14. S.m. Todo esto o todo eso.

15. El significado de la sigla V.I.T., en español se interpreta como "Transmisión de Imaginación Visual".

 

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Patapalo
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Pues a riesgo de ser demasiado crudo y algo injusto con el trabajo que ha debido suponerte escribir este texto, te diré que me ha resultado farragoso. Entiendo el juego lingüístico, pero no comparto la idea de apretar las tuercas al lector si no potencia el resultado de la historia. En este caso, me ha parecido que más bien distrae.

No obstante, como digo, se ve el trabajo que lleva detrás, el cual es encomiable, aunque, a mi parecer, poco efectivo.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Félix Royo
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La verdad es que cansa bastante, sobre todo por el narrador, que no se diferencia en nada de los personajes y provoca un efecto de interferencias en la comunicación; a lo mejor si no fuera tan de ensayo y más narrativo... Otra cosa que no me convence es lo de tener que bajar continuamente a ver los numeritos. Siendo un relato corto e individual, hubiese sido preferible que se explicara dentro del propio relato, en lugar de abstraer al lector continuamente.

El genio se compone del dos por ciento de talento y del noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación ¦

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Mauro Alexis
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      Patapalo, Fálix: Bueno, básicamente agradezco su paso por el relato y su crítica al respecto del mismo, tendré en cuenta las recomendaciones de Félix para próximas creaciones, sobre todo lo de las llamadas, ya que procuré no variar mucho la locución entre el narrador y los personajes para que justamente no se generaran esas "interferencias" a las que Félix hace referencia. Con respecto a Parapalo, supongo que el mismo estilo, en el cual intenté dar datos concretos y sin subjetivismos personales por parte del narrador, es lo que tal vez lo lleve a la distracción a alguno, no lo sé. De todos modos son bienvenidas ambas críticas y les prometo que las tendré en muy en cuenta.

      Saludos... y gracias por pasar!!!

  

"Habla de tu aldea y serás universal."

 

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Nachob
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Coíncido con lo ya expresado. La idea es buena, incluso muy buena.

Siempre que imaginamos el futuro lo hacemos con los parametros con los que vivimos, y eso nos condiciona. Igual que en los años cincuenta la ciencia ficción recreaba el modo de vida americano y en los setenta se volvio lisérgico, ahora pretendemos jugar con lo mismo. Por eso tu experimento me ha gustado mucho, pues tratas de romper con lo convencional para tratar de reflejarnos lo real.

Hace poco le dije a un compañero que era valiente porque su relato no sólo versaba sobre el siglo XIX, sino que incluso trataba de imitar o reproducir la manera de escribir en el siglo XIX.

En tu caso es aún más ambicioso, porque lo pasado queda en nuestro bagaje y por lo tanto es reconocible, pero lo que no ha llegado, es por definición ajeno y extraño. Como si proyectasemos en los años sesenta el último videoclip de un grupo cañero. Probablemente la gente saldría del cine a vomitar mareada. Nosotros no es que seamos más listos, simplemente, hemos aprendido con el tiempo cosas que ellos no sabían.

Aún así, y reconociendote el mérito, en mi opinión el acierto estaría en saber conectar adecuadamente ambos conceptos, sabernos transmitir lo nuevo pero utilizando palabras antiguas. Claro, es mas dificil, pero es que si no, no llegaremos a entenderlo, nos marearemos, y al final, no sabremos reconocer lo que estamos leyendo.

Enhorabuena por lo innovador de la apuesta. Pero, sinceramente, si no lo sabes conectar con lo antiguo, será tan efimero como una burbuja en el aire.

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